Lo cotidiano 144
De Rufián y Santaolalla
Fernando Merodio
14/02/2026
Al
final de la ya larga, terrible tormenta de mi vida, “un caos entre dos silencios ” para Samuel Beckett, colgado de la
pared, sólo y en la ladera norte, a 51 días de cruzar en bajada, ¿la cruzaré?,
la cota que nunca creí -ya saben, ¡la fe!- alcanzar: los 80 años, mire hacia
donde mire, solo veo melancólica, triste soledad, pero aún disfruto, por
ejemplo, al revisar la versión original de “Touch
of evil”, “Sed de mal” en
castellano, turbio film de producción, montaje y distribución conflictivos,
interpretada y dirigida por, un genio, Orson Welles en 1958, gran relato
fronterizo sobre la -siempre- aparente lucha entre corrupción/mal absoluto tópico,
encarnado en el jefe de policía USA Hank Quinlan (Orson Welles) y honrada
bondad -dicen-, el abnegado -también- policía mexicano Mike Vargas, Charlton
Heston, y su esposa Susie, Janet Leigh, para pensar en que ya ni el traído y
llevado, falaz maniqueísmo puede habitar a gusto en nuestro aquí ahora, cuando
los malos andan por la calle como si tal cosa, dejando el genio Welles dos ideas
actuales: una, “la labor de la policía
solo es sencilla en un Estado policial”, dicha en medio de la discusión de
un crimen para explicar que sólo hay buenas policías si somos sumisos, ¡son tan
malas!, y la otra, previa al “¡Adiós!”
que en castellano sentencia una Marlene Dietrich morena cerrando el filme, al decir
del -tan- evidente corrupto Quinlan/Welles, ya muerto, “Hank era un gran hombre ¡Qué más da lo que diga la gente!”,
ejemplos del que, ya en caída libre, veo tan obvio como insensato imperativo
del vitriólico Carl Schmitt: “Combate a
tu enemigo”, o al Sánchez Ferlosio citado por Savater ilustrando que “para sentirse autorizado moralmente a
cometer las mayores fechorías basta con estar convencido de tener razón”… sabiendo
que, cuanto más tonto seas, ¿eh, Santaolla y Rufián?, más autorizado te sientes.
El Roto 10.02.2026
No os esforcéis, ya no lo
encuentra ni Felipe González
Tal
visión, tan poco maniquea, del recurrente enfrentamiento entre mal y bien que, definidos
con interés, nos quieren imponer como absolutos me hace pensar en problemas que
hoy nos conciernen y definió Georges Bataille en su ensayo “El Mal en la Literatura”, publicado en España en 1959, casi al
tiempo de “Touch of evil”, reflexión
a través de varios autores acerca de la lealtad exigible sobre un tema serio
como el Mal con mayúscula, que, en la realidad, debe ser tratado mediante
comunicación honesta, nunca falsa o trampeada por lenguaje pervertido siendo ejemplo
ajeno a la tópica explicación literaria el de Primo Levi en “Los hundidos y los salvados”, tercera
parte de su trilogía de Auschwitz, en la que, citando a Jean Amèry, filósofo
austriaco torturado por la Gestapo, afirma que “quien ha sufrido el tormento no podrá ya encontrar lugar en el mundo,
la maldición de la impotencia no se extingue jamás; la fe en la humanidad,
tambaleante ya en la primera bofetada, demolida por la tortura luego, no se
recupera jamás”; perfecta descripción de la impotencia frente al cruel Mal
objetivo evidenciado por aquellos que con tanta pulcritud ejecutaban,
miserables, “su trabajo de todos los
días”, lo que, cierto, en el hoy de Sánchez/Trump hacen muchos.
