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domingo, 18 de octubre de 2026

Lo cotidiano 179 De quién manda aquí Fernando Merodio 18/10/2026

Lo cotidiano 179

De quién manda aquí

Fernando Merodio

18/10/2026

Siendo nuestro sistema socioeconómico “capitalista”, del que unos dicen “liberal” y otros “progresista”, no hay duda de que en lo material mayúsculo manda el “capital”, mientras en lo personal -más- pequeño es posible que -salvo la cómoda mayoría sumisa- cada cual mande -algo- en lo suyo y en la evidente, sucia forma intermedia del poder -que dicen- político, ello se complica, pues, a partir de la vieja distinción del derecho romano entre auctóritas, aceptación unida la vida de quien se la gana, de abajo arriba siendo admiración social hacia la experiencia, saber, dignidad moral, bien hacer,… de alguien y, por otro lado, potestas, unida a una institución o cargo que nace -de una designación personal- de arriba abajo, se extingue tras, coercitiva, legal -o ilegal-, servir a quien la tiene para mandar, decidir, legislar, vigilar, castigar,… y, siendo cierto que mientras -aquí ahora- abundan quienes (ab)usan (de) coercitiva potestas, es -muy- escasa la auctóritas moral en agentes sociales de la política, pudiéndose, por contra, citar, entre otras, dos importantes presidencias que -con daño social- (ab)usan -en exceso- (de)l poder por quien -sin mérito o auctóritas- las ocupa: la del gobierno, a la que se accedió con pactos contra natura, éticamente ilícitos y hoy sometida -por quien (ab)usa de ella- a un -sinuoso- proceso electoral, y la del Tribunal Constitucional, con mandato agotado desde diciembre 2025, la primera ligada a la sabida, triste, inadmisible gestión -8 años sin programa/presupuesto- de Sánchez el Malo que -¿demócrata?- cierra este mandato diciendo “no puedo consentir que el congreso destroce las esperanzas de la gente”, mientras para la presidencia, del TC, el simple titular de apertura de El País de 11.10.2026  -que desde el primero de sus 17.966 números, compro en papel y ojeo ya casi sólo para recortar y guardar a diario la viñeta de El Roto- exige analizar el (ab)uso del poder que, lo mismo que en la del gobierno, muestra quien, sin auctóritas -y solo por decisión política- lo preside.

El País  11.10.2026

¿Y cuestionarle a él, qué es?

De una saga de altos cargos judiciales, Cándido Conde-Pumpido Tourón, presidente del TC, nieto de Cándido Conde Pumpido, presidente de las A.T. -hoy TSJ- de La Coruña, Valladolid y Valencia e hijo de Cándido Conde-Pumpido Ferreiro, teniente fiscal del TS, fue, desde 1995, magistrado del TS, Sala Penal, siendo nombrado el 23 abril 2004 Fiscal General del Estado, hasta diciembre 2011 y, como tal, miembro del Consejo de Estado desde mayo 2004 a diciembre 2011, recuperando en enero 2012 su plaza de magistrado del TS, hasta ser, en 2017, designado magistrado del -político- TC, que -aún más político-preside desde enero 2021, redondeando tal currículo al estar casado con una magistrada de la Sala Militar del TS, que también fue vocal del CGPJ, osando, sin rubor, tras -más política- fundar JpD, asegurar en otro titular de la reveladora entrevista que “No hay ‘lawfare’, hay un problema de judicialización de la política en España”, mientras victimiza a ‘su TC’  diciendo que cuestionarlo “es cuestionar la democracia”, pese a que ésta es -o, al menos, debiera ser- otra cosa y, además, lo que cuestionan -muchos- no es al TC, sino la excesiva, potestas sin auctoritas de quien, solo por designación política, lo presida.

