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domingo, 7 de agosto de 2022

231 Los domingos cavilar Estuve -y seguiré estando- allí Fernando Merodio 06/08/2022

231 Los domingos cavilar

Estuve -y seguiré estando- allí

Fernando Merodio

06/08/2022

 “Ya no se puede ocultar que vivimos un gigantesco fraude social, con gobiernos que nos mienten sistemáticamente y hacen lo contrario de lo que prometen (...) El problema es de tal grado que su solución ya no pasa por los trucos del sistema" (“Rodea el Congreso”)

 “Vivir es tomar partido (…) quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido, pues la indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida” (Antonio Gramsci “Odio a los indiferentes”)

Con la intención, que algunos miles pusimos en práctica, de “Rodear el Congreso” -y lo que había dentro-, el 25-S de 2012, hace ya casi 10 años, estuve allí, junto a Neptuno, el hotel Palace, el  museo Thyssen-Bonemisza,…, lejos de los leones, que los diputados -con miedo- (man)tenían fuera, protegidos por policía motorizada, enmascarada, con chatarra militar, parafernalia represiva y -vana- intención de atemorizar, estuve incluso más lejos, por convicción, de “sus señorías”, llegado desde Santander a las 8,00 -más de 4 horas de coche- con Miguel, atendiendo a una llamada que el abuso de poder cada día más cierto, la cobardía general y el opresivo silencio de los medios dotaron de la antigua vis atractiva de casi clandestina; esfuerzo que era intención de no aceptar versiones interesadas y conocer de primera mano -en persona- qué era aquello que intuía -hasta que vi a Pablo Iglesias, no con el resto, de pie en una rotonda a la caza ya de palmadas y aplausos- el inicio de algo.

¡NO!

Estuve -y seguiré estando- allí porque, pese a todo, sé la urgencia de desmontar el perverso mensaje de que la crisis que -desde hace décadas- vivimos es severa, pero resoluble, más dañino que el silencio, mientras el sistema se despeña y empieza a aplastar -como siempre- a los más débiles y, explica Toni Negri, “habrá conflictos, enfrentamientos, violencias”, lo que exige apartar, afines, a reaccionarios dañinos y rosáceos progresistas, pues nos explica Rancière que la sabia Grecia, arrumbada hoy -como nosotros- en el basurero de la historia, mostró que, si el demos, los sin poder piden rango solo hay política cuando se gobierna sin intermediarios; tiempo convulso, peligroso, fronterizo, que no mezcla bien con el silencio cómplice, tiempo que Zizek llama “interesante” y exige firme acción popular frente a quienes nos quieren como felpudos y manduca para el enemigo agónico, capital, multinacionales, mercados, bancos,…, al que casi regalamos -a cambio de migajas que arroja Yolanda- alienada fuerza de trabajo, mientras perdemos -a chorros- derechos que ganaron otros mejores, libertad, sanidad, educación, pensiones,…, algo que, pese a -o por- ser tan malo, hará rebrotar -añoro- el viejo concepto de clase y ayudará a acabar con el consumidor individual, materia-masa para retacar el muro que se derrumba; llegó el momento de enseñar los dientes, explicar -si es preciso- con violencia, a gritos que no se sale del caos generado por “ellos” con más caos y menos derechos, inquirirles los porqués, exigir respuestas, reunirnos de abajo arriba en permanente asamblea sin burocracia, rozarnos, expulsar a los adoradores de los ricos que traen chucherías del consumo, promesas, molinos, banderas de insolidarias identidades separadoras, desigualdad, himnos, guerras,… denunciar, juzgar, castigar su dolo, la dantesca peste de un latrocinio que ni podemos imaginar, asumir ya, de una vez, que somos muchos, más que “ellos” y, porque no somos tan ricos como dicen, debemos abordar la turbadora tarea de replantear, alzar de nuevo todos, como se debe, de abajo arriba, la política.

