sábado, 27 de mayo de 2023

274 Los domingos cavilar Renovemos la generación de electricidad Fernando Merodio 28/05/2023

274 Los domingos cavilar

Renovemos la generación de electricidad

Fernando Merodio

28/05/2023

Hay que cambiar el sistema” (Greta Thunberg)

 “Renovar.- 1. Hacer como de nuevo algo, o volverlo a su primer estado. 2. Restablecer o reanudar una relación u otra cosa que se había interrumpido. 3. Remudar, poner de nuevo o reemplazar algo. 4. Sustituir una cosa vieja, o que ya ha servido, por otra nueva de la misma clase. 5. Dar nueva energía a algo, transformarlo. (Diccionario de la RAE).

El poder lo pervierte todo y empieza por el lenguaje, controlado por los medios y la publicidad para hacer que conceptos tan valiosos y claros como paz, libertad, cultura, igualdad, crecimiento, austeridad progreso,…, tengan para personas distintas -o para la misma incluso en tesituras diversas- significados opuestos, lo que dificulta -quizás imposibilita- el mínimo debate que hoy, acogotados, podemos colar sobre ideas y hechos de vital interés para el género humano, por lo que, para posibilitar un diálogo útil, lógico -por el que, no lo olvidemos, hay que luchar- Jacques Derrida se esforzó en deconstruir” el lenguaje y, así, facilitar la relación entre texto y significado.

"Luchando contra la perversión"

El pasado jueves, la “neoliberal-progresistaSER, a la  que, entre anuncio y anuncio, dan voz Angels Barceló y sus monolíticos -con inanes matices- tertulianos me atragantaban el pausado desayuno diario junto a Rosa con un electoral, liviano, huero y, en especial, sectario debate sobre lo -natural, necesario que es lo- “renovable” tan del gusto de anunciantes como Sánchez Galán, Botín & Co, debate al que, ¿por qué?, nunca llaman a la pequeña, compacta, ejemplar Plataforma para la Defensa del Sur de Cantabria que hace ya 10 años, ayudó a que TSJC y, luego, TS anularan, por salvaje e ilegal, lo que Revilla y sus cuates de la PSOE dijeron “concurso eólico” y era un caro, evidente regalo a la reata causante de la emergencia climática y rémoras locales de ¡¡1.400 Mw de potencia eléctrica!! que podrían generar robando el territorio comunal, usando la -también comunal- energía del viento, un debate en el que la siempre sonriente Angels regurgitaba, pervertía la expresión “renovable” a la que, tras aquellas sentencias, dio prístino sentido la Plataforma que, solo arguyendo tenaz con la ley que facilita la depredación, ha impedido (im)plantar un solo molino/gigante en el mínimo, hermoso –nuestro- territorio, que -a ver si los que voten hoy le echan- durante tanto tiempo mangonea la verruga anacrónica que, alevín de Girón de Velasco, es Revilla.

La respuesta política, social, jurídica, económica, diplomática, hasta militar, policial que pienso es precisa y deberían generar los perversos abusos del poder que, junto a otras muchas cosas, manipula el lenguaje, exige concentrarse, ¡ya!, en la repetida, ignota, ambivalente, peligrosa, perversa,… palabra: “renovable”, cuya dispersión etimológica que, parcial, recojo en el encabezamiento, hace que Greta Thunberg, junto a cada día más gente, repita monocorde y exacta que tal renovación consiste en “cambiar el sistema” y no en pintar un feo trampantojo que oculte la catástrofe, exigiendo que el intento de dar respuesta lógica, filosófica a los problemas que plantea la sugerente idea de “renovar” nos traiga el recuerdo de que, lo afirmó Leonardo da Vinci, “la práctica siempre debe ser edificada sobre la buena teoría”, usando bien las palabras y sabiendo con Giovanna Borradori, que es objetivo esencial del fatigoso pensar filosófico aportar ideas contra la opresión y el miedo, recuperar la confianza en nosotros y mejorar la situación material, política y cultural, lo que no está vinculado a, solo, culpar al otro, sino a fatigarnos rastreando el legado de la Ilustración en urgente, ineludible búsqueda de una perspectiva crítica a partir del más riguroso examen de nosotros mismos”.

"Sencilla, clara, ejemplar Greta"

La web de esa ONU que alienta la -pequeña- parte opresora del resto del planeta, llama renovables a energías derivadas de fuentes naturales, como luz y viento, que se reponen rápidas tras ser consumidas y se renuevan constantemente, añadiendo que generar energía consumible a partir de tales fuentes contamina mucho menos que la quema de los -ahora denostados, no eliminados- combustibles fósiles, por lo que transitar de aquella quema a tal generación es fundamental para, según la ONU, frenar el grave deterioro climático, pero la realidad es, lo estamos viviendo, que, en el boom del uso de fuentes ilimitadas -y su nada renovable fabricación del instrumental que posibilite tal uso- lo único renovable, -y, por ahora- inagotable son sol y viento- y, a causa de la falta de regulación y participación política social, estamos en manos de la ambición y su egoísta caos que, muy lejos de solucionarlo, agrava el viejo daño.