Richard
J. Bernstein, filósofo pragmático, puntualiza que puede considerarse Mal
radical “hacer que los seres humanos sean
superfluos como tales”, no para la propia naturaleza, su entorno o la divinidad,
sino para los demás humanos, sus semejantes, algo que puede ser provocado tanto
por excesiva, irracional fe religiosa, como por fanático extremismo, siendo
magnífico ejemplo el de Copérnico y Galileo Galilei, a los que la
iglesia/Inquisición de Urbano VIII y Bellarmino convirtió en seres superfluos por
traer, entre otras teorías similares, la de la centralidad del Sol y el giro en
su torno de la Tierra, teoría que, evidente en el siglo XIX, las autoridades de
la iglesia reelaboraron “y reforzaron aduciendo que la anulación de
la condena del copernicanismo podía llevarse a cabo con la misma pulcritud
científica con la que en el siglo XVII había sido condenado”, -falta de-
pulcritud científica que, como hoy algunos medios, convierte a cerebros
privilegiados en entes maléficos, abuso que llevó a Descartes al sabido “larvatus prodeo” -avanzo a escondidas-, simulación y disimulo que llevan aparejada la
mentira frente a una Inquisición, hoy con formas sutiles, que dicta(ba) “órdenes de delación”, apoyadas en “edictos generales para la búsqueda de
herejes ocultos e inciertos” que ni siquiera van contra autores evidentes
de hechos que arbitraria y previamente hubieran sido definidos heréticos.
El Roto 24.01.2026
Además, no hay que elegir, lo
hace tu mercantil/partido político
Son hoy ejemplo de extremismo fanático, Mal evidente, el inhumano capital sin alma o los totalitarismos y, aquí ahora, idiotizar la sociedad por conveniencia aceptada, el proxenetismo, el egoísmo nacionalista grande y pequeño, de forma paradigmática el espíritu -que, digan lo que digan, aún está ahí- de ETA,…, mientras el poder venal intenta imponer que, en territorio violento, hay libertad e igualdad, exige renunciar a la dignidad mínima, a las reglas del juego y a importantes derechos, fuerza la voluntad popular a cambio del mísero beneficio personal de -su- tranquilidad -de tranca-, cobardía y cesión (in)humana, frente a la que -aquel- Fernando Savater proponía negarse “a participar en el juego político mientras dure el terror(ismo), no más elecciones, no más fingimiento de que se puede ser normal en plena anormalidad y de que quienes sacan ventaja de la situación la padecen tanto como las víctimas directas”, lo que no es mi propuesta de que es bueno el uso de inteligente mezcla de educación/ejercicio para realizar un serio análisis dialéctico de hechos e historia y que las soluciones que de ese análisis serio se deriven serían buenas para -casi- todos, igual que las fatigas de algunos en defensa de ideas e ideales hoy traicionados para mejorar el brutal capitalismo de 842 millones de personas hambrientas y 1.200 millones desnutridos -más o menos, ¿qué importa?-, mejor que las patrias, grandes o pequeñas, que el “progreso” de los miserables, que las hipotecas del consumo, que la explotación del trabajo asalariado o el medio ambiente degradado, pienso en opciones que mejoran lo que hoy llamamos democracia, Estado de derecho(s) para pocos, escucho en bucle a David Gilmour, “Pink Floyd”, viejo, calvo y gordo, sentido intérprete en el Royal Festival Hall de Londres de la conocida aria de la ópera “El pescador de perlas” y mientras, triste, vivo lo que aún creo escuchar y lo que -hace ya mucho- fueron para nosotros “The Wall” o “Wish you were here”, melancólico, marcado por la tristeza del permanente descenso, no creo, pienso.
Yo creo todavía escucharla
Coda sobre Rufián y Santaolalla.- Quien vivió -muy bien- de un suegro industrial del proxenetismo y tras, apoyado en hampones apilados en un Peugeot, ocupó la cueva codiciosa de la PSOE y los nosécuantos ladrones cambia el país por cuyos vecinos luchamos -unos pocos- e hace de -la rara- Begoña bachiller/catedrática universitaria experta en subvenciones, logra que -hoy- se vea a un tal Gabriel Rufián, en Wikipedia político/graduado social además de -¡uf!, ¿qué es eso?- independentista que va a traer -concepto indeterminado- “su democracia” a la burlada España, buen parlamentario, así como que otra, Sarah Santaolalla, menos currículo/mérito incluso que el tal Rufián, analfabeta gritona, se irrite por ser mujer de la que otra dice exacta -lo ratifico- que es tonta y la iguale -las exhibe- a sus tetas, siendo -para mí- bufo que intenten -ateos, se dicen- hacerme comulgar con la rueda de molino de que, tan poca cosa, esos sujetos son libres y defienden “mi democracia” ¡Un respeto para el anciano que -aún- piensa!
El País Portada 12.02.2026
Junto a Santaolalla, ”nuestro salvador”


















