domingo, 23 de febrero de 2020

93 Los domingos, cavilar Apreteu/Apretad Fernando Merodio 23/02/2020

93 Los domingos, cavilar 

Apreteu/Apretad 

Fernando Merodio 

23/02/2020 

"'Vénganos de la mina', escribió mi padre. Sus últimas palabras. Y se lo prometí (...) Vengaría a mi hermano muerto como obrero. Vengaría a mi padre, muerto como campesino. Vengaría a mi madre, muerta abandonada (...) Nos resarciría (,,,) de los crápulas que nunca habían pagado por sus crímenes (...) Sacaría a la luz (...) a los enfermos de silicosis, a los hombres muertos por culpa del carbón sin heridas aparentes. Haría justicia a las viudas humilladas, condenadas a pagar la ropa de trabajo que su marido había hecho polvo al morir".(Sorj Chalandon. "El día antes", sobre la muerte de 42 mineros el 27 de diciembre de 1974, en Francia). 

Me inquieta el poso de la lectura recién concluida, que recomiendo, de El día antes, quejido de un hombre abatido por el cotidiano abuso que no es frenado por el sofisma de la (administración de) Justicia, ni por fútiles legisladores, ni por gobiernos hoscos, se digan de izquierda o derecha, gestores de lo banal y fieles a tutelar el perenne poder de la deidad dinero, que "inscribió su drama personal en la memoria colectiva". 

Paradigma actual de sofista demagogo, inepto, caro, son Torra e Iglesias, cínicos populacheros, peligrosos en tiempos confusos, nocivos para el resto, rémoras que se nutren en lo ajeno, uno, incluso ofensivo, se remanga circense... y finge trabajar, atetados ambos, idénticos, a la burocracia del mínimo esfuerzo, sin ideas, tenderos de humo tóxico, de historias infames, buscadores de lo suyo, coincidentes en la respuesta insolente y azorada a quienes, tras ser azuzados por ellos, se giran airados y los acusan por sus "negociaciones/negocios": Apreteu, se excusa uno oculto tras su español/catalán, Apretad, arguye el otro en español/castellano, tratando ambos de negar su carencia del mínimo para cumplir su contrato, su falta, incluso, de apariencia de merecer, excesivo, su injusto sueldo... que pagamos el resto. Apreteu defiende la Arcadia feliz de la independencia -¿de qué?-, un -inexistente- derecho a decidir, la nada, Apretad es la desvergüenza de una enciclopédica ignorancia sobre cuestiones que exijan una respuesta que no sea indolencia, palabrería hueca. 

Si, ante el fraude evidente en el contrato político, el incumplir obligaciones libremente contraídas a cambio de un cargo y un buen estipendio, no pedidas por nadie y dada la evidente y cierta inexistencia de artilugios que en los partidos atiendan al ciudadano en casos similares, alguien deseara acudir -como si se hubiera firmado un contrato de arrendamiento o laboral- a los tribunales por tan ilegal descaro ellos, procaces y severos, le reprocharán que "judicializa la política", intentando privarle del costoso hito histórico que puso fin a la impunidad de la falta de ley escrita, favorable -entre otros- para patricios, cónsules, senado... romanos frente a la plebe, nosotros, devolviéndole a tiempos previos a que Juan I otorgara en Inglaterra, en 1215, la Magna Carta Libertatum, Carta Magna, que en su artículo 37, aun vigente, somete a todos -incluso a ellos- a la garantía de que "ningún hombre libre será detenido, preso, privado de su propiedad, a no ser en virtud de juicio legal de sus pares y según la ley del país", privándole incluso del Bill of Rights, de 1689, cimiento del Estado de Derecho que garantiza el Rule of Law, Imperio de la Ley, definido en el Oxford English Dictionary como "autoridad e influencia de la ley en la sociedad (...) restricción al comportamiento individual e institucional", por el que "todos los miembros de una sociedad (incluso el gobierno) se consideran igualmente sujetos a códigos y procesos legales divulgados públicamente"; es inimaginable que, con normas claras, pudiéramos exigirles castigo ante alguien -en verdad- independiente, ¿qué sería de los sucios Torra e Iglesias por exaltar a quienes, sin que nadie se lo diga, ya les aprietan y acusan de traidores? 

Sánchez, Iglesias y su hato de insolventes quiebran, pues no creen en él, el Rule of Law, el Imperio de la Ley, de modo evidente al pactar con Cataluña y el País Vasco, ruines patrias, egoísmo ilimitado y deslealtad rampante, anuncio incluso para ciegos del nuevo nazionalsocialismo europeo; lo hacen, apoyados en el vale todo, con el solo fin -nadie se engañe- de, en TV, alimentar sus fútiles, enfermizos egos y, de paso, cobrar sueldos con que pagar sus ofensivos chalets con insostenible piscina..., algo que no hay que confundir con el verdadero poder, en manos de otros más inteligentes y -aun- más peligrosos que ellos; basta leer por encima a Malaparte para ver que lo de los "políticos presos", el apestado Puigdemont, el aventado Torra, sus despreciables, turbios alevines de terroristas,... fue el ridículo de un político golpe de estado estúpido y, diga lo que diga, hábil y mediático, Marchena, un flagrante y muy grave delito de rebelión, intento de forzar un cambio constitucional fuera de los cauces legales, del que, en aras del "negociar/negocio" lo innegociable que tanto gusta a los indolentes que ahora llaman "progresistas", han salido con penas mínimas para unos pocos, al tiempo que a los vascos, ahora menos aventados y sin urgencias por matar, se les transfieren -nada más y nada menos- las cárceles de sus cobardes "gudaris" y se les abre controlar la Seguridad Social, anuncio del fin de la caja única que garantiza la solidaria igualdad entre los territorios y -más importante- entre los trabajadores, pues si como ellos dicen, no se está transfiriendo nada, qué están haciendo y, en especial, por qué ahora, a punto de que se tengan que votar los presupuestos de todos. 

Hoy nos urge un problema frenar desigualdad y cambio climático, perentoria tarea para la silenciada Greta Thunberg, "cambiar el sistema" y el fallido presidente, escaso de votos, nos hacer perder el tiempo enviando un amplio equipo de su -al parecer, desocupado- gobierno a "negociar/negocio" unos cuantos votos del egoísmo catalán, que incluso fija el día del evento, con el peronista Iglesias, el catalán Salvador Illa y el excéntrico Manuel Castells, atípico independentista de Hellín, Albacete, catedrático de sociología ahora en la Universidad Abierta de Cataluña, en el papel de equidistantes mediadores neutrales que decidirán el canje regalos/votos, al tiempo que, atronando nuestro desmoronamiento cierto, al inútil próximo Revilla se le ha ocurrido/ocurrencia un "objetivo clave" de legislatura: lograr "avances cuantificables en igualdad de género" desde el muy caro parlamento/parloteo que preside un ex-crupier -base ad hoc- previamente declarado absolutamente incapaz para cualquier otro trabajo. 

Michel Flavent vivió 40 años con la obsesión vital de castigar lo que veía como una situación de injusta impunidad dolosa y, al final, le hizo vengar, a su manera, a los mineros del pozo Saint-Amè, cuenca de Nord-Pas-de-Calais, Francia, a su hermano Joseph, a su padre, a su madre, a la pisoteada historia de su región, al mayoritario grupo de trabajadores que nunca protestó levantando la voz, que estuvo al margen de todas las reivindicaciones, de las huelgas, que temía por su familia, por las represalias, el despido, el paro, la pérdida de techo y jardincito, que tenía miedo a, sin nada, ser nadie,..., forzado al ver cómo legisladores, gobiernos, jueces no hacían nada para impedir el desmoronamiento de las cosas y que cuando, inevitable, el deterioro se producía no era castigado. Lo de aquí ahora es menos concreto que la injusta explosión del grisú, es más difuso, extenso, pero igual de dañino y fuerza a España, país puntero dicen, a ni plantearse resolver con actos propios, como Flavent, el ancestral problema agrario, condenando a una forma de muerte a cientos de miles, millones de personas, al optar por exigir, siempre llorosa, ¿no les dará vergüenza?, que la entelequia Europa mantenga la injusta subvención de la corrupta Política Agraria Común, PAC, para que, todos niños pequeños, como si fuéramos catalanes o vascos, podamos perennemente repartir, generosos y mal, lo recibido, más y más. 