"Aspa de gigante vs activista ingenioso"

La represión del debate sobre la vital forma de generar energía en la, día a día, menos fiable y más zarandeada España, muestra que, desde inicios del año 2020, con casi todo el mundo –hábil, maliciosamente- asustado, con bozal y sin poder reunirse, con un gobierno que (ab)usa de la -ayer denostada- “ley mordaza” y nos devasta con su alarmista “estado de excepción” limitador de derechos y libertades -nada- firmes en la estructura social española y, al tiempo, pendiente de qué hacer con -el cadáver pulverulento de- Franco, que usando notables, maliciosos, discretos actos políticos, no administrativos extendía inseguridad jurídica y alarma en -unos pocos- ciudadanos y pequeñas asociaciones, (pre)ocupados por atajar los muy dañinos efectos de la exorbitante y -cada día más- visible complicidad de los partidos, en realidad sistemas mercantiles en que quienes ambicionan hacer de la política su profesión se refugian, y las corporaciones causantes del caos actual, obligando, desde principios de ese 2020, a la Plataforma a registrar recursos y quejas -sin respuesta- ante la Oficina Española del Cambio Climático, la Dirección General de Política Energética, la caótica ministra del ramo y el no menos catastrófico gobierno de nuestro mínimo territorio, solicitando la nulidad de, en especial, cuatro actos –políticos, no administrativos-: 1) el Tratado sobre la Carta de la Energía, de 1994 y, en especial, su alevosa, ilógica cláusula ISDS, Investor State Dispute Settlement,  fortalecida para que elitistas abogados/árbitros impongan que todos debemos pagar miles de millones a  multinacionales energéticas, 2) el “Plan Nacional Integrado de la Energía y el Clima”, PNIEC, consolidación del peor pasado tramitada ilegalmente, sin Evaluación Ambiental Estratégica previa y sin la transparente participación popular que exige el Convenio de Aarhus, 3) la Ley del Cambio Climático y Transición Energética sùbitamente remitida, sin información ni participación, al consejo de ministros, como tótem que intenta crear la imagen de que responde al interés general y, en realidad, refuerza el abusivo monopolio de generación, transporte, transformación, distribución, venta,... de la energía por el 1%, las corporaciones multinacionales causantes del irreversible caos actual y 4) el Real Decreto 23/2020 que, igualmente, ignora las exigencias de Aarhus, todo ello evidencia de cómo la maraña “neoliberal/populista/progresista“ de la mercantil PSOE y los que, “cómodas ellas”, se han asentado en el cielo está plagada de canallas.

"Representación gráfica del abuso fracasado"

La salvaje “renovación energética” -enemiga d+el cambio de sistema que, con otros, alienta Greta Thunberg, sobre el que cada día es más urgente cavilar- en el mínimo, bello, feraz,… y, sobre todo, nuestro territorio es paradigma de lo que acaece en tiempos en que corporaciones del 1%, pantagruélicas, voraces henchidas de avara soberbia, quieren devorarnos con ayuda del traidor, pequeño (des)gobierno de ineptos que quienes aún votan, nos plantan cada 4 años y que, ignaro, no da con la forma de, fingiendo cumplir la ley y, a cambio de algo que no llego a demostrar y espero no morir sin hacerlo, tras el corrupto ridículo del “concurso eólico”, desde hace no sé cuantos años está dando el hiperactivo, esperpéntico, dramático espectáculo en que, urgido por Iberdrola, sus parásitos y otros, no consigue aprobar ni uno de los miles de Mw que quieren regalarles a costa del resto y, a partir de la idea de generar electricidad con fuentes de energía renovable (in)cumpliendo la ley, avergüenza verlos, amalgama de corruptos, vagos e ineptos, incapaces de demostrar que, para progresar, haya que crecer y sin haber ordenado el territorio, ni planificado el -si fuera preciso- desarrollo energético, ni evaluado el impacto del (des)orden -no- planificado, lo que, aquí ahora, es el tétrico espectáculo de -lo que ellos dicen-  renovar la generación de electricidad.

miércoles, 24 de mayo de 2023

273 Este miércoles cavilar Martin Luther King tuvo un sueño (No nos escuches Vinicius) Fernando Merodio 24/05/2023

273 Este miércoles cavilar

Martin Luther King tuvo un sueño

(No nos escuches Vinicius)

Fernando Merodio

24/05/2023

Vinicius -mismo nombre del patricio romano de Quo Vadis?-  ha sido, hasta ayer, un gran desconocido, nos han engañado todos pues, además de un gran privilegiado en lo de jugar al fútbol, no es un descerebrado que responde desabrido a eternos insultos racistas, nos han ocultado cómo es, no nos han informado de su lucha de años contra la discriminación, de su fundación, el Instituto Vini Jr. contra el racismo en Brasil, del tatuaje que, desde enero de 2021. lleva en su pierna derecha: “Enquanto a cor da pele for mais importante que o brilho dos olhos, haverá guerra”, tomado de la canción “War”, del rastafari Bob Marley, con frases de Haile Selassie en brasileño/portugués; aparte de nada, ¿qué pretendían al callarlo todos esos periodistas “deportivos” que, al tiempo, le reprochaban que hiciera frente a quienes le llamaban “mono” o le pretendían ofender con la repetida onomatopeya, ¡uh!, ¡uh!, ¡uh!...? ¿qué evidencian ahora, neoliberales-progresistas, al criticar que no se sancione al negro que empujó a un blanco que le arrastraba agarrado por el cuello?

