sábado, 18 de abril de 2026

Lo cotidiano 153 De un octogenario Fernando Merodio 18/04/2026

Lo cotidiano 153

De un octogenario

Fernando Merodio

18/04/2026

14 abril 1946, Carmen y José, sin que nadie les exigiera las “garantistas” normas que a él reclamarían para irse, si quisiera, ahora, decidieron que, de la tiniebla previa pasara al relámpago posbélico alguien pellejudo, largo, rojo, hecho en Rozadío, 70 vecinos, peñas abajo del Nansa, donde José fue “Jefe Técnico” de los Saltos -ayer urgentes, abusivos siempre- que transformaban la energía del río en electricidad y dinero, viniera en Santander, provincia de ídem, Cajo, Fuente de la Salud, entre Valdecilla, los arenales del Barrio Pesquero, Campogiro y La Albericia, en la tierra y casa de sus bisabuelos maternos Yaya y Yayo en que, con ellos, vivían sus abuelos, Agustina y, ferroviario, Fernando, donde por primera vez chilló -mucho- y pataleó para, vuelto a Rozadío, patalear, chillar más, crecer, pensar con doña Gloria y su padre hasta llegar aquí hoy sabiendo que nació a los 15 años exactos de que unos comicios municipales propiciaran, en 1931, proclamar la II república española, no confundir con la I francesa de 22 setiembre 1792, 1 vendimiario año I, ni olvidar, para fijar referencias, que aquel 14 abril fue domingo de ramos.

Rozadio, territorio entre el río, la presa que (im)puso el padre y la tubería de la central eléctrica

Hoy, en la señalada fecha, acercándose a la postrer tiniebla rodeado de dolorosos vacíos, es lógico acudir a Vladimir Nabokov, autor de -además de la difícil y turbia “Lolita”- el atípico relato autobiográfico “Speak, Memory: An Autobiography Revisited”, dosis de inteligencia que, vertida con tinta en papel, empieza con un lapidario aserto: “La cuna se balancea sobre un abismo y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas”, siendo, cuando se han dado ochenta giros con la Tierra alrededor del Sol, muy obvio, lo del balanceo, la cuna y el precipicio como lo del relámpago, al haber amalgamado, con apariencia diversa, la infantil felicidad de Rozadío, el permanente humo que envolvía al padre inquieto por el hijo, la adusta seriedad de la madre, el lloro por el terciopelo negro con chorreras del “traje de primera comunión”, el rancio olor a cura salesiano o escolapio que, al no soportarlo, expulsaron -ambos- al buen alumno mal colegial, la radio en que oía -entre estertores- las Copas de Europa, ir a Madrid, pueblo grande, el ansia de libertad, las trastiendas con libros, el comunismo, decir no a “caminos” o, al tiempo que, invisible, un amor discreto lo empezaba a llenar todo, los ratitos descifrando el -fácil- arcano de lo -poco- que exigían para (re)coger -“libre”- la ilógicamente barata licenciatura en Derecho, la”mili” en marina, la boda, aquellas -no estas- CC.OO, y el feliz -fácil con ella- agitado lio de escaseces, hijos, maratones, New York, derrotas, alguna alegría lograda con el garrote tras -cosa del fascio- colegiarse como abogado, el vació -hoy- de soledad y, sin casi enterarse,… octogenario.

El Roto 16.04.2026

Sensación/cementerio actual, ¿a qué se debe?, del octogenario

Todo cirujano lleva en su interior un pequeño cementerio al que acude a rezar de vez en cuando, un lugar lleno de amargura y pesar, en el que debe buscar explicación a sus fracasos”, sustituyo “cirujano” por yo mismo, “ser humano”, y agradezco a Rene Lench que lo escribiera para introducir “Ante todo no hagas daño”, frase de Hipócrates, 460 a.C., y título del libro de, neurocirujano, Henry Marsh, regalo del urólogo que, con vocacional saber y cirugía robótica Da Vinci, extirpó, hace 10 años, de la próstata del octogenario al mismo mal bicho que, en 1963, como los nazis y su sucio cotidiano trabajo en el lager de Auschwitz, se había llevado por delante, entre gritos de dolor, al abuelo Fernando y, al tiempo que médico y Da Vinci abatían al huésped del hoy viejo y lo sustituían por un síndrome compartimental, otro, ese metastásico, mataba a Jose, su hermano menor; es un cementerio que El Roto plasma en la viñeta de arriba como una ruina que, incluso sin el duro peso de ser octogenario, explica lo que hay y aconseja no dejar entrar al viejo que nos sitia y recordar Rozadío, al Madrid, el garrote legal justo, a Rosa,… para marcharse de aquí -no obligado- cuando se quiera.

https://youtu.be/w5OHhClF5wg?si=h_9p-Wltb7HArnge

Repito una vez más, no dejes entrar al viejo… y márchate cuando te dé la gana

En el inicio, al nacer, se inspira, mientras en el fin, al morir, se expira lo inspirado e, inspirando y expirando, se agota la corta, cortísima vida por la que -para que sea digna, merezca la pena- en general, se hace poco, siendo absurdo lo que muchos llaman vivir, dilapidando el poético, apretado efímero haz -“conjunto de partículas o rayos luminosos de un mismo origen”- de luz, ceñido por -distintas normas de- el poder que, con etéreos, forzosos modos (di)rigen hasta el “nasciturus”, concebido no nacido o, rizando el rizo, el “cogniturus”, ni siquiera concebido, que descubría el hoy anciano en su lejano -fugaz- lapso para “titularse” en Derecho, al tiempo que inspiraba para vitalizar el cuerpo en que le confinaron y expiraba para aflojar el obligado encierro, siendo nacer -para muchos- solo prolongar la muerte de su previo negro, eterno tramo prenatal de Nabokov, mientras que morir es nacer al también lóbrego lado postvital de la misma tiniebla…, siendo en medio donde, todos -y cada uno- tenemos nuestra oportunidad, la “breve rendija de luz” que, sin piedad, (de)muestra no haber otra opción que aceptar -capaces, humildes- próximo e ineludible el final, que hizo a Henry Marsh afirmar, tras diagnosticarse un tumor cerebral, que “prepararse para morir tiene mucho que ver con haber tenido una buena vida”, concepto indefinido que, para él, fue amar su dura profesión, igual que para el de la Ley/garrote lo fue amar la suya -propia-disfrutando aquél, además, al construir mesas de madera o éste al correr por correr… mientras pudo, fatigándose ambos en mejorar la “rendija”, intentando colaborar, lógicos y leales, a que la -poca- luz no sea lúgubre como las dos tinieblas, pues, dijo Nietzsche, la vida solo tiene sentido si se entiende como lapso para hacer efectiva la libertad del individuo humano, servil -casi siempre- a lo peor social, que le transforma en mero reflejo/esclavo de lo que domina con la forma de un -dicen- “sentido común” que para el noruego Kjell Askildsen es “duro de roer y ha destrozado muchas decisiones sensatas” en el corto lapso que, por estar “lleno de insensatez y confusión, la falta de libertad tiene profundas raíces y la esperanza de igualdad disminuye”, necesitando inquirirse: “¿cuándo llegará una nueva estirpe que entienda el significado de la palabra igualdad, una estirpe de jardineros e ingenieros forestales que talen los grandes árboles que dan sombra a todos los pequeños, y quiten los malos brotes del árbol de la ciencia”, metáfora de lo que, sin remilgos buenistas, debiera ser dedicación/espíritu de vida.