El capitalismo, destilación de la reforma luterana, en especial del calvinismo que, como el catolicismo, con esgrima metafísica justifica a quien se apropia de la fuerza del trabajo ajeno y acumula riqueza, al otorgarle la etérea condición de “predestinado”, une religión y dinero, graba a sangre y fuego el pecado en nuestras afligidas mentes y nuestro código genético, pero no puede ocultar que asistimos a la agonía del sistema que -solo- aparentando igualdad en una parte del mundo, es guerra y hambre para el resto,… y, al tiempo, del pastueño halo con que lo orlan los profetas del despilfarro, incompatible con el contrato social y el Estado de Derecho, logros de la Ilustración y la revolución francesa; frente a él, Enrico Berlinguer patrocinaba en 1977 “austeridad”, no como “política de nivelación tendente a la indigencia”, sino con “finalidad de instaurar la eficacia, la justicia, el orden y una nueva moralidad” y, como Antonio Gramsci, encarcelado en 1921 por Mussolini y el fascio, declaraba “odio a los indiferentes”, pues “vivir es tomar partido” y “quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido, pues la indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida”.

En la cara norte de la escalada de mi vida, seguiré empujando con quienes, desde casi la clandestinidad, hace 10 años me convocaron a “rodear el Congreso” para “ocuparlo”, pues, hoy más incluso que entonces, “la situación supera los límites tolerables, somos víctimas de un ataque sin precedentes que utiliza la crisis como excusa y nos arruina en beneficio de una oligarquía intocable que, con la complicidad de la política parlamentaria, usurpa los poderes del Estado para incrementar sus privilegios y enriquecerse de modo ilícito” y, dado que, cada día más, “el problema es tal que su solución ya no pasa por los habituales trucos del sistema”, se nos exige la radical -que vaya a la raíz del problema- acción de disolver parlamento y gobierno, convocar elecciones a una Asamblea que, con participación de todos, elabore una nueva constitución, audite las cuentas públicas, bloquee el pago de la pútrida deuda, reforme la legislación electoral y fiscal, acabe con los privilegios -incluso los de los que decían “poder”- que embadurnan la política y, esencial, reparta trabajo y salario con justicia mediante el control de los medios de producción,…, o sea, ¡cambie el sistema!

Somos más... y mejores

Con la misma crisis de diseño ad hoc de siempre, el antropogénico caos climático, más visible, da argumentos reales para alarmarnos como hacía Barry McGuire, en 1965, con “Eve of destruction”, “¿No entiendes qué te quiero decir? / ¿No sientes el mismo miedo que yo? / (…) / Mira a tu alrededor, / Seguro que te asustas, chico / E intenta repetir, mi amigo, que / No crees que estemos en vísperas de la destrucción”, un tiempo que, insisto, Slavoj Zizek  considera “interesante” y a gente como nosotros, la “gens de rien”, los nadie, convoca a abandonar la quietud suicida y empezar a hacer frente al poder venal y su –servil- política que, cruel e hipnótica, nos zarandea y nos usa como cosas; ya es urgente ejercitar la mente, arriesgarnos, pensar para dibujar y, a continuación, construir un futuro que sea posible, pues lo actual conduce a la nada, al vacío, a la aniquilación, no exigiendo un gran esfuerzo llegar a la convicción de que es preciso “rodear” el Congreso que ahora -cobrando mucho- ocupan, revueltos con los de siempre, incluso los más “listos” de aquel primer 25-S.