Mientras Sánchez consolida la PSOE, su empresa, el pequeño líder máximo de la secta que dice poder pretende convertirnos en una débil confederación de "estaditos" desleales, su pareja, émula de Evita o Elena Ceaucescu, sopla velas con amiguitas, Castells anda a "lo suyo", el comunista Garzón juega con el juego, la sindicalista Díaz enreda con el trabajo, el virulento oligopolio eléctrico patronea el "saneamiento" del abuso energético, los obispos -católicos, of course- recibirán el regalo histórico de 284 millones x la renta,..., ¿no debiéramos, acaso, apretar todos?

domingo, 16 de febrero de 2020

92 Los domingos, cavilar Divulgación dispar Fernando Merodio 16/02/2020

92 Los domingos, cavilar 

Divulgación dispar 

Fernando Merodio 
16/02/2020 

"El váter moderno es una buena metáfora de la sociedad actual: cagas en una tubería, tiras de la cadena y adiós. No tienes que lidiar con la mierda hasta que te llega al cuello". (Paul Kingsnorth, autor de "Confesiones de un ecologista en rehabilitación". 2017) 

"Gracias a Aude Catala, que defendió a Michel en secreto. Y a Mariano Fontaine, que dio las gracias a un mundo obrero" (Sorj Chalandon. Epílogo de "El día antes", novela sobre la muerte de 42 mineros, el 27/12/1974, en el pozo Saint-Amè. Francia). 

El pasado jueves, 13 de febrero, asistí en los locales del Colegio de Arquitectos a una "Jornada divulgativa" sobre la energía eólica en Cantabria que, con mayor rigor, debiera haberse adjetivado como publicitaria propaganda acerca de algo sobre lo que llevo años cavilando y respecto a lo que se han acabado las bromas; pongamos, para resumir, que hablamos de dinero, de muchísimo dinero, del capital. 

Lo organizaba una cooperativa, Solabria que, según la imagen que quiere transmitir de sí misma, es pionera en "energías renovables en Cantabria", atribuyéndose, nada menos, la finalidad de "cambiar el actual modelo energético por otro más democrático, social, distribuido y sostenible", si bien, contradictoria y pasmosa, tiene su sede en la nave Teican de Piélagos en que Agustín Valcarce desarrolla su frenética actividad como presidente de la Asociación Eólica de Cantabria, activo pacto oligopólico eléctrico a partir del ilegal-corrupto "concurso eólico", y como consejero delegado de Biocantaber, S.L., nombre neutro para ocultar la universal depredadora Iberdrola, una asociación y una empresa con prácticas opuestas al buenismo de los planteamientos de generación distribuida de que alardean Solabria y la Plataforma para un Nuevo Modelo Energético, ambas favorables a que el caos eólico siga (des)controlado en polígonos industriales -eufemísticamente llamados "parques"- que decide y gestiona, alegal y con enormes beneficios, el mismo ilegítimo oligopolio que, cruel y dañino, oprime con sus tentáculos todo el planeta y provoca su destrucción: Con su engañosa actitud, nociva, cooperativa y asociación forman parte del coro que se mofa de la silenciada niña sueca que, con cinco palabras, marcó una tarea urgente y exacta para que el planeta no se desmorone y aguante un ratito: "¡Hay que cambiar el sistema!". 

Por si hubiera alguna duda sobre qué hay que cambiar aquí ahora, ahí va la réplica textual de uno de los fútiles subdirectores generales del ministerio de la "progresista" Teresa Ribera, ¡para la Transición Ecológica!, a una denuncia de la Plataforma para la Defensa del Sur sobre la nula existencia de planificación y ordenación en Cantabria, basada en que, para el artículo 4 de la Ley 24/2013, del Sector Eléctrico, "únicamente tendrá carácter vinculante la planificación de la red de transporte", lo que le hacía concluir en el peor delirio que, textual repito, "serán los promotores quienes decidirán qué instalación quieren construir: tecnología, ubicación, potencia"..., todos a casa incluido, el primero, su flamante bluff del ministerio y silencio, ni un comentario. 

El inicio de la "divulgación" lo coparon, como siempre, ayatolas, que calificaron de técnicos, del "progreso" representando a la CEOE, al IDAE, o sea al "progresista" gobierno, al negocio de la Asociación Empresarial Eólica y al exiguo Sea of Innovation Cantabria Cluster, aupados todos ellos para, pues son pequeñitos, parecer más altos, en el macarrónico inglés "científico" de los bussines administrators -o algo así- que nos han traído jovencitos inventores millonarios, Gates, Zuckerberg, Bezos,.., generadores de monstruos de la razón nacidos al calor de desiertos -culturales- en Silicon Valley. 

Cerraron el acto, cuatro penosos teloneros locales del mismo pelo, dos miembros de CORE, organización urbanita sin personalidad jurídica, también motor del ruido mediático sobre unas escolleras que tampoco les gustan, santanderina, autora de una alterada y fea infografía que aparenta que los molinos que pretendían imponer oligopolio y gobierno afearían las vistas de los montes situados frente a su -lo creen suyo- muelle ciudadano y, además de a ellos, molestarían a los filántropos propietarios de los dos containers depositados en el borde de la bahía y del arco que pretenden demediar, arco que, así como otros celebran el triunfo de las armas, festeja el de la cultura del dinero sobre cualquier otra, santanderinos con una intervención encogida a la que siguió la de un diplodocus jurásico de un caduco ecologismo que, al servicio del gobierno "progresista", vino de Asturias a ofrecer que si destrozamos los montes con generadores eólicos impuestos abandonaremos el déficit en generación energética -no explicó cómo lo haríamos en fabricación de zapatos, automóviles, motocicletas de alta cilindrada o jamones de recebo y, así, volveríamos a la autarquía franquista-; para guinda reservaron a un alcalde agradecido al dinero que, explicó orgulloso, le trajeron los molinos a cambio de, milagroso, ningún perjuicio. Como siempre, no hubo nadie que pudiera defender la respetable postura de quien quiere acabar con la generación concentrada en manos del capital, siendo urgente que quienes defienden tan lógico planteamiento pudieran debatir con los "divulgadores" de la nueva religión de los que mandan, sería positivo que los dejaran hablar unos minutos y explicaran, para que se difunda, que gobiernos, oligopolio y prehistóricos ecologistas subvencionados mienten al servicio de alguien y algo que, como siempre, permanece oculto: el dios dinero. 


Se cerraba el círculo ayer, sábado, a toda página y con fotografía de los ayatolas, con El Delirio Montañés echando, siempre, su cuarto a espadas de la asimetría, titulando con algo tan cierto como "burbuja eólica" y "gran pelotazo" y recogiendo, novedad, algo siempre negado y sobre lo que los "divulgadores" habían pasado de puntillas, aceptándolo a regañadientes tras ser preguntados -al modo coreano, por escrito, no verbalmente y sin responder a todo-, que "39 proyectos eólicos se han presentado para instalarse en la región", si bien lo descafeinaba al atribuir una ficticia sensatez a la CEOE, "nos preocupa (...) una burbuja (...) que perjudique los proyectos sensatos en Cantabria" y resaltar la ilógica pretensión de uno de los de CORE, "la actividad eólica es buena, pero los parques pueden ser desastrosos en las zonas de montaña"..., afirmación de quien se lava las manos y obligaría a la implantación -para él necesaria en todo caso- de los imprescindibles molinos en la costa. 