El Roto

Y, además potestas sin auctóritas, muchos lo hacen muy mal

Hay razones lógicas, éticas y jurídicas para no atribuir a tal concreto Conde-Pumpido mérito -en especial- jurídico/moral, por razones que -algunas- expresa en la reveladora -repito- entrevista que le regala El País, en que acosa falso, tácito al TS sin atreverse a precisar, pero afirmando -potestas sin auctóritas- entre otras cosas, de forma impropia para quien -experto/viejo- decide sobre algo esencial para el resto - en referencia a él y los “progresistas” del TC- afirma que “nosotros creemos -¡ay, la fe, tan insegura!- que la interpretación correcta es la que hemos adoptado” -porque él lo dice- y, además, afirma no haber aplicado la excepción de malversación a la amnistía porque -los mismos “nosotros” de antes- o sea él- “consideran“ -sin explicarlo, ‘considerar’ puede ser, jurídicamente, más inseguro que ‘creer’- que tal excepción se refiere a supuestos de corrupción en los que se han sustraído fondos destinados al procés para desviarlos al aprovechamiento particular”, o sea que, para quien -a trompicones- redactó la Ley en su -solo- beneficio, como para él -su sosias ideológico, potestas sin auctoritas en el TC y sus “progresistas” es más lógico y justo amnistiar la malversación de fondos públicos para dar un golpe de Estado/procés que para comprarse un coche, lo que, siendo tan ilógico, acaso, nazca de impune confianza, pues los jueces suelen tener razón -todos/siempre-, en especial en lo más alto, al no haber recursos jurídicos en, insisto potestas sin auctóritas, el TS o, aún más, el TC.

Julio César sobrevivió a su asesinato por Bruto, Casio y los conjurados: auctóritas vs potestas

María José Sáenz de Buruaga tiene claro quién (ab)usa del máximo poder político y manda hoy aquí -¿por qué lo hace ella y no Iberdrola, Banco Santander, ni Valcarce, conseguidor jurídico?- y siendo “miembra” de la mercantil PP y potestas sin auctóritas en la mínima Cantabria, confiesa a Daniel Martínez, plumilla de El Delirio Montañés, 04.10.2026, haberse humillado ante Sánchez el Malo pidiéndole “por carta” -está en su lógica, es capital, uno de los suyos- “implicación personal para reactivar el parque de El Escudo”, ilegal, en pánico ante la solida coherencia de la Plataforma, que ha parado -ilegales- todos los polígonos eólicos regionales y el criminal Salto de Aguayo II, sabiendo -impúdica- ”Burundanga” que, sea cual sea el (ab)uso de potestas sin auctóritas del proxeneta consorte de la bachiller catedrática a la que -parte central de las elecciones- ¡¡ama!!, ahora que -espero, deseo y empujo- agoniza peligroso, el apoyo personal que le suplica en lo de El Escudo -a menudo ocurre con ambos- es delito.

P.E. El Escudo y Salto Aguayo II  atropellos medioambientales en territorio muy protegido

Nadie -salvo que sea ignaro, canalla o lejano- puede engañarse, el que (ab)usa (de) la mayor potestas política tras pactos venales con -egoístas en lo colectivo, golpistas amnistiados, no contritos del tiro en la nuca, analfabetos famélicos,…- enemigos aleves -pienso que ya pocos lo duden- del proyecto -bueno o malo- colectivo, no actúa, como algunos -con mala fe- aplauden, desde “una postura propia frente a las actuaciones irracionales de los USA”, el criminal sionismo de Netanyahu u otras casos muy por encima de sus posibilidades de actuación de modo que, al mejorar algo, merezca aplauso social generador de auctóritas moral, pues no siendo tal presidente nada fiable y sí socialmente negativo, daña a quienes manda con lo que es mero intento de lavar su imagen, destruida por -familiares, próximos, políticos,…- actos de su entorno y, también, suyos propios: pactos espurios, incumplimiento de promesas electorales, falta de programa/presupuesto que permita controlarlo, mando impune, sin parlamento que legisle, ataques con saña al judicial, otro poder del Estado, (ab)uso (d)el TC, la Fiscalía, el CIS,…, uso lucrativo -pues lo quiere, ¡la ama tanto!, Begoña estará en campaña- con pisos heredados de Sabiniano,… y la guinda de su genuflexa, sumisión a Mohamed, tan inexplicable como dañina para el resto.

Buruaga pide por carta a Sánchez su «implicación personal» para reactivar el parque de El Escudo

La presidenta recuerda en el escrito que se trata de un proyecto estratégico para Cantabria y España

El Delirio Montañés  Daniel Martínez    04.10.2026

15 años de batalla:  una imagen vale más que mil palabras, quién manda y quién se humilla

