Lo cotidiano 150
Del “Eppur -no- si muove”
Fernando Merodio
28/03/2026
Dice la
leyenda que, en 1633, Galileo Galilei, tras -para eludir ser ajusticiado- abjurar
ante la Inquisición de su certeza teórica sobre que la Tierra giraba alrededor
del Sol y no, como dogmatizaba la iglesia, que aquella fuera el centro de todo,
intentó, verbal, reafirmar su verdad al certificar frente al dogma la icónica
frase, “Eppur si muove”, “Y sin embargo -la Tierra- se mueve”, valentía poco creíble en
aquel duro tiempo, pero que quedó como símbolo de la rebeldía del pensamiento
empírico, científico contra la doctrina de -sea cual sea- el poder; en 2026,
frente a la dogmática insistencia de El
Delirio Montañés, engendro de los fondos de capital dueños de Vocento, -como tantos otros en todo el
territorio- altavoz de las más increíbles, dañinas y, en sentido estricto,
inhumanas doctrinas del peor dinero, el acumulado, los tétricos molinos que
intentan destruir nuestro mejor territorio, propiedad en mano común de los vecinos, no verán girar sus asesinas aspas… mientras continúen vivas algunas ideas.
Primera página El Delirio
Montañés 07.07.2025, reflejando destrozos en la ZEC ES1300016 Sierra del Escudo, la ZEPA ES0000252 Embalse del Ebro y en especial, en el rio y (visible próximo) el embalse del Ebro; un despilfarro del
capital, ilegal monumento a su cruel inutilidad
Al
tiempo que quien nos manda -síntoma de una sociedad pútrida, con mi mayor desprecio
cuanto más calle- se lucra del sucio negocio que el diccionario de la RAE llama “proxenetismo”, basado, ¡qué asco!, en aprovecharse de la sexualidad
forzada de frágiles, en su habitual lucha diaria, el querer -espléndida forma
de actuar- protege con los puños altos su pecho y cara, ataca y golpea constante
con uppercuts, jabs y ganchos al flácido, aunque cruel poder -sin
alma- del dinero acumulado en forma de capital que hurta “plusvalor” a lo único que -además de la naturaleza- produce
riqueza, nuestra “fuerza de trabajo”,
la capacidad humana, física y mental, de crear, un querer que hoy martillea duro
-como Jack Dempsey, el “martillador de
Manassa”- desde la virtuosa convicción ética de estar actuando en defensa
del bien de todos.
El querer, rodeado de comics, Shakespeare y Verne, necesita
muy poco -solo Razón y fuerza de trabajo- para noquear al fatuo poder
Afirmo,
científico, que los vecinos que, felices como yo, el pasado miércoles recorrían
el amplio destrozo de valiosos ámbitos higroturbosos perpetrado por, cada uno
aportando lo suyo, Iberdrola, Banco
Santander y Valcarce en la sierra, al ver emerger en medio del estrago, entre
la bella, densa, lógica niebla del embalse próximo, el despilfarro de caras
máquinas, todas ellas improductivas, inertes y los gigantescos tentáculos del
paralizado esqueleto del monstruo que -desde hace años- amenaza sus vidas y
haciendas, saben que el inmóvil tullimiento no es debido, como mísero dice
Daniel Martínez, uno de los tantos escribidores del papel que repite al amo, “a unas alegaciones de hace años”, que la
cosa es -mucho- más profunda, más seria que eso, tan profunda y seria que el
propio libelo -intento de tranquilizar, ¡Cuán largo me lo fiais, amigo Sancho!-
titula que “Iberdrola tiene hasta
diciembre de 2030 para acabar la obra en caso de que el conflicto se alargue”,
como felices saben también que su tenaz constancia, su ”estar sobre ellu” tiene mucho que ver con la estatua de sal en que
se ha convertido el -nada renovable- dañino polígono.
Viñeta -sabia- de El Roto 11/09/2025
Quienes
aquí se enfrentan a la dignidad humana no son replicantes, sino molinos
gigantes
Dice Slavoj Zizek que, cual maldición, estos son “tiempos interesantes”, tiempos de políticos con políticas inestables, guerra y lucha por el poder que deja millones de víctimas inocentes que lo sufren, situación similar a la que permitió a Mao decir: “Hay un gran desorden bajo el cielo y la situación es excelente”, lo que, para Lacan, es que tenemos posibilidad de actuar; hay que haberlo vivido, estar dentro para, limitándonos al muy importante, esencial control de la generación energética en el tiempo del caos climático que aquí es un desastre absoluto a partir de la anarquía -en especial, asentada en el abuso autocrático que dijeron Covid19- y su normativa que, en todo el mundo, con gobiernos iletrados/venales en torno a Trump, Netanyahu, Putin, Narendra Modi, XiJipping, lo de América latina y Africa, los despojos de la Europa ajena a la Ilustración en que flota el amoral Sánchez o, indecente tasquero, Iglesias viaja a Cuba,… ha hecho posible que una mínima Plataforma -no ”los ecologistas”- de acción política ajena a mercantiles partidos y subsidiadas troupes, haya dejado grogui, tambaleante al sistema -económico, político, judicial, legal,…- que mantenía inestable la (in)sostenible corrupción eólica y fotovoltaica, en la absurda situación de que -sin nadie decir quién, ni por qué, ni si se puede o no recurrir, ni cuál es el próximo trámite,…- haber parado al poder cierto, Banco Santander, Iberdrola y Valcarce, conseguidor de claras influencias, con -solo- balbuceantes respuestas de gente tan vacua como Pedro Casares, Saiz de Buruaga o un tal Roberto Media, aprendiz de nosequé en la escuela del desaparecido Marcos Pantaleón y con El Delirio Montañés falso cuentista feliz contando que sus amos tienen hasta 2030 para solucionarlo, siendo una lástima que todo ello ocurra en una sociedad -tan impotente- como esta.
Coda a
Rosa, que me espera.- En agosto, casi al tiempo de los 80 años que acaso cumpliré
el 14 de abril, aniversario de la “república
municipal”, que fue domingo de ramos el día en que, sin preguntarme, me abandonaron
aquí, hará dos de que me dejó -lo poco que me quedaba de- Rosa en la peor soledad
tras -sin necesitar ni observarme un rato- haber sido 58 años la leal compañera
de cuerpo y alma que, tras crueles derrotas y estériles victorias junto a los que
suelen perder, habría disfrutado, aferrada a mi brazo -y yo a toda ella-, viendo
parado el dañino polígono industrial que, lenguaje perverso, dicen P.E. El Escudo, en lugar de que, agravado
hoy mi pesar por el daño que infligimos -todos- a Noelia, tenga que andar solo,
a ciegas pensando qué conviene, entre las ascuas de la última nota de “El oficio de vivir”, las memorias de Cesare
Pavese: “Todo esto da asco. No palabras.
Un gesto. No escribiré más”.



















