Lo cotidiano 148
De nuestros males, el (h)odio
choni y las víctimas
Fernando Merodio
14/03/2026
Lea Ypi,
magnífica escritora, 46 años, profesora de Teoría
Económica en la London School of
Economics, experta -aún hay- en marxismo y teoría crítica, reflexiva albanesa
de Tirana, de donde, ¡uf!, se fue tras ser educada, niña, en admirar a Enver Hoxha
y llegar a abrazarse a las piernas de una estatua decapitada de Iósif
Dzhugashvili, Stalin, personaje que -la dijeron- sonreía por los ojos, de la que
leí -es fácil y sano leer- en 2023 “Libre.
El desafío de crecer en el fin de la historia”, ahora, al tiempo de anunciar
“Indignidad”, historia de su abuela que
también leeré -si no se me acaba el tiempo-, transmite ideas serías que -sin pudor-
reproduce a toda plana 46, progresista
biblia, El País del pasado 10, frescas
ideas de una vida seria que -para ajetrear- me limito a reproducir, acotadas:
1) “Los problemas del siglo XXI son el
capitalismo y el Estado nación”, disfrazados aquí hoy de trampantojo “progresista” y egoístas “estaditos”, 2)
“la gente a menudo usa la victimización
para obtener ciertas ventajas (…) mi abuela sí padeció, fue perseguida (…) y si
dijera que yo lo fui, conllevaría una cierta indignidad, una ofensa a ella, (…)
al difuminar la línea entre la verdadera víctima y quien usa el estatus de tal”,
aplicable aquí ahora al raca-raca de supuestas dolencias propias actuales o
familiares viejas, históricas, aclarando Ypi sobre la injusticia histórica que
3) “solo importa y es vigente cuando
afecta y continúa en el presente; cuando no es el caso, ya no se trata de
injusticia, sino simplemente de historia”, lo que exige no tanto saber
quién, sino por qué… para intentar impedir que el mal se repita. No se si Lea
pensaba en nosotros, pero…
Botas
-que quedan- de una estatua de Stalin y restos arrastrados por la Historia
Viniendo
más aquí ahora, Sánchez, nuestro alcahuete malo, estructural mentiroso besuqueado,
sin pudor, por lo peor de cada casa, la corrupción de su esposa, más celestina
incluso que él, su gaseoso “enmano”,
el carcelario “clan del Peugeot”, su troupe mercantil/política, los zánganos
que, para comer caliente -y algo más- a diario, sin pensar dicen estar subidos
al carrito de la foto que arrastra los restos de Stalin, los curiles carniceros
no contritos del norte, sus próximos y los del este, muñidores de estaditos que
nos esquilman tras agitar al botarate besuqueado, todos ellos mal capitalismo
que cultivan, (de)mostrando inmorales a los que -no votan y- hacen política alejados
de las corruptas mercantiles/establos/partidos que la sociedad está podrida,
tras limitarnos a la patosa lucha diaria
por -un poco más de sucio- dinero, confiar en loterías diversas, tener coches
que emitan CO2, sobar smartphones, decir
que se viaja,... sin dejar una chispa de interés para lo serio, llegando los
más militantes al extremo de -plácidos- limitarse a seguir una pancarta que -solo-
dice “No a la guerra”, ¡vaya genios!,
que, para su comodidad, les ha pintado -con nuestro dinero- el reseco proxeneta
que -en su solo lucro- despilfarra lo de todos, volviendo a casa -tras pensar
mucho menos que Lea Ypi- seguros de haber cubierto -sin esfuerzo ni riesgo- su
cómoda cuota-parte de buenismo, serviciales a su mercantil/pesebre/partido o –peor
incluso- ni siquiera eso, sin -menos incluso, pensar en- hacer frente al
criminal capitalismo, a lo de los niños del cobalto y el coltán en el Congo o lo
de mujeres -de verdad, ajenas a Santaolallas o similares- maltratadas/asesinadas
por millonarias satrapías religiosas, no -de una en una- por “sus” enfermos/delincuentes,
la injusta desigualdad, el abuso, el aterrador, cotidiano hambre que asola el
mundo,…
El Roto 10.03.2026
Y frente a ello, con un orden internacional al servicio de
-solo- el capital, ¡No a la guerra!
