domingo, 28 de marzo de 2021

160 Los domingos, cavilar Peor, incluso, que un ecocidio Fernando Merodio 28/03/2021

 160 Los domingos, cavilar

Peor, incluso, que un ecocidio

Fernando Merodio

28/03/2021

"Ecocidio es un neologismo que en principio hace referencia a cualquier daño masivo o destrucción ambiental en un territorio determinado, parte de uno o más países, o bien con consecuencias a escala global” (Wikipedia).

Prestaremos atención a "los delitos cometidos mediante la destrucción del medio ambiente, la explotación ilegal de los recursos naturales o, en especial, la apropiación de tierras" (Fiscalía de la Corte Penal Internacional, CPI, 2016).

El 20 de noviembre de 1945 derrotados los nazis, pero sin aniquilar -culturalmente- el nazismo, suicidados Joseph Coebbels, Heinrich Himler y el propio Adolf Hitler, fugados Adolf Eichmann y Josef Mengele y en ignorado paradero, aún hoy, Martin Borman, comenzaban los llamados juicios de Nüremberg en que los vencedores, no mucho mejores algunos que los vencidos, utilizaban nuevas figuras penales para castigar los inhumanos actos por los que, evidenciando la “banalidad del mal”, se juzgó a otros jerarcas nazis, Hermann Göring, Alfred Rosemberg, Rudolf Hess, Hans Frank, Alfred Jodl, Wilhelm Keitel, Joachim von Ribbentrop, Albert Speer, Franz von Papen,…, histórico momento en que yo era cómodo nasciturus que, en la mitad de su gestación, supongo que inquieto, se revolvía flotando en el líquido amniótico con que me alimentaba en su interior mi madre, de la que salí enrojecido, larguirucho y gritón me han dicho, el 14 de abril de 1946, domingo de ramos como hoy, a los 7 años y 13 días del fin de la (in)civil guerra española, ensayo/anuncio de lo que vendría después con Mussolini y Hitler y a los 15 años, exactos, de que el -mínimo- triunfo en unas elecciones municipales y la -habitual- cobardía borbónica trajeran, el 14 de abril de 1931, una república, la II dicen, para la que, como el tiempo mostró, nuestros mayores, lo mismo que hoy nosotros para una hipotética III, no estaban preparados.

Las -siempre- dúctiles condenas, razonadas con normas posteriores a los hechos, fueron leídas, en Nüremberg, con prosopopeya, por ufanos jueces vencedores durante los otoñales 30 de setiembre y 1 de octubre de 1946, en que yo -dicen, pues no lo recuerdo- llevaba viviendo más de 5 meses y medio, 169/170 días en Rozadío, con mis padres, peñas abajo de la bella ribera del río Nansa, expoliada por el capital energético que abusaba de la represión y el hambre, y, sin haber sufrido las peores tropelías criminales de Franco y Hitler, sí que conviví sin percibirlo, ajeno niño feliz, con la corta, leve reparación que fue castigar una pequeña parte de las atrocidades del segundo y luego, algo mayor, acogido en el PCE, con quienes intentaban hacer lo posible para frenar los muy mayoritariamente consentidos abusos del primero.

Repito, algunas de las normas con que se juzgó a los criminales nazis, posteriores a sus atrocidades, nacieron de las atormentadas, inteligentes, justas mentes de dos víctimas miembros de familias asesinadas en medio de la barbarie, dos juristas, el polaco Hersch Lauterpacht, impulsor del tipo de los “crímenes contra la humanidad”, que, partiendo del ser humano individual como unidad última de toda ley, defiende que éste puede -debe- exigir su derecho a ser protegido por la humanidad cuando el Estado -allí entonces alemán nazi- pisotea sus derechos y ultraja la conciencia del género humano, añadiendo que nadie que colabore en la comisión de tales crímenes debe estar libre de responsabilidad, tipo que fue aplicado ya, 1945/1946, en los juicios de Nüremberg, y Rafael Lemkin, ucraniano que tipificó como “genocidio” “la puesta en práctica de acciones coordinadas que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de grupos con la finalidad de su aniquilamiento”, delito que no recogieron las sentencias contra los jefes nazis, pero fue asumido en la Convención para la prevención y sanción del delito de genocidio, de la Asamblea General de la ONU, 1948, fijando que “el ataque contra un grupo humano equivale a atentar contra la humanidad”; dos gravísimos delitos, genocidio y crímenes contra la humanidad que, pese a los muchos motivos dados por países, organizaciones y dirigentes, han sido juzgado muy pocas veces y, además, con un criterio -político- selectivo y dudoso.

Lauterpacht y Lemkin, dos víctimas personales/familiares de la irracional, inhumana barbarie, vivieron, jóvenes, en la bélica Europa de las dos guerras en la ciudad de Lemberg, también llamada Lwów, Lvov, Lviv, incluso Leópolis, según quién mandara en ella, quien impusiera su voluntad sobre sus vecinos, Polonia, Ucrania, Galizia, Rusia o la Alemania nazi, reflejo de la locura de una época y unas ideas insolidarias, sangrientas que aquí ahora, gritadas por fascistas, nacionalistas y populistas, se exhiben desde distintos intereses y perspectivas egoístas, siendo la condición de víctimas, no verdugos, ni colaboradores necesarios, ni cómplices acomodados,… de los dos profesores la que hace que sus dictámenes jurídicos sobre los actos que penalmente tipificaron sean, además de justos, en especial, creíbles.



EL ROTO 28/03/2021

Pese a todo, próximo a cumplirse los 75 años de la manoseada, útil sentencia contra la barbarie del “mal banal” nazi, las cosas no han cambiado tanto, casi nada, salvo en una cosa, el despiadado control por el capital de -cómo se cuenta- la historia; vivimos enfangados en el mismo -o muy parecido- mal, insisto en que tan banal como aquel pero más impune, que continúa campando en el mundo con plena -en este caso, nadie lo dude- libertad y, si hubiera un mínimo de respeto a la humanidad, al género humano, no podríamos vivir sabiendo lo que ocurre en todas partes -en unas más que en otras- del mundo, mientras, ejerciendo la función de kapos del lager que es el planeta, alegamos que cada uno de- nosotros nos limitamos a hacer lo que, antes de suicidarse, Primo Levi definió como el “sucio trabajo de todos los días” de los guardias de Auschwitz; en la locura actual, las víctimas de los nazis de hoy, del capital global con su desmesura ilógica, no son una raza, una clase, una religión, un pueblo,…, los negros, los judíos, la fe católica u otra, los obreros comunistas,…, hoy el sacrificado en la pira del dinero, hasta el harakiri global, sería -no veo modo para que se salven los muy pocos causantes- todo el género humano, la humanidad, no, como algunos dicen, el planeta que, a su modo, nos sobreviviría a nosotros y a otros más salvajes incluso.

El “calentamiento global”, cuyos efectos futuros -y actuales- analizan cientos, miles de libros que solo los culpables del “cambio climático”, los que -un rato- se enriquecen con él o los abyectos lerdos que reciben migajas se niegan  a leer, debatir, aceptar,… y cambiar, ha generado una idea que oculta cómo las víctimas no serían los millones de los pasados años 40, sino todos y, pese a que muerto el perro no habría rabia, se finge solucionar el drama inventariando otro crimen, el “ecocidio”, tomado de Olof Palme, 1972, para el Estatuto de la Corte Penal Internacional, trampantojo que tape la única solución, tres palabras de Greta Thunberg, niña sueca: “¡¡Cambiar el sistema!!”

