Lo cotidiano 156
De democracia,
información y El País
Fernando Merodio
09/05/2026
Lo más
urgente/alarmante está en la segunda/final coda -desde hoy ahora- cotidiana
sobre caos total, autoritario que -pienso- arrasará la democracia -oxímoron-
capitalista y, mientras tanto, vejado, me se usuario/víctima de los medios de
(in)comunicación, admito que, hace 50 años y en esta España de ciegos, compro El País a diario en el kiosco más
próximo -nunca quise, clandestino, dejar pistas ni atarme a él, pese a ser,
dicen, más barato suscribirse- y, en ese medio siglo se le han ido borrando los
que, mereciendo la pena -casi solo queda El
Roto-, evitaron que tal papel
tintado, fuera lo que auguraban sus fundadores o la mayoría de su redacción/columnistas
y, pues todo puede empeorar, ahora manda en él -sin consejero delegado que
equilibre- Joseph Marie Oughourlian, 1972, francés de origen armenio/libanés
que, dicen, creó en New York en 2005 el fondo de, ¡uf!, inversión británico Amber Capital -para LeMonde, una “pequeña
boutique”- que -también dicen- gestiona 1.100 millones €, invirtiendo -otra
vez dicen- en negocios mal gestionados como -al parecer- Prisa, de la que -peligroso, dictatorial, controvertido, “progresista”- ha tomado el control, pese
a la nula aptitud gestora que acredita al hacer que, por ejemplo, el Real Zaragoza, ahora okupado por él,
esté a punto de bajar a nosequé división.
EL ROTO 17/01/2025
No vean -solo- al oso soviético
Marie Jean-Antoine Nicolás Caritat, marqués de Condorcet,
“filósofo universal”, intelectual
ilustrado autor -con otros- de “L’Encyclopédie”, republicano girondino, no jacobino como
yo, ocupó la mazmorra –donde murió- en el Terror revolucionario, historiador,
matemático escribió en 1778 la breve disertación “¿Est-il utile de tromper
le peuple?” -“¿Es útil engañar al pueblo?”- y se enfrentó a la “noble mentira” de Maquiavelo, defensor
de “la mendacidad y la mala fe del
príncipe”, pues decía, ya que “el
pueblo quiere ser engañado, que sea engañado” y al Goethe práctico que se preguntaba/respondía:
“¿Debe engañarse al pueblo? / Desde luego
que no, / mas si le dices mentiras, / mientras más gordas fueren / resultarán
mejor”, arguyendo que mayor será la felicidad cuanto más sepamos sobre lo
que nos concierne y lo usemos, de lo que, hoy, el capital, Trump, Sánchez el
Malo, los legisladores, los más altos -y bajos- magistrados, Oughourlian,… se burlan
y el propio Condorcet, sabio matemático, años después, identificaba las
elecciones con falacia que
-solo- bobos bienpensantes dicen sagradas, alumbrando en el trabajo “Aplicación
del análisis a la probabilidad de las decisiones sometidas a la pluralidad de
voces” su "paradoja” de que si, en igual proceso
electoral, se enfrentara de dos en dos, tres en tres,... a los candidatos, se (de)mostraría
que tal forma de elegir -que dicen- democrática -hoy viciada con pactos contra
natura- no es lógica, aclarando que, aún teniendo solución tal paradoja,
razones prácticas -hoy evidentes- hacen imposible llevar tal solución a la
práctica.
En 1904, hace… ¡uf!, Lev Davidovich
Bronstein, Trotsky, partía de ideas filosóficas, políticas y económicas de Karl
Marx -mal usadas siempre- para plasmar su teoría de la “revolución permanente” en un libro de tal título en que negaba que -vaga,
cobarde- la burguesía pudiera traer, en un solo país, la “revolución democrática” previa a la sociedad justa e igualitaria de
su real “comunismo, socialismo marxista”
y, visto lo que hay y la actual querencia hacia el engaño político, iluso, me
acerco de nuevo a tal libro, fácil, pues hoy es, además, barato; avanzo un poco y veo que
las instituciones y el poder que mandan no temen tanto la coacción -jurídica o
policial, iguales- como lo que sobre su poder piense el pensar real, prueba del
valor de la opinión que -entre otros- (de)forman las redes para quienes, sus dueños,
las explotan y, en su fea esquina, para los políticos que las miman y son mimados,
unidos crueles, egoístas, ignaros, genéticamente cobardes, débiles, más incluso
de lo que parecen, a la oligarquía capitalista de gente guapa que abusa de su ilícito
poder y feroz instinto, a la que, sin modelos matemáticos, el mínimo error -un
simple broker que pone una b donde va una m- genera un desplome en -lugar sagrado- Wall Street.
