Lo cotidiano 163
De lo (in)justo
Fernando
Merodio
27/06/2026
¿Merece la pena, hoy, pensar/escribir sobre
lo justo -o lo (in)justo-? Eso es el frente, me afilié a -pago la cuota de- la
corporación fascista de la abogacía y sé que sí.
Vieja historia. Recuerdo a mi padre, José, 1916-1994,
callealtero, carácter serio de hijo de peón alcohólico comunista de Tabacalera,
alumno salesiano, tres años en el frente, herido grave en los dos bandos ¡y laureado
por ambos!, era -sin que, al intuir la réplica, nunca le preguntara por ello- de
derechas y, sin duda por lo mismo, se decía apolítico, se formó, con becas de
la marquesa de Pelayo y Valdecilla, como Técnico Industrial en la vieja Escuela Superior de Industrias o del Trabajo, en Santander, para, tras
acabar aquella guerra de que hoy tanto (ab)usan los canallas y destrozó muchas vidas
como la suya y la de su padre, mi abuelo peón, comunista, alcohólico, bueno,
evoco cuando en Rozadío, los Saltos del
Nansa -tumba de sus mejores años por un sueldo para él, su mujer/mi madre,
mi hermano menor, los tres muertos, y yo- le pedía infantil consejo y, tras dármelo,
añadía didáctico: “Siempre debes hacer lo
que hay que hacer”, algo que, fácil de entender y duro de practicar, hoy sé
-ignoro si él lo supo- que define lo justo y, sin habérselo agradecido, siempre
intento actuar así.
Vieja Escuela
Superior de Industrias o del Trabajo,
en Santander
Era “de ciencias” y quiso que, tras los cuadros de honor en bachiller, sus dos
hijos fuéramos más que él, ¡ingenieros de caminos!, pero, por su terca
y -para una mente lógica- buena explicación de lo que hay que hacer, hicimos lo
que -nos pareció- debíamos hacer, mi hermano -bueno en casi todo- se fue de tales
caminos en 3º para, marxista que
empezó por Wilhelm Reich, ser médico psicoanalista freudiano y yo, tras un amago
más corto y algún tumbo, junto, ¡albricias!, a Rosa que, en 2º de Derecho cambiaba
el San Pablo CEU por la “Complu” para aprender con García-Gallo, Prieto
Castro, Aguilar Navarro, Cobo del Rosal, García de Enterría, Ruiz Jiménez, Uría,
Allbadalejo, Alonso Olea,…, catedráticos, me dejé guiar por el Sr. Merodio y su
“hacer lo que hay que hacer”, salté
de mi coartado querer filosófico a -lo que pude de- libre Derecho en Oviedo, donde -en muy poco tiempo- aprobaba -y más-
lo que querían José Mª Gil Robles, de la Concha, Iglesias, Fernando Suárez,
Aureliano Menéndez, José Luis de los Mozos, Luis Sela,…, para -al final y con
una cartulina firmada- usarlo y dotar de local a aquellas CC.OO. clandestinas y, tras ello, -una vez solo- usar la Ley como
garrote contra los peores sabiendo, al final de mi relámpago de vida y a mi
modo, ufano incluso que. tras Sócrates, Platón, aristócrata griego, 427 a.C., con
toda su obra escrita hoy publicada y difundida por Aristóteles parte de lo que explicó
en su Academia, entre otras cosas,
había dicho algo como que lo justo, tan humano, radica en
hacer lo que se debe, ¡ay, mi padre!, lo que a cada uno y a la polis en su
conjunto atañe como virtud troncal de la que brotan tres ramas: prudencia, acertar en la deliberación, templanza, ser dueño de uno mismo, y valentía al defender la polis, cosas de las que, mero albur
genético/educativo, algo sé.