Henry Marsh detectó un tumor en su cerebro de 73 años, parecido ya a “una nuez reseca flotando en un mar de líquido cefalorraquídeo contenido dentro del cráneo”, grave como lo de la próstata del octogenario que, igual que aquél, fue fuerte y perdió el -poco- pudor para “asumir la fragilidad” que le acosaba al repartir/recibir golpes a diestro y siniestro en el raudo viaje por la breve rendija de luz a que -a los 15 años de “aquella república”, domingo de ramos- le trajeron, generándole, hoy, dudas de neurocirujano previas a una operación de final incierto que, pues el mal en el cerebro de Rosa no era operable, no se había planteado: ¿sabes si quería vivir dependiendo?, ¿la quisiste lo bastante para cuidarla cuando dependió?, respondiendo afortunado ambas tajante, afirmativo y, tras ello, en lo ineludible incontrolable con que solo se puede (con)vivir/morir decidió -utópicas ya las maratones- aumentar viejas fatigas de otras carreras de fondo cuya meta habían fijado, terapéuticos, Robespierre, Danton, Marat, Desmoulins,…, revolucionarios jóvenes ilustrados francesas, en la eterna búsqueda de la fraterna libertad igualitaria, para la que aquí ahora hay tarea.

El Roto 23.06.2024

Buena imagen, pero el precio es, incluso, mucho más caro

Coda sobre la -útil para unos pocos- Covid19.- Es este un mundo de dañinas ficciones como esa “pandemia” con 112,000 muertos en 2020-2022, un 0,23% de la población en 3 años, 0,08%/año, casi todos mayores de 70 que fueron útil disculpa para tapar, con dolor, bocas e imponernos, con ayuda de la -aún vigente- “progresista ley mordaza”, represivos -no Leyes- decretos y decir ”transición energética” a regalar al insano 1%, causa del caos climático, territorio de todos para, ilegales, polígonos eólicos, huyendo cobardes de un debate público con los -muy pocos- que, con solo el trueno de la razón en marcha, se oponen en tal lucha a vida o muerte, en la que Santiago Alba Rico y otros se han sumado a la poco sana “defensa del tinglado de los chelis de Galapagar y la PSOE de Sánchez el proxeneta Malo/Begoña & Co, tan real, todo ello pese a que, ayer, la historiadora, “Mujeres y poder, Mary Beard, feminista seria, vinculaba la duración de regímenes injustos/ilógicos -como el, peor de lo que parece, nuestro actual-, además de y por encima de la debida a la represión, la que genera la pasividad cobarde ajeno a la ejemplar lucha de, vecinos de nuestro sur -solo con el octogenario infiltrado- que vence, a la aleación de obscenos poderes peligrosos del oligopolio bancario/energético y el ”progresismo populista”; el viernes veía, melancólico y sólo, “El puente de los espías”, de Steven Spielberg, la “guerra fría”, Vilian Fisher/Rudolf Abel, espía soviético y su abogado USA, agradecí que al -hoy- octogenario Rosa, pese al miedo, siempre le entendiera/apoyara en su uso de la Ley como garrote contra los -de verdad- malos, pues sabía que, “No importa lo que los demás piensen. Tú sabes lo que has hecho”.

Nos ponen malas mordazas caras y nos usan como perros

sábado, 11 de abril de 2026

Lo cotidiano 152 De (des)informar y más que palabras Fernando Merodio 11/04/2026

Lo cotidiano 152

De (des)informar y más que palabras

Fernando Merodio

11/04/2026

En medio poco propicio, con altavoz mediático, durante el sorteo de la Champions 2019/20 Eric Cantona -dígase Cantoná, con acento-, jugador francés radicalmente incorrecto, sancionado pateador estilo kung fu de un ultra que le insultó desde la primera fila del público en un partido, pasados unos años, en el acto del Premio Presidente de la UEFA se veía que algo iba a pasar y pasó que el legendario jugador del Manchester United, gesto serio, barba hirsuta, gorra calada, camisa roja, gafas de leer al pecho, vaqueros y botas, sin protocolo explicó pausado: "Somos para los dioses lo mismo que las moscas para los niños. Nos matan por diversión. Pronto la ciencia no sólo será capaz de retrasar el envejecimiento de las células, las reparará, las dejará como nuevas y seremos eternos. Solo los accidentes, los crímenes, las guerras nos matarán, pero desafortunadamente crímenes y guerras se multiplicarán. Amo el fútbol. Gracias", todo ello en la simbólica y pasmada presencia de dos iconos actuales, Messi y Cristiano, tan buenos futbolistas como inverosímilmente ricos e insustancialmente humanos; en tiempos de aberrante (des)información pública, fue, según para quién, vivificador soplo de aire fresco o molesto jarro de agua fría y, sobre todo, muestra cierta de banal intranscendencia, corrupta trivialidad, propia de siervos asalariados de los medios de (in)comunicación, deportivos en este caso, que con su laxa ineptitud lastran el correcto ejercicio de nuestra libertad en el uso de dos esenciales, complementarios derechos de todos: a expresarnos y a informarnos, derechos que, para ser tales, exigen el pleno ejercicio simultáneo de ambos, pues el segundo -a ser informados- solo es real si el otro -a publicar hechos e ideas- es para todos, habiendo, pues, solo libertad -y no el limitado simulacro actual- si podemos todos dar y recibir información en situación de igualdad, sin otra exigencia que la veracidad pues, de no ser así, es gente auténtica como Cantona la que, aparte de lo de los goles y otras cosas del juego, nos tiene que explicar, por ejemplo,  cual es la esencia, la parte básica del deporte fútbol, los futbolistas, lo que, cotejado con lo innegable, cierto escrito por Manuel Castells en "Comunicación y poder, previo a ser laminado como pelele de Sánchez el proxeneta Malo, hoy empeñado en enfrentarnos, por cosas -solo- suyas a medio mundo, que, sea el macropoder del Estado o de los grupos de comunicación o el micropoder de todo tipo de organizaciones, se basa en el control de la comunicación y la información", viendo que -solamente- lo del francés son más que palabras; gracias Cantoná, acentuado en la última a.