Coda sobre quienes (ab)usan (de) vandálica potestas. Veo que el artículo 14 de la L.O.2/1979, de 3 0ctubre, del TC dice que ”el Tribunal en Pleno puede adoptar acuerdos cuando estén presentes, al menos dos tercios de los miembros que en cada momento lo compongan”, por lo que, al ser 12 tales miembros y 8 los dos tercios del TC político, al haber declarado el Pleno constitucional la amnistía por 7 votos contra 5, bastaba con que esos 5 “conservadores”, en lugar de emitir en tan serio asunto jurídico/político- un -ficticio, inútil- voto particular en contra, no hubieran asistido a la humillante reunión plenaria, impidiendo el quorum para tan lacerante, jurídicamente ilógico acuerdo, lo que permite elucubrar sobre ética y los dos monolíticos bloques políticos de magistrati, unos y otros, guinda amarga en el nefasto legado de Sánchez el -le cabe mejor Mal que- Malo, junto a los tenderos de su mercantil/partido, sus garrapatas y los famélicos usurpadores de la digna historia del Partido, el PCE y las otras izquierdas menores que - cuando la aterrorizada PSOE estaba trémula- hicieron frente -otro dictador- al general bajito, rechoncho y de voz atiplada, único beneficiario -a la espera del final de la fraudulenta modificación del censo- tanto del feo apaño (in)constitucional de la amnistía cómo del esperpento en las candidaturas al congreso y senado, a favor, insisto, de la PSOE y, dañino, para del resto, en especial la PP pues, además de otras consideraciones más políticas, se ha anulado la posibilidad de real izquierda e impulsado a Vox, negación del verbo lógico, vuelta al pasado, fracaso de la fatiga de unos pocos y puerta abierta a que en el aquí -capitalista- manden los de siempre, o sea Sánchez el Mal y sus garrapatas, pese a lo cual, igual que Martin Luther King, rodeado de -cada día más- vacíos, trato de amarrarme a “I have a dream” y -mientras pueda- luchar contra todo buitre que, sin el menor atisbo de auctóritas, ejerza cruel potestas.

Flavita Banana  15.10.2026

Una buena solución… aunque, quizás, sea pedir demasiado

domingo, 7 de septiembre de 2025

Lo cotidiano.121 De Montesquieu -muerto- y el servicio público de Justicia Fernando Merodio 07/09/2025

Lo cotidiano.121

De Montesquieu -muerto- y el servicio público de Justicia

Fernando Merodio

07/09/2025

Fue en 1985 cuando -precoz- Alfonso Guerra, tras apropiarse de una Ley Orgánica del Poder Judicial, LOPJ que -solo- retocaba el control franquista sobre el poder judicial, de los jueces, gritó -si sabría él- “¡Montesquieu ha muerto!”, viendo reforzado que la Constitución del 78 no garantizara la división e independencia de los poderes políticos, legislativo, ejecutivo y judicial, los tres en manos de mercantiles/partidos novatos, frescos -en el peor sentido-, agitando el trilero que, a partir de ello, el bureaucrático Consejo controlaría la actividad judicial de los jueces -el poder judicial que negaba Franco- todo ello fruto del ingenio -solo- mercantil psoecialista -ya “progresista”, no marxista, un pelele al lado del histórico, potente PCE- que, para compensar su debilidad, tuvo que ser financiado por la CIA y la corrupción alemana para, entre más cosas, dominar “lo judicial”, que las empresas/partidos -el parlamento- designaran a los barandas de tal Consejo, sin que la elección mixta del "pacto de Estado para la reforma de la justicia" que, en 2001, impulsó la PP aliviara la -triste- situación judicial ni, peor aún, dotara -clave para el débil- de independencia eficaz a su supuesto poder estatal político, en realidad -casi- ninguno.

El Roto  27.07.2025

Vale igual para ejecutivos, legisladores, jueces… y, sobre todo, ricos

No hay, pues, “poder judicial” instituido pero, ¡uf!, sí que hay jueces que, bien o mal, usufructúan -dignos o sórdidos- la parte esencial de tal -supuesto- poder, juzgar lo concreto relevante y, al hacerlo, enfrentarse/servir a quienes, torticeramente, (ab)usan (de) cualquier poder real, siendo así que mi yo -nadie es perfecto- de abogado que, del lado del débil, usa la Ley como garrote contra quien -estima- lo merece, sabe que, como ese yo abogado, hay jueces que no tienen un deseable nivel y más de los deseables que, en el grupo de los segundos, sirven a quien -de cualquier modo- manda, obligando al justiciable a más de lo justo para lograr -y, en la mayoría de las ocasiones, ni eso- que sentencien lo innegable que todos, incluso los ciegos, ven.

