Lo cotidiano.97
De energía cara, gigantes y corrupción rampante
Fernando
Merodio
29/03/2025
El control de la energía -excesiva y cara- lo
condiciona(rá) todo y, avatares de mi vida, siempre me moví en su entorno, de
niño entre centrales, presas y canales, luego líneas de muy alta tensión y hoy
infraestructuras eólicas gigantes, habiendo explicado con latosa porfía de
viejo nacido el 14 abril 1946 en la Fuente de la Salud, Cajo, Santander, con el
Barrio Pesquero a la vista desde la casa de mi abuelo, que, a partir de aquel
día, viví -mis progenitor fue técnico con algún mando en Saltos del Nansa- 7 felices años en Rozadío-Cosío, Rionansa, “peñas abajo” del bello, fértil y, por necedad
(in)humana expoliado río, junto al que, para bien o mal, el Sr. Merodio, mi serio
padre, y doña Gloria, feraz maestra de los 6 niños del pueblo, me moldearon para,
al menos, llegar vivo hasta hoy, acotando el libre territorio de mi infancia con
advertencias ficticias sobre riesgos tan alegóricos como que en el monte estaba
“el tío Camuñas”, junto al viejo
puente/arco, hoy estragado, del río, “el
hombre del saco”, carretera arriba/abajo “el sacamantecas” y en la otra ribera del Nansa más ogros para la mente
infantil, ajenos a la -hoy jaleada- mitología que dicen cántabra.
Rozadío, tubo conductor sobre carretera/plaza,
central eléctrica y puente/arco, hoy estragado.
Otra cosa. Supe entonces cómo el hombre que,
hijo de peón comunista alcohólico, fue mi padre, (in)civilmente domado por
preguerra, guerra y postguerra -hoy tan erróneamente valoradas-, tras ellas y -pienso
que- enojado decía en medio del -para el niño- ruido horrísono de la turbina
que, en la central, convertía la energía salvaje del agua amansada al entubarla
en eléctrica, para que “los de Santander”
y otros -los de Rozadío, no- tuvieran bombillas con luz en sus casas, dudar que
no se hubiera inventado cómo acumular -ni aún hoy- la energía generada, viendo
yo ahora que lo escuchado en los primeros 50s, con 6, 7 años y es recuerdo,
preciso, como si fuera ayer, sucede, con dolor para la mayoría, por avaricia de
unos pocos y lucro del 1%.
Sin la -cada día más evidente- irreemplazable
Rosa y más solo que la una, olvido/acepto por enquistado, forzoso lo del Nansa,
he descifrado la esfinge que hace años era la kilométrica, aún inactiva LAT a 400 Kv Soto
Ribera-Penagos-Güeñes-Itxaso, de la que, por afligir su casa en Penagos, nimby hoy “político-energético”, el consiglieri
Roberto Media no quería las columnas de 65 m., subestaciones y neoplásicas líneas
que -no lo hacen aún- decían llevaría fuera lo que generara la dañina industria
“renovable” eléctrica, aspirante a
destruir nuestro territorio, como hizo con el de Asturias, Castilla-León,
Galicia, el País Vasco,…, donde -hoy plutocrático- hasta Bildu hace ojitos a un capital -¡ay, don Quijote!- con cada día mayores,
más ilógicas infraestructuras energéticas, monstruos de los gigantes -solo en dinero-
Iberdrolo, Endeso, Repsolo, Edpo,…, a los que nutren lisérgico ruido -y luego
tacto- de vil metal, cómplice incuria política dolosa en lo facilitado por
sádicos fondos/medios de (in)comunicación, conseguidores locales e injusta
lentitud, en el mejor caso, de los tribunales, todo ello adobado -cada día más-
por siniestros grupos “políticos”.
Siniestros grupos “políticos” que serán nuestro
gran legado a la historia
Son insaciables, reforzados por el trato aquí,
-en especial cuando la Covid19- de la
ministra Ribera/Bacigalupo, hoy premiada -con canonjía y vitalicia soldada- por
los sectarios restos del naufragio de “Uropa”,
que agradecen sus útiles -para el 1%- cesiones “ambientales” como, entre otras 1) mejorarles el Tratado sobre la
Carta de la Energía, TCE de 1994,
la canonjía antijurídica de la ilógica cláusula Investor State Dispute Settlement, ISDS, "Solución de controversias entre inversores y Estados",
medieval momio para que las corporaciones litiguen con el resto, no en los
Tribunales, ante órganos ad hoc formados
por abogados -de las corporaciones- que dicen "árbitros”, con la -falaz- excusa de “energía limpia para todos” y la “uropea” exigencia de vanos “Planes
Nacionales Integrados de la Energía y el Clima”, PNIECs, sin participación informada en la España “excepcional de la Covid19”, 2) emitir la EAE, Evaluación Ambiental Estratégica de tal siniestro PNIEC, ¡tras aprobarlo! y 3) legislar también
ilegalmente, sin participación real, la Ley
del Cambio Climático y Transición Energética, LCCTE útil para el capital o, junto a otras tropelías, el RD-ley 23/2020, 23 junio, de medidas sobre
la energía,…, actos políticos que, (ab)usando del excepcional estado de alarma Covid19 de Sánchez el
Malo, en beneficio del capital dañaron dignidades, libertades, bienes y derechos constitucionales, socio-políticos,
culturales, denunciados-recurridos -como siempre
sin respuesta- por la Plataforma que, hace 15 años, impide, ¡tan
inútil es el poder!, el destrozo eólico en nuestro pequeño territorio.
Más claro, ni el agua del río
Todo es salvaje y pagamos tan caros los
desleales, absurdos “laudos” que el
25 pasado -¿acaso por vergüenza?- El País,
biblia liberal-progresista, titulaba que “Bruselas
exime a España de pagar por un laudo de renovables”, pues dice considerar
una “ayuda estatal ilegal” -de
ustedes y mía- los más de 100 millones € que nos reclama un fondo luxemburgués,
si bien -para evitar optimismos- puntualiza que las últimas resoluciones de injustos,
ilógicos laudos tienen un importe de casi 11.000 millones € ¿Será por eso que,
caritativos, los millonarios -que se dicen- políticos de la UE se burlan de
nosotros y nos recomiendan un “kit de la
Srta. Pepis”, para sobrevivir?
Coda liberal, no marxista, sobre Derecho y
Justicia.- Decía John Rawls, filósofo del Derecho, que para buscar Justicia,
hay que 1) relacionar los hechos con la realidad, 2) definir ésta con
precisión, 3) usar criterios y normas generales que, en su aplicación, 4)
valgan para todos, 5) tengan carácter público, 6) sirvan para ordenar el
conflicto planteado y 7) hagan que la mayoría acepte, sin esfuerzo de
razonamiento, que nuestro sistema es de aplicación general, además de al caso
concreto. Pues eso.