No sólo es un bello, real discurso, pocos son los capaces de decirlo. Gracias Cantona

Oída la sobria denuncia/declaración de amor de Cantona, vista la inanidad y patente  incompetencia de los jornaleros siervos de los medios de (in)comunicación al indagar, diagnosticar y definir con precisión el caracter y funciones de elementos esenciales del deporte, en concreto el fútbol, como actividad personal y social, ejercicio reglado o juego, aquí ahora, falaz, próximo, El Delirio Montañes, alaba la libertad de lo que -dice- es sostén de -su- democracia, administrada y usada -solo- en su interés, defraudando al resto en el ámbito pasivo (recibir) y activo (transmitir información), limitando la apariencia de su disfrute a la tristeza formal del ínfimo logro de que -unos cuantos- lean lo que ellos escriben, siendo prístino ejemplo su ilegal, delictivo discurso sobre el abuso de la generación energética eólica concentrada y masiva que -solo- es dinero… para ellos, al tiempo que peligro cafre para la libertad del resto, lo que exige potenciar el “periodismo ciudadano” que, sin cobrar, informa y para el que el Relator especial para la libertad de expresión pedía, en su Informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU de junio 2012, especial protección, al “desempeñar un papel de creciente importancia: documentar y difundir acontecimientos en los que participan” en tiempo canalla,en un mundo tan sobrado de medios como (des)informado que, denuncia la inteligente novelista mexicana Valeria Luiselli, "atraviesa uno de sus momentos más oscuros, sin respuesta civil", lo que exige usar el arma que temen -más incluso que a la tibia coacción legal- los poderosos, lo que de ellos podamos saber y, peor incluso, que lo digamos, prueba cierta del valor propio del control de la comunicación, que Chaves Nogales identificó con razonar causas/efectos y contarlo “más fielmente incluso de lo que uno quisiera”, sabiendo además que cuando más perdida creamos la batalla por una información veraz más deberemos recordar que lo estamos haciendo en defensa de los derechos del hombre-ciudadano, logro revolucionario de la Razón y la Ilustración, por lo que controlar la -ahora- incontrolada ambición del capital exige vigilar, junto a otras muchas cosas, el ilegal abuso de la generación energética, centro de la lucha contra la destrucción de nuestra vida en el planeta, en la que -aquí ahora- el capital depredador, con ilógicas simpatías locales compradas a precio de saldo, es patético holograma de consorcios y logreros que -en teoría- prestan servicios básicos y son -solo- especular, incinerar madera, carbón petróleo, gas, acaldar -mal- uranio y, reciente, expoliar el valioso territorio propiedad en mano común de los vecinos, que, en 1917, anunciaba en “Imperialismo: la fase superior del capitalismo” Lenin, en el ara de infectas industrias que, ávidas, liban fuerza del trabajo humano explotando la propiedad de los medios de producción lo que, tras el financiero trueque del dinero en sucio capital, hace urgente -en toda forma de sociedad- que los absorbidos informen.

El Roto

¡Así de confusamente claro, en su beneficio, informan!

Lo ofusca, aún más, Walter Benjamin, del Instituto Social de Frankfurt, al decir en “Calle de dirección única” que ”la libertad de hablar se está perdiendo; antes, quienes mantenían una conversación se interesaban por su interlocutor, pero tal interés se ha sustituido por preguntas sobre el precio de los zapatos o los paraguas”, recalcando José L. Pardo que “(…) ilustrada a la perfección la política española por el permanente estado de negociación y desgobierno, la esfera pública está llena de vergonzosas disputas entre intereses particulares que obscenamente se oponen al interés público (…)”, indicación de que ha desaparecido la libertad de pensar y decir con ánimo de generar efectos sociales, dañada por quienes para mandar de modo espurio solo piensan en ellos, en situación en que la premura del caos climático exige urgencia, que frenan los -muchos en todas partes- que como los nazis tras la derrota, sin siquiera expresarlo, amenazan: “Podemos hundirnos, pero nos llevaremos por delante al mundo con nosotros”, si bien -para el resto- aún es fácil separar bien y mal frente a los que -similares, Trump o Sánchez el proxeneta Malo que medra con, indiciarios o más, delincuentes- tienen poder -sin pensar en el resto- para decidir, egoístas, lo -para ellos- ventajoso desde la habitual cobardía de su muy usada, esponjosa coartada de lo -solo por ellos- (pre)juzgado e impuesto a la encogida masa, a la que alejaron del serio nivel ético de la reflexión de Zweig en “Castello contra Calvino”, turbador libro, más incluso que el que narra el zigzagueo tenebroso de Fouché, en que analiza la porfía entre humanismo/libertad individual y fanatismo/violencia social injusta que impone el (ab)uso del poder, al que se opuso Castello -un mosquito ante Calvino- diciendo en su “De arte dubitandi” que “la posteridad no podrá creer que después de que se hubiera hecho la luz, hayamos vuelto a vivir en tan densa oscuridad”, siendo cierto ahora que la tiniebla, sin educación, se dilata -y dilatará-, pues el cambio revolucionario solo crece sobre una  instrucción pública accesible a todos, poder republicano que estudió Condorcet, pedagogo, presidente de la Asamblea francesa en 1791, enemigo del cómodo aprobado general que es asfixia

Portada de L’Aurore con el -ese sí- valiente “J’Accuse…!” de -solo, sin usar a nadie- Zola

Dijo Oscar Wilde, otro perseguido, inteligente y sólo, que “a ojos de cualquiera que haya leído historia, la desobediencia, es la virtud original de hombre”, cualidad que deben -deberían- tener esos -dicen- periodistas, que (ab)usan de un poder de todos, como -otro que arriesgó- Wilfred Burchett tuvo cuando, igual solo, en 1945 formuló una espléndida denuncia sobre Hiroshima, “La peste atómica”, que John Pilger no dudó en calificar profética: “Escribo esto como advertencia al mundo”, arguyendo Berger, siempre lógico en cosas serias, que es función del periodista hacer frente al poder, informar objetivo sobre lo inadmisible/absurdo, debiendo todos saber que no relatar lo real el periodista no es meditación serena, ni  silencio, sino olvido malicioso, miedo al poder que, dueño de la baraja, la mesa e incluso el casino, fija las reglas; es cobardía cómplice, derrota solo evitable con acción valiente, sabiendo que narrar en los medios lo serio ocurrido no exige estar en heroica primera fila de batalla, sino ser coherente si se tiene el privilegio de usar libertades ganadas por otros frente a, habituales, la injusticia, la vulgaridad, la manipulación, la ignorancia,… y, siendo cierto que el mundo puede ser sordo y ciego ante la evidencia, también lo es que relatos valientes -es paradigna, el “J’Accuse...!”, de Zola- generan en ocasiones el rápido efecto de que el ciudadano “saber subyugado” llegue a derrotar al egoísta “saber dominante”, cuyo control está en Orwell, en su “Rebelión en la granja”, en el prólogo nunca publicado en que explicaba que “las ideas molestas se pueden silenciar y los hechos que estorban se pueden mantener en la oscuridad, sin necesidad alguna de prohibición oficial”, intento de justificar el buenismo periodístico cómodo, sumiso y cobarde, que no informa ni narra, se limita a juntar -mal- amables palabras falsas, útiles para -sólo- el poder inmenso que manda en la información, parte esencial del “espectro total del poder”, desde el control de los medios, privándonos de, esencial derecho, la libertad de expresión/información, lógica arma pacífica, humana frente al arbitrario poder, cuyo abandono, dice Pilger, convierte al escribidor en “portavoz de los portavoves, repetidor de consignas, lo que -en estricto, peor sentido- los franceses denominan functionaires