Así están pinados los bolos de “nuestra Justicia” y así tiene -la mayoría- que jugarlos sin protestar, sin más arma que la Ley… de otros, no apelando al “servicio público de Justicia” cuya “eficiencia” -dicen- busca esa L.O. 1/2025 y -sin duda- intenta manejarla  -aun más- y -de facto- acabar con ella, sino confiando en la vieja, fundamental idea, ¡uf, pensar!, que, precediendo a Marx, definió Aristóteles en el libro V de su “Ética a Nicómaco” como virtud moral esencial no innata, que exige cultivo y solo el individuo sabio y virtuoso -el que más allá de cumplir la norma le anima en su interior hacer lo correcto/justo en toda situación- para, sin caer en injusticias ni en victimismos o caprichos, dar a cada cual lo suyo -ni más ni menos- en base a su mérito o necesidad, buscando -además, en lo posible- la igualdad y proteger los derechos ciertos, sociales o individuales, no inventados ni coyunturales, dentro de un orden legal elaborado por todos en concejo abierto -sin intermediarios-, fijando las relaciones sociales y respondiendo a los actos contra la legalidad aceptada, con un trato igual para todo derecho, limitando la desigualdad, reparando daños -ilícitamente- causados y asignando -equitativo- recursos, oportunidades y obligaciones.

El Roto  29.06.2025

¿Alguien duda que tal es el estrecho túnel en que nos intenta meter Sánchez el Malo?

Todo ello cierto, es idílica teoría, pero aquí hoy, en la descarnada, injusta, realidad de la sórdida cosa que -aún algunos- dicen España Sánchez el Malo -por genes, no por (de)formación- denuncia cobarde -sin identificar ni llevar a los Tribunales, como tiene que hacer el común de los mortales- y su biblia laica, El País, repica que -solo- “sobre los casos de su familia, hay jueces haciendo política que no cumplen la ley”, refiriéndose -entiendo- a los trámites existentes sobre la cátedra universitaria de la bachiller Begoña, el extraño empleo público de -como Juan Guerra- su “enmano”, la financiación proxeneta -aun no investigada- de sus inicios económicos, lo del Fiscal General del gobierno o Leire, la “fontanera pasiega”, la flatulencia política, opuesta a Montesquieu, q.e.p.d., que es Conde-Pumpido, las -dicen- delictivas acciones del “trio de la Bencina”, Ávalos, Cerdán y -atípico, irrepetible- Koldo, en los que -vitales para él- confió tanto en su “paso del Rubicón”, como Julio César, “cruce de los Alpes”, como Anibal Barca o “batalla de las Termópilas”, como Leónidas, hasta su titánica victoria sobre el “aparato PSOE”, que hoy él controla, iniciando ahora una nueva cruzada, ésta muy peligrosa, contra jueces que -como si hubiera alguien que no- dice que hacen política, intentando dar la vuelta total -¿para romperlo?- al gastado calcetín que, hoy es la Justicia, virtud ética, intentando para ello modificar la sobada LOPJ, cajón de sastre cuando hay problemas, con otra clandestina, de la que nadie habla, la L.O. 1/2025, de (…) eficiencia del Servicio Público de Justicia, que retoña -y empeora- los rescoldos de la -útil- Covid19, nueva Ley -de no duchos en legislar- que solo con leer su inacabable Preámbulo, antes Exposición de Motivos, aterra con el grave caos que anuncia -mucho mayor que el actual, incluso bloqueo- con su confuso/agobiante articulado y, sobre todo -casi un “quijote”- con sus 8 disposiciones adicionales, 15 transitorias, 38 finales y la derogatoria, en el inmediato actuar de Tribunales y Juzgados de nuestra -disfuncional/deforme- administración de (in)Justicia actual, revelando un -palmario- intento de alterar -solo- el caos judicial que, antropomórfico como el del clima, acosa lógico a Sánchez e -insisto- su maldad genética, personal,, pretendiendo -también insisto- dar la vuelta al -no por lo que él dice- ya traslucido, maloliente calcetín que asfixia nuestra Justicia con modificaciones materiales y formales que en nuestra desnortada administración, la circense “troupe” -émula de “Freaks”-, acaldada a su -sola- conveniencia por el “malo atornillado a un sillón”, encabezada -en esto- por ese Bolaños inconstitucional ministro estraperlista que apila Presidencia -ejecutivo-, Justicia -judicial- y relaciones con las Cortes -legislativo-, ¡Montesquieu ha muerto!, sin otro mérito que sus -ilegales- salidas de tono y su -bobo- conflicto con Grande-Marlaska -otro- en pro de lograr el peinado más estrambótico.