En el ridículo canalla que aquí vivimos, la solución no vendrá del egoísmo nimby -No In My Back Yard-, el ¡aquí no! de relamidos videos que, sin explicar dónde sí, difunden El Delirio Montañés y los “nuevos ricos” pasiegos, cuyo “progreso” empeora aquella forma de vida, la llena de artefactos, desfigura las cabañas, da la lata con “Garma Blanca" y ni cita las otras decenas de parques urdidos en toda Cantabria, como no traerán solución tampoco los saltos mortales sin red del gurú Revilla, obligado, ¡ya!, a explicar qué le exigen Iberdrola, EDP y demás cuates del “concurso eólico”, debiendo dejar de ser el lerdo bocazas que, ¡ay, la hemeroteca!, pasa de decir el 25/10/2010 que “la comunidad puede ser el Kuwait de las renovables” -con él y Alí Syed jeques- a, ayer diarreico, enmerdar el territorio aventando, falso, en los medios “que la gente esté tranquila, que no vamos a convertir Cantabria en un parque eólico”, un negocio, jaez, ¡qué asco!, de “político”; urgen, sin duda, más juicios de Nüremberg, no con leyes hechas por verdugos USA, europeos, chinos,…, sino por víctimas como Lemkin y Lauterpatch, ahora suramericanas, africanas, asiáticas, …, juicios en que, siendo tan dañino y definitivo el delito y tan cruel el criminal, haya condenas como en 1946 e, inmediatamente, ¡cambio de sistema!, se elimine la generación concentrada -prototipo ejemplar de “ecocidio”- y se imponga la distribuida, sobre lo que, ¡ya!, hay que cavilar.

domingo, 21 de marzo de 2021

159 Los domingos, cavilar Delitos nuevos, muy graves Fernando Merodio 21-03-2021

159 Los domingos, cavilar

Delitos nuevos, muy graves

Fernando Merodio

21-03-2021

"El gobierno regional impulsará los proyectos eólicos de EDP en Valdeolea, Valdeprado del Río y Campoo de Enmedio" (Miguel Ángel Revilla. PRC. Presidente del gobierno de Cantabria).

"(...) confío en que la documentación presentada sirva para 'detener la ejecución' del parque eólico Garma Blanca" (Gema Perojo. PRC. Alcaldesa de Solórzano).

Con diferencia de horas, el Miguel Ángel Revilla que partió de Girón de Velasco para llegar a factótum del PRC impulsaba la turbia reunión de Marcano, Blanco, directores generales y -supongo que- algún guardia de seguridad de industria y medio ambiente con una multinacional portuguesa, capital chino, socia de Viesgo, y garantizaba que "el gobierno regional impulsará los proyectos eólicos de EDP en Valdeolea, Valdeprado y Campoo", al tiempo que Gema Perojo, alcaldesa PRC de Solórzano, y concejales de la zona y el partido reincidente en ilegalidad lobbysta ofrecía, -poco fiable- "detener la ejecución" -peligrosa coincidencia, ¡detener y ejecutar!- de unos aerogeneradores a los que, ¡vaya a saber por qué!, los medios y el "¡aquí no!", nimby, de algunos vecinos ha puesto de moda entre los varios cientos de turbinas que nos quieren implantar.

Regurgitan que esto es una democracia y, lenguaje pervertido, no es cierto, se trata de apariencia buscada que aconseja pensar, pues, tras acatar a un dictador y vivir una transición que, salvo para algún comunista desnortado, fue pacto de franquistas añejos con gentes que vivían apacibles con el dictador y un invento trilero financiado por la CIA y la socialdemocracia alemana, a partir de lo que estamos en caída libre a un fangoso muermo en crisis, mezclado ahora con la útil, dañina pandemia, y quien busque libertad, igualdad, fraternidad,… en el pútrido puré caldoso solo hallará lo que los pesimistas dicen bullshit, coloquialmente, pamplina, literalmente, mierda de toro, amasado por las dos sabidas oligarquías, una política, que es burocracia mercantil con ignaras cúpulas y, por encima, otra aun más oligárquica, la económica, el injusto poder del dinero de -muy- pocos, dos cuadrillas frente a las que, como contrapeso aparente, solo hay un falso respeto -formal- a la soberanía del pueblo, que ha quedado en mínimo poso, el derecho al voto y las libertades formales… y gracias; en eso hemos cuajado, injusto capitalismo sin freno y pervertidos vocablos vacíos en manos de impresentables: democracia, progreso, progresismo, libertad, liberalismo, mercado,...



EL ROTO 19-03-2021

Si estuviéramos de acuerdo en que política es arte de vivir juntos, buscar el bien de todos, y rastreáramos un camino hacia la libertad justa, que niegue la sumisión a imposiciones ajenas y se oponga a todo título -de nacimiento, mayor saber, religión, conquista,...- que legitime a nadie para imponerse al resto, sería muy fácil convenir que meter en una urna un papel -que dan ya impreso- para elegir cada cierto tiempo entre los que los oligarcas quieren no es democracia; hace casi dos siglos escribía Marx algo que hoy resulta aún más cierto, la igualdad de que nos hablan es mero interés mercantil, explotación de unos por otros, desigualdad brutal entre el que vende su fuerza de trabajo y el que se apropia de ella, egoísmo que trae hambre, paro, desigualdad,… que intentan ocultar en la huera cáscara del consumo que satisface, dicen, apetencias vitales y, por contra, exige producir más sin beneficio social; explica Rancière que al identificar tal cosa con democracia se entierra toda crítica al consumo insano y los nulos beneficios que la “sociedad opulenta” nos genera, convirtiendo al consumidor en irracional creyente de que algo tan bobo como ser “capaz de expresar sus preferencias electorales y sus placeres íntimos” le convierte en un demócrata.

La bella desmesura de la democracia era evidente en Grecia (Las leyes, III), cuando entre los siete títulos que habilitaban para gobernar, el más justo y de mayor autoridad era la elección por el dios azar mediante sorteo, que era base de esa democracia como modo de gobierno en el que no existía título alguno -repito, ni de nacimiento, saber, religión, conquista,...- que legitimase el poder de uno sobre otro, diciendo Rancière que la superioridad en democracia “no se basa en más principio que en la ausencia de superioridad”; sabían los griegos que al tratar igual a competentes e incompetentes asumían un riesgo, caer en manos de los más idiotas, pero evitaban otro mayor, ser gobernados por “hombres hábiles para tomar el poder con artimañas”, gobernantes corruptos, hoy evidentes, respecto a los que los griegos, como los revolucionarios franceses y norteamericanos del siglo XVIII sabían que para acceder al poder político no es exigible haber expresado, previamente, la ambición de hacerlo.

Si aspiramos a ser dignos, alejarnos de consensos instrumento trampa de oligarcas ajenos a la política, en vez de votarlos usemos, con insistente dureza, los peleados derechos de huelga, reunión, manifestación, asociación,..., que, ahora en lo que dicen, gráficamente, “pandemia” -del griego, “todo el pueblo”-, son derechos que, para existir, exigen diaria práctica y dejar que gobiernos, patronal, sindicatos, subvencionados,... sellen con el capital asesino la necrótica “paz social” a nuestras espaldas, contra la que, al ser tan dañina para nuestros derechos, debemos asumir riesgos, haciendo que suene el trueno de la razón en marcha que son los derechos como arma democrática.

Los aquí -se dicen- elegidos no son el “demos”, base democrática, lo son la “gens de rien” de Rancière, los “nada” de Galeano, los que saben que sólo hay libertad si cada uno influye en la acción política y que la emancipación no vendrá de la mano de elecciones que no deciden nada, ni constituciones, ni leyes y formas de gobernar con que los “elegidos” se blindan y perpetúan, ni de dividirnos en grupos políticos, sociales, de género,... que con (i)lógica policial son fáciles de controlar, comprar, vender, premiar, castigar,...; los “nada” solo nos liberaremos al acceder a cotas de poder, al ejercer con pasión los derechos de reunión, asociación, manifestación y huelga, al exprimir su jugo y generar brotes de democracia, coraje, alegría salvaje; para crecer hay que perder miedos, liberarse de mascarillas y atender al Mark Twain que decía que “cualquiera que haya agarrado a un toro por los cuernos sabe cinco o seis cosas más que quien no lo ha hecho” y, para ello, hay que empezar sabiendo que corrupción no es solo robar el dinero de todos, sino más, como hacen aquí ahora, convertir los partidos, torpes, en agencias que tratan al que paga y vota como a un memo.