Coloquial, aclaro que yo escribo porque sí, desde y para mí, porque me place y quiero, pues me es más útil y me fatigo mucho menos que intentando que si, algún día, alguien deseara leer lo escrito -y lo hiciera- reciba algo, como explicó Orhan Pamuk, turco contra corriente, al iniciar el discurso con que agradecía -pienso- el Premio Nobel de Literatura narrando que, dos años antes de morir, su padre le había entregado una pequeña maleta llena de notas manuscritas y cuadernos y, con su habitual aire escéptico y bromista, le había pedido que los leyera después que él se hubiera ido, estuviera muerto, disipando el novelista que tal maleta, al valor de ser de quien era añadía el de expresar la evidencia de alguien encerrado en una habitación, solitario, con la seria, amable y rica compañía de libros y ánimo de expresarse claro, ejercer su libertad y dejar constancia de qué pensaba acerca de ciertas cosas, sin más límites o temores que los que él se imponía, dando así justo valor escrito a parte de su vida, haciendo literatura, relevancia humana que crece si se admite que para hacerlo bien, sobre valía personal e inspiración, son necesarias sinceridad, empeño, valentía, paciencia…; escribir serio y publicarlo es, en parte, forma reflexiva y sincera de ajustar cuentas con uno mismo y el resto, memoria sin la que no existiría la actual pantomima de patrocinio político y exige narrar hechos, aspectos nuestros y del resto no olvidables ni, menos aún, perdonables, sabiendo que, dijo Mark Twain, quien escribe solamente “consigue su libertad de expresión sin límites al darse cuenta de que ningún extraño va a ver lo que está escribiendo”, por lo que “el producto más franco, más libre y privado de la mente y el corazón humano es una carta de amor”, escritura libre con destinatarios, forma y contenido muy diversos, siendo razonable no olvidar que, desde un deseable amor de género hacia el resto, sin incluso la lectura de, mortecinos, los periódicos, cuatro listos sin mérito ni escrúpulos roban la esencial libertad de ser informado e informar al resto, haciéndola irrelevante, convirtiéndola en nada, agravio colectivo no olvidable ni perdonable, exigentes de que, con libertad y amor al resto, escribir sobre ello hasta que los culpables, así lo pienso, rindan cuentas.

¡¡¡Qué asco!!!

Coda sobre Pasionaria y Robespierre.- La ignorancia que, junto a la suya propia y su servil maldad, generan la (des)información y -ahora- los tuits, permite que un tal Domenech, catalán ¡por supuesto!, presentara en un acto chusco, propio de Carnaval, al feminismo caviar de una pìja sin sustancia y el egoísmo rampante de un bulto sospechoso, ignaros los dos del marxista himno que dice que -sólo- el género humano -todo él- “es la Internacional”, equiparando a la “cheli” con Pasionaria, a la que se insultó con tal símil y al bulto con Robespierre, incorruptible, radical -más incluso que yo- jacobino, enemigo de cualquier división de un Estado sin dudas, centralizado, todo ello frivolizado más, al aliñarlo con un toque de las dos mitades de la pobre Sarah, con h final, Santaolalla, lo que anunció muy bien Karl Marx en el inicio de “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, también más que palabras: “La historia ocurre siempre dos veces, la primera como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa; y, al hilo de  todo ello, ¿no podría pedir algún próximo a Sánchez el -proxeneta amigo de indiciarios delincuentes- Malo que lo que haga -sin consultarnos- sea -sólo- en su nombre?

sábado, 4 de abril de 2026

Lo cotidiano 151 De libertades, derechos,… y obligaciones Fernando Merodio 04/04/2026

Lo cotidiano 151

De libertades, derechos,… y obligaciones

Fernando Merodio

04/04/2026

En el mármol de la magnífica Francia que cortó cabezas fueron leves las obligaciones

26 agosto 1789, a las seis semanas de la súbita toma de la Bastilla y a tres de haber abolido -dicen- lo feudal, la recia, nueva Asamblea Nacional Constituyente francesa, ya sin rey ni nobles, bajo el racional influjo de la ilustración, de Lafayette, Jefferson y la declaración de independencia en Estados Unidos, 1776, sacudida por el revolucionario ardor de, jóvenes, Robespierre, incorruptible abogado jacobino que dijo: “cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para ese pueblo el más sagrado e indispensable de los derechos”, Danton, gran enemigo del Ancien Règime, Marat, cordelier, director de L’Ami du peuple, Desmoulins, que movilizaba “ciudadanos activos”,…, distintos en el uso del “Terror” y  la higiénica idea del Dr. Guillotin como armas revolucionarias, fue débil al grabar en  mármol, junto a Libertades y Derechos, su contrapeso, las Obligaciones del Hombre-Ciudadano, hasta dejarnos hoy aquí, tras haber influido en, formales y tan expresos como vacuos, los derechos humanos, con una relación que incluye, “naturales e imprescriptibles” decían, Libertad, Igualdad, Fraternidad, Justicia o Ley contra la opresión, difíciles de diluir con, enunciadas también, propiedad y -policiaca- seguridad, afirmando que aplicarlos todos “asegura a los demás miembros de la sociedad el goce de estos derechos”, bella teoría -que dicen- apoyada en la Ley -no en el “progresista” decreto- expresión de la voluntad popular, siendo corolario el artículo 16, impune, cruelmente incumplido desde el inicio: “una Sociedad en la que no esté establecida la garantía de los Derechos, ni determinada la separación de los Poderes, carece de Constitución”. Amén.

El Roto  31.03.2026

Sustituye las obligaciones reales, unido a las muchas, para ellos útiles policías

Tras casi 237 años, -poco- atentos desde el inicio a las obligaciones, acudimos a las normas policiacas de Trump o, aquí, al burdo (des)gobierno sin política/presupuesto que, impune, (ab)usa del decreto-ley, trampantojos como el “progresismo” o -caladero de derechos para ellos- la “Covid19” o transige con legatarios no contritos -cuyo pesar se certifica en la viñeta de abajo- de los del tiro en la nuca y los listos que, allí y en otros lugares, se apropian de la fruta caída del árbol de todos que asko-tasunos mueven, usando -con (ab)uso siempre a su favor- los derechos franceses que -¡ay!, bien imputados- son de todos o los que, como ese Lamine, absurda referencia ilógica, apoyados en pútridos medios, se la cogen con papel de fumar y se enojan si otro grita que “el que no vote” es “musulmán pero no se privan de vocear ellos que quien no brinca es, faltaría más, “madridista”, o los “fisnos” que protestan si se silba el epinicio de Egipto pero, impávidos, ven a los -egoístas- socios de Sánchez, masivo proxeneta Malo y Bobo, hacerlo impunes con el himno -que me afecta un ardite- de aquí ahora y, sabiendo utópico que constituciones y declaraciones lo recojan todo, deduzco -acaso-que todo se reduce a -mala- educación, estando ya harto de que siempre, por que otros la tengan así, los daños los sufra siempre yo que, como Lea Ypi, leí en Robespierre que el secreto de la libertad radica en educar al pueblo, mientras el de la tiranía está en la ignorancia”, ¿les suena? 