Antes de Vinicius Jr, el 28 de agosto de 1963, hace 60 años, junto al monumento a Abraham Lincoln, en Washington, DC, ante más de 200,000 personas que reivindicaban derechos civiles para los negros en los USA, Martin Luther King dijo algo que deberíamos leer y volver a leer, ponerlo en contacto con la realidad, debatirlo… para, por encima de todo, cambiar:

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la Historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de Emancipación. Esta trascendental norma significó como un gran rayo de luz y esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aun tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a escenificar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que USA ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, USA ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos negamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a los USA la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las movedizas arenas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en USA hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí tras grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si USA ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"

Estuvo muy bien, es cierto, pero menos de 2 años después, en febrero de 1965, no tan condescendiente como Luther King en su lucha, era asesinado Malcolm X, o en abril de 1967 Muhammad Ali, tras negarse a ser reclutado por el ejército, era privado de su licencia para boxear y su título mundial de los heavyweights, o en 1968, en los Juegos Olímpicos de México, Tommie Smith y John Carlos eran maltratados por levantar su puño enguantado en negro,… manifestación todo ello de la lucha del “black power” contra el abuso blanco que, junto a cientos de miles de otros ejemplos que hoy personifica George Floyd, asfixiado -I can't breathe”, “No puedo respirar”, gritó en el suelo- por la eterna brutalidad policial; Scorsese -“Es más fácil ir a prisión por apedrear a un  perro que por matar a un indio”-, De Niro y DiCaprio, lo expresan, al parecer, muy bien en la película “Killers of the Flower Moon” que narra la expulsión, poco después de la Proclama de Emancipación de Lincoln, de los nativos osage -sioux- de sus queridas tierras, para ser confinados en el peor rincón de Oklahoma, hasta que en 1920, allí brotara petróleo… y ya saben lo que pasó.

Vinicius, con tu nombre de patricio romano, no olvides lo último que Bob Marley dijo a su hijo Ziggy, instantes antes de morir: “El dinero no puede comprar la vida”, no dejes, por favor, de jugar al fútbol y, si me necesitas sin condiciones, cuenta conmigo, pero no nos escuches, sigue fiel a tu lucha, somos mala gente, racistas.

sábado, 20 de mayo de 2023

272 Los domingos cavilar La -muy- peligrosa deslealtad Fernando Merodio 21/05/2023

272 Los domingos cavilar

La -muy- peligrosa deslealtad

Fernando Merodio

21/05/2023

 “Y Dios le impuso al hombre este mandamiento: De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él morirás sin remedio (…) La mujer vio que el fruto del árbol era hermoso, y le dieron ganas de comerlo y de llegar a tener entendimiento. Así que cortó uno de los frutos y se lo comió. Luego le dio a su esposo, y él también comió”. (“Génesis”).

(…) sería más honesto (…) indagar atentamente acerca de los procesos jurídicos y los medios políticos que hicieron posible llegar a privar completamente de sus derechos y prerrogativas a unos seres humanos” (Giorgio Agamben “Medios sin fin. Notas sobre la política”).

Sé que la vida solo se construye bien sobre una sólida base de lealtad, virtud humana, sé también que Aristóteles, en su fundamental “Política” -que no es mero estudio de ideas abstractas, sino análisis del modo en que ideales, costumbres, leyes,… funcionan en la realidad cotidiana- se refirió, en concreto, a tal lealtad como término medio entre dos errores que no tiene por qué ser mediocridad sino, al contrario, virtuosa fuerza bien regida a la hora de discernir con lucidez, que en política se manifiesta en sujetos, organizaciones, colectivos, naciones, ideas, todos los demás,… como concepto filosófico que es componente esencial de todo sistema humano moralmente civilizado; solamente se es leal si, además de fiel, se es honrado, sincero, siendo desleal quien miente, esconde situaciones o hechos y solo dice verdades a medias que le convienen o que el resto lo quiere oír, siendo muy pocos los, en verdad, leales, una escasez en la que germinan los dañinos, habituales errores, enfrentamientos, injusticias, desigualdades, enemistadas, guerras,… y hace que la historia se asiente sobre faltas de lealtad tan nefastas como la de Eva con Adán y con aquel ser que llamaron Yahvé Dios, la de Caín con Abel, las padecidas por Sócrates, por personajes diversos de la Biblia, por Julio César, por Jesucristo,…y, así, hasta hoy; lo opuesto a la lealtad es la traición que, en resumen, es violar el acuerdo previo.