Mientras cada
día más -intensamente- solo, me fatigo a punto de concluir la dura y palpitante
ruta hacia la cima/final de mi vida por su cara norte, pienso que a la estulta
pancarta inútil y a las firmas de los pensionados de siempre les falta lo
mollar, lo serio, el pensamiento que se detecta tras lo que dice la albanesa
Lea Ypi, sabiendo que -al no habrá otro genio que lo mejore- hay que aferrarse,
sin distracción por los hechos de Hoxha, Stalin y tantos otros o por haber
vivido aquí con(tra) Franco o en Albania en una familia culta -muy-
represaliada, al libre, fructífero saber de Karl Marx, en lugar de -igual que
otras palurdas funcionales- el oportuno icono del inventor del “Hodio” choni, la tal Sarah, que parece
haber legado la hache final de su -cursi- nombre en aras del dañino foro caciquil
contra -no el capital- el idioma de -casi- todos que, a imitación de lo que,
con impudicia no oculta tras aleves trampantojos –antes que él- el -contra
pocos resistentes- invicto caudillo llamó censura, aquí hoy, además de
-resbalosos- decirlo “foro”, anuncian
su uso como subvención impune -más aún que hoy- a los de la “zeta”, la “ceja” o cualesquiera otro que firme agarrado a la pancarta, ajeno
al -inicuo- ranking de “dudosos” que elaborarían en función del -que Sánchez diga-,
¡uf!, que es “contenido problemático”
difundido… sobre su familia, sin que
-siendo la PSOE evidente organización
mercantil/militar/mafiosa- nada de ello se haya debatido en el parlamento, ni
-al ser tan turbio, fangoso- siquiera su libelo, El País, se haya ensuciado en publicar -al menos “en provincias”- ni una línea sobre tan
(h)odioso tema.
Coda sobre victimarios, guerra y víctimas.- Sánchez el Malo que -por higiene ética y política es obligado repetirlo- se lucró -¿y se lucra?- del dinero de la sucia explotación del sexo ajeno, siendo un proxeneta -al menos moral y social-, intenta transformar, en su solo beneficio, el genérico, masivo/inane grito “¡No a la guerra!” en pancarta que porten unos pocos subsidiados que olvidan -laxos como lo es él para lo suyo- cómo alguien, el militar romano Publio Flavio Vegecio, nos legó en Epítoma rei militaris, siglo V d.C., una frase que aún agita -donde las hay- inteligencias y conciencias: “Si vis pacem, para bellum”, “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”, que, en extracto, dice que solo una sociedad -estrictamente- fuerte evita ser atacada y, solo tras ello -si, de verdad es fuerte- puede ser justa, como, frente a la idea de “paz perpetua” de Kant, defendieron, entre otros, Maquiavelo, “quien descuida las armas, pierde el Estado”, Hegel, Foucault, Arendt o, con sus matices, el grupo Metálica o el film John Wick, impulsando, además de tener -la precisa- fuerza militar, una continua guerra contra la corrupción rampante. la ignorancia, la falta de valores sociales -no consumismo individual- de igualdad, evitando -con exigible explicación detallada de la, en el peor sentido, “buenista” negativa a armarse- que, tan dispares/similares, el colonialismo, las mafias africanas o caribeñas, Trump, Putin, Xi Jinping, la Europa ajena a la Ilustración… hagan el daño que hacen al individuo -hombre/mujer- en sociedades débiles, mal resueltas como -todas- las actuales y no propiciando la -cierta forma de- simpatía que envuelve a la corrupta estructura militar de famiglias como la de Don Corleone o -cobarde/cutre- la de -no hay duda- Sánchez el Malo, para lo que conviene alinearse con Lea Ypi y -su- Karl Marx…, pero esa sería otra historia.




