El Roto

Lo certifica  la PSOE, su asesora de Justicia y Derechos Humanos en el Eusko Jauralitza

Incluso más serios son los derechos, libertades y obligaciones vinculadas a la eutanasia, no reconocido, inalienable derecho a morir cuando y como quieras, nunca igual que, traicionada por el cruel sistema, Noelia, sin que nadie se preocupara, quizás lógico, por quienes, sin consultarla, la traían y dejaban inerme aquí, ni vigilara -quizás bastante- la idoneidad de quienes la acompañaban al irse, con mil inhumanas trabas de la sociedad que, día a día, dilapida el ilustrado, racional legado francés, para -sola, mayor de edad, con quién, cómo y cuándo quisiera- acabar con su -profundo, real, solo de ella- sufrimiento, por lo que me anima la sentida urgencia de empujar a hacer más fácil que quienes como Noelia -yo mismo, quizás, harto- deseen marcharse de aquí lo hagan rodeados de respeto y con una lógica humana, a lo que, ¡uf, viejo, doy vueltas al tiempo que sopeso los civilizados derechos procesales que se aplican a  indiciarios forajidos ciertos como la catedrática Begoña, el “enmano” David, el clan del Peugeot 407 diesel, el propio Sánchez y toda su troupe, los que, crueles, ilógicos asesinaban, los proxenetas que crean lacerantes bandas gestoras de prostitución -y narcotráfico- o quienes, de una u otra forma, se lucran con ello,… frente a las -mucho menos sucias- libertades de los demás ciudadanos que -serios militantes en la Ley o forzados- más o menos respetan su lógico ejercicio como garantía -dicen- para el mejor vivir de todos, cuando, ya inmóvil el dañino, monstruoso P.E. El Escudo, solo queda que los pocos -sobra con los dedos de una mano- que lo pararon, sin hablar, lo liquiden y, aún más utópicos, exijan que, culpables, el capital privado, funcionarios, técnicos, científicos y políticos con poder sin auctoritas paguen los -pródigos- daños.

Imágenes del presidente de los “amos” que, desde la capital, lo posibilitó y nuestro consejero que -a diario- próximo informaba sobre el -privado negocio- P.E. El Escudo

Coda sobre una buena/(im)posible futura película.- Habiendo quien dice que “The Godfather“ es la mejor de todos los tiempos, yo prefiero, marxista geométrico, “El Acorazado Potemnkin” de Sergei M. Einsenstein, “Citizen Kane” de, genio, Orson Welles o, incluso, difícil/imposible amor, “West Side Story”, Romeo y Julieta de Robert Wise/Leonard Bernstein, que -varias veces- ví en el cine Paz, calle Fuencarral de “el foro”, al tiempo que -por solo 13 pesetas- disfrutaba con el -inolvidable- Real Madrid de Bernabéu, Di Stéfano, Puskas y Gento desde el tercer anfiteatro del gran estadio, en Chamartín, echando, ya en la cara norte, hoy de menos -¿perfecto cierre a mi mínima historia?- un film que dirigiera Francis Ford Coppola con los actores de “The Godfather” y narrara preciso -dicen que- quirúrgico lo que haría una “famiglia” con los “finos” hábitos de -en especial- la segunda parte del tráiler de abajo, por ejemplo, en las “educadas, constructivas” reuniones de Davos.

Pues tal película, han muerto varios actores, no podrá ser, sirva para  (in)tranquilizar el trailer 

sábado, 28 de marzo de 2026

Lo cotidiano 150 Del “Eppur -no- si muove” Fernando Merodio 28/03/2026

Lo cotidiano 150

Del “Eppur -no- si muove

Fernando Merodio

28/03/2026

Dice la leyenda que, en 1633, Galileo Galilei, tras -para eludir ser ajusticiado- abjurar ante la Inquisición de su certeza teórica sobre que la Tierra giraba alrededor del Sol y no, como dogmatizaba la iglesia, que aquella fuera el centro de todo, intentó, verbal, reafirmar su verdad al certificar frente al dogma la icónica frase, “Eppur si muove”, “Y sin embargo -la Tierra- se mueve”, valentía poco creíble en aquel duro tiempo, pero que quedó como símbolo de la rebeldía del pensamiento empírico, científico contra la doctrina de -sea cual sea- el poder; en 2026, frente a la dogmática insistencia de El Delirio Montañés, engendro de los fondos de capital dueños de Vocento, -como tantos otros en todo el territorio- altavoz de las más increíbles, dañinas y, en sentido estricto, inhumanas doctrinas del peor dinero, el acumulado, los tétricos molinos que intentan destruir nuestro mejor territorio, propiedad en mano común de los vecinos, no verán girar sus asesinas aspas… mientras continúen vivas algunas ideas.

Primera página El Delirio Montañés 07.07.2025, reflejando destrozos en la ZEC ES1300016 Sierra del Escudo, la ZEPA ES0000252 Embalse del Ebro y en especial, en el rio y (visible próximo) el embalse del Ebro; un despilfarro del capital, ilegal monumento a su cruel inutilidad 

Al tiempo que quien nos manda -síntoma de una sociedad pútrida, con mi mayor desprecio cuanto más calle- se lucra del sucio negocio que el diccionario de la RAE llama “proxenetismo”, basado, ¡qué asco!, en aprovecharse de la sexualidad forzada de frágiles, en su habitual lucha diaria, el querer -espléndida forma de actuar- protege con los puños altos su pecho y cara, ataca y golpea constante con uppercuts, jabs y ganchos al flácido, aunque cruel poder -sin alma- del dinero acumulado en forma de capital que hurta “plusvalor” a lo único que -además de la naturaleza- produce riqueza, nuestra “fuerza de trabajo”, la capacidad humana, física y mental, de crear, un querer que hoy martillea duro -como Jack Dempsey, el “martillador de Manassa”- desde la virtuosa convicción ética de estar actuando en defensa del bien de todos.

El querer, rodeado de comics, Shakespeare y Verne, necesita muy poco -solo Razón y fuerza de trabajo- para noquear al fatuo poder

Afirmo, científico, que los vecinos que, felices como yo, el pasado miércoles recorrían el amplio destrozo de valiosos ámbitos higroturbosos perpetrado por, cada uno aportando lo suyo, Iberdrola, Banco Santander y Valcarce en la sierra, al ver emerger en medio del estrago, entre la bella, densa, lógica niebla del embalse próximo, el despilfarro de caras máquinas, todas ellas improductivas, inertes y los gigantescos tentáculos del paralizado esqueleto del monstruo que -desde hace años- amenaza sus vidas y haciendas, saben que el inmóvil tullimiento no es debido, como mísero dice Daniel Martínez, uno de los tantos escribidores del papel que repite al amo, “a unas alegaciones de hace años”, que la cosa es -mucho- más profunda, más seria que eso, tan profunda y seria que el propio libelo -intento de tranquilizar, ¡Cuán largo me lo fiais, amigo Sancho!- titula que “Iberdrola tiene hasta diciembre de 2030 para acabar la obra en caso de que el conflicto se alargue”, como felices saben también que su tenaz constancia, su ”estar sobre ellu” tiene mucho que ver con la estatua de sal en que se ha convertido el -nada renovable- dañino polígono.