Aunque, seguro, algunos ya lo hayan hecho, es urgente, imprescindible reflexionar seriamente al respecto, leer y pensar en ello y, tras concluir la reflexión ilustrada, ver que merece la pena, por nosotros, solo por nosotros, actuar con rigor bravo sabiendo que, es inevitable, como en las viejas revueltas revolucionarias, deberemos subvertir el espurio orden actual, con apoyo en la -hoy aletargada- voluntad emancipadora, que tan ajena (a)parece en nuestro viejo, ufano, “civilizado”, pobre mundo y, pese a que la propuesta contiene razones bastantes y la realidad circundante la dota de argumentos sobrados para seguirla, se argumentaría aún mejor y se fortalecería su lógica acción, leyendo -y releyendo-  “El despertar de la historia”, de Alain Badiou, profundo filósofo marxista al que la grave urgencia del curso actual hizo escribir -más fácil- lo que alguien denominó “libro de combate” y yo veo como didáctico “panfleto (in)formativo”, que, entre otras muchas cosas, invita a no confundir, aunque los de siempre intenten engañarnos, la necesaria, urgente necesidad de actuar con fofas procesiones y desmovilizadoras convocatorias de mercantiles partidos “progresistas”, sindicatos burocráticos y asociaciones sufragadas, todos traidores, aferrándonos, si -humanos- tememos los riesgos que implica la acción de llevar a la práctica tal propuesta, a que tales riesgos son infinitamente inferiores a los derivados de no hacer nada. Estuve allí.

Orquesta Solfónica... y coros

domingo, 11 de abril de 2021

162 Los domingos, cavilar Planificar ¡Aquí NO! Fernando Merodio 11/04/2021

162 Los domingos, cavilar

Planificar ¡Aquí NO!

Fernando Merodio

11/04/2021

“Es responsabilidad de todos, en especial de las administraciones públicas, que el viento se explote de modo sostenible” (“¿Qué hacemos con la energía eólica?" Ángel Agudo. Tránsfuga)

"Se está instalando un neofascismo en relación con el cual el antiguo quedará reducido a forma folklórica (...) coordinación de pequeños miedos, pequeñas angustias que hacen de nosotros microfascistas encargados de sofocar el menor gesto, la menor acción, la menor palabra discordante en nuestras calles, en nuestros barrios " (Gilles Deleuze "El judío rico").

El depurado individualismo que evidencian los cuidados muros que, ancestral recelo, compartimentan los valles pasiegos y hoy agudizan "nuevos vecinos" que, con el efecto en la calidad y ancestral forma de vida que -solo- el tiempo dirá, convierten en ruido y furia un grito interesado: ¡Aquí no! queremos polígonos industriales eólicos, gigantes metálicos anclados al territorio con hormigón armado y el zumbido de dañinas aspas girando a más de 200 metros de altura, sin que a nadie le preocupe en dónde sí serían -no ya sostenibles- meramente soportables o a que débil -aun mas idiota que ellos- se los colocarían, pues, primer dato, políticos, dinosaurios subvencionadas ambientales y sindicales, egoístas afectados y, of course, el dinero multinacional no abordan la cuestión esencial en la lucha contra la emergencia climática, Greta Thunberg dixit, “cambiar el sistema”, sustituir el tabú de la oligopólica, irracional generación concentrada por la social, lógica distribuida y, si alguien lo propone, Castañeda, los de "El Delirio" y su “progreso”, Agudo y la mercantil PSOE, PP, PRC, UP,… le califican, lo había anunciado Ibsen, noruego, como un de enemigo del pueblo.