En el duro tranco que es en pasar del pensamiento osado al acto, Kiell Askildsen, noruego, lúcido, nos avisa del mal mentor que suele ser el instinto de conservación, “instinto muy duro de roer que ha destrozado muchas decisiones sensatas” y, pues Shakespeare dice en boca de Hamlet que “la virtud no puede injertarse en nuestro viejo tronco / sin que nos quede algún resabio”, sé que para regenerar -un poco- el muy retorcido y añejo tronco de lo humano es preciso luchar, aferrarse a Marx, nominar a los corruptos y darlos la espalda, usar el bisturí de la venganza legal y no acudir, nunca nadie, al corrompido voto, abstenerse activos, ser beligerantes.

En Nuremberg, las justas ideas de un ucraniano y un polaco atormentados, Hersch Lauterpracht, “el ser humano individual (…) es la unidad última de todo el derecho”, The Law of Nations. The Law of Nature, and the Rights of Man, 1943, tipificando los “crímenes contra la Humanidad”, y Rafael Lemkin, polaco, “los ataques a grupos nacionales, religiosos y étnicos deberían pasar a ser delitos internacionales”, El dominio del Eje en la Europa ocupada, 1944, al dar forma al “genocidio” como tipo delictivo, hicieron que, con Justicia, se condenara a muerte por ahorcamiento, entre otros, a Hans Frank, jurista nazi, gobernador general de Polonia, pero el mundo vuelve, ahora, al miedo a "genocidios locales" y a formas ambientales de "crímenes contra la Humanidad" que demandan -no exagero- un nuevo y -muy- serio derecho penal ambiental que castigue duro el abuso, criminal en sentido estricto, del capital, sus corporaciones, varias españolas, frene la emergencia climática que aniquila la vida humana en el planeta y acabe, de una vez por todas, con eso que tanto gusta a entes como M.A. Castañeda y El Delirio Montañés y denuncia, administrativista sabio, Tomás Ramón Fernández al definir, alarmado, “el progreso del cangrejo”.



EL ROTO 21-03-2021

domingo, 14 de marzo de 2021

158 Los domingos, cavilar Juego de Tronos Fernando Merodio 14/03/2021

158 Los domingos, cavilar

Juego de Tronos

Fernando Merodio

14/03/2021

“Desconfiar de mí es lo más inteligente que habéis hecho desde que os bajasteis del caballo". (Petyr Belish, personaje de “Juegos de Tronos”).

“(...) sin duda somos muy inmorales y muy poco inteligentes comparados con esos hombres del porvenir. Creo que con el tiempo mereceremos no tener gobiernos”. (Jorge Luis Borges).

No tengo móvil, ni siquiera uno de esos prehistóricos que solo sirven para llamar -o que te llamen- a todas horas, a -y desde- cualquier lugar, no tengo coche, ni tampoco el carnet que administrativamente me habilite como conductor, asesino y contaminador en potencia, no he usado, ni una sola vez una tarjeta -de débito o crédito- bancaria, por lo que, sin lograrlo muchas veces, me fatiga en tener 20 euros en el bolsillo siempre, tal es el rechazo, la repulsión que siento hacia tan señalados símbolos del “progreso”…, la tecnología tóxica, el vehículo individual y, por encima de todo, el capital, sus bancos, cosas que nos llevan hacia atrás; para compensarlo, he concluido en 5 ocasiones la maratón que me permitió conocer New York, algunas decenas de veces más he corrido, en unas 3 horas, los míticos 42.195 metros en diferentes ciudades del mundo, incluida Santander, me he fatigado en completar corriendo en dos ocasiones 100 km seguidos en menos de 600 minutos y también me he mostrado a mi mismo siendo capaz de, sin parar, nadar 1.500 m. en el mar, correr 30 km. y pedalear en bicicleta 60 más, hasta completar la primera triatlón celebrada en España, entre la segunda playa del Sardinero y Corbán, antes de mi solitaria, pedagógica, cultural ruta de más de más de 800 km. del Camino de Santiago; no me gusta, es cierto, lo que dicen “progreso” acelerado, ni conquistar el cielo, ¡ya, irreflexivo!, para lograr un chalet, he sido y soy un lento, muy lento corredor de fondo, un marathoniano.

Casi por idénticas razones no he visto ni un solo episodio de esa cosa “popular” que tenía tiempo para ver y, al parecer, gustaba a “Evita” Iglesias, “Juego de Tronos”, pues el viejo televisor de mi casa, entre libros familiares, solo sintoniza, no sé por qué, la Primera, la Segunda, Antena 3, Cuatro, Telecinco, la terrorífica Sexta, otras emisoras más que no sé ni cómo se llaman… y, sobre todo, la Real Madrid TV, Don Santiago y Don Alfredo que, junto a Bahamontes, Timoner, Santana y poca cosa más, colorearon la gris infancia de quien, luego, fue clandestino en el PCE y las Comisiones Obreras, para acabar desdeñado como “casta del 78”; por todo ello, no he visto ni un solo episodio, ni un minuto de “Juego de Tronos”, repugnándome, además, lo que oigo de tal serie…, a quién y cómo se lo oigo, pero, raro hábito, algo he leído y sé, por ello, que sus pueriles fans justifican lo injustificable por sus fines y que no debía ser muy sólida pues, a los cuatro días, nadie la recuerda, sé también que sus personajes eran inamovibles, filosóficamente invariables, de piñón fijo, sin fisuras en un mundo despiadado y peligroso, así como que, cultura de supermercado, eran equiparados, a gusto y conveniencia de cada cual, a Platón, Aristóteles, Voltaire, Kant,... y, sobre todo, a una versión iletrada y light de Maquiavelo..., lo que no impide que todos sus admiradores sean como Mortadelo, el socio de Filemón, y se reflejen en las políticas tramposas y el ignaro populismo de Iglesias, Errejón, Revilla,... y el reciente ridículo de Ciudadanos, personas y grupos que, con fáciles tuits, whatsApp -o como se diga- y sin ideas, ideología o pensados proyectos con frases subordinadas que sugieren, fingían querer acabar con la vieja política… y quedaron en lo que ayer dibujó El Roto.



EL ROTO 13/03/2021

Aunque ahora lo quieran sanar con -solo- dinero, miles y miles y miles… de millones de euros, una deuda que alguien pagará en el futuro, el capitalismo agoniza, su estructura ha colapsado, ha entrado en crisis, está agotado y el sistema injusto se desmorona; repito, sin dudar, que, lo mismo que sus contradicciones mataron lo que, sin serlo, llamamos marxismo, hoy el capital insano se ahoga en el abuso y, en España, se evidencia que la banca ha sido, es y será exceso, usura, carcoma, las energéticas destrucción del planeta, la empresa, grande, mediana y pequeña, caja registradora de la que, a hurtadillas, el empresario saca dinero, plusvalía que le genera la explotación de la fuerza del trabajo ajeno,…, en el mundo, hay que gritarlo, hoy no hay Justicia, la Administración es cara burocracia inútil en la que los funcionarios -ellos sí- son flamante peligrosa, injusta casta, hay -y habrá muchos más- cientos de miles de nuevos parados, millones de dramas cotidianos y pretendemos una sociedad de pensionistas en la que partidos, sindicatos y grandes organizaciones han dimitido de su función social para ser caras agencias de  colocación, sociedades mercantiles.