"Los hay que aceptan"

En un mundo de -todos- mediocres, se postulan para dirigirnos -peor incluso, los aceptamos- y decidir sobre nuestras vidas y haciendas, personajes tan ignaros, evidentes, peligrosos, nefastos como, hoy por ejemplo, Trump, Biden, Putin, Zelenski, Johnson, Sarkozy, Macron,…, Sánchez, Bolaños, Calviño, “Evita” Diaz, Belarra, Montero, Rufián, Junquera, Otegui, Núñez Feijóo, Díaz Ayuso, Abascal,… y, aquí cerca, los sabidos esperpentos que, dado el riesgo implícito en su irrelevancia, mejor ni nombrar, personalizables en el decrépito corrupto -o sea, burócrata que hace mal uso del poder y derechos que le ceden otros y utiliza tal oportunidad y sus conexiones para lucro personal, contrario a la Ley y, sobre todo, a la ética lealtad- purriego que se formó en el sindicato vertical fascista y llaman Revilla, resumen exagerado del resto, todos ellos ajenos a que su obligada lealtad al servicio público se debe asentar en -¿la tienen?- su conciencia, por encima de egoísmos personales, partidistas y circunstancias cambiantes, sin olvidar que la exigencia esencial del ciudadano y, en especial, de quienes se afilian a la -bien- retribuida profesión de hacer -mala- política es ser, sobre todo, leales, expresar lo que -si es que lo hacen- piensan, no seguir a ciegas, ni acercarse por el interés de obtener beneficios que, al diluirse, nos alejan; lealtad es, en definitiva, ser fieles a la conciencia propia que nos exige cumplir lo antes ofrecido/pactado.

"Habría que obligar a leerlo"

Explica Giorgio Agamben en “Medios sin fin. Notas sobre la política” cómo hoy “los partidos que se dicen ‘progresistas’ o las llamadas ‘coaliciones de izquierda’”, están obsesivamente preocupados por presentarse como stablishment, para tranquilizar al poder real, en especial económico, siendo evidente, cierto que “esos políticos acaban siendo derrotados por su propia voluntad de ganar a cualquier precio”, considerando el filósofo que la corrupción completa de las inteligencias se alcanza cuando se asume esa hipócrita y bienpensante forma que hoy dicen “progresismo” tras un largo proceso de degradación consistente en transigir, pactar, ceder en todo, “conciliarlo todo con su contrario, la inteligencia con los medios y la publicidad, la clase obrera con el capital, la libertad de expresión con el Estado espectacular, el medio ambiente con el crecimiento y el desarrollo industrial, la ciencia con la opinión, la democracia con la maquinaria electoral, la mala conciencia y la abjuración con la memoria y la fidelidad”; escrito en Italia en 1996, parece hecho aquí hoy y referido, de forma expresa, a nosotros.

La reciente, útil -llamada- pandemia -1.000 muertos, casi todos muy ancianos, en 3 años en nuestro territorio, una gripe un poco fuerte-, puso de vergonzoso, irritante manifiesto su elogio a la inutilidad política, personal, científica y técnica sanitaria, apoyada en un salvaje, brutal uso de la -antes denostada- Ley mordaza y los -muchos- irrisorios y, al tiempo, plañideros, sollozantes, sobrecogedores, aterrados, mendicantes aplausos a poco activos, ineptos burócratas de la sanidad e ignaras fuerzas -poder sin auctoritas- de (in)seguridad represora, coactiva, que nos hicieron vivir muchos meses, salvo una mínima disidencia, en estado de excepción cierto, en los humillantes, reales campos de concentración de donde cada uno viviera, todos -insisto, salvo unos pocos- encerrados, asustados, ridículamente obedientes,… en casa, sin reunirse, con bozal para que nuestros recientes, flojos “progresistas”, la mercantil PSOE y los que nos aseguraron “poder”, mientras el planeta va al caos y cada día que pasa hay más injusta desigualdad, nos pudieran llenar de (i)legales normas con la también (i)legal técnica del decreto ley, cumpliendo órdenes de “ellos”, nuestro peor enemigo, el siniestro 1%, una legislación que, para vergüenza de todos, ahí sigue y, sin duda, alguien debiera -algún día- esforzarse, detallar y explicar sus consecuencias.

El hecho cierto es que la policía que, si esto fuera un Estado de Derecho. tendría la mera función administrativa de garantizar el exacto cumplimiento de la Ley, en todo momento pero en especial en el inhóspito estado de excepción propiciado por la gratuita, injusta Covid19, injustificable abuso, fraude de ley durante más de 2 años que hizo -y aún hoy hace- que “las razones de ‘orden público’ y ‘seguridad’ sobre los que en cada caso concreto debe decidir -y, de hecho, nuestra “progresista” policía decide- configuran una zona indefinida entre violencia y Derecho”, cierta y peligrosa, afirmando Walter Benjamin que “el derecho de ‘policía’ marca el punto en que el Estado, sea por impotencia o por las conexiones inherentes de todo orden jurídico, tal orden ya no garantiza sus objetivos empíricos”, mientras se acude, y en ello son arquetipo los indoctos que aseguraban “poder conquistar el cielo” que, amenazadores incultos, tratan de reforzar la rota legitimidad del imperio de la Ley con una disparatada, indigerible, errónea acumulación de normas sancionadoras, arbitrarias, represivas.