Viñeta -sabia- de El Roto 11/09/2025

Quienes aquí se enfrentan a la dignidad humana no son replicantes, sino molinos gigantes

Dice Slavoj Zizek que, cual maldición, estos son “tiempos interesantes”, tiempos de políticos con políticas inestables, guerra y lucha por el poder que deja millones de víctimas inocentes que lo sufren, situación similar a la que permitió a Mao decir: “Hay un gran desorden bajo el cielo y la situación es excelente”, lo que, para Lacan, es que tenemos posibilidad de actuar; hay que haberlo vivido, estar dentro para, limitándonos al muy importante, esencial control de la generación energética en el tiempo del caos climático que aquí es un desastre absoluto a partir de la anarquía -en especial, asentada en el abuso autocrático que dijeron Covid19- y su normativa que, en todo el mundo, con gobiernos iletrados/venales en torno a Trump, Netanyahu, Putin, Narendra Modi, XiJipping, lo de América latina y Africa, los despojos de la Europa ajena a la Ilustración en que flota el amoral Sánchez o, indecente tasquero, Iglesias viaja a Cuba,… ha hecho posible que una mínima Plataforma -no ”los ecologistas”- de acción política ajena a mercantiles partidos y subsidiadas troupes, haya dejado grogui, tambaleante al sistema -económico, político, judicial, legal,…- que mantenía inestable la (in)sostenible corrupción eólica y fotovoltaica, en la absurda situación de que -sin nadie decir quién, ni por qué, ni si se puede o no recurrir, ni cuál es el próximo trámite,…- haber parado al poder cierto, Banco Santander, Iberdrola y Valcarce, conseguidor de claras influencias, con -solo- balbuceantes respuestas de gente tan vacua como Pedro Casares, Saiz de Buruaga o un tal Roberto Media, aprendiz de nosequé en la escuela del desaparecido Marcos Pantaleón y con El Delirio Montañés falso cuentista feliz contando que sus amos tienen hasta 2030 para solucionarlo, siendo una lástima que todo ello ocurra en una sociedad -tan impotente- como esta.

Coda a Rosa, que me espera.- En agosto, casi al tiempo de los 80 años que acaso cumpliré el 14 de abril, aniversario de la “república municipal”, que fue domingo de ramos el día en que, sin preguntarme, me abandonaron aquí, hará dos de que me dejó -lo poco que me quedaba de- Rosa en la peor soledad tras -sin necesitar ni observarme un rato- haber sido 58 años la leal compañera de cuerpo y alma que, tras crueles derrotas y estériles victorias junto a los que suelen perder, habría disfrutado, aferrada a mi brazo -y yo a toda ella-, viendo parado el dañino polígono industrial que, lenguaje perverso, dicen P.E. El Escudo, en lugar de que, agravado hoy mi pesar por el daño que infligimos -todos- a Noelia, tenga que andar solo, a ciegas pensando qué conviene, entre las ascuas de la última nota de “El oficio de vivir”, las memorias de Cesare Pavese: “Todo esto da asco. No palabras. Un gesto. No escribiré más”.

domingo, 22 de marzo de 2026

Lo cotidiano 149 Del miedo a quienes corren por correr Fernando Merodio 22/03/2026

Lo cotidiano 149

Del miedo a quienes corren por correr

Fernando Merodio

22/03/2026

Colaborador, cómplice necesario de Sánchez el aterrador proxeneta Malo, El País, 20.03.2026, primera página: “La guerra dispara el temor a una larga crisis energética” ¿Tanto les preocupa? ¿No era, acaso, urgente acabar con el consumo de petróleo?

La geografía física del estrecho ayuda a ver lo -poco- que importaba que no pasara el petróleo

Knut Hamsun, escritor noruego nacido en 1859, Nobel de Literatura en 1920 -¡qué hambre pasé, joven, leyéndolo!-, juzgado por apoyar al nazismo, inteligente -¡lo era!- compitió con Sigmund Freud en definir exacto al hombre moderno como enajenado, angustiado tanto por problemas propios como influidos por -egoísta- temor ajeno, al describir la intrincada relación psíquica con el entorno social, cultural y, a partir de ello, lo difícil que es prever nuestras distintas formas de reaccionar, siendo nítido mi recuerdo del vértigo que me acompañó a principios de los años sesenta, durante la agitada lectura de una edición encuadernada en tela marrón de Hambre, que extraía de la biblioteca de mi padre y hoy honra la mía, mezcla de ira con el hambriento y miedo -supongo- lógico a la posibilidad de verme, algún día, en situación similar, sensaciones que me acuciaron el tiempo que usé -pagué caro acercarme a tan exigente novela- para conocer las desgracias físicas y síquicas del protagonista, joven escritor idealista, el hambre que -le acusaba yo- él mismo se generaba, sin  que una reciente relectura me haya dejado igual huella de enfado y miedo, sino otras a las que, aquí ahora, mientras escribo pensando, no doy relevancia y me llevan a Wole Soyinka, nigeriano, primer negro Nobel de Literatura que, 1986, desnuda el Mal y narra cómo el mundo se atasca, cada día más, en un “clima de miedo que -supongo- nace de una influida psique y agitan gerifaltes que, debiendo protegernos de las causas, empeoran la desgracia con “jeremiadas” -lamentos y muestras falsas de dolor- como los cuentos de terror sobre la guerra… que cuenta, arquetipo, Sánchez el proxeneta Malo.

Por contra, narra Soyinka que el miedo que -dicen- desde el 11-S atenaza a quienes están abandonando el -leve- tono -aún existente- de la Ilustración hace mucho que es evidente en África, un miedo -profundo, inducido- que acompaña al personal temor de cada uno que, sin padre conocido, se hace evidente, cuando, sea la que sea, una ilógica “autoridad moral” dominante se asienta en algo -que dicen- superior, como una opresión religiosa/económica o, peor, cuando “el Estado reniega de sus principios y cultiva el cuasi-Estado”, débil, cuarteado, sin límites definidos ni responsabilidad, un poder generador -solo- de miedo que se asienta, según el Nobel, en dos pilares contradictorios, la humillación, que nos priva de algo tan esencial como la dignidad y nos convierte en “carne de cañón del ejército del miedo”, hasta el extremo de que a quienes vivieron y analizaron la extrema humillación que fue el lager, Primo Levi, Jean Amèry, Imre Kerstèsz,… solo les quede la opción humana del suicidio o, por contra, la seducción de egoístas bobos que usurpan “poder” como, por ejemplo, los peores del lager, que desempeñaban con satisfecha frialdad “su sucio trabajo de todos los días, al tiempo que -incluso- intentaban seducir al resto, siendo simples, siniestros siervos de todo nivel o grado que -a su vez- seducidos, amenazan convencidos con sonrisa boba, “os tengo en mi poder y voy a decidir vuestra suerte”, inseguridad jurídica que disuelve la democracia, el Estado de Derecho.

Homenaje/recuerdo de “aquel” Forges -en ocasiones- tan blando

Hegel dijo que el Derecho, especulación teórica, puede ser base de avance hacia una justa igualdad humana, razonando, por contra, Michel Foucault, como evidencia, practicón sin base, nuestro sátrapa, desleal alibí, que suele ser tapadera que posibilite el -más- arbitrario uso del garrote santificado por sus “leyes mordaza”, así que Derecho/Justicia son cosa flácida -incluso liquida- que oscila entre filosofía y política, subjetiva, rígida en su uso con(tra) el débil, o dúctil. maleable cuando roza al poder, ajena a las ideas de Marx, hoy -casi único- ariete contra la frustración apoyado, nadie lo olvide, en la Idea viva, de la emancipación humana, a la que, caiga quien caiga, no hay que renunciar pues, argumenta Alain Badiou, frente a la igualitaria, universal reivindicación justa del marxismo, incluso con su -actual apariencia de- fracaso, no hay otra respuesta sana a ¿de qué humanidad sería cimiento y superestructura la teoría capitalista, con un Derecho elaborado/manipulado por el poderoso o sus egoístas reglas -contables- que imponen la usura como opresiva y falsa objetividad universal de mercado y moneda, egoísmo tribal cutre, aquí ahora exacerbado.