La burbuja y el gran pelotazo de que habla El Delirio lo causan los miembros de la CEOE y esa civilización que tanto gusta a todos y silencia, ¡cuánto molesta!, a Greta Thunberg, siendo magnífica metáfora de todo ello la del inodoro de que habla Kingsnorth, "ecologista en rehabilitación", su tubería que sirve para ocultar en falso, temporalmente, nuestras heces hasta que nos es inevitable aceptar que existen, pues ya nos llegan a la altura de la boca; la idea de tirar de la cadena o apretar un botón y trasladar a otros el problema nos remite al religioso cuento chino del salvador y en ella está el comienzo, aunque no seamos conscientes, de la actual catástrofe. 

La jornada estuvo repleta de datos falsos y valoraciones/dictámenes tendenciosos, engaños a la gente, al pueblo, nadie dijo que esto es un caos, que nos retan 2.000 Mw de molinos de hasta 200 metros a colocar, Teresa Ribera dixit, donde al oligopolio plazca, mientras el PSEC 2014-2020 alardeaba de pasar de 825 Mw instalados en 2014 a 2.670 en 2020, aumento de un 225% -1.000 Mw ampliando el salto de Aguayo y 707,3, eólicos-, pero, por ineptitud, ilegalidades y corrupción, no se ha implantado ni uno solo de esos Mw y, la guinda del pastel, agotado el ilusorio Plan 2024-2020, ni se han iniciado los trámites -que costarán años- para elaborar el nuevo, fundamental para -ya saben lo del cambio climático- frenar la insoportable presión a que nos somete el corrupto caos eólico y su insana obsesión por la generación concentrada. 

Coda para reír,... por no llorar.- Un "sabedor" me decía al concluir -yo silenciado- la dispar jornada que si no se había implantado ni un solo molino en Cantabria había sido por voluntad de Revilla, al tiempo que culebreando la mano me aseguraba que él "sabe bien cómo funciona eso". Reflejo de un enfado abisal y, por ello, no coment.

domingo, 9 de febrero de 2020

91 Los domingos, cavilar De falsificaciones y rectificaciones Fernando Merodio 09/02/2020

91 Los domingos, cavilar 

De falsificaciones y rectificaciones 

Fernando Merodio 

09/02/2020 

"Toda persona natural o jurídica, tiene derecho a rectificar la información difundida por cualquier medio de comunicación social, de hechos que le aludan, que considere inexactos y cuya divulgación pueda causarle perjuicio" (artículo 1 de la Ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de rectificación), 

"Tenemos a los mejores y más hábiles mentirosos del mundo, a los más astutos y diestros ladrones (...) Podemos ganar al mundo en todos los juegos" (Brigham Young. Segundo presidente del Movimiento de los Santos de los Últimos Días; los mormones). 

Son estos tiempos difíciles, de falsificaciones que exigen -urgentes- rectificaciones y, para interesados en cambiar el rumbo, me detengo en algo de apariencia tan tediosa, vieja y sosa como puede parecer una ley de 1984, cuya breve lectura -y posterior puesta en práctica- recomiendo, ley que, pese a ser de aquella "casta", aún no ha sido desarticulada por los nuevos populistas de chalet en la "sierra rica" y los amantes del "progreso" insostenible -de unos pocos-, de derecha, ley añeja pero actual, urgente que regula el -teórico legítimo- derecho de todo el mundo a rectificar los -interesados y peligrosos- delirios de "cualquier medio de comunicación social"; solo tres páginas con contenido diáfano, bien redactado, y el objetivo evidente, fácil de entender por todos, de proteger el derecho constitucional a recibir y transmitir información veraz de interés para la colectividad. Intentaba tal ley, es evidente, acabar con un insano y peligroso monopolio, el del fundamental derecho a informar, entonces usurpado por el poder político y hoy, no sé si incluso más peligroso, por el del dinero propietario de -a través de su capital social o la publicidad- los medios, ambos poderes, los dos, totalitarios 

No es la Ley 2/1984, de 16 de marzo ordinaria sino Orgánica, pues defiende un derecho constitucional de toda persona natural o jurídica, a las que otorga la posibilidad de rectificar, dar su versión discrepante respecto a cualquier información publicada por un medio, siempre que se refiera a hechos que le aludan y él considere, sin que sea preciso que lo sean, inexactos y que, al tiempo, estime que su divulgación le causa perjuicios; es una Ley importante, de tiempo de cambio, que pretendió garantizar el fundamental derecho a la información en su doble dirección: activo, a informar y pasivo, a ser informado con veracidad, de modo que cumpla su fin esencial, ser socialmente útil para tomar decisiones colectivas, destacando en ella tanto el vínculo jurídico entre la rectificación y el esencial derecho pasivo de todos a ser informados con veracidad, aclarando la Sentencia del Tribunal Constitucional 168/1986, de 22 de diciembre, que la Ley Orgánica ni siquiera exige acreditar la falta de veracidad en la información, bastando la simple discrepancia con sus términos de quien rectifica y que le perjudique, en sentido amplio. 

Pese a todo, lo cierto es que tan lógico, útil y saludable derecho no se ejerce, pienso que por muy diversas razones entre las que encuentro como primeras la cautela -o miedo- que genera en la mayoría hacer frente -por lógico que sea- a medios que tienen tanto poder tan impune en la elaboración de la opinión pública y la cuidada glosa de remilgos leguleyos de doble, incluso triple, uso que, mayoritariamente, se hace de tan clara norma al administrar -de modo conservador- Justicia; en la práctica, rectificar es, pues, un derecho que apenas se ejerce, defraudando las expectativas de regeneración que en tan valiente figura depositó, sin duda, el legislador postfranquista. 

Veamos un ejemplo de falsificación que exige rectificación. Paolo Flores d'Arcais, dicen que filósofo, periodista, editor "progresista" italiano, con status aquí de mirón que se limita a dar tabaco, que resueltos, supongo, los serios problemas de su país, usa el acogedor calor que le da, también "progresista", El País para dejar el publirreportaje titulado "Una enorme y frágil esperanza", en el que vago, laudatorio y mal informado, desgrana cuatro nimios datos del acuerdo/programa "progresista en coalición", para España "nuevo", que el italiano, ido, define como "un preciso catálogo de todo lo que resulta absolutamente necesario hoy para poder hablar de reformismo", en el que, muy indicativos, Sánchez y los ahora mudos Iglesias & Sra. se conjuran a "luchar contra el cambio climático" con el dañino oxímoron de un ficticio "crecimiento sostenible" -el crecimiento, hoy, destruye- que, además, "cree empleo y reduzca la desigualdad", farfolla multiusos que, al servicio de cualquier ideología, apoyan, intercambiables, sindicatos y CEOE, pese a carecer de la menor referencia a cuánta energía se generará en el futuro, quién decidirá el modo y qué normas regirán el -por obligación- escaso consumo de la energía generada, dándonos a entender con ello que todo seguirá en manos del oligopolio que, de modo cruel e irreparable, dañó el equilibrio natural y lo seguirá dañando; junto a la insufrible desigualdad, me parece que una fiel definición valiente de la política energética debiera ser lo más urgente del "programa de gobierno" que, vaya usted a saber por qué, tanto gusta al filósofo, periodista, editor "progresista" italiano que, como guinda, afirma que "la permanencia en prisión de Junqueras y todos los demás condenados sigue siendo una vergüenza y un obstáculo", sin explicar para qué o quién; buen ejemplo de ignorante pisacharcos. 