El Roto
Y eso no es nada comparado con
lo de Trump o Sánchez el Malo
Como sé que hoy Platón habría
sufrido mucho por su idea de que el poder -todo- ha de estar en manos de los
más sabios, siendo, pues, los filósofos quienes deben gestionar la política,
gobernar la polis y, pues vivió la
derrota contra Esparta en la guerra del Peloponeso y la -supuesta- democracia
que tras los treinta tiranos condenó a -justo- Sócrates y vio caer los valores
éticos y llegar del relativismo sofista, haciendo que se enfrentare a ello con,
entre otras cosas, la teoría de las ideas -valores en sí, por encima del
acuerdo social- entre las que destacaba la de lo justo, basada en el bien como
armonía del mundo y, junto al eros, sustento de un orden sociopolítico que,
insisto, debieran sostener los filósofos, analistas de la realidad, ajenos a lo
cotidiano mezquino, sabedores de que se debe gobernar con la razón que, educada,
lleva a la justicia real, a un mundo en que prevalecería la felicidad social,
junto a -y por encima de- la personal, individual, sin intentar -solo- restaurar
injustos daños, desigualdades, sino partir de la rectitud interior y exterior
para hacer lo que hay que hacer, línea de conducta que, usando, como meros
instrumentos, persuasión y fuerza -peligrosos sin control- para, bien usados, alcanzar
la -y actuar con- justicia, siendo evidente hoy lo (in)justo -especialmente- en
la falta de armonía entre naturaleza y actuar humano, en realidad limitado
ahora a -desde el coche- decir ¡uf, qué calor hace!
El Roto 18.05.2025 y 24.06.2026
Lo de dentro, lo saben bien Sánchez el Malo, Iberdrola, Repsol, BancoSantander, ZP, Media, el MIterd,… y,
como el propio nombre indica, lo exhiben en “sus” (in)cultos museos del capital
Coda sobre (in)justicia, la situación hoy, el horror, el fin,…- Apocalypse Now, 1978, versión libre filmada por Francis Ford Coppola de Heart of Darkness, El corazón de las tinieblas, cuento largo o
novela corta de Joseph Conrad, 1902, sobre la colonización y el exceso humano contra
la naturaleza, ligado a una pavorosa tendencia a lo irracional -Trump o, aquí lisérgico,
Sánchez el Malo y su pútrido entorno que ha convertido a Rufián, feligrés de su
apellido, en el peligro más listo del tinglado-, siendo el -muy- depredador golpe
del poder(oso) sobre el débil, en el libro, Bélgica colonizando el Congo y, en
el film de Coppola, la agresión USA en
Vietnam/Camboya, guerra, armas, mórbida relación con el surf, napalm… que olía
a victoria y al fondo, magnético, el oscuro coronel Kurtz, Marlon Brando, ácaro incrustado bajo la piel de la sociedad tribal
que, buscado por el capitán Willard, Martin Sheen, al que, por sus pecados, el
poder impuso la misión de asesinarlo y, llegado a Un Man Ba, le decía: “Soy un soldado”, para ser escarnecido en
la respuesta de Kurtz, serio: “Eres el
chico de los recados. Enviado por los tenderos”, inicio de una turbia
relación de la que el resto, cada uno a nuestro modo, podemos extraer docencia útil
que añadir a nuestra idea de lo (in)justo de la situación, el horror, el fin,…, que se refleja en The End, El fín, 1967, de The
Doors, cantada por Jim Morrison, de mi quinta, muerto en 1971 y enterrado
en el cementerio Père Lachaise, París,
usada en el film para recalcar el caos: “Este es el fin / Mi hermosa amiga / Es el fin / Mi única
amiga, el fin / De nuestros planes previstos, el fin / De todo lo que está en
pie, el fin / Sin seguridad ni sorpresa, el fin / Nunca más miraré en tus ojos
otra vez / ¿Pueden imaginar lo que
será? / Así, ilimitado y libre / Desesperado con la necesidad / De una mano
extraña / ¡Vamos nena! / (…)”, y acabar en horror, locura,…, como aquí hoy en manos de Sánchez el -mórbido
proxeneta- Malo, con feroz poder y uso tóxico de una mercantil/partido, junto a
capital, “políticos”, medios,
escribidores y habladores venales subsidiados públicos herederos de la Zeta y la Ceja, policías variadas, “ley
mordaza”, fiscales, jueces, dictadores burócratas de la oficina, … contra
el resto.
Enseñanza.- En el hoy cutre, aquí cerca, Camboya, Un Man Ba y sus personajes, podrían ser San Miguel de Aguayo, municipio en que manda facción Sánchez el Malo/Cerdán/Leire de la PSOE, que miente al alardear de rico amo de un territorio -en realidad- propiedad en mano común de los vecinos- y una tan desleal gestión que ya ni cabe en la actual, enviciada PSOE, de la que se va, urgiendo pensar y escribir sobre lo que dinero/capital y munícipes -si no lo evitamos- pretenden hacer allí.
Apocalypse
Now. Jim Morrison, The
Doors, en Père Lachaise y destrozo
en Aguayo