De forma breve escapo y, a modo de -casi lírico- desahogo, busco alivio en Bruno Bettelheim, psicólogo que, en su conocida obra Psicoanálisis de los cuentos de hadas, estudió la influencia de los más conocidos cuentos infantiles en el primer desarrollo, explicando cómo, al leer el niño los cuentos, se identifica con sus distintos personajes y experimenta los sentimientos que darán forma a su carácter, no necesariamente como el de sus padres, educadores, maestros,..., ni el de los contadores o los propios cuentos y, si bien una lectura reposada colabora a elegir entre los muy variados sentimientos que albergan: justicia, fidelidad, amistad, valentía, amor,... o el latente miedo que los atraviesa y el protagonista vence con coraje, intuición, valentía,..., debiendo ser la elección -que dará sentido a su vida- solo suya, de modo que quien ha sabido leer cuentos en la infancia encuentra una facilidad añadida para situar sus afectos en el razonable lugar que marca la -contagiosa- forma de actuar de los personajes para, en la molesta realidad cotidiana, en nuestro mundo, frente al miedo que aterra durante el breve relámpago de luz entre dos insondables tinieblas con que el autor de Lolita identificó la vida, poder aferrarnos a las bellas estrofas solidarias que, en 1949, caliente aún la vergüenza de la guerra, escribía Bertolt Brecht en el programa de mano de la Antígona de Hölderlin, por él adaptada: “El gesto de mirar hacia otro lado me recuerda / cómo has temido la muerte, aunque / aún más temías / vivir sin dignidad” y, a partir de ello, fatigarse buscando respuesta ética/lógica a la pregunta de Kjell Askildsen, noruego como Hamsun, “¿Cuándo llegará una nueva estirpe de jardineros e ingenieros forestales que talen los grandes árboles que ensombrecen a los pequeños y limpien los suciedad del árbol de la ciencia?, que exige resistir a la humillación, perseverar en la dignidad, no dejarse seducir por lo perverso, disfrutar libre del placentero roce carnal humano y que a nadie daña, salvo al cobarde o al enfermo, no tener miedo mientras estemos aquí, durante ese ratito, ser valientes.

El Roto

Pero, Sánchez dixit, sólo para defenderse

Para ello es bueno, mientras se pueda, correr por correr cada uno a su modo -largas distancias, maratones, triatlones, incluso 100 km-, con el esfuerzo del  juego que divierte, sin someter el aspecto lúdico de que disfruta el cuerpo -ni siquiera- a la idea de lograr una buena forma física, que convertiría el oro del juego en fango de la tarea, viendo -así- que, como enseñan gran parte de los cuentos de la infancia, elegir tesoros y éxito en lugar de verdad basada en esfuerzo lleva siempre al fracaso y que, siendo bueno correr, al hacerlo “se debe eliminar lo que sugiera practicidad y utilidad; pues lo que hagamos debe ser inútil, divertido o, de lo contrario, acabaremos no haciéndolo”, siendo clave la idea de jugar, no correr porque nos parezca práctico sino, al contrario, porque no lo sea, no hacerlo porque nos haga sentirnos mejor, sino “porque nos interesa y atrae tanto que ni siquiera reparamos en ello”, como decía Sheehan, que me trasladó la idea de que esa y no otra es el razón de que hace 10, con 70 años, un cáncer de próstata que heredé de mi abuelo Fernando y -también- mató a mi hermano menor, Jose y el síndrome compartimental con que el robot Da Vinci destrozó mi pierna derecha me retirara de, sin otras lesiones, correr al menos una hora al día disfrutando, de lo que se desprendía -como una de tantas y tan dolorosas melancolías de la vejez- un imperceptible -e impagable- impulso para otras cosas menos lúdicas de la vida, adherido a lo que -no hace tanto- leí a Eugenio Trias, sobre cómo, frente a la “vis inertiae”, a la cómoda tendencia provocada por el estigma original que describía Leibnitz, “frente a la tiranía de los índices de audiencia y de las grandes superficies, de la ávida persecución del beneficio rápido y del best seller, o del culto indiscriminado a la cantidad por encima de la cualidad, se va propagando una onda expansiva de pequeños universos de afición, de curiosidad y aventura”, sabiendo que correr por correr, sin objetivos, porque nos gusta, es uno de ellos.

Coda sobre el miedo a quienes corren marathón.- La marathón corrida por correr es carrera larga, dura, agotadora que genera un cansancio hondo, denso, húmedo y cala hasta los huesos, una carrera, pese a ello, muy divertida; correr para ganar es otra cosa, exige competir con reglas exactas, objetivas, prefijadas, medidas -demasiado- por expertos, entrenadores que valoren el entrenamiento o -siempre el dinero- “mecenas” que, porque pagan, vigilan, no es correr por correr, es exigencia, ejemplar metáfora de lo no lúdico, fatigoso, de esa -gran- parte de la vida que no es juego, exigencia de ganar al otro, perder kilos de grasa, mejorar el cociente altura/peso, marcar los abdominales que corriendo por correr se difuminan; es, pues, fatiga que, a días de ser -cronológicamente- octogenario me atrae por solidaridad práctica y me hace olvidar el juego que, ¡ay, la pierna!, me dejó y usar la fortaleza y el fondo que adquirí corriendo mucho por correr para competir de nuevo, volver al circo, exigir cuentas, pasar facturas no cobradas, cobrarlas, hacerlo con disciplina hasta el mutis por el foro en que -una vez y sin que sirva de precedente- me retire al sereno refugio donde me espera Rosa, junto a la que -ella a su modo- disfruté tantas carreras por correr el New York City Marathon, para acabarlo siempre, similar a lo que, con belleza poética, cantó Springsteen: “Algún día, no sé cuándo, / alcanzaremos ese lugar / al que deseamos llegar, / y caminaremos por el sol. / Hasta entonces, cariño, vagabundea con nosotros. / Hemos nacido para correr”, con la seria convicción de que, acompañados -siempre- por música y miles de amigos como Sheehan, con fuerte coherencia, se acaba corriendo con otros objetivos por mundos devastados, como Minneapolis o éste de Sánchez, y eso sí que genera -en los miserables- miedo. 

sábado, 14 de marzo de 2026

Lo cotidiano 148 De nuestros males, el (h)odio choni y las víctimas Fernando Merodio 14/03/2026