Miente quien anuncia recuperación milagrosa en meses, igual que miente quien no advierte de que lo que llaman “progreso” está agotado, el consumismo loco exprimió el jugo del mundo y no consumir traerá más cierres, esos cierres, lógico, mayor paro y el mayor paro disminución de ingresos y aumento de gasto en -imposibles- pensiones para jubilados, limitados y parados; engaña, pues, quien no advierte del riesgo que, de no cambiar la mentalidad/vida social para caminar hacia una austeridad solidaria, corren sanidad, educación, pensiones… públicas, de que paro, desigualdad, pobreza,... se multiplicarán si no reducimos la jornada y viramos hacia unas relaciones laborales solidarias; la Europa que, solo con dinero, finge apuntalar y mantiene como zombis a la mercantil PSOE, el vago, egoísta populismo peronista y la derecha rancia es una ruina y viaja hacia el (in)cierto (in)explorado corazón de las tinieblas, un periplo en el que lo más grave es que lo guía el codicioso apetito del capital y el silencio cómplice del resto, travesía suicida en que se hundirá nuestra “forma de vida”, una catástrofe con millones de muertos, nada que ver con la pamema Covid19; hay que aceptar -y procesar- que miente quien, informado, no advierte, no usa cada día el altavoz e insiste en que debemos acampar ya, repito, en un decrecimiento solidario, austero y, aun más urgente, organizarnos de otro modo ante la gravísima situación que Nathaniel Hawthorne describía a mediados del siglo XIX al escribir que “el abismo es simplemente uno de los agujeros del pozo negro que hay debajo nuestro”.

Karl Marx diagnosticó exacto la crisis estructural del capitalismo, analizó su debilidad moral, económica y política, pronosticó el final del sistema injusto tras la pérdida de autoridad que la degradación de la Revolución francesa y un contrato social trucado facilitaron a instituciones políticas corruptas y, en especial, a la clase capitalista dominante; la sociedad debe aprovechar hoy la crisis de la estructura injusta y derruirla, teniendo en cuenta, como el marxismo post-Marx avisa, que la capacidad de ser inmoral y hacer daño que tiene tal estructura débil es infinitamente superior a la del individuo, por lo que, decía Jean-Paul Sartre, la elección moral no consiste en ser bueno, sino en elegir un mundo bueno que impida, por ejemplo, a Podemos, Izquierda Hundida, Ciudadanos,..., que, igual que la PSOE, PP, PRC, no se atrevieron a debatir el atropello eólico con la Plataforma ante los medios, en el Parlamento, finjan ahora oponerse a él; no seamos cómplices del “sistema de crímenes” que se desploma.

Walter Benjamín explica en su Tesis V sobre el concepto de la Historia que “la lucha de clases que tiene ante sus ojos el materialista histórico educado en Marx es la lucha por las cosas toscas y materiales, sin las cuales no hay cosas finas y espirituales” y, al tiempo recuerda que éstas “están vivas en tal lucha, en forma de confianza en uno mismo, de valentía, de humor, de astucia, y su eficacia se remonta en la lejanía del tiempo”; lo ratificaba Mao cuando decía que una chispa es capaz de incendiar una pradera, por lo que, a partir de ello y en tal dirección, el fin de semana cavilo, acudo a la -buena-, novela negra, de la que Wittgenstein decía que tiene más vida que un ensayo, por nosecuantasava vez releo “1280 almas”, de Jim Thompson, acompaño al sheriff Corey mientras aparta de su camino -de cualquier modo- a quienes le molestan, mucho más inteligente, cruel y humano que lo del apestoso "Juego de Tronos", oigo, muy baja, la obertura de “Tannhäuser” que canté de niño incrustado solidario en la masa coral del colegio y, melancólico, me reafirmo en una idea, muy mía: mientras haya fuerza, hay que moverse -y mover las cosas-, aunque sea lento.



EL ROTO 14/03/2021

domingo, 7 de marzo de 2021

157 Los domingos, cavilar Calor de establo Fernando Merodio 07/03/2021

157 Los domingos, cavilar

Calor de establo

Fernando Merodio

07/03/2021

“La tradición de los oprimidos nos ha enseñado que el estado de excepción en que vivimos es la regla". (Walter Benjamin).

 

“Cualquier interpretación del significado político del término pueblo debe partir de que, en las lenguas europeas, éste incluye siempre a los pobres, los desheredados y los expulsados. Un mismo término designa tanto el sujeto político constitutivo como la clase que, de hecho y derecho, está excluida de la política”. (Giorgio Agamben).



EL ROTO 21/03/2016

Fue, al parecer, Nietzsche quien identificó, escueto y gráfico, como calor de establo a la animalidad rentable -en el peor sentido- a que se aferran los nacionalismos, pútrido calor que es, sin duda, el más sobado argumento para sus demandas egoístas, codiciosas reclamaciones, peligrosos desmanes, en cuya senda, avergonzado, pulula lo que aquí ahora esgrime, azorado, el regionalismo político, venido del fascio, pariente mínimo de aquellos, sus mayores, anacrónico, sin otra idea que la irrelevancia de lo propio, fúnebre en el mínimo territorio en que nos ha confinado, sitiado por la atronadora virulencia injusta e ignara del separatismo periférico, ofensivo, uniformista, cuasi-militar, hoy inviable, cuyo fondo y forma son goteo de carencias ideológicas, infecto residuo incorrupto y rescoldo de un peligroso pasado rancio.

Por duro, “impopular” que hoy sea oponerse a ello, no se puede dejar de lado, ignorarlo es peligroso, las egocéntricas exigencias de lo propio no son nunca, en política, estación termini, sino parada técnica alimenticia en el camino hacia metas aun más desleales y pancistas de los que esperan, en cada caso, tener la fuerza propia que les permita dar peligrosos pasos aproximándose al cruel, extremo racismo, último refugio de canallas que creen -cuestión de fe- que lo suyo es lo mejor, magnífico, y el otro un peligro y, por ende, el enemigo.


EL ROTO 12/09/2015

Fernando Savater, profundo conocedor, teórico y práctico, de los variados excesos del cruel nacionalismo próximo, dice que no hay mejor candidato a caer en el racismo que quien ignora que todos tendemos a serlo, esperando solo que mínimas miserables circunstancias lo propicien, consideración que nos aproxima -con los matices que la laxitud moral de cada cual le aplique- a la inhumanidad generada por la doctrina nazional-sozialista, cuyos seguidores, los nazis, se justificaban diciendo, no olvidemos, que lo suyo era solo un trabajo, muy sucio pero legal, diario e impuesto, o también nos acerca a la silenciosa crueldad que vivieron –y en cierta forma viven- los discrepantes de las tesis abertzales en Euskadi, o nos hace admitir, cómplices, el tenebroso avance sobre esa Catalunya a la que los de la PSOE miran con la bobalicona cara de vacas viendo pasar el tren, de una ruina socio-económica, deportiva, ética... que pagaremos todos; en tan peliaguda, alarmante situación, lo que impide analizar -y denunciar- de modo valiente y justo el codicioso egocentrismo del nacionalismo sangrante y, en casos, sangriento, es una suerte de remordimiento cristiano interesadamente inoculado en algunos, incluso jóvenes, que, ellos sabrán por qué, se sienten coautores cómplices del viejo autoritario patrioterismo españolista, también sangrante/sangriento; es daño que causan quimas del tronco de egoísmo ilógico que nos distrae y desocupa de los problemas reales y es tal la mentira hoy que los ex-presidentes y la oposición no asistieron a la ofensiva farsa de Sánchez apisonando algunas viejas armas nazis. 