Hace tiempo, el 18 de febrero de 1977 Le Monde publicaba un incorrecto artículo de Gilles Deleuze titulado El judío rico, en el que éste decía que, usando la acusación de antisemitismo, se pretendía prohibir -y de hecho se prohibía- una bella película de Daniel Schmid, "L’Ombre des anges", La sombra de los ángeles, destruyendo, así, su espíritu; razonaba el filósofo hace 43 años que, “por muy poderoso y actual que sea en muchos países, el viejo fascismo ya no es el problema de nuestro tiempo”, pues “se está instalando un neofascismo en relación con el cual el antiguo quedará reducido a folklore”, y lo identificaba con la “organización coordinada de pequeños miedos, pequeñas angustias que hacen de nosotros microfascistas encargados de sofocar el menor gesto, la menor acción, la menor palabra discordante en nuestras calles (...)”, tal como hace días ejemplificaban “las” de Unidas Podemos de Santander al pedir, no educación y cultura, sino más fuerzas de (des)orden público para que la gente no se junte, hable y, ¡qué miedo! se contagie, olvidando la -pésima- relación del marxismo histórico con la peligrosa fuerza abusiva de los aparatos represivos del estado y lejos de la sabiduría de El Roto, no limitándose a esperar de las distintas policías que, al menos, no nos roben lo que nos dejen los ladrones; advertía, pues, Deleuze en el desierto de un peligro “mucho más refinado” que el viejo fascismo, el de la limitación que impone el miedo, hoy evidente y que en 2004 diseccionaba el Nobel nigeriano Wole Soyinka en cinco conferencias recopiladas en el libro Clima de miedo, explicando que son pilares fundamentales del mismo, de un lado la humillación, que aniquila la dignidad, único dique eficaz frente al amenazante horror y de otro la seducción que en los necios ejerce el “poder puro”, tipo Juego de Tronos, seducción que se encarna, evidente, en la “sonrisa íntima de la satisfacción” de quien, con su mirada, nos dice: “os tengo en mi poder y voy a decidir vuestra suerte”, algo que, sabido desde niños en el colegio, hace inexplicable la falta reacción contra ello.


EL ROTO 11/04/2021

Cruel sonrisa que genera miedo, posibilitad por la unión líquida, metafísica casi del que paga y vota y el votado que, por ello, además cobra, unión que de forma a lo que, hoy dúctil y viscoso, dicen política, monopolio de una casta "sin habilidad laboral, saber específico, ni maestría valorable, que no sea parasitar (...)" y hace de su (in)actividad "fuente de vida y perenne privilegio...",  evidente en el hecho de que Pablo "Evita" Iglesias, profesor interino, quiera una "renta mínima vital" de 5.316 euros/mes durante 15 meses, muestra de que -casi- todo es falso y nos manda el dios dinero, lo que invita al individuo a blindarse en la acción política extrasistema que le permita vivir en paz con él mismo, mirarse por la mañana en el espejo, olvidar las certezas "que se quedaron entre las gastadas hojas de los libros" y fatigarse en vivir mientras pueda, sabiendo que lo deberá hacer -casi- solo, pues lo que dicen izquierda es labia perversa, legado del viejo fascio transmitido por sujetos como Revilla al microfascismo actual, prueba de que "la experiencia solo sirve para cambiar de errores".

Todo ello entristece y obliga a preguntarse si tan bobos nos verá el nuevo fascismo con que los listos nos amedrentan, ahora apoyado en un útil mínimo virus, mientras sólo con nuestro voto derrotan al otro y se perpetúan ocultándonos que, como explica el “Tractatus politicus” (6/4) del judío Baruch Spinoza, paz no es “carencia de guerra; sino virtud de la fortaleza de ánimo” y, si no es así, es humillación, miedo que, repito, explica muy bien Soyinka, por lo que, sabiendo mis -muchos- límites, acudo a Deleuze y su análisis junto a Foucault de la crueldad del poder y sus engranajes que, ayudado por estupideces como la de Unidas Podemos, funciona, “en vez de con represión o ideología, con normas disciplinarias” amplificadas por prensa, radio, televisión... y el dinero que “infunde confianza”, peligroso fascismo apoyado -siempre- en el miedo que genera; debiendo saber desde Sacher-Masoch que el placer regalado anula el deseo, desnuda carencias y niega la posibilidad de intentarlo y, con Slavoj Zizek, que el marxismo es libertad, no totalitarismo, política frente a economía canalla, huída del moderno fascismo que reduce tal lucha a mera crítica social o cultural, no hay que pararse en teorías, sino pasar a la práctica y reconstruir a Marx.

