domingo, 24 de mayo de 2020

106 Los domingos cavilar CoVilación. 20 De la mentira Fernando Merodio 24/05/2020

106 Los domingos cavilar 

CoVilación. 20 

De la mentira 

Fernando Merodio 
24/05/2020 

“Es hora de liberar a la ciudadanía del encorsetamiento legal en que está atrapada (...) y repartir responsabilidades. El riesgo cero no existe y buscándolo podemos acabar asfixiados". (Josep Ramoneda. Opinión. "Liberar a la ciudadanía"

"Voy a ser cristalino en esto: ‘Pacta sunt servanda’, (...) En el acuerdo de UP con PSOE no se habla de derogación parcial, se habla de la derogación de la reforma laboral". (Pablo Iglesias, populista, sobre el pacto con PSOE-UP-Bildu). 

Insisto, un grupo insolvente nos somete a su pedestre batiburrillo conceptual, difícil de digerir tras más de sesenta días confinados, socio-políticamente fosilizados, sin voz, soportando consignas, privados de serios derechos solo por dúctiles razones de hecho y sin argumentos "expertos", mientras los que lo dicen -y lo hacen- tienen tan ignara y cruel actitud ética e ideológica que obligan a reflexionar qué ocurre y quiénes son los que -abusando de la pertinaz excepción de un "estado de alarma"- deciden todo, absolutamente todo lo nuestro, sin -casi- darnos opción para responder y obligándonos a leer a diario el -más contradictorio que nunca- BOE, intentando no sufrir, además del bozal, la penitencia de la -hoy no- denostada Ley mordaza. 

Escribía hace días Josep Ramoneda algo tan lógico como que "ni siquiera con las mascarillas nos dan la oportunidad de comportarnos según nuestra conciencia y responsabilidad", demostrando cómo la "coalición progresista" nos maltrata en la crisis al desconfiar "de la capacidad de los ciudadanos de decidir por sí mismos" y aumentar el caos social al tenernos confinados mientras, inepto dañino, en grupo intrigan con el capital y, uno a uno, sus miembros hacen lo que estamos viendo, para luego pensar y finalmente, tras errar, con descaro mentir. 

EL ROTO 23/05/2020

Dijo Baltasar Gracián (1601-1658) que “el saber más práctico consiste en disimular”, por lo que política y mentira siempre han sido compañeras y casi 100 años después, hace más de 300, se publicaba el opúsculo “The Art of Political Lying”, "El arte de la mentira política", atribuido durante siglos a Jonathan Swift (1667-1745), siendo autor real su amigo el escritor escocés John Arbuthnot (1667-1735) que, con agudeza, talento irónico, incluso estilo similares a Swift, cuando la política esbozaba sus actuales fondo y forma parlamentarias, fijándose en Whigs y Tories explicó que mentir bien en política no se improvisa, es un arte que exige dedicación, pautas y reflexionó sobre la disposición fisiológica del humano a la mentira, para exigir que un arte tan útil y noble como mentir tuviera, como el resto de las artes y ciencias, su entrada en la enciclopedia y, así, ayudara al político que intentara alcanzar la gloria. 

Definió la mentira política con sencilla contundencia, “arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables con un buen fin” y lo acompañó de la enumeración de posibles tipos de engaños, negando que toda falsedad sea difamatoria y citando tres clases de mentiras políticas: “calumniosas”, que tratan de arrebatar a un hombre la reputación justamente ganada, “por aumento”, que atribuyen al personaje mayor reputación de la que le corresponde y “por traslación”, que transfieren el mérito de una buena acción o el demérito de una mala de una persona a otra, todo ello aliñado de consejos para que la mentira funcione mejor, se extienda más rápido, dure, advirtiendo a los jefes de los partidos políticos que no deben creer sus propias mentiras y sí temer que el exceso de calidad en el ejercicio del arte pueda hacer que acaben persuadidos de que lo que afirman es en efecto verdad y terminen intentando resolver los asuntos políticos según dicta lo inventado, lo que, igual que ahora, al parecer ocurría a menudo, por lo que exigía la terapia de que, si algún partido se excediera en el número y tamaño de sus mentiras, “para restablecer su credibilidad deberá, durante tres meses, no decir nada que no sea verdadero; lo que les dará derecho a difundir mentiras durante los siguientes seis meses”, dudando, es cierto, de la posibilidad de encontrar políticos capaces de semejante esfuerzo de contención. 