El Roto
Vean, por ejemplo, la publicitaria, insufrible farsa de los
“50 años de El País”
Las densas redes de
comunicación tienen hoy -además del local- grosor global, lo que -pienso- exige,
al que sepa/pueda, ampliar el uso de las próximas, cercanas, útiles para compartir,
difundir la realidad, fijar primacías e ideas base, razonar efectos de lo
relevante común, público, ver que Juan
Luis Cebrián, ayer poder real en el medio que, sectario, repartía carnés de
democracia, anteayer era jefe de informativos de la TVE policiaca de Franco y
hoy -solo- lo que vemos, que la PSOE no es socialdemocracia, ni incluso “progresismo”, acaso otra cosa, que los
sindicatos son ajenos al trabajador, que la Bolsa es una insufrible burla y los
mercados financieros un fraude, que lo que, triste, narró, “ciudadano de una república parlamentaria y
democrática”, Manuel Chaves Nogales que dijo lo visto/vivido “más fielmente de lo que quisiera” y, luego,
cruel prolongaron Franco y la pasividad, definiendo la “memoria histórica”, pues lo que hoy aquí decimos política es lo
contrario, solo sucio espectáculo en que se exhibe lo que tira el rico,…; saber
las razones y efectos de esos hechos -y otros- exige fatigarse y pretender
controlar el poder de la información y su buen uso.
A título individual, ser sincero, valiente al escribir quererse serio -¿y público?-, no impide, potencia que para hacerlo más eficaz y natural, haya que jugar a encubrir, hacer parecer que la historia y los pequeños hechos del escritor son de otros y se sugieran de él los de esos otros; escribir serio y publicarlo es forma reflexiva, sincera de ajustar cuentas con uno mismo… y el resto con memoria, no la actual pantomima política, con la que todo es peor, exigiéndonos no olvidar ni -menos- perdonar -nunca- ciertos hechos y aspectos nuestros y del resto, sabiendo que, “literalmente hablando desde la tumba”, dijo Mark Twain en su “Autobiografía” que quien escribe solo “consigue libertad de expresión sin límites cuando se da cuenta de que ningún extraño va a ver lo que está escribiendo”, siendo cruel que, al pender hoy -en buena parte- el lector -¿fin del escritor?- de los medios, listos sin conciencia ni mérito que -ya he dicho- roban esa libertad al resto y lo apartan de lo serio, queriendo trocarlo en nada; hay, pues, que enfrentarse a los dañinos ataques a lo colectivo y, libres, escribir sobre ello hasta que los responsables, mentirosos que creen engañarnos, rindan cuentas.
El
Roto 05.05.2026
Y lo explica desde El País
Coda final, -muy- breve sobre lo anterior.- El País hace las gafas de arriba con forma de libreto titulado “50 aniversario”, en él, editorializa “El periódico de la independencia”, lo firma Oughourlian y lo subtitula, ¡pásmense!, “Este ya no es el periódico que -así estamos- guía la transición española, sino el diario que defiende la democracia en todo el mundo”, para añadir, estúpido, “aquellos tiempos ya quedaron atrás, porque, a lo largo de estos 50 años, la sociedad ha cambiado. Y también hemos cambiado nosotros -ellos-: a mejor”, dando a un -¿amañado?- texto de Adela Cortina un ilógico titular que alaba que el periodismo manipula y la IA no, al decir textual: “El periodismo es imprescindible, forma conciencias, y eso la IA nunca lo tendrá” para, otro día, añadir en otra plana la usual “membrillada” de Ignacio Sánchez Cuenca, “Sabemos mucho más sobre lo que ha pasado que sobre lo que pasará; y es completamente lógico”, lo que, pues nos mienten, todo el que piense un poco, sabe que es radicalmente falso.
Ahora
el problema no sería el “comunismo”,
sumiso socio del -que alimenta al- “progresismo”
Segunda coda
alarmada/alarmante sobre lo futuro que intuyo/anuncio.- Octogenario al que
Rosa, inteligente/buena, dejo solo al desconectarse, fatigado y sin muros,
estoy vi(vi)endo/gozando cómo un -muy mínimo- grupo de gente -solo- cabal,
normal puede parar -insisto que solo- con la ley de “ellos” el delirio de -juntos, crueles y débiles- el capital, Trump,
Musk, Bezos, Zurkemberg,…, la política mundial, estatal, regional, Sánchez el
proxeneta malo, los crueles medios, legisladores y jueces que no saben cómo se genera
legal -¿(in)necesaria?- energía en nuestro mínimo territorio común, o el
ridículo que todos hacen frente a un -mínimo- caos hantavirus -¿lo usarán, como
la Covid19, para legislar contra
nosotros?-, o el de jugadores/capitalistas -muy- ricos y bobos del Madrid,
incapaces de funcionar sin führer,
Mouriño, Luis Enrique, Flick,…, o la vergüenza de gente que vota -minoritario-
presidente a un proxeneta,… Hacia el caos final, atravesamos un cambio
borrascoso, profundo, cotidiano que exige pensar.
El Roto 05.11.2025
Uno
entre miles de riesgos





