Nos engañan con infecciosos embustes desde todas partes, Sánchez dice que hasta el 31 de agosto, 147 días, va a ponernos 85 millones de dosis -si de verdad tuviera- de vacuna y basta dividir tal cifra por 147 días, luego por 24 horas, por 60 minutos y, finalmente, por 60 segundos para ver que haría falta inyectar 6,7 dosis cada segundo durante las 24 horas del día, todos los días, para desmontar la mentira de Sánchez, al tiempo que, en lo que afecta a eólicos próximos, hemos visto cómo la "santanderina"  CORE se preocupaba -solo- por su bahía e intentaba alarmar/animar con una infografía en apoyo de su ¡Aquí no!, más falsa -incluso- que el interés por el arte y la cultura del dinero que usurpa el nombre de nuestra ciudad, mientras, con peligro, se le caen las escamas y, ahora, convierte en caos el tráfico por el centro ciudadano.


"Falso de toda falsedad"

¡Aquí no! produce una mezcla de asco y vergüenza, muestra el peor microfascismo, miedo, egoísmo puro, pasarle el problema al otro, dejar las cosas -tan mal- como están, ni siquiera plantearse la posibilidad de, contra el cruel 1% dueño del capital, cambiar hábitos sociales en economía, trabajo, viajes, consumo,... para evitar la destrucción de la vida humana en el planeta, usar los débiles mecanismos de lo que dicen democracia a favor de la mayoría,… y, al contrario, como solución prodigiosa  que lava sucias conciencias, todos hablan de un Plan que zonificará, milagroso PROT que, sin preocuparse de quién y cómo tomará las esenciales decisiones previas, si concentrar o distribuir la generación de energía, si acercarla o alejarla de los lugares de consumo, si perpetuar su control por las multinacionales que nos destruyen,…; éstas, el protofascismo de Revilla, el microfascismo actual de izquierda y derecha,  caducos, subvencionados dinosaurios sindicales y ambientales, egoístas afectados, Castañeda y “El Deliro”, el tránsfuga Agudo, UGT, CC.OO., EeA, SEO, los del Oso Pardo, la urbanita CORE,…, nos enseñan sus pezuñas por debajo de la puerta y fingen lavarse las manos con una planificación multiusos que ordene -¿y mande?- el territorio, limitándose a hacer real el “¡Aquí no!” para alguno y el “¡Allí sí!” para otro ¿Es eso lo que queremos? ¿Así se cambia el sistema? ¿Así se soluciona el problema?

Coda militante.- Sería muy bueno que muchos hubieran disfrutado anoche en la 2, al tiempo que el Madrid ganaba al Barca, de "La mujer de la montaña", islandesa, y que alguien de esos muchos hubiera aprendido algo. De verdad

domingo, 4 de abril de 2021

161 Los domingos, cavilar Lo que lega Pablo Iglesias Fernando Merodio 04/04/2021

161 Los domingos, cavilar

Lo que lega Pablo Iglesias

Fernando Merodio

04/04/2021

“Elías Canetti relaciona la fascinación del poder, en su manifestación más pura, con el número creciente de víctimas que amontona” (“Sobre la historia natural de la destrucción”. W.G.Sebald)

"Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa " (Karl Marx "18 de Brumario de Luis Bonaparte")

Ganado, a su modo, el "cielo", entronado en un casoplón con un cuarto de hectárea. de territorio y una cursi, indefendible piscina llena de agua de la sierra de Madrid que ocupan los "ricos", culmen de su "populismo" -no comunismo-, Pablo Manuel Iglesias Turrión -nada que ver con Pablo Iglesias Posse, marxista, padre del socialismo español, hoy la PSOE, oficina de empleo-, tras barrer de la calle a "Indignados", "15-M", "Rodea el congreso", "Marchas por la libertad",.. y vendido crecepelo vía vago twiter... o como se diga, evitado el cansado traqueteo de un carromato far-west, visto que junto a los ministros no está el ansiado poder -¿qué creía, ¡ay, la fe!, el profesor interino?- y siendo incapaz de entregar algo de lo vendido, huye -¿a dónde?- sin el menor sonrojo por las ridiculeces que, tras la palmadita, dicen -de él- dos féminas de su republicana corte que -solo el primate- nombró albaceas de su sucio tinglado.