Gerry Adams, líder del Sinn Fein, teórica rama política del Ejercito Republicano Irlandés, IRA, modelo hoy para algunos, animaba en una entrevista publicada en El País hace 15 años a aplicar, irreflexivos y mecánicos, a la situación de Euskadi -y, ahora de Catalunya- los mismos -o similares- mecanismos de pacto que en Irlanda, pues decía que “la idea de que se puede resolver un conflicto derrotando al otro bando no funciona cuando se habla de autodeterminación" y añadía que, “debido al carácter militar de la situación -de Irlanda del Norte-, hemos tenido el desarrollo de una política de la fuerza física que es progresista, pero que se apoya en un brazo armado en vez de en la masa popular”, ¡triste fallo del omnipresente dañino ”progresismo”!, “si hemos conseguido algo, es dar la vuelta a la situación y tener algo parecido a un movimiento de masas”, un lóbrego simulacro usado para justificar la violencia injusta y el -extraño- “algo parecido a un movimiento de masas”, no como sueño nacionalista de expulsar a los británicos, sino como -imaginaria- reacción frente a “las injusticias palpables con que se encuentran los católicos” de Irlanda, de lo que nacería su “compromiso ideológico con el republicanismo” -Adams, al que copia hasta la cleptómana derecha pujolista, evita hablar de nacionalismo-, un “republicanismo” propio que ahora, ignaros, proponen en Euskadi y Catalunya con diferencias, pues en ambos territorios, en medio de sus ansias de “Pueblo” y “república”, quienes sufren las mayores “injusticias palpables”, son, evidentemente, los maketos, los otros.

Oculta Adams -y le copian, en especial, los de la extraña Esquerra, ya que su historia se lo pone más crudo a Bildu- su separatismo y roba el discurso a la diferencia entre ”pueblo” y “Pueblo”, que, más solidario, desarrolló con fatiga el filosofo italiano Giorgio Agamben al analizar, desde una izquierda real, la ambigüedad semántica y profunda contradicción existente entre el “Pueblo” de Adams, ideal cuerpo político integral, y el “pueblo”, multiplicidad fragmentaria de excluidos indigentes que lo forman, que Marx analizaba dentro de la genial idea de la "lucha de clases", guerra interna que divide al “Pueblo” y solo concluirá cuando se alcance la sociedad sin clases, o, para Agamben, cuando “Pueblo y pueblo coincidan y no haya ya pueblo alguno”.

Quien sepa y analice cómo “el poder no tiene mejor forma de legitimación que las situaciones de peligro grave y que a ellas apela en todas partes de forma permanente y, por ello, se esfuerza en producirlas secretamente” halla magníficos ejemplos actuales en las adulteradas “pandemia”, “derecho a decidir” o leyes de “(des)igualdad de género y LGTBI”, problemas reales pero, repito, viciados, deformados por el poder real, cuestión sobre la que el filósofo Agamben abre nuevos cauces al decir que “uno puede envolverse en la bandera y lograr apoyos con el discurso de los intereses patrióticos y tener un enemigo -un hombre del saco- tiene su utilidad política”, siendo cierto, evidente que, a quien detenta el poder o aspira a detentarlo -para ejercerlo en forma grosera- le interesa crear la apariencia de esa situación de riesgo grave y permanente; y, por ello, si en la realidad no existe, se crea.


EL ROTO 16/01/2015

Vuelvo a Savater, a Euskadi y Cataluña y, ejemplo de insoportable deterioro socio-económico, a El Egido, para ver las diferencias: en los choques de El Egido, no hay muertos, pese a los motivos reales, múltiples necesitados y excluidos, lucha de clases, mientras en Euskadi y Cataluña, donde la situación de los afectados es otra, por causas difíciles de explicar desde la razón humana ha habido -y hay- violencia, incluso muertos, lo que marca diferencias… que no explica Adams ni su rulo sobre Irlanda.

Hoy –me lo muestra la lectura lenta, con el detenimiento que exige, la larga y densa novela "Calle Este-Oeste", de Philipe Sands, reflexión sobre Hersch Lauterpacht, Rafael Lemkin y Hans Frank, totalitarismo y Derecho-, el siniestro lugar que ocuparon los judíos en la Alemania nazi, aquí, en Euskadi y Cataluña, a su modo con matices en cada lugar y momento, en el eterno y visible estado de excepción enquistado en sus territorios, lo ocupan los no nacionalistas, señalados, amenazados por no integrarse en un pretendido cuerpo político nacional, convertidos por el independentismo en el “pueblo” de Agamben, al que los “Pueblos“ alemán, catalán, vasco, …, tras exprimirlo a su egoísta interés, desprecian y, a partir de ello, usurpan la exclusiva representación de todos y pretenden anular al otro, eliminarlo para, en un bucle melancólico, volver a empezar, monopolizando egoístas y cómodos, a su conveniencia, el calor -en el peor sentido- animal de eso que -como otros muchos- consideran su establo, exclusivo y vitalicio pesebre, solo de ellos, por lo que entiendo llegado el momento de empezar a preocuparse y, por ello, andar con pies de plomo.


EL ROTO 07/03/2021

domingo, 28 de febrero de 2021

156 Los domingos, cavilar Everybody Knows Fernando Merodio 28/02/2021

156 Los domingos, cavilar

Everybody Knows

Fernando Merodio

28/02/2021

“Todo el mundo sabe que los dados están cargados. / Todo el mundo los lanza con los dedos cruzados. / Todo el mundo sabe que la guerra ha terminado. / Todo el mundo sabe que los buenos perdieron. / Todo el mundo sabe que la lucha estaba amañada. / Los pobres siguen siendo pobres, / los ricos se hacen más ricos. / Así es como es. / Todo el mundo lo sabe" ("Everybody knows". Leonard Cohen)

"¿Qué es un periodista? Es un hombre que se supone que tiene ideas..., que debe a diario informar al público de los acontecimientos del día anterior... es un historiador sobre la marcha y su principal preocupación el deber de decir la verdad" (Albert Camus "La noche de la verdad")


EL ROTO 28/02/2021

Como a Leonard Cohen, vivir la vida enseña a todos muchas cosas importantes que convierten a quien mira cómodo hacia otro lado, prefiere ignorarlas, no conocerlas en lastre ajeno a la causa del diario afán humano; todo el mundo debiera saber -pienso que sabe- que el problema esencial es la brutal e injusta desigualdad consolidada, consentida a que no nos enfrentamos, enfangados como estamos en el lodo de falsos debates, una desigualdad que nace del evidente hecho cierto de que solo la fuerza del trabajo al actuar sobre los bienes de la naturaleza genera riqueza que no va, en gran medida, a las curtidas manos de los propietarios de la fuerza que labora, sino a las delicadas de cleptómanos acaparadores de capital, dinero robado que utilizan unos pocos para explotar a muchos, un capital acumulado al que el Marx más actual y necesario llamó plusvalía, expresión en dinero de la diferencia entre lo que la fatiga del trabajador genera y lo que, injusto, paga el capital por tal fuerza de trabajo.

Todo el mundo debiera saber -pienso que sabe- que la riqueza de los -muy- ricos, los amos del capital -del mundo- se levanta, además de sobre la explotación, sobre el dolor y la miseria que suponen las guerras, la inmigración, el ilícito, sucio dinero corrupto de la droga, la prostitución, el agresivo expolio de la riqueza del territorio colectivo,..., maldad que es firme pilar que sustenta la tenebrosa caverna en que excesivos usureros poco humanos engrosan, alejados de la luz, su poder.

Todo el mundo debiera saber -pienso que sabe- que el -que dicen- "nuevo orden mundial" asentado en la "globalización" no es más que una mayor concentración de poder que incrementa las desigualdades y disminuye libertades para consolidar su "ordenado" caos, ahora ayudado por esa "cosa" conveniente que dicen "pandemia" y no es más que, aquí manoseada por la agencia mercantil de colocaciones llamada PSOE, los falces populistas de "Evita" Iglesias y el incendiario alarmismo que avivan, en especial peligrosa la Sexta, los medios, un enorme -¿irreversible?- retroceso en las empíricas conquistas sociales -no los señuelos que ahora son portadas de telediarios y pancartas en festivas procesiones "progresistas", ¿qué pensaría Camus de todo ello?-, conquistas arrancadas en dos siglos de arriesgada y valiente lucha de clases por unos pocos; John Berger lo calificó como vuelta a los inicios de la revolución industrial, mientras los mandamases del capital, que declaran urgente, "imprescindible desmontar el Welfare State", Estado capitalista de bienestar, providencial, benéfico,... mundial, se han entregado a una desenfrenada, travestida carrera de destrucción de puestos de trabajo/salarios y de esas prestaciones sociales que simulan compensar una parte de la plusvalía robada, empeño destructor que aquí encabeza la medieval filántropa del arte y la cultura que, a grandes mordiscos, devora lo mejor del centro de la ciudad a la que sus mayores robaron el nombre... para arrastrarlo por el fango.