Siguiendo la moda, ve trascendente el filósofo preocuparse por, ¡pobrecitos!, los españoles y dice que tan "esperanzador y frágil" programa "sitúa en el centro no la 'empresa' en abstracto, sino a los trabajadores", referido, supongo, a sueldos, horarios, vacaciones,..., haciendo que me arrepienta de los eternos debates -sin duda errados- que los pocos ilusos, comunistas, que luchaban contra Franco, miembros de las casta del 78, mantenían sobre cómo exigir la participación de la fuerza del trabajo en las decisiones notables que tomaban las empresas, decisiones que hoy, "progresistas", es evidente que debemos dejar exclusivamente en manos de sus propietarios, a los que, con incluso derecho de pernada, en "Novecento" llamaban patrones, para así lograr que nos siga yendo como hasta ahora nos va... y seguir cayendo. 

Alaba el mirón también el trato que dan nuestros "progres", de la forma que he dicho, a la "urgencia ecológica", como también a la disminución de "la brecha entre ricos y pobres" utilizando el aumento del salario mínimo ¡hasta 1.200 euros!, a la mejora en la salud pública -¿pagarán Valdecilla de una p... vez?-, a la derogación de la ley mordaza para que, solos, nos amordacemos nosotros, la -¡auuuu! aullaba rebelde el "Hermano lobo"- subida de impuestos al capital, el control de alquileres, la educación pública,..., catálogo de lugares comunes para todo el que se postula izquierdista, suaves para no enfadar al poder real, laudatorios, entre los que, eso sí, echo en falta referencias obsequiosas hacia la (in)eficaz privación de su presunción de inocencia y otros derechos esenciales a que cuatro plúmbeas páginas del programa de los coaligados someten al depredador varón ¿no será, acaso, el despistado italiano un machista? 

Nuestros "progresistas" deberían cambiar su criterio sobre el "progreso", su boba, depredadora, destructiva idea de que la naturaleza está a nuestro servicio y, además, es transformable, exprimible, inagotable,... y olvidarse de subir, crecer, incrementar,..., plantar cara y decir a su jefe, al capital, que hay que frenar lo de generar, consumir, incluso lo de incrementar sueldos, pensiones,..., pararse a pensar, hacer somero inventario de lo que tenemos e idear un nuevo -más equitativo- reparto, esperar su respuesta y, a tenor de ella, actuar. Actuar en serio. 

Concluyo animando a todos a exigir que los medios que las difunden rectifiquen sus muchas noticias falsas (mal)intencionadas, que lo hagan sin abogado, y sustituyo otro final ya escrito por una emoción vivida en el autobús con alguien de 95 años y un ictus a sus espaldas, el pasado, Miguel "el ruso", irritado con el "populismo" o "progresismo" actuales, cargado de años de emigración huyendo, de paros, huelgas, despidos, inseguridad, miedos, detenciones,... y, enterrado en mil recuerdos, un agradecimiento: "En la peor caída de "el Partido" no fui a la cárcel porque Coterillo, torturado y privado 10 años de libertad, no quiso decir mi nombre". Nada que rectificar.

domingo, 2 de febrero de 2020

90 Los domingos, cavilar El arco de un triunfo Fernando Merodio 02/02/2020

90 Los domingos, cavilar 
El arco de un triunfo 

Fernando Merodio 
02/02/2020 

"El gran reto es la conversión sensible en edificio público y, a la vez, ser honesto con su historia". David Chipperfield. Sobre el Banco de Santander. El Delirio Montañés. 08.12.19) 

"Tenemos a los mejores y más hábiles mentirosos del mundo, a los más astutos y diestros ladrones (...) Puedo proporcionaros ancianos que saben timar a los mejores timadores y quedarse con todo su dinero. Podemos ganar al mundo en todos los juegos" (Brigham Young. Segundo presidente del Movimiento de los Santos de los Últimos Días; los mormones). 

Al tiempo que peleo contra el jarrón chino en que tratan de convertir la catástrofe climática, coexisto con el ensayo general del virus -que quizás ensayan- para resolver el problema de la superpoblación mundial, me alarmo ante el crecimiento de populismos y nazionalismos -de toda laya- previos a un poderoso muy negro fascismo y convivo con la mercantil PSOE, el matrimonio peronista del chalet con piscina, el esperpento Revilla y ahora el -judicialmente-renacido Marcano, estoy atrapado en la lectura de "La poeta y el asesino", de Simon Worral, que narra con detalle de historiador cómo un mormón tramposo, ¡ay la religión!, luego asesino, falsificó un manuscrito de la poeta Emily Dickinson -"El corazón quiere lo que quiere, o, si no, se vuelve indiferente"-, al tiempo que saca a la luz pública la falacia que es Sotheby's y todo el mercado del arte; aquí nos lo ha dejado muy claro Jaime Botín y su "amor" por Picasso. 

Todo ello está directa, íntimamente relacionado con la infame parodia actual consistente en pretender convertir la tétrica historia de la sede de un cruel banco en sacrosanto depósito de -lo que él decida que es- arte y, al tiempo, sucio icono de una ciudad, la mía, muy favorecida por la naturaleza y cruel y estúpidamente dañada por el hombre... y la mujer; con las dificultades que supone acceder a la ajetreada historia del edificio del banco, en especial en la Wikipedia, que tiene denunciada la manipulación sistemática por la entidad prestamista de sus entradas en ella, parece estar claro que el edificio original -la mitad situada a la derecha de la calle Martillo- fue construida en 1881 para Claudio López y López, hermano de un reputado negrero, el primer marqués de Comillas y que, antes de ser banco, fue hotel hasta 1923, ocupando hasta 1962 sólo esa mitad; lo relato para, como, "poético artista", dice Chipperfield y, hasta la náusea, reiteran sus hagiógrafos, "ser honesto con su historia". 

Era 1947, el culmen ilícito de la negra dictadura franquista, y el arquitecto Javier González Riancho iniciaba la planificación del edificio del otro lado -no decir el izquierdo- de la calle Martillo con la para los hagiógrafos genial -y abusiva- idea de unir ambas mitades con un arco que, habida cuenta la propiedad ciudadana de la estoica calle que sobrevoló, supuso el abuso de crear, supongo que "manu militari" del ejército de Franco, sobre el derecho de propiedad comunal del suelo un nuevo derecho, ¿documentado y registrado?, real -del latín, rei, cosa- para construir, ocupar el vuelo y tapar el cielo, un insoportable y humillante gravamen para los propietarios de la calle, el resto, los entonces -como ahora- sufridos vecinos de Santander, finos y educados expertos en otorgar callando, prácticos en la cobarde ley del silencio; ignoro por qué, el atropello no se consumó hasta 1958-1960, y el edificio completo se inauguraba en 1962. 

 
       Arco de la Victoria de Moncloa                      Arco de Triunfo del Banco Santander

Considera hoy Chipperfield, arquitecto-artista que, a lo que se ve, ignora la historia, que "la característica más destacada del edificio es su arco monumental", un vulgar medio punto abovedado que, según él y los turiferarios que lo consideran "epicentro icónico" del Paseo Pereda sin otras consideraciones sobre su condición de abusiva imposición autoritaria en un momento en que mandaba el fascio, afirman que "a la vez define y divide al edificio. Lo hace especial (...)", obviando su similitud con otros "arcos monumentales" propios de aquella dura época, como el Arco de la Victoria de Madrid, conocido como "de la Moncloa" o "Arco del Triunfo", derrota de una mayoría, construido -casual, como aquí el icono- entre los años 1950 y 1956, para conmemorar, en la capital que luchó hasta el final, la victoria de los sublevados contra la República en la batalla de la Ciudad Universitaria, ubicado en una de las principales entradas a Madrid, la Ciudad Universitaria y la carretera de La Coruña, con ornatos de frisos alegóricos, la Cuadriga de Minerva, diosa de la sabiduría, las artes, la estrategia militar,..., e inscripción latina - "A los ejércitos aquí victoriosos / la inteligencia, que siempre es vencedora / da y dedicó este monumento"- que recuerda la victoria y, cruel, homenajea la construcción de la nueva Ciudad Universitaria que la (in)civil guerra había destruido​. 