EL ROTO 20/11/2014

Frente a una mar picada por el viento del este que sembraba espuma salada en la playa, el otoño griseaba el paseo de, ¡qué cosas!, la Reina Victoria de Santander, en uno de cuyos bancos el activo setentón daba vueltas al grave daño que en la seria, fatigada imagen del comunismo español había causado que, ignaro, el Iglesias actual lo mezclara con el terrorismo -dicen que, parapolicial- del FRAP y su peronismo sucio, al tiempo que le dolía que el cotejo de ello y su "chavismo" envilecido por Maduro con "Evita" Perón -¡no llores por ella Argentina!- convirtiera a España en espectadora, actriz incluso, del ridículo sainete a que, en homenaje a Hegel, se refería Marx cuando abría "18 de Brumario de Luis Bonaparte" con la idea de que los personajes aparecen en la historia dos veces, la primera como tragedia y la otra, ¡ay, Iglesias!, como farsa.

Con el cuello del raído, inapropiado chaquetón subido, las piernas embutidas en un viejo pantalón, cruzadas con dificultad y calzado con zapatillas de runner desfondadas por el uso, jubilado del trabajo asalariado, alejado de la sucia acción política orgánica por voluntad propia y asco, pero activo, vio acercarse, poco menos viejo que él, más grueso, de vientre elíptico, mejillas caídas y barba rala sometida a la presión picuda de una mascarilla, al antiguo camarada laboralista, ahora trajeado caro, al que saludó agitando sus manos surcadas por torturadas venas y, sin dejarle abrir la boca, hombre sabio en vivencias sin vocación didáctica, le soltó una fiera, inesperada perorata que el bozal que dejaba descubierta su nariz ansiosa de aire no frenaba, “estamos perdiendo a chorros lo que tanto esfuerzo y años nos costó, y que, digan lo que digan los que lo encontraron todo hecho, no nos regaló nadie… hay que parar lo que nos viene encima”. Sin sorpresa, le conocía, el recién llegado contestó rápido en voz baja, “estás anclado en un pasado remoto”, miró al suelo pareciendo contar superfluas baldosas mientras sus gordezuelos dedos sobaban nerviosos la correa del elegante maletín de piel, “no olvides que esto es, con vicios y virtudes, la democracia por la que tú luchaste. No puedes seguir diciendo lo que decías hace más de cuarenta años”, respuesta que se atraganta al jubilado activo, que pasa saliva y, tras algo que parece un hipo, vuelva a hablar, “no lo dudo, todo ha cambiado, en especial nosotros (...), hace casi cincuenta  años, yo no me hubiera sentado, sin obligación, tanto tiempo en un banco (...), ni la policía, seguro, me lo habría permitido", breve pausa y nostálgica mirada a un cuarentón que pasa  trotando ante ellos, para continuar, "la diferencia es sutil, yo estoy en este banco... porque me da la gana y tú, entonces más delgado y con tu reciente -algo más que el mío- diploma de Derecho firmado por "el caudillo" y pegado a la pared del despacho con cinta aislante, aunque ya te apetecía, no podías vestir tan caro como ahora, y (…)”, dudando un momento, buscó no ser ofensivo y, falso, lo fue a medias, “bueno,… pienso que, quizás, no hubieras querido”. Silencio espeso de dos segundos, que rompió el más viejo, “¡Lo siento! Ya sabes que te aprecio, valoro lo que hacías, pero estoy nervioso, esto de ver lo que pasa, estar aún en el meollo y no contar con las organizaciones de clase es doloroso, (...) no  tengo la suerte de tus actuales aficiones (…), ya conoces mi extraña relación con el dinero (...)” y, otra vez, silencio, que ahora quiebra el más grueso, “voy a confesarte algo. Hace días, viendo la televisión, pasé un mal rato. Daban una película francesa, “Recursos humanos”, me llamó su ofensivo título, ¡recursos humanos!, obreros asalariados, serea los que ¡perversos! decían recursos humanos. A medida que avanzaba me aplastó, hacía años que no veía entera una película nocturna. Era humillación laboral, paro, abusos, corrupta ineficacia política y sindical, degradación social, injusticia,…, evidencia de que aun hay clases y, te confieso el mal trago que pasé al recordar a los tipos raros que éramos tú y yo hace casi medio siglo…, me desasosegó un rato,... pero, por salud mental, me dije que esto es la democracia y hay cauces (…)”.