Todo el mundo debiera saber -pienso que sabe- que, hoy, izquierda y derecha son categorías verbales, palabras degradadas por un uso malicioso, pervertido para utilizarlo en periodos electorales y captar a ilusos muy despistados y que quien quiera intervenir, cambiar la -muy sucia- realidad deberá manejar conceptos, ideas diferentes a las viejas, agotadas; hay que pensar y, tras hacerlo, hablar de norte y sur, pobres y ricos, explotadores y explotados, víctimas y verdugos,… para, a continuación, decidir sin engañar ni engañarnos de qué lado queremos estar y, a partir de ello, actuar, pues cualquier otra postura, a la que no siga acción, es filfa, apariencia sin sustancia.

Todo el mundo debiera saber -pienso que sabe- que, hoy, los partidos políticos, los sindicatos y demás grandes organizaciones caducas con subvenciones públicas y ayudas -más que- sospechosas del capital, esos viejos dinosaurios que imparten doctrinas caducas sin ninguna relación con la realidad y la acción, aferrados a sus puestos, palancas para -exclusivamente- medro personal, dependientes de lo peor del Estado y la sociedad,... que, salvo -y solo en ocasiones- a través de la pamema del voto no representan a nadie, pues, hoy, la democracia es ficción  en la que -poder y política incumplen el contrato social- no guardan ni las formas, salvo que haya elecciones, haciendo que Cornelius Castoriadis, Socialismo o barbarie, reflexionara inteligente acerca del "misterio teológico" que es evidente en el exclusivo florecimiento de -las formas de- nuestro potencial democrático cada cuatro, cinco, siete,... años.

Todo el mundo debiera saber -pienso que sabe- eso y muchas cosas más,..., en especial las que afectan a cada uno en su egoísmo personal y, por ello, todo el mundo debiera saber -pienso que sabe- que es imprescindible y, además, urgente pensar, hablar, organizarse y luchar aprovechando los múltiples y novedosos pequeños movimientos que se expanden por el mundo, defensores del territorio, okupas de lo que nos han robado, feministas reales, pacifistas por la paz de todos,..., que abandonan los manipulados cauces de participación y no recurren a falsas cuotas, demagógicas o a leyes represivas, como la que la PSOE y los nuevos ricos populistas usan para "amordazarnos" so pretexto de lo que llaman "pandemia", y enfrentarse en sus concretos ámbitos de vida al "nuevo orden mundial" que impone el capital, intentar usar, aún sin saberlo, la vieja arma "internacional" comunista que es el "trueno de la razón en marcha", engranaje muy humano para lograr que "el mundo cambie de base" y, al ser tan evidente todo ello, no precisar repetirlo machacones, pero eso sí, no parar y antes de que sea tarde, unirse con el mayor número posible en torno a la tarea.

Decía El Roto en su viñeta del viernes pasado que “las democracias solo funcionan bien en las dictaduras” y lo mostraron Franco, Girón de Velasco, Revilla,… con su “democracia orgánica” durante 40 años, que el último ha perpetuado otros tantos en el machito, evidenciando, con su nula valía, un fracaso colectivo, a cuyo pesar me animo con lo que todo el mundo debiera saber -y no sabe-, lo que dijo Camus, periodista de verdad, no de ahora, redactor del clandestino Combat, con tal grado de rebeldía moral que, bajo la mayor presión, sabía decir no: “Pese a que la verdad se escurre entre los documentos, quienes luchan, son honestos” y “no pierden la esperanza (…) hallan bajo este cielo recompensa” en “la noche de la verdad”; hasta tal noche, conviviremos, impávidos, con hechos tan insoportables como lo del que dicen “rey emérito” y es un espantapájaros peligroso para todos, hechos tan esperpénticos como el llevado traído 23-F, sobre el que un amigo que sufre en su familia la injusticia de la Ley de género, currante jubilado, socialista de verdad que, por ello, hace ya años abandonó la PSOE me entrega una larga sabia nota manuscrita en mayúsculas, con errores ortográficos de quien empezó a trabajar a los 10 años, explicándome irritado que el espectáculo fue “un tongo que nos montaron las élites hace 40 años con un simulacro de golpe de Estado, todos los políticos, derecha e izquierda, nacionalistas, empresarios, periodistas y militares”, con “contactos propiciados por A. Armada, 22/10/1980, con el PSOE a través de Enrique Múgica, (…) Joan Raventós, Antonio Siurana, (…) Jordi Pujol y su mujer (…), pero Tejero buscaba implantar un sistema autoritario (…)”, o tan próximos cómo los pijos del “Tennis” presionando para que sus amiguitos de la PSOE prevariquen/malversen -lo denunciaremos-, pues a ellos no les gusta una escollera; solo nos salva que, como dice Wislawa Szymborska, premio nobel polaca, “ningún día se repite, / ni dos noches son iguales, / ni dos besos parecidos / ni dos citas similares”.

Coda para un impresentable indigno.- Miguel Iceta, ridículo bailarín, ministro gordito de la mercantil PSOE, regala en primera página de El País de hoy un titular histórico: "¿Coste político del indulto? ¿No lo tuvo para Suárez legalizar el PCE?". Mezclar el egoísmo golpista de catalanes cobardes y el militante heroísmo comunista de 40 años contra Franco... mientras ellos estaban de vacaciones, es de sinvergüenzas canallas.

domingo, 21 de febrero de 2021

155 Los domingos, cavilar Una pocilga Fernando Merodio 21/02/2021

 155 Los domingos, cavilar

Una pocilga

Fernando Merodio

21/02/2021

“2. f. Coloq. Lugar hediondo y asqueroso” (Pocilga, de ‘porcile’. Diccionario de la RAE)

“Un Estado en decadencia fomenta los nacionalismos; un Estado en buena ventura los desnutre y los reabsorbe" (“Dos visiones de España”. José Ortega y Gasset. Debate parlamentario sobre el Estatut. Mayo 1932)

"Sé que es más difícil gobernar España ahora que hace cincuenta años y más difícil será gobernarla dentro de algunos". (Idem. Manuel Azaña Díaz)


La edición del tricentenario, actualización 2020, del Diccionario de la Real Academia de la lengua española recoge la palabra “pocilga”, en sentido coloquial, como un “lugar hediondo y asqueroso”, dando el mismo Diccionario a “hediondo”, entre otros, los sentidos de “que despide hedor”, “molesto, enfadoso e insufrible”, “sucio, repugnante y obsceno”, al tiempo que define “asqueroso” como algo o alguien “que causa asco, o repulsión moral y física”, por lo que cuando, en este caso y momento, cavilo sobre “una pocilga” lo hago, con repulsión y asco, pensando en un lugar, cuando menos, muy molesto, enfadoso, insufrible, sucio, repugnante y obsceno.

Leo, otra vez, con desasoseada urgencia, las intervenciones de Ortega y Gasset y Azaña, dos parlamentarios que obligan a avergonzarse de lo que ahora soportamos, en el debate previo a la aprobación por la mitificada Segunda República, en setiembre de 1932, del Estatut de Catalunya y veo que Ortega hermanaba el “nacionalismo particularista” con un vago sentimiento que hace que una colectividad pretenda vivir, lo adorne como lo adorne, mirándose el ombligo, quiera apartarse del resto con que cohabitó antes y ahora deambule buscando la ilusoria tierra prometida, obligando al filósofo a plantear la central, quejosa cuestión sin respuesta, “¿qué es eso de proponernos conminativamente que resolvamos de una vez para siempre y de raíz un problema, sin parar en las mientes de si ese problema, él por sí mismo, es soluble, soluble en esa forma radical y fulminante”, a la que él mismo responde hace casi 90 años, repito, diciendo que “el problema catalán, como todos los parejos (…) es un problema que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar”, cuestión frente a la que Azaña, también pensador pero más político y uncido a la conveniencia partidista, pretende embarcar a España en la inabordable tarea titánica de, casi nada, “enfrentarnos con la organización del Estado español de que venimos y rectificarlo en su estructura y en su funcionamiento, en sus fines y en sus medios”.