Nadie piense que el arco del banco se privó de esculturas -en la parte alta, explican su (falsa) realidad, el ahorro, la agricultura, la industria y la justicia (¡)- ni de la gloria de un friso con figura alada que, dicen, le representa; bajo el friso, grabaron en piedra Banco de Santander, humilde reflejo de su pertenencia a esta ciudad y, quizás, falso truco para la usurpación del vuelo de la relevante calle Martillo, que era camino hacia el, ese sí, hermoso Teatro Pereda y el Río de la Pila, hurtando el cielo de un suelo ciudadano, de todos, un reflejo que, pasado el breve sofoco de saberse autores de un atropello, a esa familia de nombre metafórico sin duda pareció un exceso de generosidad ser considerados parte de la ciudad, por lo que borraron la preposición "de" y, gramaticalmente, privaron a aquella de cualquier atisbo de afectiva proximidad con aquellos que viven del dinero del resto, lo llamaron "Banco Santander" y lo dotaron de la apariencia de dueño de la urbe que bordea una pequeña cala en el mar Cantábrico, golfo de Vizcaya, océano Atlántico, territorio todo él del dinero no nacido del sudor fatigoso del trabajo, al tiempo que iniciaron una apestosa retahíla de actuaciones de apariencia filantrópica, cual Médicis o, sin duda más horteras, Carnegies, Gates, Soros,..., o no sé si Trumps, que intentan no pasar a la historia como autores de múltiples abusos -impunes o no- sino de un ofensivo e interesado reparto de migajas; los que saben dicen que, hoy, pretensión de confinarnos en un pequeño rincón de la nada, identifican la entidad del arco, sin más, como "Santander". 

La derecha local, transparente, líquida y sumisa siempre, en la que ahora se incluye el (im)previsible y revoltoso reservista Ceruti que, tras haberse sumado a la ola de los que aplauden el destrozo de nuestros montes por las multinacionales eléctricas y su intento de agresivo pacto con el dios Eolo, revuelve "la cosa" y, provocadora, la bendice afirmando plano, sin matices, que es mérito de la omnipresente "familia" usurpadora de suelo, vuelo y cielo que "van a utilizar un edificio suyo en un lugar emblemático y en el que invertirán 45 millones", al tiempo que nuestra agencia local de la mercantil PSOE y la coyuntural rémora adherida a su chepa que, políticamente correcta y en femenino, histérica repite que puede, sin explicar qué, se quejan de ignorarlo todo sobre el proyecto de la familia Botín -acostumbrados como están a que sean sus amigos quienes les ayuden e influyan en los expedientes administrativos, como tan bien explica el (¿olvidado?) caso de los espigones de la playa de La Magdalena-, exhibe una ignorancia y desidia supinas, pues incluso yo he podido mostrarme parte interesada en el expediente y, a partir de ello, tener una copia completa de la denominada "Modificación puntual del Plan Espacial de reforma interior, protección y rehabilitación del Paseo pereda y calle Castelar"; ante su obvia dejadez ignorante resulta difícil imaginar cómo los munícipes de la oposición -con muy altos sueldos por no hacer nada- van a defender, incluso sin la amenaza de Franco ya muerto, el legalmente muy protegido Bien de Interés Cultural-Conjunto Histórico Paseo Pereda y calle Castelar y, aún más fácil, cómo van a librarnos de la humillación -casi física, real- de tener que agachar la cerviz cada vez que, osados, pretendamos pasar bajo el arco impuesto en los más duros tiempos de Franco, que ahora pretenden demediar y que, afín y coetáneo al de La Moncloa conmemora el triunfo del peor dinero, el que no nace del sudor y el trabajo, un dinero que fue financiador del golpe militar contra la Ley, entonces republicana. 

Los dos arcos, y otros, vulgares, ofensivos y repetitivos conmemoran pues, si es humano decirlo así, dos victorias abusivas y, con ello, el de La Moncloa nos restriega el abuso de un ejército faccioso contra el propio pueblo que, tras haberle armado y dotado de legitimidad, además le pagaba, mientras el que apabulla el centro del céntrico paseo ciudadano dedicado al autor de Sotileza y Peñas Arriba graba en el (sub)consciente de todos la abusiva superioridad forzada de dinero y ejército sobre la gran mayoría de quienes solo trabajan... y pagan; por ello, soy muy partidario de no agradecer nada a plutócratas y ejércitos y, tratando de ser suave, cubrir de un piadoso manto de silencio la ignominia que, en general, suponen los arcos, sus leyendas, sus frisos, sus estatuas,... Seamos, pues, todos honestos con su historia 

Coda triste. Me ha dolido ver en la contrapágina de la que ocupaba la última doctrina impartida sobre el tema en El Delirio Montañés el pasado viernes, día 31, a un miembro del combativo grupo municipal de Torrelavega que yo tanto aprecio exhibiendo un lazo amarillo sobre el bolsillo de una camisa que, al menos, no tenía las mangas remangadas ¿Qué cree este amigo -lo que es cosa de fe, no de raciocinio- defender con tal lazo? ¿Ha pensado un momento que los del lazo amarillo -tanto la derecha corrupta como los que dicen no serlo- están en las antípodas de la teoría y la práctica que dieron inicio a su combativo grupo político y, estentóreos, desde su xenofobia anuncian, junto a los populistas, un nuevo nazismo?

domingo, 26 de enero de 2020

89 Los domingos, cavilar Neoliberales, todos Fernando Merodio 26-01-2020

89 Los domingos, cavilar 
Neoliberales, todos 

Fernando Merodio 
26-01-2020 

"Había soñado con un tipo de integridad, un tipo de pureza cabal, había hallado compromiso y la desviación violenta de la trivialidad. Se le había concedido la sabiduría y al cabo de largos años había encontrado ignorancia ¿Y qué más?, pensó. ¿Qué más?, ¿Qué esperabas?, se preguntó." ("Stoner" de John Williams) 


"Por ello, serán los promotores quienes decidan que instalaciones quieren construir; tecnología, ubicación, potencia,..." (De la respuesta del Ministerio para la Transición Ecológica a una queja de la Plataforma para la Defensa del Sur sobre el caos eólico. 10/01/2020). 


Neoliberalismo es el modo actual en que, tras la caída del muro de Berlín, el capital ejerce su dominación, subjetividad sometida a él, política económica contra el interés humano que evita referirse a las relaciones de producción impuestas por ese capital, mínima minoría, que niega el conflicto, obvio, con su contrario, el trabajo, la mayoría. 

Se ha defendido tan ilógica creencia -cuestión de fe, no ciencia- negando que exista una teoría ideológica sobre la que se levante el mito y afirmando que el trabajo -en todas sus formas- no es esencial fuente de la riqueza que generan las mercancías, alimento del capital que, con el beneficio como meta, genera más empleos y, asentado en la ficción que es la "autorregulación del mercado", fija -a la baja- los salarios, inventa la "flexibilidad laboral" y crea los "trabajadores pobres", el trabajo precario, temporal, inseguro, mediante su Ley -suya- que impone los "contratos basura". 

El capital, sus aparatos de poder político militar, policial, social, judicial ,... y la propaganda de sus medios de comunicación, sostienen el mito y, magnánimos, ceden nimias reformas no estructurales, negociadas con dúctiles "progresistas" y sindicatos flácidos, todos subvencionados, solidificando la injusta concentración económica y la desigualdad social que destruye el mundo a partir de la riqueza que acumulan unos pocos mediante transferencias de abajo arriba, aumentando la pobreza y propiciando el control de las decisiones estratégicas por el capital como, impúdicamente, exhibe en la contestación de arriba a nuestra Plataforma el engañoso trampantojo que es el Ministerio para la Transición Ecológica, revelando que las políticas “progresistas” no afectan a tan injusto/irracional orden socioeconómico, pues ellos, negociadores sumisos, se pliegan en la lucha contra los evidentes daños que causa el capitalismo. 