No acabó la frase, dudó un instante, colgó la correa del hombro, sintió un frío que no hacía, frotó las manos, se acercó al banco, esbozó una sonrisa seria hacia el viejo camarada, le dio una palmada, cogió la cartera por el asa, alegó un contrato urgente que debía dictar a su secretaria e inició un lento caminar encorvado, pero no hacia su despacho, sino a un bar, a un vino, un pincho y soledad que, sucedáneos, aliviaban la angustia del viejo sin excusas ni afanes militantes que, lento, caminaba encorvado, elipsis de diferencias con el joven firme que fue en otro tiempo.

 El viejo activo jubilado, solo, habló hacia adentro, “¡Diferencias! Ni con esto de la democracia son sutiles, los beneficios de los más ricos crecen, crecen,... y, con alarde impúdico, deciden quien gobierna y quien se opone, derecha e izquierda son lo mismo con leves matices, hasta que, en residencias o en bancos callejeros, muramos con ese bozal para masoquistas sumisos que ahora dicen mascarilla... vacunados"; sabe que ha de enfrentarse, siempre, a un poder insano, un “juego de tronos” que acumula víctimas, le asusta recordar el delirio paranoico que orden y masas exhibieron Franco y la Alemania del nacionalsocialismo, le entristece lo del viejo camarada, añora “el partido” y las Comisiones Obreras, ¡odia los recursos humanos!, intuye un futuro gris, tenebroso, duda un instante, se aleja del banco y musita: “¡Conciencia de clase!”.


EL ROTO 18/02/2015

Mientras pasea, le repugna cómo huye el de la nueva política e inventaría sus víctimas, en especial en la izquierda, generadas -explica Canetti- por la ambición de poder del muñidor de igualdades que tolera el capital, solo esas, larga lista que incluye las de la cruel mascarilla/bozal, se reafirma, para sumisos masoquistas, la "ley mordaza" y la agresiva "patada en la puerta", violaciones que no escandalizan, las del archivo en la papelera de unas leyes laborales que dignificaran el trabajo asalariado y limiten/anulen la plusvalía, las de sus pláticas de matón frívolo y su uso de las fuerzas de (des)orden público para proteger su casoplón y, bravucón inane oculto tras ellas, simular valentía física frente a los descerebrados del lábaru nazi, las de su apoyo al egoísmo nacionalista más sucio, las de los cada día más -y más vagos- funcionarios y enchufados, las de las leyes de género que riegan lo que, a partir de él, es desierto erótico y sentimental, las de la deuda pública, que ya es el 120% del PIB, las del fraude que, para los trabajadores, son los ERTE y las de la mofa de las pensiones y "rentas sociales", ambas "mínimas", las del control -por él- de medios y fuerzas de (in)seguridad, las de la "transición energética" que quieren regalar, ¿a cambio de qué?, al capital que, con el calentamiento, destruye... Sabe quien piense un poco que, junto a cosas peores, eso es lo que, trufado de continuas mentiras y crispación estéril, lega, dañino, el prescindíble tipo llamado Pablo Manuel “Evita/farsa” Iglesias Turrión.



EL ROTO 09/11/2014