Azaña, insisto en que más político que Ortega, pretendía transformar el nacionalismo en mera cuestión de formas, en problema estrictamente político, mientras Ortega, más filósofo que Azaña, optimista bien informado que era criticado por una cierta tendencia jacobina, lo consideraba, con pesimismo, un problema irresoluble; el tiempo, los 8 años de República fallida y guerra (in)civil y los casi 40 de tolerada y silenciosa paz de necrópolis, travesía del desierto siguiendo a un pequeño, orondo y chillón flautista con espadón y fajín permite, en la situación actual, cavilar de modo similar al filósofo, llegar a ver irresoluble el problema, entender que hay propuestas que empeoran el conflicto y, al tiempo, recordar cómo, desde su mayoría presidencial de la República, Azaña ganaba el troncal debate y abordaba, para fracasar, la titánica tarea planteada a todos con inteligencia pero con muy poco o ningún rigor político… y sin solucionar nada.


EL ROTO 11/02/2021

Tras salir de la pesadilla que fue el nazionalismo enloquecido y triunfal del rechoncho chillón del fajín, ahora reverdecen, como cuando la República de Ortega y Azaña, "lo catalán", "lo vasco", "lo..." y el peñazo del "problema nacionalista" nos confina, de nuevo, en una pocilga en la que la forma en que lo tratan los "políticos" actuales, ¿dónde estarán los filósofos?, es amplio y evidente catálogo de la escasa, nula base ética, cultural, social,... en que se asientan sus erráticas, egoístas (faltas de) ideas, reducidas a un supremacismo incluso racista, asimilable en fondo y forma al nazional-sozialismo, el nazismo, con la fortuna para el resto de nosotros de que, sin su brutal fuerza, se reduce a inconexos gritos tribales que ellos dicen nacionalismo democrático, siendo un  núcleo duro de aprovechados y un resto, flotante alrededor, de cómodos lenguaraces implicados, con su mimético parloteo, en enfangar más la pocilga.

Todo ello recuerda las primeras escenas de la gran película, crepuscular western, Sin perdón/Unforgiven, en que Clint Eastwood, William Mummy, sanguinario forajido retirado, decían que regenerado, abandonado a su suerte en medio del salvaje oeste norteamericano, viudo solo ayudado por dos hijos, niño y niña pequeños, se revolcaba en el maloliente fangal de una pocilga adosada a su pequeña vivienda, en medio de la nada, afanándose en separar mugrientos cerdos enfermos de otros, mugrientos también, sanos, hasta que, cansado, delegó un día en sus hijos el cuidado de vivienda y pocilga, abandonó la tarea de inventariar cerdos, atendió a la permanente, emocionante, profunda llamada de lo salvaje, latente en la raza fiera y, a cambio de un dinero para él fácil, decidió ir a matar a unos vaqueros que, ignorantes y borrachos, habían marcado a cuchillo el cuerpo, herramienta y fuerza de trabajo de una prostituta para, tras concluir, no exento de heroísmo y belleza, tan justiciero y cómodo trabajo, regresar a su casa y pocilga y, con el dinero ganado y sus hijos, iniciar una nueva vida, mejor que la anterior, dicen.

Otra opción, más literaria si se quiere, de abandonar la pocilga en que nos confinan catalanes, vascos,… y políticos ignorantes, quebrando el Derecho, incluso lo humano con irreales debates sobre si es libertad de expresión el enaltecimiento del terror, ¿y el de la pederastia?, ¿y el de, ¡uf!, la violencia de género? hasta el infinito extremo, sin nadie preocupado por lo esencial, lo que afecta a la libertad, igualdad y fraternidad traídas por jóvenes revolucionarios franceses, lo que priva de todo sentido a marchar con quienes, trufados con odiosos populismos, dicen dirigirnos, obligándonos a ser, sobre todo, individuos, pequeños grupos que inventarían cerdos con la ilusión que Simbad el marino, sabio personaje del sabio oriente, definía como "aventura difícil de explicar, añadiendo gráfico que "una noche sin luna y sin estrellas, en medio de la oscuridad más cerrada del océano... ¡apareció un dragón que lanzaba inmensas bocanadas de humo" e iluminó, a quien supo, la sombría y triste sinrazón que es vivir.

Esperanza más real, asida a la política, ofrece el "Anti-Dühring" de Friedrich Engels, al ilusionarnos con que "(...) en todas partes subyace al poder político una función social y, a la larga, el poder político solo subsiste cuando ha cumplido la misma", ¿cuál será la de nuestros ineptos sátrapas?, una función que Marx relaciona con la "lucha de clases" y dice que solo concluirá al lograr una sociedad sin aquellas o, según Giorgio Agamben, cuando "Pueblo y pueblo coincidan y no haya ya, propiamente, pueblo alguno", confundidos el "Pueblo" que tanto -dicen- preocupa al egoísmo nazionalista, y el "pueblo" sujeto político constitutivo de la clase que, de hecho y derecho, se pretende -y logra- excluir de la política, haciendo que Walter Benjamin afirme que “la tradición de los oprimidos nos ha enseñado que el estado de excepción en que vivimos es la regla” y “debemos llegar a un concepto de historia que se corresponda con tal hecho”.

Si una sociedad, la española por ejemplo, soporta el egoísmo nazionalista, sus políticos hablan, ignaros, de negociar -¿qué?- con expoliadores desleales y tal caldo se cultiva por los nuevos bárbaros junto a anticonstitucionales leyes de (des)igualdad de género, que son regalo al lobby femenino, más del 50% de los electores, o elige que gobierne (¿) una turba que ni piensa en mejorar algo la desigualdad socio-laboral-económica, aplica la “ley mordaza” de Rajoy, define legal enaltecer todo terrorismo, no condena más violencia que el ruido cercano a sus lujosas viviendas, llama antifascistas a los burguesitos, alevines de incendiarios, destructores de, sea quien sea, el otro, iguala a golpistas presos o huidos de la ley con el exilio republicano,…, sin deber olvidar a su "oposición", nadie puede negar que, tal como la define la RAEL en su Diccionario, vivimos en una pocilga, algo que, inmisericorde, nos dice qué somos.


EL ROTO 18/02/2021


domingo, 14 de febrero de 2021

154 Los domingos, cavilar Mandan los más (des)leales Fernando Merodio 14/02/2021

 154 Los domingos, cavilar

Mandan los más (des)leales

Fernando Merodio

14/02/2021

"(...) cuya pretendida destrucción supondría un atentado contra la historia, el patrimonio y la vida de nuestra villa, con la exclusiva finalidad de construir un bloque de pisos y un garaje subterráneo privado en el espacio ocupado por el ala oeste" (De la defensa por Santoñeses del antiguo Hospital Militar napoleónico de Santoña contra la mercantil PSOE)

EL ROTO 09/02/2021

Dice Éric Vuillard que "hay mucho que hacer, siguiendo al pié de la letra el fabuloso pensamiento de Baltasar Gracián: No es uno solo el que vale por muchos", pues "nadie tiene una idea redonda y general que proponer", siendo "de las discusiones, de la inteligencia colectiva de donde broten las nuevas formas de solidaridad", reflexión que desarrolla en la novela corta "14 juillet", "14 de julio", sobre hechos -como los de hoy- que exigieron tomar ese día, un martes de 1789, la fortaleza prisión de la Bastilla, toma revolucionaria que relató desde el punto de vista de sus actores, gentes anónimas movidas por el abuso absolutista, la necesidad, el malestar,... que excluyeron de tal "nueva forma de solidaridad" a los que se lucran con el capital o la clase media -y menos que media- acomodada, la burguesía que cree que su ser actual y futuro están resueltos, poniendo su esperanza en que los "abducidos por las mentiras de capital y burgueses, desclasados, acepten ser en la práctica lo que se llamó proletariado y asuman las exigencias de lucha reivindicativa que le caracterizó”.