                              Y, pese a todo, aguantamos sin hacer -casi nadie- nada

Coda sobre eficacia, prontitud y prisa.- En 6 meses -eficaz prontitud no es egoísta prisa tóxica-, la misma Administración estatal que incluye el MITERD de Sánchez el Malo/Ribera/Bacigalupo, populismo peronista que empleó más de 12 meses en aportar al dúctil, maleable -y más que lento- TSJ de Madrid, el caótico expediente -la Ley fija 20 días- del jugoso negocio de Iberdrola, Banco Santander y Valcarce, conseguidor jurídico “para la democracia” que es el muy dañino P.E. El Escudo, usurpación de monte de utilidad pública propiedad en mano común -no de corruptas instituciones- de los vecinos, ahora quiere, con sigilo, provocar un caos que haga imposibles -o, al menos, dudosos- los juicios de los “casos de Sánchez el Malo congénito”, mediante una Ley clandestina -yo, abogado, he sabido de ella hace 4 días y mi colegio, corporación franquista guarda silencio cómplice- todo ello rematado por, muestra ebria de -delirio de- poder, el disparatado apartado VII y último del citado Preámbulo al decir -textual- que tan maliciosa, injusta Ley es “el instrumento idóneo y ¡¡¡el único posible!!! para alcanzar el objetivo de conseguir una reforma de la organización judicial y de la oficina (…) como servicio público -que- se produzca en condiciones de eficiencia organizativa”, y todo ello en seis meses, menos de la mitad de lo tardado -caóticos- en aportar el expediente del P.E. El Escudo!, trampantojo para bobos que intenta tapar, con egoísta furor tóxico, la corrupción que anega a Sánchez el Malo con la bella/destructiva apariencia de una eficaz prontitud de la que tan alejada, lamentablemente, está nuestro pésimo servicio público de Justicia y ¡menos mal que, pues lo ignoran todo sobre ella, no pretenden, al tiempo, arreglar lo del caos que sufrimos respecto a la idea aristotélica, marxista de la Justicia como virtud moral!

domingo, 29 de junio de 2025

Lo cotidiano 111 De una constitución y un político, Conde-Pumpido Fernando Merodio 29/06/2025

Lo cotidiano 111

De una constitución y un político, Conde-Pumpido

Fernando Merodio

29/06/2025

Una constitución es “artilugio”, casi siempre escrito y único, que fija lo -que solo dicen- esencial para -en teoría- la acción sociopolítica de un concreto grupo orgánico y defiende -en teoría o práctica- a sus miembros, impidiendo el (ab)uso de -entre otros- el poder político, al que algunos dividen en tres -en España, ni ley ni práctica prevén tal fraccionamiento-, así como -también dicen- garantiza las -teóricas- libertades públicas y derechos esenciales, a partir del artificio de un supuesto acuerdo votado, haciendo que los revolucionarios -y yo mismo- digan que -en realidad- no es más que un medio del poder real que, útil a la burguesía, impide el cambio revolucionario y frena toda idea, expresa o tácita, de camino hacia la igualdad, siendo ancla que afianza el sistema -en especial- cuando se agitan las aguas sociales.

El Roto 25 y 28.06.2025

¿Se imaginan pensando, por ejemplo, en lo de más arriba?

Tan -para algunos- útil artilugio, la constitución tiene hoy aquí, símil del can Cerbero, canto sexto del “Inferno” en La Divina Comedia de Dante Alighieri, a un tal Conde-Pumpido como atroz guardián que, años atrás, en el TS, a petición de otro Miguel y mía, inhabilitaba por venal a un alcalde de Campoo de Suso y, después, practicaba como fiscal en su grado más explícito de “general” lo de la jerarquía y/o obediencia útil para el que ordena y manda, buscando urgencias y extremas ventajas bajo las piedras para un “rearme” inconstitucional de fondo y forma, ultrajando -en especial- a quienes legislan y juzgan, sintonizado con el “tyrannus”, déspota sin otra ley que su capricho, sabiendo, como todos, que donde no hay ley solo hay tiranía, para llegar con tal “rearme” -que empieza viciando el lenguaje- a avalarlo como el Innombrable de Beckett, “¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora? ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Decir yo. Sin pensarlo. Llamar a esto preguntas, hipótesis. Ir adelante, llamar a esto adelante (...)", con la confusión que, en los -muchos- más débiles causa el atropello del -falso, ilícito- último tribunal de casación, políticos designados sin lógica justa entre -y solo- los más útiles para unos y otros, presidiéndolo, sin que nadie avisado dude atribuir el atropello a quien, corrosivo “tyrannus”, propicia y usa, solo para él, el –falso, injusto- contubernio que tan mal nos trata.