Lo que Freud denominó "principio de realidad" es el modo en que se regula y reprime el acceso a los caminos más lógicos para satisfacer las demandas -sexuales, sociales, culturales, económicas,...- del ser humano, llevándolo por los vericuetos del poder, haciéndole actuar contra las más razonables demandas psíquicas y sufrir las diversas formas de la represión, social, religiosa, económica, de los aparatos del Estado,..., apoyadas en los medios de comunicación de masas, propiedad del capital. 

Es cierto que algunos dicen, que en general, los humanos somos más ricos, más sanos, más altos, más libres, con más movilidad y -lo que llaman- ocio que en ningún otro período, debiéndose argumentar frente a ello que ocurre solo en una pequeña parte del mundo y, además, es exigencia para generar la productividad que conviene a la minoría que acapara los beneficios del capital, siendo, por otro lado, evidente que, como dice Terry Eagleton, "el hecho de que el comercio y la prosperidad hayan ido de la mano de la esclavitud, los sweetshops, el despotismo político y el genocidio comercial se pasa maliciosamente por alto". 

La caída del muro de Berlín, el egoísta neoliberalismo de rapiña que el derrumbe generó y la levedad de las ideas de lo que quedó de la izquierda, desde los restos del naufragio hasta la hoy declinante/casposa socialdemocracia, empresa familiar, pago de sueldos, hasta el horrísono vacío del grito hueco de los populismos de chalet, ha generado la tenebrosa situación de caos en que -en todos los aspectos- nos hallamos, situación que no es preciso describir, pues cualquiera con diez minutos diarios de lectura más o menos seria, dos dedos de frente y un miligramo de honradez personal puede diagnosticarla con mucha mayor precisión que la de cualquiera de los peritos en tertulias que, sin pudor, nos engañan haciendo negocio con su cloqueo diario. 

EL ROTO 25-01-2020

Y siendo cierto que la crisis financiera no sirvió para que nuestros gobernantes, no ya nosotros, reaccionaran ante el mal funcionamiento del mercado neoliberal salvaje, por lo que se ve, tampoco la crisis climática está sirviendo para que intentemos evitar, al menos frenar, el fin de la civilización humana para lo que una niña sueca nos exige, taxativa: "¡Hay que cambiar el sistema!"; evidentemente hay que decelerar, disminuir la generación y el consumo, pese a lo cual escuchamos cómo nuestros políticos, muy "progresistas" ellos, se alarman ante el freno -(in)voluntario- en el crecimiento patrio y nos intentan tranquilizar diciendo que es coyuntural, que ellos harán que volvamos a crecer. El nacionalismo cutre y pequeño fue germen del nazismo, pese a lo cual "el progreso" se pliega ante los peores y más egoístas caprichos de nuestros xenófobos, políticamente golpistas, desestabilizadores del resto. El primer feminismo, radical, real constata que mientras en los USA "el #Metoo se ha vuelto un mecanismo estalinista", el de aquí ahora "solo aplaude los logros acordes a sus consignas" de instaladas y que se prive a una mitad de la población, los hombres, de su presunción de inocencia. El Instituto de Actuarios, tozudos objetivos números, advierten que el actual sistema de pensiones es insostenible y pone en riesgo su futuro, pese a lo cual los "progres" deciden subírselas a tan nutrido saco de votantes... y el que venga detrás que arree. Hay que sanear, fortalecer lo público y, por ejemplo, quien es secretario general de la sucursal que aquí tiene la mercantil PSOE tuvo en su corta etapa de colocado en la delegación del gobierno un jefe de gabinete -que, quizás, cobrando del erario público dirigió su campaña electoral- y, al menos, tres personas "de confianza", ¿amigos?, muy bien pagados por todos y al marcharse a otra poltrona, la vicepresidencia de aquí, dejó atornillados a su sueldo en la delegación a sus íntimos..., lastre para Echevarría. Alardean de que en Parayas va a haber más dañinos vuelos a Budapest, vital destino. La "tecnología, ubicación, potencia,..." de la muy agresiva e insostenible generación masiva, industrial eólica la deciden -Transición Ecológica dixit- los causantes del caos, Iberdrola, Endesa, Gas Natural, Viesgo, Capital Energy,..., no nosotros, los dueños del territorio,..., ni siquiera ellos, nuestros "progresistas" venidos a neoliberales conversos. Etc., etc., etc., 

PERIDIS 23-01-2020

El presidente vendedor y las ministras de economía y transición ecológica han asistido a un curso acelerado en Davos, "Our planet: our business", Suiza ¿dónde si no?, han sido buenos alumnos y, titular de El País, "El mercado ha comprado -sí, comprado- bien este gobierno", pues así lo ha certificado Morgan Stanley a Sánchez; los "progresistas", ¡menos mal!, han pasado el duro examen y ya somos, otra vez y de pleno derecho, neoliberales, aunque, como dibuja incisivo Ansola, la del chalet con piscina insostenible, llena de agua, sigue teniendo un problema: "La mayoría de las familias monoparentales están formadas por la madre y su descendencia, deben llamarse, por tanto, 'monomarentales"; es cierto y sería un imaginativo gran avance. 

En una situación de gravísima vergüenza y riesgo para el género humano, Zalmen Gradowski moría en Auschwitz tras dejar dentro de una lata una crónica que, años después, permitiera formarse una ligera imagen de "lo que allí ocurrió" y Primo Levi escribió en "Si esto es un hombre" que "es hombre quien mata, es hombre quien comete o sufre injusticias; no es hombre quien, perdido todo recato, comparte cama con un cadáver" y, pido perdón por la licencia, la incierta y posible apariencia de falta de sentimientos hacia ellos, para decir que aquí ahora, en momentos muy graves para el género humano, con su futuro en juego, el ciego egoísmo neoliberal rampante de todos me está empezando a hacer sentir algo parecido a lo que sintieron aquellos; una metafórica sensación de dormir con cadáveres,... demasiados cadáveres.

domingo, 19 de enero de 2020

88 Los domingos, cavilar Desvergüenza y oportunidades Fernando Merodio 19/01/2020

88 Los domingos, cavilar
Desvergüenza y oportunidades 
Fernando Merodio 
19/01/2020 

"El cambio climático también hay que verlo como nuevas oportunidades" (Titular de El Diario Montañés en su crónica sobre la conferencia "Entendiendo el cambio climático y sus implicaciones para Cantabria", de Iñigo Losada) 

"Aceptar el cambio climático es aceptar el fin de cada uno de nosotros individualmente, nuestra propia muerte" (Paul Kingsnorth, autor de "Confesiones de un ecologista en rehabilitación") 

El viejo edificio racionalista, Bauhaus, de Deogracias Lastra, que en enero de 1937 se abría como Ateneo Popular de Santander, tuvo como presidentes a Manuel Llano, Luciano Malumbres o el propio Deogracias Lastra y fue disuelto en agosto de ese año por el ejército de Franco, dejó una seria huella en la ciudad, estela que hoy ha difuminado la rancia, fósil, plana actividad del Ateneo -(im)popular- que, a partir de aquel Franco, usurpa su historia y que, un ejemplo, a las 19:30 horas del miércoles, 15 de enero de 2020, abarrotaba su salón de actos -sobre todo con señoras tan mayores como yo- para una charla de Iñigo Losada, despilfarrada herramienta de muda sobre algo tan actual, urgente, mal entendido y atendido como es el cambio climático. 

Preludió tal despilfarro el hecho de que el acto se iniciara malamente, dilapidando su credibilidad con la requisa del introito a tan serio y sensible tema por M.A. Castañeda, que desde los más inconcebibles altavoces mediáticos ha sido durante años -y aún lo es- adalid dañino de ese "progreso" que solo es insostenible crecimiento ilimitado, germen de la injusta desigualdad y antropogénica destrucción con el cambio climático. 