Fue aquel 14 juillet una de las chispas que provocaron el incendio innovador de la Revolución Francesa que acabó con el Ancien Régime, la monarquía absoluta, dio otro sentido a la Historia y abrió paso, con la Enciclopedia y la Ilustración, al Estado moderno, la libertad, igualdad y fraternidad, la representación popular, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de Robespierre -no confundir con la ONU, esa cosa, y los Derechos Humanos-, aprobados por la Asamblea Nacional Constituyente el 26 de agosto, días después del asalto a la Bastilla; fueron actores que aquel 14 de julio de 1789 ocuparon la fortaleza prisión, cárcel creada por el cardenal Richelieu como símbolo del arbitrario abuso absolutista gentes anónimas movidas contra la injusticia por la necesidad, rostros no conocidos, Begart, Boutillon, Cochet, Poirier, Falaise, Blanchard, Ezard, Provost,..., que dejaron a los sabidos jóvenes promotores intelectuales, Robespierre, Danton, Desmoulins, Marat, Saint-Just, Babeuf, Hébert,..., muertos en la lucha, o al tenebroso Fouché, sin hueco para atribuirse el símbolo, (de)mostrando que "la Historia -con mayúscula- la construyen (que no escriben) ciudadanos anónimos, masa sobre la que los historiadores suelen pasar de puntillas en pos de los grandes nombres", Historia que, en general, solo avanza en momentos de caos, lo que empujó a Vuillard a concluir su relato con una ilusión: “(…), cuando el tiempo es demasiado gris, cuando el horizonte es demasiado mortecino, deberíamos abrir los cajones, romper los cristales a pedradas y arrojar los documentos por las ventanas. (...) Sería bonito, divertido y regocijante. Los miraríamos caer, felices, y deshacerse, hojas volantes, muy lejos de su temblor de tinieblas".

Aquí ahora tenemos lo que nos hemos ganado, lo que ha traído -limitarse a- votar, un corrupto caos controlado por ignorantes, endogámicos totalitarios que, (ab)usando (de) tenernos confinados, privados de libertades con su opresión policial y "ley mordaza",... mandan, pues gobernar es otra cosa, exige honradez, saber, preparación, humanidad y, sobre todo, grandeza, de lo que, es evidente, adolecen los que aquí ahora, insisto, mandan con una autoridad falsa -carente de auctoritas-, castigan con decretos-ley, su totalitario instrumento favorito, presumen -en falso- de haber sido investidos por el "pueblo soberano", pueblo descabezado que no vota a personas, sino a partidos totalitarios -que se dicen- políticos, apoyados en los manipulados medios de (in)comunicación, que imponen sobre nosotros -solo sobre nosotros y no sobre quien de verdad manda- un poder -casi- absoluto, antidemocrático; insisto en que gobernar exige humanidad, autoridad moral, grandeza,... y basta mirar para ver que nada de ello tienen los que mandan, que solo saben pactar sus poltronas con el peor enemigo, el capital, el más sucio dinero, alejados del buen gobierno, preparándose para viajar hacia un bien remunerado, cómodo, placentero, pero tenebroso, lugar incluible en el memorial de relatos de la "Historia universal de la infamia" de Jorge Luis Borges.

La característica que mejor define a nuestros actuales "políticos" es su radical deslealtad hacia los ciudadanos, convertidos en solo -cómodos- herederos de quienes arriesgaron sus vidas para tomar la Bastilla y nos dotaron de un contrato social fiable, que hoy no es pueblo soberano sino sumiso al poder de siempre y al capricho de gobiernos no elegidos, de partidos incontrolados; ejemplo y paradigma de deslealtad brutal, sin representar a nadie, salvo a él, su familia e intereses, es “Evita” Iglesias, del que alguien dijo dudar si su objetivo era la revolución o, populista estúpido sin sustancia, ser rico y famoso y que vago, no elegido por nadie y sin capacidades visibles, ha conseguido cobrar el sueldo de vicepresidente del gobierno sólo porque conviene a Sánchez, apparátchik, funcionario vitalicio de la PSOE, que mira para otro lado cuando el peligroso profesor interino, sin usar su alto cargo salvo a su favor y no por motivos de clase, desigualdad, denuncia de la injusticia,…, nos insulta al decir que ”no hay una situación de plena normalidad democrática en España”, llegando a comparar, tan desleales como él, el egoísmo golpista de los independentistas, presos o huidos cobardes de la Ley que castiga incumplir el contrato social, con el heroico, duro exilio de familias a las que, por defender la Ley, persiguió Franco, para en el colmo -sin duda para limpiar al FRAP paterno- proponer incluso despenalizar el enaltecimiento del terrorismo ¿Hay quién dé más por menos y con mayor sueldo?

Infografías de lo que quiere la PSOE (izda.)  y cómo debiera quedar el Hospital Militar (dcha.)

Alzado del edificio y los garajes que apoya la PSOE y exigen derribar el ala oeste

Santoña, villa marinera situada frente al Laredo que fue fuente de financiación de la mercantil PSOE, tiene varios fuertes en el Monte Buciero y un Hospital Militar en su centro, importante vínculo histórico con la ocupación napoleónica que define un lugar cultural que, en otro país, con más gobierno que mando, más ambulancias que furgones policiales represores, estaría protegido, hoy sufre el ataque de un -ordeno y- mando con modos, sin duda, heredados del nativo almirante Luis Carrero Blanco, mano derecha de Franco, con un corregidor actual que contrata y paga en el consistorio como si fuera un cortijo… solo suyo y que, además, por causas que se investigarán, ha decidido, porque lo necesitaba para intentar construir un bloque de 4 alturas y unos garajes en el entorno de protección del Monumento BIC antiguo Hospital Militar, negocio privado, derribar -ver infografías y planos- manu militari, sin respetar días de fiesta, con rápida, agresiva explanadora, no piedra a piedra que revisaran arqueólogos del gobierno como exige la Ley en entornos protegidos, sin resolver las exigencias del recurso de Santoñeses, pequeño, honesto, serio grupo, apoyado tal corregidor en el omnímodo mando -que, perturbado, cree- que tiene la PSOE en la villa, la región, España entera,…, apoyado en este caso por dos favorecidos, una endogámica ejecutiva y el -no se sabe bien por qué- siempre risueño mandamás regional que, sin otro mérito ambos que vivir del partido, cobran como directora y consejero para proteger, dicen, el patrimonio cultural de todos… cosa que, desleales, no hacen, por lo que, si fuera cierto que esto sea un Estado de Derecho, tendrán que explicarlo todo en los tribunales; desleales con la villa que debieran proteger, desleales con la norma que exige que miembros de la mercantil PSOE que manda en el ámbito local, se abstengan y no resuelvan los recursos en que eligen que es mejor un suculento negocio privado modificando para ello el PGOU que impedir la destrucción de un BIC, de un lugar cultural destruido tras el paso de una aplanadora conducida por Atila y sus hunos-, o de lo que haga falta en aras del lucro privado… o de vete a saber qué; un destrozo tras el que alguien exigirá, ejemplar, reconstrucción.

Coda para -desleales- Revilla y sus cuates de la PSOE- que cada vez que dañen a alguien -y digan que lo hacen- contra la pandemia, dejen un 10% de sus opulentos, inmerecidos estipendios para un fondo de resistencia de quienes no tengan trabajo.