"O peor"

Quienes votan se ponen -y nos ponen- en manos de una cuadrilla de desleales por omisión objetiva, desconocedora de sus elementales obligaciones gestoras de la res pública -repasen sus nombres, caras, hechos,… y digan si, lógicos, podemos confiar en ellos- agravando su deslealtad, el apego de, tal es su pequeñez, a -las rentas de- su poder vicario y la sumisión que les impone otro enemigo, lo identitario, pues si la estructura del Estado-nación -de derecho, de bienestar o de lo que sea- la conforman el territorio/localización, Ortung, el orden jurídico, Ordnung y la conexión de las nuda vida a territorio y Derecho, el nacimiento, que se convierte en Nación, aquí ahora cada día es mayor la desconexión entre nacimiento y orden jurídico como, símbolos, se identifican en dos “eminencias” de las que depende el hoy -y el futuro- del petulante/peligroso jefe de planta Sánchez, el inexplicable Rufíán representante del golpe contra el Estado y Otegui que, matando, movía el árbol para que otro, Arzallus, recogiera del suelo los ensangrentados frutos; Rufián y Otegui tienen agarrado por el cuello -o por otra parte- a Sánchez, que, rodeado de deslealtad, sufre el síndrome del innominado animal de Der Bau, de Kaffa que, obsesionado con construirse una inexpugnable guarida,…  acabó teniendo una trampa sin salida ¡Ay la deslealtad!

"Desleales socios"

domingo, 14 de mayo de 2023

271 Los domingos cavilar Izquierda, derecha y viceversa Fernando Merodio 14/05/2023

271 Los domingos cavilar

Izquierda, derecha y viceversa

Fernando Merodio

14/05/2023

 “(…) derecha e izquierda no son conceptos absolutos, sino históricamente relativos, solo dos maneras de catalogar distintos ideales políticos, (…) ni únicos ni siempre los más relevantes”. (Norberto Bobbio. “Destra e sinistra. Razones y significados de una distinción política”).

(…) en cualquier caso, no sé cómo podremos sobrevivir sin poner en duda el capitalismo y sus principios. (…) Si no se produjera ese cambio, preparémonos para lo peor (…) Las peores distopías nos parecerán agradables al lado de lo que podría suceder” (Virginie Despentes).

La práctica leninista del marxismo, de forma radical, marcó diferencias entre derecha e izquierda y, por ello, ha sido la nefasta/progresiva degradación de tal revolucionaria práctica la causa de la actual dificultad, casi imposibilidad de definir términos, tan manoseados por la política como los de aquella distinción, si bien, como hace Norberto Bobbio citando a Dino Cofrancesco, considero lógico afirmar que “la liberación del hombre del poder injusto y opresivo sigue siendo quid de la cuestión de la izquierda como ‘categoría’ política”, mientras a la derecha preocupa la consolidación, la “defensa del pasado, de la tradición, de la herencia”, de lo existente, por lo que su situación actual hace que Marcelo Gullo, argentino cercano al populismo de la que aquí ahora, restando, afirma “sumar”, asegura que  "la izquierda actual es un caniche al servicio de la oligarquía financiera"; asentada en el -llamado-liberalismo, no confundir con “liberal” o “libertad”, que se identifica con la dudosa figura del Estado de ese Derecho que elabora el peor poder, actual Estado del malestar que, tras la caída del muro de Berlín, modela, solo, el poder del capital y su gran logro, el “capitalismo”, sistema socio-económico levantado sobre la entrega por rendición de la propiedad privada de los medios de producción -salvo los no rentables- al capital, ficticia creación de “ellos”, pocos, como forma de dividir al resto y regular las relaciones laborales que, sin la exigible resistencia sistémica de la colosal mayoría, antes masa organizada, hoy mercantiles/partidos y sufragados sindicatos, perros falderos del amo, fija mediante “su mercado” el precio, ajeno al real valor, que paga por la fuerza del trabajo que, a partir de la naturaleza, es único instrumento real para, en libertad, generar riqueza; volviendo a lo de derecha e izquierda, en una portada del citado libro de Bobbio las dos son gafas de chapa, madera o cartón que, por ello, impiden ver, difiriendo solamente en que, en lugar del cristal, en una hay pintura azul y en la otra roja.