Lo escribía Swiftt/Arbuthnot, analista del siglo XVIII, sin televisión, debates de tertulianos, campañas mediáticas, sin comentarios anónimos en Internet, blogs y redes sociales, en una era en la que ni se intuía el retoque fotográfico, la suplantación digital,..., lo que quizás sea razón de que, en el comentario que cierra el pequeño volumen Jonathan Swift -ahí sí, el famoso escritor irlandés- diga que “al igual que el más vil de los escritores tiene sus lectores, el más grande de los mentirosos tiene sus crédulos: y suele ocurrir que si una mentira perdura una hora, ya ha logrado su propósito, aunque no perviva”; el ruido y la confusión harán el resto. 

En medio de un tsunami vírico, el anuncio de una quiebra total del sistema y con la evidencia en puertas del caos planetario que -todos sabemos- es el calentamiento global que exigen el esfuerzo pedagógico de los gobiernos para lograr el apoyo activo en masa de la sociedad en el camino del imprescindible cambio -radical- de sistema con inteligencia, temple, coraje, fuerza,..., aquí vemos cómo los dos clanes de nuestro (des)gobierno -unas siglas históricas, nada de socialismo con mucho afán mercantil y un populismo cutre que tiene gratis la libertad luchada por otros -a los que insulta- y es ajeno a la igualdad, al admitir que sus jefes vivan en un lujo imposible para el 99%- firmaban -solo- con Bildu, pequeño, histórico -insufrible, cruenta historia- grupo vasco territorial xenófobo que solo los analfabetos funcionales pueden ver de izquierdas, un acuerdo cuya base, al tiempo de negociar con -y humillar a- sindicatos, patronal y, aun peor, lo más sólido del pueblo, era el compromiso de -sin otra ley- "derogar de manera íntegra la Reforma Laboral del año 2012", urgiendo, por su sola cuenta, que "deberá ser efectiva antes de la finalización de las medidas (…) derivadas de la crisis originada por el Covid19", ¡viva el confinamiento!, y, de postre, -más- ventajas solo para Euskadi y Navarra; supongo que ello demuestra que nos merecemos el peor -y mira que los hubo malos- gobierno y la peor oposición con mucho de los últimos 40 años, en el momento ideal para que el cruel ultra-liberalismo reaccionario remate su sucia tarea. 

EL ROTO 22/05/2020

Todo es desleal, cutre, pueril en el peor sentido, el presidente, el vicepresidente 2º del gobierno y el grupo xenófobo han perpetrado -en la sombra- una chapuza que empeoran al mentir mal, muy mal, no como enseña Swiftt-Arbuthnot, con patrañas diversas de cada inepto que habla tras destaparse el escándalo que -tan cortos son- ni siquiera intuyeron y, mientras la PSOE, traidora a -casi- todos y, ahora en concreto, a sindicatos y empresarios con los que -como tanto le gusta- pacta, reniega, cobarde, de lo hecho y miente -¿quién se fía ya de él?- al asegurar que solo derogarán, entre otras cosas, "la posibilidad de despido por absentismo causado por bajas por enfermedad", ya derogada, como, aun peor, lo hace "Evita" Iglesias que se definió "cristalino" -y me evocó, lo siento, "la noche de los cristales rotos"- al mentir diciendo que el acuerdo PSOE-UP avala que, ¡ya!, se derogue "íntegra", la reforma laboral de Rajoy -junto a la Ley mordaza, su obsesiva referencia-, obviando el "Acuerdo de coalición progresista" que tanta -y tan injusta- cancha política –y económica- le ha dado, con la peor mentira, semi-verdad parcial, que no resiste la más leve lectura de cómo el vacuo "Acuerdo" enumera "lo urgente" sin citar tal "derogación íntegra" que -sin control político de la socio-economía- nada aporta a la clase machacada; sí, por contra, ha habilitado una fiesta -de banderas y cláxons- al facherío irredento a partir de su aventurero, golfo y cobarde intento de tapar conducta tan poco solidaria y leal usando -y manchando- el serio -de hombres de verdad- "pacta sunt servanda" y, sin duda satisfecho, ignora -¿y apoya?- que el dañino Sánchez Galán tenga hoy dos planas publicitarias en El País. 

Nada se ha alterado, es cierto, en tres siglos desde que se escribió "El arte de la mentira política" y, aún hoy, “la falsedad vuela, mientras la verdad se arrastra tras ella”.

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