Concretando, mientras su hoy extraño compañero de viaje, secuaz, la “nueva” TVE del incalificable peligro que es Javier Ruiz daña lo público, El País digital, libelo, bulo, nos envenenaba el 26/06/2025 titulando que, presidida por el can Cerbero, “la mayoría progresista del tribunal -insisto, no de jueces, de políticos- asume por seis votos a cuatro que el perdón a los líderes independentistas persigue ‘paliar’ -para lo que el resto mendiga perdón a los sediciosos/golpistas- los efectos del ‘procés’ y ‘mejorar’ la convivencia”, falacia que firma José Mª Brunet que, émulo de  la autoridad militar que Tejero, guardia civil golpista, nos anunció en el Congreso, él es, por supuesto, catalán, definiendo el -con exclusivo mérito de- petulante periódico con precisión de orfebre, todos los elementos de ilegal parcialidad en quienes juzgan protegidos/separados de todos nosotros por el fiero guardián

“Cerbero, fiera monstruosa y cruel; / caninamente ladra con tres fauces / sobre la gente que aquí es sumergida”

Siendo la imparcialidad exigencia ineludible para todo el que juez o -como en este caso- no, deba dictaminar, existe sólo cuando quien enjuicia no tiene ningún interés en el proceso ni, menos aún, en el fallo, siendo parcial quien lo hace con “(pre)juicios”, opiniones previas sobre la materia objeto de dictamen y, pues administrar Justicia -o filosofar- es, en primer lugar, buscar la verdad objetiva, distinguir entre bien y mal o entre verdad y falsedad, y lo de valorar hechos o cosas consiste en emitir juicios sin (pre)juicios, todo ello, en filosofía o justicia, obliga a diferenciar entre doxa, opinión y episteme, saber, vieja dialéctica que hizo que Platón denunciara a los doxóforos, los hoy a granel insufribles opinólogos a sueldo de no se sabe quién, profesionales del libelo -casi siempre- ignaro, siendo, decía Albert Einstein, “¡Triste época la nuestra!, en que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio” o una idea preconcebida, o una opinión previa y tenaz acerca de aquello sobre lo serio que algunos que juzgan se empeñan en, antes de conocer, hacerlo público, exteriorizarlo, hacer que desaparezca el objeto de la verdad y la referencia del bien, con lo que la anticipación del (pre)juicio dificulta hasta imposibilitando el juicio, en especial si responde, como en el TC, a un interés espurio de secta, lo que hizo a Hannah Arendt relacionar íntimamente (pre)juicios con límites en la capacidad de juzgar y decir que, para que haya ejercicio de capacidad y libertad propia, no deben -ni pueden- existir aquellos, opuestos a lo que, con alarmante insistencia, muestra el pseudo tribunal de Conde-Pumpido, can Cerbero, siervo del tyrannus que trata de imponerse en el duelo ejecutivo/legislativo vs judicial.

El TC, como -exactos- habían anunciado unánimes los doxóforos, tristes opinólogos en los medios, ha validado por seis votos a cuatro la insufrible ley, sin esperar al dictamen -sin duda opuesto- de la UE ni, pese a lo serio del asunto, siquiera plantear un referéndum, avalando todos los aspectos nucleares que convienen de modo personal a Sánchez en la ley de amnistía, basada en algo -mucho- peor que (pre)juicios y sin tener en cuenta que, pues dos miembros de tal foro político habían sido apartados de la votación -no debate- contaminados por su juicio previo -contrario a tal arbitraria ley en sus casos- y sabiendo todos -nosotros- qué iba a votar cada uno de los, paritarios, 5/5, los 10 debieron, parciales, abstenerse en defensa del prestigio del -desprestigiado- tribunal siervo de los -peores- políticos, por lo que todos y cada uno de los -en el peor sentido- fotografiados abajo en el decisivo/excesivo foro, están incursos en razones penales objetivas para ser inhabilitados a perpetuidad

Pensemos, estamos en sus manos, son -hoy esencial- pares, 5 y 5 y el jefe es Conde-Pumpido