 "Los diferencia el color de la pintura"

Edgar Morin, filósofo, 101 años, aún publicando libros y memoria viva de la izquierda que caracteriza por tres reivindicaciones, la libertad anarquista, la idea socialista de una sociedad mejor y la solidaridad comunista de todo el género humano, sin fronteras ni banderas, libertad, mejora social y solidaridad que la emergencia climática exige ampliar a la naturaleza, al planeta entero, siendo, hoy, ideas que el progresismo populista/peronista muta en caridad para que quien haya perdido la guerra sistémica coma, se endeude comprando una vivienda, piense que, en el futuro, tendrá pensión, crea que le ayudarán si es dependiente, imagine que mejora la cruel desigualdad injusta, no vea que la sostenibilidad del mundo, primada ahora con multimillonarios subsidios, sigue en las garras de nuestro real enemigo, el 1%,…, mientras él, Morin, apoyado en las fuerzas de la vida, aún referencia intelectual de la vieja izquierda, única, hace “retroceder al espectro de la muerte”, al tiempo que está “angustiado ante el futuro de la humanidad”, pues “no caminamos hacia un mañana brillante”.

 "101 años y, aún, la izquierda"

Simplificando y para aproximarnos al análisis actual de lo de derecha e izquierda, espero que nadie sensato dude que vivimos en un monolítico mundo de -casi- nada discutido capitalismo, sistema socioeconómico y, tras ello, político asentado en la -muy valorada- propiedad o, al menos, control usufructuario privado de lo sustancial público por el capital que, para Marx, no es dinero que alguien guarde para, alegremente, gastarlo, sino introducido en las relaciones laborales productivas para obtener con él la ganancia consistente en la desigualdad entre el valor de la fuerza del trabajo y lo que se paga al trabajador por ella en la creación de productos que luego lanza al mercado, diferencia de valor entre lo producido y los salarios que Marx denominó plusvalor, supervalor o plusvalía, de la que, ayudado desde afuera, se apodera el dueño de aquel capital, el capitalista que, con su explotación del trabajo de otros, genera la llamada acumulación  de capital, que es preciso combatir; vuelvo a Marx, con la socialización, la propiedad colectiva de los medios de producción a fin de evitar que genere y se adueñen de la plusvalía individuos que, al vender lo producido, lo convierten en capital reproducido, sino hacer que vaya donde se posibilite su posterior uso colectivo, huyendo de ese -para unos pocos- útil mercado que, de modo artificial, fija el valor de las cosas que se venden y compran no solo en función del trabajo social necesario para su producción, sino también -y especialmente- de un interés arbitrario, previamente establecido por él que tal producto, casi siempre condicionado por una necesidad ficticia, despierta en quienes puedan tener interés -otra arbitraria creación de ese mismo mercado- en comprarlo, distinguiendo así el valor de costo objetivo para producir un objeto del subjetivo valor de cambio que se le genera tras ser puesto en el mercado; no hace falta ser marxista, ni siquiera un astuto lince para entender que de la forma en que se gestione todo ello dependerá el mayor o menor grado de injusta desigualdad básica generado, sin necesidad de pensar en la que, brutal, genera el “mundo civilizado” en, por ejemplo, África, por lo que es lógico el acuerdo con lo dicho por la escritora argentina María Sonia Cristoff, que, tal como está planteado en la actualidad, “el trabajo es la dominación espantosa, la derrota total”, dominación y derrota que no se resuelven con las limosnas de Yolanda “Evita” Sánchez.

"¿Quién es quién?

Evidencia la creciente distancia que, respecto a la izquierda, hay entre ayer y hoy la que hay entre el combativo, histórico, justo grito que, respecto al atropello USA, tan bien expresó Carlos Puebla, “Yo de inglés sé poca cosa,  / Solamente hablo español, / Pero entiendo a los pueblos cuando dicen: / ¡Yankee go home!”, de la servil coba del caniche/jefe de planta de la Moncloa acudiendo, liberal-progresista, a la caverna oval del capitalismo para, en muy poco más tiempo que el usado en el encuentro de segundos en un pasillo, rendir pleitesía al inestable -para lo que hace, da igual- abuelo al que el capital finge enfrentar, con “espadas láser” de juguete -¿quién es Darth Vader?- a Trump, ofreciéndole, sin consultarnos, a toda España como arma de guerra en macarrónico, -¡pobre Carlos Puebla!- inglés: “El mundo necesita un presidente de EEUU que esté comprometido con (¡) buenas luchas como hace usted y puede contar con España para ello”; aclaro que, pues hago política y no voto, no me concierne.

"Ni más ni menos"

Frente al peligro que supone la escasa fiabilidad del caniche me refugio en la seria solidez de los 101 años y la cachava de Edgar Morin que, desde su expulsión en 1954 del PCF, se declara “independiente de cualquier partido” y, siempre en la izquierda, insiste en “revertir la hegemonía del beneficio en todos los ámbitos donde sea posible”, “sustituir progresivamente la agricultura industrializada por la ecológica”, “recuperar el sentido de la solidaridad”, “insuflar vida a los servicios públicos”,… y, muy crítico con Rusia y Putin, al contrario que ese Sánchez, adulador de Biden, sabe que en la actual guerra, ya sin la URSS, “no está claro por qué Ucrania pide el monopolio sobre Crimea”, que el conflicto afecta a “una región extremadamente rica en minerales que comenzó a ser industrializada por la Rusia zarista a finales del siglo XIX”, que fue “Stalin quien la hiperindustrializó” con “gran parte de ingenieros y obreros de origen ruso” y es consciente del injustificable papel de los USA -¿qué pintan allí?- en una guerra con el nuevo imperialismo ruso a la que arrastró a la OTAN, sobre lo cual, 101 años, el filósofo ha escrito un disidente libro, aun sin traducir, “De guerre en guerre: de 1940 à  l’Ukraine”, de izquierdas, ajeno a la mainstrem, la corriente que hoy domina.