Lo ratificó Losada al evidenciar condiciones de sabio al servicio de "la causa" cuando cerró taxativo su charla con algo tan chusco y afín al capital más dañino como que "el cambio climático también hay que verlo como nuevas oportunidades", horrible dicho que, con reflejos de siervo, El Delirio Montañés convertía, al día siguiente, en titular que ayuda consolidar la opinión que conviene; tapan ambos con morralla lo más serio que, hasta hoy, se ha dicho sobre la destructiva amenaza del calentamiento global: "¡Hay que cambiar el sistema!", frase redonda, inapelable verdad de la ejemplar niña sueca que, con sus dichos, hechos y seriedad, debiera avergonzarnos a todos. 

Recalcó el sabio teórico que el 97% de la ciencia avala que el desastre es imparable, susceptible solo de maquillajes y alargues con nuestra actuación, cambio del sistema, ya que, sin duda, esencialmente es antropogénico, tiene su causa esencial en la descontrolada y destructiva acción humana, por lo que dejar la más leve duda sobre que en nuestra futura actuación pueda haber las oportunidades para "listos" que se anuncian en el final de la cháchara y el titular de El Delirio solo puedo atribuirlo, lo siento, a desvergüenza pues, como explica Sánchez Ron, académico de la RAE, catedrático emérito de Historia de la Ciencia, "no puede haber límites al conocimiento científico, otra cosa son los límites a su aplicación", pues "el riesgo de producir castas -¿les suena?- con aquellos mejor situados económicamente es enorme", llegándolo a calificar como "eugenesia por motivos económicos" 

Cambiar el sistema no constituye, evidentemente, un invento de Greta Thunberg. Lo decía hace ya años Enrico Berlinguer, secretario general del serio e influyente, partido comunista italiano, PCI, léase "pichí" con acento, en un potente librito introducido por un prólogo de Julio Segura, ayer responsable económico del PCE y luego Presidente, ¡disparates. que analiza el marxismo con su método dialéctico!, de la CNMV, "Austeridad", 1977, en realidad discurso para una convención de intelectuales en años muy duros, con terror de ambos extremos, que analizaba "la austeridad como columna vertebral de una futura sociedad profundamente alejada del modelo capitalista dominante y de sus desvalores (despilfarro de los recursos energéticos y materiales, consumismo desenfrenado, individualismo alienante, etc.) ". Anticipatorio y evidente. 

Digan lo que digan los "científicos" y vocee El Delirio del capital vasco, si en verdad no somos (in)humanos, no hay más que apretarse el cinturón y vivir de acuerdo con el hecho -sobre el que, por progresistas que seamos, no se puede dialogar hasta lograr acuerdos- de que hoy el planeta llamado, por convención, Tierra está colapsado por más de 8.000 millones de humanos, ¡y creciendo!, que, aunque queramos explotar a parte importante de nosotros, todos comen, necesitan vestirse y vivir a cubierto y, aunque mucho menos que lo que ahora hacen algunos, todos necesitan desplazarse algo, por lo que, si no queremos reventar ya y, además, nos parece bien un poco más -solo un poco- de igualdad, tras dar un toque de atención eficaz y serio, no solo palabras, asustar al 1% de Davos, Bilderberg o como quieran llamarlo, habrá que adelgazar, vestir lógicos, vivir con menos excesos, desplazarnos solo lo necesario, utilizar los automóviles y aviones como medios razonables, no compulsivos, repartir bien trabajo, salario, pensiones,..., incluso hasta en Bilbao, como si fueran bienes escasos y nosotros solidarios,... Les aseguro que, no siendo un dinosaurio aunque sí algo mayor, en mi infancia viví -cierto es que algo, no en exceso, privilegiado- en un pueblo llamado Rozadío donde las cosas funcionaban y sobrevivíamos para, algo escacharrados, llegar hasta aquí. 

Así pues, veo llegado el momento de no solo olvidarse de "oportunidades" para nosotros, incluso -o en especial- en Black Fridays, sino de impedir -por lo civil o lo criminal- que los listos de siempre traten, a nuestra costa, de aprovecharlas, pues lo que los "losadas" y El Delirio proponen no es cosa distinta de que el capital mal. injustamente, acumulado a costa de robar plusvalías del trabajo del resto, el 1% canalla, las oscuras "Bolsas", el oro, el coltán, la gentuza como Trump, nuestros políticos,... vean esas "oportunidades" cerca y, a costa nuestra, en su beneficio, se aprovechen de ellas. 

Frente a espabilados buscadores de "oportunidades" en ríos revueltos, conocidos por todos, dice Paul Kingsnorth, "ecologista en rehabilitación", que "aceptar el cambio climático es aceptar el fin de cada uno de nosotros individualmente, nuestra propia muerte", es el fin de una forma de vida evidentemente egoísta, autodestructiva, por lo que coloca en el inicio del magnífico libro que relata, sin prejuicios, su caída del caballo del ecologismo mas ecocida, feo pero descriptivo neologismo, citas de David Foster Wallace, extraordinario novelista que de modo voluntario puso fin a su joven vida de -supuesto- éxito, "operar con eficiencia en un entorno que descarta todo lo que es vital y humano (...) es la clave de la vida contemporánea" y, para decir de otro modo lo mismo, de Wendell Berry, granjero y escritor USA, defensor la agricultura ecológica y un movimiento agrario de masas, "la mejor forma de servir a la civilización es luchar contra aquello que normalmente se hace pasar por ella". 

En paralelo agravándolo todo, el pequeño grupo de politicastros que, entre apretones y prisas sus votantes arramblaron en los saldos, oportunidades del último Black Friday electoral, en el que nos llevamos como presidente al jefe de planta, nos presentan, cada uno a su pícaro modo, enormes carteras, lo único de que, niños, pueden presumir, en medio de la destrucción del imperio de la ley, el fin de la presunción de inocencia a todos los hombres, las alzas de insostenibles pensiones con rentabilidad un 50% superior a la que les corresponde, la cesión ante el 1% que nos desiguala, el olvido de que en Madrid hubo una cumbre sin acuerdos sobre el terrible clima, el entreguismo a Iberdrola, Endesa, Viesgo and Co, causantes del aterrador problema,... y, la mayor novedad, un muy pequeño vicepresidente que, frívolo populista como su adhesiva compañera, confunde ser comunista con arremangarse, llevar vaqueros y las piernas abiertas, parecer el niño abusón del colegio que asusta a la clase a principio de curso para, al final, quedarse, es muy poca cosa, en hazmerreir de todos, pues queriendo quizás emular al aterrador Jack Wilson, Jack Palance en Shane, Raices profundas, acabará haciéndonos -por no llorar- reír de pena al ver su gran parecido con Marty Feldman, el Igor, léase "Aigor", en el Young Frankenstein de Mel Brooks.

domingo, 12 de enero de 2020

87 Los domingos, cavilar La era de la información Fernando Merodio 12/01/2020

87 Los domingos, cavilar 
La era de la información 
Fernando Merodio 
12/01/2020 

"Ya sea el macropoder del Estado y de los grupos de comunicación o el micropoder de todo tipo de organizaciones, se basa en el control de la comunicación y la información" 
(Manuel Castells. "Comunicación y poder") 

"Esto percibes, lo que hace tu amor más fuerte, / amar bien aquello que debes abandonar pronto" ("Soneto 73". William Shakespeare, citado en "Stoner", de John Williams)


EL ROTO 12/01/2020

Vivimos, ¿alguien lo duda?, malos tiempos en un mundo tan sobrado de información como desinformado es imprescindible reivindicar el derecho de todos a usar los medios de comunicación de masas en condiciones de igualdad, hacer que deben dejar de ser el feo negocio de unos pocos y, lo que es peor, el peligroso instrumento de poder espurio que analiza Manuel Castells, anciano que ahora emerge políticamente, en “Comunicación y poder” al afirmar que éste, “sea el macropoder del Estado y de los grupos de comunicación o el micropoder de todo tipo de organizaciones, se basa en el control de la comunicación y la información”, siendo que parte esencial del mismo radica en la capacidad para modelar las mentes de -casi- todos, por lo que cualquier intento de constituir un contrapoder justo obliga a romper tal monopolio, de modo que Castells cierra su libro llamándonos a exigir un mejor funcionamiento de los mass media y además, pues las redes de comunicación tienen una importante dimensión local, a hacer un mayor uso en el ámbito próximo; debemos comunicarnos, difundir nuestra versión de lo visto y vivido, establecer prioridades y conceptos base, analizarlos, explicar causas y efectos y, como en tiempos de guerra hiciera Chaves Nogales, contar lo visto y vivido “más fielmente de lo que uno quisiera”. 