Coda sobre tan excesivo/decisivo órgano.- Es tal su desmesurado, injusto poder que aterra pensar en la soberbia de los miembros de un órgano tan desmedido, ciclópeo y desazona conocer a los designados a dedo de la fotografía de arriba, en especial la rígida, acartonada expresión impune del que ocupa el centro al fondo apoyado por procaces medios públicos y/o subsidiados y -solo- gangosos “Jueces -dicen- para la democracia” que, si solo ellos son para tan sobado término ¿para qué serían el resto? ¿los disolverían si ganaran?, debiendo recordar que la ley es, en especial, emanación reaccionaria del más retrógrado poder y que quienes la aplican e interpretan son… eso

Dinero, ciencia, política, derecho, jueces, fiscales, ética,… en sucio popurrí. Está claro ¿no?

domingo, 23 de marzo de 2025

Lo cotidiano.96 De la tiranía y quienes la consienten Fernando Merodio 23/03/2025

Lo cotidiano.96

De la tiranía y quienes la consienten

Fernando Merodio

23/03/2025

Es urgente apremio, hoy, actuar cómo el Robespierre que, férreo y sabio, dijo que “cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para el pueblo el más sagrado e indispensable de los deberes”, para que, rápido, el 10 agosto 1792 el pueblo francés, alentado por jóvenes y en el camino marcado por la Ilustración, tomó el palacio de las Tullerías y echó a quien -allí ayer rey/nobleza- le tiranizaba.

EL Roto 01/12/2024

Más a los segundos, son muchos, que a los primeros, aunque en general malos, muy pocos

Tiranía -si es unipersonal se llama “autocracia”- es término que proviene del latín, “tyrannus”, “déspota”, “opresor” y designa la forma de gobierno que, incluso cuando nace en votación, desprecia la Ley, identificando el Diccionario filosófico de Voltaire al tirano como “déspota que no conoce más leyes que su capricho” y fijando Locke en sus Dos tratados sobre el gobierno civil que “donde termina la ley comienza la tiranía”, siendo, pues, tirano quien, tras imponerse a otros, los “manda sorteando ley y moral” y, así, las Siete Partidas de Alfonso X, Libro de las leyes, “enciclopedia humanista” castellana del siglo XIII, dice que, ¡atentos!, “los reyes son guardados por ciudadanos con sus armas, mientras el tirano lo es por mercenarios extranjeros” y llama tirano al “Señor, que es apoderado en algún Reyno, o tierra por fuerza, o por engaño, o por traycion. (…), ama más de facer su pro, maguer sea daño de la tierra, que la pro comunal de todos (…) y dixeron los Sabios antiguos, que vsa de su poder siempre contra los del pueblo”, lo que, en castellano actual, lo identifica con quien impone un poder ilícito en -solo- su interés y usa, con lesa majestad, al Estado contra el pueblo, dejando, a inicios del XVI, Maquiavelo un magnífico análisis político de él en sus dos sentidos clásicos: forma de adueñarse del poder y/o modo de ejercer el mismo.

Hoy, la cosa electoral -quien vote- ha hecho que, entre los más ricos tinglados políticos, el PP, derecha ufana del opaco Feijóo, se siente en 137 de los 350 escaños del congreso, mientras, liberal-progresismo y cosas peores, la PSOE del rozagante se atornilla a 16 menos, 121, pese a lo cual, una enfermiza aritmética que suma rivales, incluso enemigos -me enseñaron, de niño, que manzanas y peras no son sumables- ha hecho que éste sea falso ganador, “por fuerza, o por engaño, o por traycion”, tras pactar con egoístas, golpistas, amigos no contritos de asesinos, coercitivos conserjes de su caverna de poder que, con sus pocos votos, están forzando un ilegal cambio en la estructura estatal, a partir de acuerdos basados en -solo- espurio interés que, por sus funestas secuelas, repudian -filosófico pensar- Hegel, el propio Marx o, más cerca, Agamben, Foucault,…, por lo que quien aquí manda con poder emanado -El Roto explica cómo- del pueblo, lo hace, apestando a corrupción en su entorno personal y político, imitando, cutre, a Talleyrand/Fouchè, y su pútrida mezcla de maldad y vicio.