Libertad, búsqueda de una sociedad mejor, internacionalismo humano, complejidad molesta,… es la izquierda que se enfrenta a la cómoda, servil, conservadora derecha.

domingo, 7 de mayo de 2023

270 Los domingos cavilar Cambiar el sistema Fernando Merodio 07/05/2023

270 Los domingos cavilar

Cambiar el sistema

Fernando Merodio

07/05/2023

 “(…) lo importante no es cuan duro puedes golpear, sino cuan duros son los golpes que puedes recibir y continuar avanzando, cuanto puedes soportar y continuar hacia adelante” (Rocky Balboa a su hijo en Rocky IV)

 “(…) la estructura económica de la sociedad constituye  en cada caso el fundamento real a partir del cual explicar en última instancia toda la superestructura de las instituciones jurídicas y políticas así como los tipos de representación (…) de cada período histórico” (Friedrichh Engels. “La revolución de la ciencia de Eugen Dühring. Anti-Dühribg”)

"El pianista de la Tierra"

Cavilando sobre el individuo, Jean Grenier, que influyó en Albert Camus, concluía que la pobreza, la enfermedad, la soledad iluminan frente al riesgo o, peor, la tentación de caer en un bajo concepto de nosotros mismos, dando fuerza a la idea de eternidad lo que, acaso ayudó a que el novelista, dramaturgo, filósofo francés recogiera en setiembre de 1939, en sus “Cuadernos”, “Carnets, mayo 1935-febrero 1942“, el aviso que escuchó en un tranvía: A Hitler si se le da un dedo, habrá que cederle todo” y, relacionado con ello, desarrollara la idea de que a las crisis acompaña el premio de despertar cosas tan importantes como la actitud, aletargadas por distintas razones, o fortalecer bastiones en que guarecernos cuando las inclemencias son duras, largas, el entorno se hunde y nace la tentación de desfallecer, resignarse al mal que parece destruirlo todo mientras, abrumados en nuestro rincón, pensamos que, tras hacer lo debido, no hay resultados, lo que, acaso, sean base de otra conclusión suya: “Si no puedes ganar, hay que resistir”, o de la que, en foro distinto, transmite el boxeador Rocky Balboa a su hijo, “(…) el mundo no es todo sol y arco iris. Es un lugar muy cruel y desagradable (…) te mantendrá siempre sometido si se lo permites (…) lo importante no es cuan duro puedes golpear, sino cuan duros son los golpes que puedes recibir y continuar avanzando, cuanto puedes soportar y continuar hacia adelante”; por debajo del brillo con que, al servicio del 1%, tratan de adornarla quienes viven de ella, para los 8.000 millones que superpoblamos la Tierra en desdeñada tesitura de desigualdad injusta y amenazados una antropogénica destrucción evidente, la situación es hoy, lo peor de todo, desalentadora por la trivialidad al hacerla frente, lo que obliga a seguir el camino que, cada uno a su modo, nos marcan, entre otros, Camus y Rocky.

Unos Carnets más adelante, tras exigirse no ceder Camus plasmaba su sorpresa por lo que ocurría: “Estalló la guerra ¿Dónde está? Fuera de las noticias que hay que creer y los carteles que hay que leer, ¿dónde encontrar los signos de tan absurdo evento?”, respondiéndose que estaban en “haber vivido en el odio de esta bestia, tenerla delante de sí y no saber reconocerla. (…) Más tarde, sin duda, vendrán el lodo, la sangre y el asco inmenso. Pero por el momento sentimos que el comienzo de las guerras es semejante al principio de la paz, el mundo y el corazón los ignoran” y cuando todo ello, en efecto, llegó él tomó partido por la Resistencia y dirigió Combat, denunciando quejuzgar un acontecimiento es imposible e inmoral si es desde fuera”. 

EL ROTO 02/06/2014
¿Quién levantará el monumento?