Lo cotidiano 148

De nuestros males, el (h)odio choni y las víctimas

Fernando Merodio

14/03/2026

Lea Ypi, magnífica escritora, 46 años, profesora de Teoría Económica en la London School of Economics, experta -aún hay- en marxismo y teoría crítica, reflexiva albanesa de Tirana, de donde, ¡uf!, se fue tras ser educada, niña, en admirar a Enver Hoxha y llegar a abrazarse a las piernas de una estatua decapitada de Iósif Dzhugashvili, Stalin, personaje que -la dijeron- sonreía por los ojos, de la que leí -es fácil y sano leer- en 2023 “Libre. El desafío de crecer en el fin de la historia”, ahora, al tiempo de anunciar “Indignidad”, historia de su abuela que también leeré -si no se me acaba el tiempo-, transmite ideas serías que -sin pudor- reproduce a toda plana 46, progresista biblia, El País del pasado 10, frescas ideas de una vida seria que -para ajetrear- me limito a reproducir, acotadas: 1) “Los problemas del siglo XXI son el capitalismo y el Estado nación”, disfrazados aquí hoy de trampantojo “progresista” y egoístas “estaditos”, 2) “la gente a menudo usa la victimización para obtener ciertas ventajas (…) mi abuela sí padeció, fue perseguida (…) y si dijera que yo lo fui, conllevaría una cierta indignidad, una ofensa a ella, (…) al difuminar la línea entre la verdadera víctima y quien usa el estatus de tal”, aplicable aquí ahora al raca-raca de supuestas dolencias propias actuales o familiares viejas, históricas, aclarando Ypi sobre la injusticia histórica que 3) “solo importa y es vigente cuando afecta y continúa en el presente; cuando no es el caso, ya no se trata de injusticia, sino simplemente de historia”, lo que exige no tanto saber quién, sino por qué… para intentar impedir que el mal se repita. No se si Lea pensaba en nosotros, pero…

Botas -que quedan- de una estatua de Stalin y restos arrastrados por la Historia

Viniendo más aquí ahora, Sánchez, nuestro alcahuete malo, estructural mentiroso besuqueado, sin pudor, por lo peor de cada casa, la corrupción de su esposa, más celestina incluso que él, su gaseoso “enmano”, el carcelario “clan del Peugeot”, su troupe mercantil/política, los zánganos que, para comer caliente -y algo más- a diario, sin pensar dicen estar subidos al carrito de la foto que arrastra los restos de Stalin, los curiles carniceros no contritos del norte, sus próximos y los del este, muñidores de estaditos que nos esquilman tras agitar al botarate besuqueado, todos ellos mal capitalismo que cultivan, (de)mostrando inmorales a los que -no votan y- hacen política alejados de las corruptas mercantiles/establos/partidos que la sociedad está podrida, tras limitarnos a la patosa  lucha diaria por -un poco más de sucio- dinero, confiar en loterías diversas, tener coches que emitan CO2, sobar smartphones, decir que se viaja,... sin dejar una chispa de interés para lo serio, llegando los más militantes al extremo de -plácidos- limitarse a seguir una pancarta que -solo- dice “No a la guerra”, ¡vaya genios!, que, para su comodidad, les ha pintado -con nuestro dinero- el reseco proxeneta que -en su solo lucro- despilfarra lo de todos, volviendo a casa -tras pensar mucho menos que Lea Ypi- seguros de haber cubierto -sin esfuerzo ni riesgo- su cómoda cuota-parte de buenismo, serviciales a su mercantil/pesebre/partido o –peor incluso- ni siquiera eso, sin -menos incluso, pensar en- hacer frente al criminal capitalismo, a lo de los niños del cobalto y el coltán en el Congo o lo de mujeres -de verdad, ajenas a Santaolallas o similares- maltratadas/asesinadas por millonarias satrapías religiosas, no -de una en una- por “sus” enfermos/delincuentes, la injusta desigualdad, el abuso, el aterrador, cotidiano hambre que asola el mundo,…

El Roto 10.03.2026

Y frente a ello, con un orden internacional al servicio de -solo- el capital, ¡No a la guerra!

Mientras cada día más -intensamente- solo, me fatigo a punto de concluir la dura y palpitante ruta hacia la cima/final de mi vida por su cara norte, pienso que a la estulta pancarta inútil y a las firmas de los pensionados de siempre les falta lo mollar, lo serio, el pensamiento que se detecta tras lo que dice la albanesa Lea Ypi, sabiendo que -al no habrá otro genio que lo mejore- hay que aferrarse, sin distracción por los hechos de Hoxha, Stalin y tantos otros o por haber vivido aquí con(tra) Franco o en Albania en una familia culta -muy- represaliada, al libre, fructífero saber de Karl Marx, en lugar de -igual que otras palurdas funcionales- el oportuno icono del inventor del “Hodio” choni, la tal Sarah, que parece haber legado la hache final de su -cursi- nombre en aras del dañino foro caciquil contra -no el capital- el idioma de -casi- todos que, a imitación de lo que, con impudicia no oculta tras aleves trampantojos –antes que él- el -contra pocos resistentes- invicto caudillo llamó censura, aquí hoy, además de -resbalosos- decirlo “foro”, anuncian su uso como subvención impune -más aún que hoy- a los de la “zeta”, la “ceja” o cualesquiera otro que firme agarrado a la pancarta, ajeno al -inicuo- ranking de “dudosos” que elaborarían en función del -que Sánchez diga-, ¡uf!, que es “contenido problemático” difundido… sobre su familia, sin que -siendo la PSOE evidente organización mercantil/militar/mafiosa- nada de ello se haya debatido en el parlamento, ni -al ser tan turbio, fangoso- siquiera su libelo, El País, se haya ensuciado en publicar -al menos “en provincias”- ni una línea sobre tan (h)odioso tema.

“Clase” con que hacía lo que hoy vivimos Don Corleone 

Coda sobre victimarios, guerra y víctimas.- Sánchez el Malo que -por higiene ética y política es obligado repetirlo- se lucró -¿y se lucra?- del dinero de la sucia explotación del sexo ajeno, siendo un proxeneta -al menos moral y social-, intenta transformar, en su solo beneficio, el genérico, masivo/inane grito “¡No a la guerra!” en pancarta que porten unos pocos subsidiados que olvidan -laxos como lo es él para lo suyo- cómo alguien, el militar romano Publio Flavio Vegecio, nos legó en Epítoma rei militaris, siglo V d.C., una frase que aún agita -donde las hay- inteligencias y conciencias: “Si vis pacem, para bellum”, “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”, que, en extracto, dice que solo una sociedad -estrictamente- fuerte evita ser atacada y, solo tras ello -si, de verdad es fuerte- puede ser justa, como, frente a la idea de “paz perpetua” de Kant, defendieron, entre otros, Maquiavelo, “quien descuida las armas, pierde el Estado”, Hegel, Foucault, Arendt o, con sus matices, el grupo Metálica o el film John Wick, impulsando, además de tener -la precisa- fuerza militar, una continua guerra contra la corrupción rampante. la ignorancia, la falta de valores sociales -no consumismo individual- de igualdad, evitando -con exigible explicación detallada de la, en el peor sentido, “buenista” negativa a armarse- que, tan dispares/similares, el colonialismo, las mafias africanas o caribeñas, Trump, Putin, Xi Jinping, la Europa ajena a la Ilustración… hagan el daño que hacen al individuo -hombre/mujer- en sociedades débiles, mal resueltas como -todas- las actuales y no propiciando la -cierta forma de- simpatía que envuelve a la corrupta estructura militar de famiglias como la de Don Corleone o -cobarde/cutre- la de -no hay duda- Sánchez el Malo, para lo que conviene alinearse con Lea Ypi y -su- Karl Marx…, pero esa sería otra historia.