El Roto

El avión podría ser el “Falcon” y las setas, de un país de enanitos

Son rasgos históricos, “quid pro quo“ en su acción política, del tirano: 1) lograr que “los de su Señorío sean necios e medrosos, porque quando tales fuessen, non osarían levantarse”, buscar que 2) “(…) ayan desamor entre si, de guisa que non se fien unos de otros, pues mientras en tal desacuerdo bivieren, non osaran fazer ninguna fabla contra él, por miedo (…)” y 3) “fazerlos pobres e meterles a tan grandes fechos, que (…), nunca les venga al corazón (…) fazer cosa que sea contra su Señorío”, lo que, en castellano actual, significa, todo ello evidente hoy aquí 1) fomentar la ignorancia cobarde, base de la “tiranía”, 2) dividir la sociedad, mermando la confianza en el otro y 3) repartir migajas que Evita  Tocino -sumadora- dice igualitarias y son -solo- germen de pordioseros sumisos al Estado tiránico, por lo que para luchar contra tales rasgos, debemos utilizar la -desusada- fatiga de: pensar en cómo quien aquí hoy manda es una caduca antigualla que, cierto, hereda al tripudo de voz aflautada, que provocó la vacación de los suyos, siendo un mandamás que, fuera de su empresa/partido, no existió ni existe, siendo su -único- “mérito” verse guapo burgués apolillado, vestir prieto y bambolearse procaz entre ineptos, para, ¡ay!, a la hora de la verdad, sentarse púdico con las rodillas juntitas a un lado, siendo estricto modelo jurídico-política- de tirano.

Es tiempo de rauda destrucción de la Tierra -hoy, hasta el Manzanares parece río- por nuestro estúpido egoísmo consumista y ese crecimiento ilimitado que no frenan ni la corrupta economía/política, ni una Justicia -cobarde o cosas peores- de jueces fijos, poco capaces, ufanos de conocerse, en un país en el que quien manda -del modo visto-, hace como última aportación ideológica una lapidaria, veleidosa frase: “Rearme no me gusta” y exige dar otro nombre a lo evidente que, sin informar a las Cortes, quiere dotar del estatus de Innombrable que -“Seré yo, será el silencio, allí donde estoy, no sé, no lo sabré nunca, en el silencio no se sabe, no puedo seguir, seguiré”-, absurdo y claro, detallaba el premio Nobel Samuel Beckett, siendo lo más grave que, además seguro, ni se entera quien es incapaz de dotarnos de la esencial ley socio-política, el presupuesto anual y, además ilógico, alardea de liderar un ilógico, insano, destructivo crecimiento, sin tener -ni siquiera se le pide- ninguna responsabilidad en nada de lo que -malo- ocurre -el robo de los bozales lo perpetraron Ávalos, Koldo,  el duque de Feria, la “cosa” de Ayuso u otros “listos”, las muertes en la Covid19 que, sin pudor ni castigo, burdamente manipularon Salvador Illa y Fernando Simón, son, todas, culpa de los asilos de Ayuso en que se depositan viejos, parece que solo en Madrid, no supo nada de la “dana” en Valencia, ni tenía competencias, siendo responsabilidad únicamente de, inútil/idiota, Mazón,…-, siendo cierto -no excusa- que el Estado está maniatado por sus insanos egoístas/socios-avalistas, que ya empiezan a fijar la forma “innominada” en que nuestro raro país -casi tantas naciones como individuos- quiere afrondar el tétrico final a que nos conducen -cada día más ególatras e incapaces- quienes mandan en el mundo, pretendiendo, sin dejar intervenir a nadie que no sea él,  hacer mediante -arquetipo de fraude legal- un decreto-ley, del que esa Constitución que tiene un cancerbero titular, Conde-Pumpido, hábil en buscar urgencias y extremas necesidades bajo las piedras, dice en su artículo 86 que -exclusivamente- “en caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de Decretos-leyes”, sin rozar el “ordenamiento de las instituciones básicas del Estado”, “los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos”,…, por lo que -se diga como se diga- “rearmarnos” es anticonstitucional en el fondo y ultraja al resto, en especial a las Cortes, en la forma y, siendo pacífica sincronía en que “tyrannus” es déspota sin más ley que su capricho y que donde acaba la ley se inicia la tiranía, si valoramos -solo- los muy graves daños que al resto, siervos, causaría el “rearme” que, pervirtiendo -al menos- el lenguaje, se intenta dotar del disfraz de innominable, nadie podrá dudar en, lógico, atribuir a quien lo hace la odiosa índole de “tyrannus” para, como tal y, en principio, solo jurídicamente, tratarle. 

El Roto 16/03/2025

El sueño de la razón ¿produce monstruos?

Coda sobre peligrosas contradicciones.- Dice El Delirio Montañés -y, sin esperanza, desearía que simplemente fuera uno de sus muchos bulos- que, en un mundo jurídico ajeno al del -visiblemente impune presunto- tirano “la fiscalía -pero, ¿todavía hay fiscales?- pide 6 años de cárcel para el acusado de estafar 7.000 €”. Sin comentarios.