Si, abandonando el refugio -¿o, quizás, el cálido hedor de establo?- de lo propio, individual, acudimos a lo social, Engels nos marca un camino desde el que influir cuando, en su “Anti-Dühring”, explica que, a partir de Marx, la estructura económica, infraestructura de cada sociedad concreta, constituye los cimientos y, además, explica la superestructura, que también llaman “formas de conciencia social” y es troncal cúmulo de instituciones jurídicas y políticas, modos de gestión social, religiosa, ideológica, cultural o de otra naturaleza que el poder usa para manipularnos, haciendo evidente que, lo mismo que los cimientos son en un edificio físico la base en que se apoya toda la construcción, en el bloque o conjunto social su estructura constituye su infraestructura, los cimentos a partir de los que se levanta la superestructura ideológica, cultural, política, jurídica, religiosa,… apoyada, como forma de dominación, en los llamados “aparatos represores”, unos físicos, ejército, policía, cárcel, siquiátricos,…, otros inmateriales, justicia, educación, religión,… y, especialmente hoy, los medios de comunicación que, en su diversas formas, manipulan, mezclan, tergiversan,…

Tener momentos de calamidad y vivirlos con intensidad es parte intrínseca del trámite vital, siendo importante en ellos, si es preciso, pedir ayuda y unirse a otros como nosotros, no refugiarse en el pataleo ni encelarse en la queja y -como gustan algunos con alma de hermosas víctimas- sentirse atraído por dar la peligrosa imagen de estético, heroico derrotado, andrajosa, quejosa víctima, sino, por contra, sacar la cabeza del fango al que nos quieren arrojar y, esencial, conociendo el -evidente- riesgo de salir derrotado, hacer frente al poderoso enemigo, al 1% que, tras diseñar y ordenar la infra y superestructura social y convertirlas en “su sistema”, formado por grupos sociales afines y procesos políticos, culturales,… interactuando en el concreto ámbito histórico para someterlo a una dependencia definida por las prácticas, hábitos, rituales y reglas que imponen “ellos” y organizando el (ab)uso del poder sociopolítico en su lucrativo, -casi- único beneficio, sabiendo, insisto, que, al enfrentarnos a “ellos” no tenemos garantizada una inmediata, cómoda victoria, aunque sí hacemos aparecer, aumentándola la probabilidad de que, al levantarnos del frio, sucio suelo de sumisa dependencia en que intentan confinarnos, tal exitoso triunfo se produzca, apoyado en lo mejor de nosotros e, imprescindible, en el intrépido uso de nuestras poderosas, lícitas armas y en la determinación que exhibe Rocky, sabiendo que aún no ha sonado la campana final del asalto, escuchemos al sabio que nos recuerda que “(…) hay un ángel detrás de ti y, si alguna vez te hieren y te sientes caer, te susurrará al oído,… ¡de pie, hijo de perra!“ y, hurgando, como Camus en sus “Carnets” o en nuestras contradicciones, desde la lucha, afirmemos, “¿Intelectual? Sí, sin renegar nunca de ello, pero siendo aquel que se desdobla y está contento de ser -intelectual y luchador en el ring- los dos unidos, cuestión práctica, de hacer la prueba, llegando a comprobar que ‘desprecio la inteligencia’ significa, en realidad,: no puedo soportar mis dudas” y  ser consciente de que “ellos mandan hoy porque nosotros obedecemos”.

"Hay que impedirlo"

Viniendo al -cada día más pringoso- barro cotidiano actual, cuya última, insoportable muestra de la incongruente locura del “sistema” con que, pues conviene a “ellos”, en este momento histórico nos aherroja el cruel 1%, ver que jueces con la “auctóritas” de unos leves, memorísticos exámenes se sienten investidos de “potestas” bastante para juzgar, absolver, condenar,… al resto, amenacen con paralizar la ciega fábrica de manufacturar justicia -que suelen escribir con mayúscula- del injusto, actual “sistema”, pues sus -¿sufragados?- grupos sindicales dicen -en común con los otros obreros- ganar poco y trabajar mucho, siendo en tan incoherente mundo, siempre cruel y desigual, en el que, ejemplar, una niña sueca, Greta Thunberg, “Skolstrejk för climat”. “Huelga escolar por el clima”, seriamente alarmada, explica en un librito, “Cambiemos el mundo”, que la primera vez que oyó hablar “de algo llamado ‘cambio climático’ o ‘calentamiento global’ tendría unos ocho años”, sorprendiéndole que “los seres humanos, siendo solo una especie animal más, fuésemos capaces de cambiar el clima de la Tierra”, pero pasmándole aún más que, pese a ello, aún “se hablara de otras cosas” y, radical, cándida, no sé si conoce a Marx y Engels, infra y superestructura, dice que “necesitamos una nueva economía”, lo que, además, no le parece bastante, pues también “necesitamos una nueva forma de pensar” que nos permita vivir, tras acabar con el aterrador 1%, “dentro de los límites de la Tierra, centrándonos en la equidad”, debiendo modificar, no ese “paradigma” incongruente que tanto gustan sobar, peligrosos, los liberal-progresistas, sino la infra y superestructura, la injusta economía y las instituciones e ideas que la sostienen, o sea, ¡¡cambiar el sistema!!

¡¡Cambiar el sistema!!

Coda para “atascadores”.- Si a El Delirio Montañés le molesta tanto que a Iberdrola & Revilla se les haya “atascado” el negocio eólico en nuestros montes, ¡más madera!

¿La solución? Atascarlo más