A tal fin, es, para ir abriendo boca, buen camino utilizar el útil instrumento que es la ley que regula el derecho a exigir a los medios que rectifiquen hechos "inexactos y cuya divulgación pueda causar perjuicios"; una ley de 1984, seria, eficaz, contundente, escueta, de unos tiempos en que, diga lo que diga la desordenada tropa insolvente del insaciable ambicioso de la coleta, que impúdico se remanga como si trabajara, las leyes nacían con ambición de servir para lo que estaban previstas y no eran las inanes cosas que hoy abortan analfabetos funcionales que aparentan justificar su sueldo afirmando que legislan; recomiendo la lectura de la admirable, corta -y no usada, vaya a saber por qué- Ley 2/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de rectificación.

Da razones para tan escaso como acobardado, miedoso uso de importantes derechos Étienne de La Boètie, 1530-1563, amigo de Montaigne, alto funcionario, autor de un corto panfleto, quince folios en Internet, "El contra uno o Discurso de la servidumbre voluntaria", advertencia moral frente al tirano y, más aun, frente a quienes le siguen o copian, que nuestra cómo multitud de seres capaces se someten, de modo enigmático, al déspota; con ello, La Boètie abre el arcano, lo plantea, no lo cierra, no distingue el poder legítimo del ilegítimo ni alumbra soluciones, pese a lo cual -o quizás por ello- conviene leerlo para, a su tenor, valorar lo que aquí ahora hacemos. 

En lo próximo, la cosa nos viene del periodo que se inicia en 1939, fin de un conflicto (in)civil con muchísimas víctimas de todos lado y, a partir de él, cientos de miles de perseguidos, un período que concluye en 1975, cuando moría en la cama, maltratado por los suyos, un tal Franco, general-dictador que ganó la guerra; con él coexistí 30 esenciales años de mi exprimida, vivida vida y, siendo sabedor de ello casi desde niño, le vi abusar de fuerza e imponer leyes ilógicas que, millones de españoles siervos, vascos y catalanes incluidos, avalaban; fue el general bajito, barrigudo, de voz atiplada y ridícula buen ejemplo de la servidumbre voluntaria que describe La Boètie, más grata para unos que para otros, corolario quizás del miedo invencible de muchos que hizo que, mientras el tirano vivió, solo unos pocos asumieran el riesgo de enfrentarse a él. 

Muerto en 1975 el sátrapa, la mínima oposición y lo más listo de sus muchos siervos voluntarios aprobó una Constitución -dicen- democrática que arrumbó los petrificados Principios del Movimiento y, sin aprender a respetar la ley y luchar por un contrato social igualitario, abrió paso a lo peor de -salvo uno viejo- medrosos partidos, nuevos y novísimos, con gerencias cada día más inexpertas y tiernas, pero muy ambiciosas y telegénicas que, pasado casi medio siglo, vuelven a hablar -diría que con voluntario miedo- del general bajito, el tirano admitido, frente al que, ahora, finge actuar la empresa familiar PSOE que de 1939 a 1975 tomó vacaciones y, con mínimas excepciones, fue voluntario siervo; le apoyan en la pantomima los petimetres que, tras lucrarse de ella, traicionan la, con sus errores, fértil idea del emancipador movimiento en América Latina, al tiempo, que le extorsiona la infinita codicia independentista, más hostil que nunca, un trío al que, con inasumible y torpe lógica, solo se opone la vieja/insoportable derecha patria, mientras el furtivo -¿existe?- marxismo que, con su sola oposición, obsesionó al sátrapa, se pone de perfil ante la historia. 

Tengo ideas sobre lo que habría que hacer y, por respeto a los que sufrieron en su lucha contra Franco, tras la indigna y colectiva servidumbre voluntaria, aun visible, me irrita que junto a los restos del naufragio de la cobarde PSOE, un grupo de penenes ensoberbecidos que, impúdicos, lloran en público por la incredulidad de ver sus peores ambiciones cumplidas y el independentismo insolidario y hostil sean quienes, cada uno con sus opacos -poco colectivos- fines, levanten la pesada losa que cubrió al sátrapa y pretendan dar -otro mal- carpetazo a parte tan humillante de nuestra historia. 

En torno a un vendedor de -malos- perfumes, nos inundan de caros vicepresidentes, ministros, subsecretarios, directores generales, secretarios, asesores, amigos de los secretarios y los asesores, rémoras de toda laya, lobbystas sin regular,...; parece que, tras arriesgados equilibrios para que nuestro esencial futuro energético se empantane entre dos vicepresidencias -una de la PSOE y otra del petimetre llorón jefe- y, así, decidan los -dicen- supuesto- comunista se ocupe, sin competencias del destructor "consumo",..., de modo sorprendente, se dejaron para el final del mercadeo los muy importantes ámbitos de la Justicia, que atenderá un juez-político que, inanemente, se dice para "la democracia", la Cultura controlada por un fiel ex delegado del gobierno y el Territorio -que sobrevuela, ávido, el capital- en manos de una lejana canaria. Si, con el batiburrillo montado, las encuestas dicen que hay satisfacción, es este un momento idóneo para ejemplarizar lo que La Boetiè decía sobre la "servidumbre voluntaria". 

Vuelvo a Manuel Castells y acabo; es un extraño ministro -solo- de "Universidades", algo que me alarma y retrotrae, la vejera, a los tiempos de un infausto amigo de Franco, Manuel Lora-Tamayo, químico orgánico que entre 1962 y 1968, años de estudios -y otras cosas- fuera de Santander, ministro de "educación y ciencia", tan represor en ciertos momentos que, incluso con el dictador, tuvo que dimitir. Castells, sociólogo, ¡uf!, vinculado desde hace años al saber norteamericano, de 77 años, es un hombre inteligente, trabajador, listo, al que seguí en su creación teórica sobre los movimientos ciudadanos y, luego, la comunicación, respecto al que explico que sus varios libros por mí leídos han pasado, salvo en pocos aspectos, a la balda más llena de polvo de mi biblioteca y, siendo experto en su materia vinculado al comunismo antifranquista con escasa, para mí nula, presencia en la primera fila de la política activa, me sorprende y, experto como es en comunicación, me preocupa verle actuar ahora en el gobierno, vinculado a la turbia Ada Colau y los populistas "de izquierdas". 

Intento evitar que, sabiendo que camino hacia la destrucción del planeta, si hubiera supervivientes alguien, a causa de lo que yo haga, tenga que repetir lo que, inteligente y apocalíptico en "The Road", "La carretera", escribía Cormac McCarthy: “Una vez hubo truchas en los arroyos de montaña, se veían en la corriente ambarina donde los bordes blancos de sus aletas se agitaban suavemente. (...) Mapas y laberintos de una cosa que no tenía vuelta atrás; ni posibilidad de arreglo. En las profundas cañadas donde vivían todo era más viejo que el hombre y murmuraba misterio”.