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sábado, 18 de abril de 2026

Lo cotidiano 153 De un octogenario Fernando Merodio 18/04/2026

Lo cotidiano 153

De un octogenario

Fernando Merodio

18/04/2026

14 abril 1946, Carmen y José, sin que nadie les exigiera las “garantistas” normas que a él reclamarían para irse, si quisiera, ahora, decidieron que, de la tiniebla previa pasara al relámpago posbélico alguien pellejudo, largo, rojo, hecho en Rozadío, 70 vecinos, peñas abajo del Nansa, donde José fue “Jefe Técnico” de los Saltos -ayer urgentes, abusivos siempre- que transformaban la energía del río en electricidad y dinero, viniera en Santander, provincia de ídem, Cajo, Fuente de la Salud, entre Valdecilla, los arenales del Barrio Pesquero, Campogiro y La Albericia, en la tierra y casa de sus bisabuelos maternos Yaya y Yayo en que, con ellos, vivían sus abuelos, Agustina y, ferroviario, Fernando, donde por primera vez chilló -mucho- y pataleó para, vuelto a Rozadío, patalear, chillar más, crecer, pensar con doña Gloria y su padre hasta llegar aquí hoy sabiendo que nació a los 15 años exactos de que unos comicios municipales propiciaran, en 1931, proclamar la II república española, no confundir con la I francesa de 22 setiembre 1792, 1 vendimiario año I, ni olvidar, para fijar referencias, que aquel 14 abril fue domingo de ramos.

Rozadio, territorio entre el río, la presa que (im)puso el padre y la tubería de la central eléctrica

Hoy, en la señalada fecha, acercándose a la postrer tiniebla rodeado de dolorosos vacíos, es lógico acudir a Vladimir Nabokov, autor de -además de la difícil y turbia “Lolita”- el atípico relato autobiográfico “Speak, Memory: An Autobiography Revisited”, dosis de inteligencia que, vertida con tinta en papel, empieza con un lapidario aserto: “La cuna se balancea sobre un abismo y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas”, siendo, cuando se han dado ochenta giros con la Tierra alrededor del Sol, muy obvio, lo del balanceo, la cuna y el precipicio como lo del relámpago, al haber amalgamado, con apariencia diversa, la infantil felicidad de Rozadío, el permanente humo que envolvía al padre inquieto por el hijo, la adusta seriedad de la madre, el lloro por el terciopelo negro con chorreras del “traje de primera comunión”, el rancio olor a cura salesiano o escolapio que, al no soportarlo, expulsaron -ambos- al buen alumno mal colegial, la radio en que oía -entre estertores- las Copas de Europa, ir a Madrid, pueblo grande, el ansia de libertad, las trastiendas con libros, el comunismo, decir no a “caminos” o, al tiempo que, invisible, un amor discreto lo empezaba a llenar todo, los ratitos descifrando el -fácil- arcano de lo -poco- que exigían para (re)coger -“libre”- la ilógicamente barata licenciatura en Derecho, la”mili” en marina, la boda, aquellas -no estas- CC.OO, y el feliz -fácil con ella- agitado lio de escaseces, hijos, maratones, New York, derrotas, alguna alegría lograda con el garrote tras -cosa del fascio- colegiarse como abogado, el vació -hoy- de soledad y, sin casi enterarse,… octogenario.

El Roto 16.04.2026

Sensación/cementerio actual, ¿a qué se debe?, del octogenario

“Todo cirujano lleva en su interior un pequeño cementerio al que acude a rezar de vez en cuando, un lugar lleno de amargura y pesar, en el que debe buscar explicación a sus fracasos”, sustituyo “cirujano” por yo mismo, “ser humano”, y agradezco a Rene Lench que lo escribiera para introducir “Ante todo no hagas daño”, frase de Hipócrates, 460 a.C., y título del libro de, neurocirujano, Henry Marsh, regalo del urólogo que, con vocacional saber y cirugía robótica Da Vinci, extirpó, hace 10 años, de la próstata del octogenario al mismo mal bicho que, en 1963, como los nazis y su sucio cotidiano trabajo en el lager de Auschwitz, se había llevado por delante, entre gritos de dolor, al abuelo Fernando y, al tiempo que médico y Da Vinci abatían al huésped del hoy viejo y lo sustituían por un síndrome compartimental, otro, ese metastásico, mataba a Jose, su hermano menor; es un cementerio que El Roto plasma en la viñeta de arriba como una ruina que, incluso sin el duro peso de ser octogenario, explica lo que hay y aconseja no dejar entrar al viejo que nos sitia y recordar Rozadío, al Madrid, el garrote legal justo, a Rosa,… para marcharse de aquí -no obligado- cuando se quiera.

https://youtu.be/w5OHhClF5wg?si=h_9p-Wltb7HArnge

Repito una vez más, no dejes entrar al viejo… y márchate cuando te dé la gana

En el inicio, al nacer, se inspira, mientras en el fin, al morir, se expira lo inspirado e, inspirando y expirando, se agota la corta, cortísima vida por la que -para que sea digna, merezca la pena- en general, se hace poco, siendo absurdo lo que muchos llaman vivir, dilapidando el poético, apretado efímero haz -“conjunto de partículas o rayos luminosos de un mismo origen”- de luz, ceñido por -distintas normas de- el poder que, con etéreos, forzosos modos (di)rigen hasta el “nasciturus”, concebido no nacido o, rizando el rizo, el “cogniturus”, ni siquiera concebido, que descubría el hoy anciano en su lejano -fugaz- lapso para “titularse” en Derecho, al tiempo que inspiraba para vitalizar el cuerpo en que le confinaron y expiraba para aflojar el obligado encierro, siendo nacer -para muchos- solo prolongar la muerte de su previo negro, eterno tramo prenatal de Nabokov, mientras que morir es nacer al también lóbrego lado postvital de la misma tiniebla…, siendo en medio donde, todos -y cada uno- tenemos nuestra oportunidad, la “breve rendija de luz” que, sin piedad, (de)muestra no haber otra opción que aceptar -capaces, humildes- próximo e ineludible el final, que hizo a Henry Marsh afirmar, tras diagnosticarse un tumor cerebral, que “prepararse para morir tiene mucho que ver con haber tenido una buena vida”, concepto indefinido que, para él, fue amar su dura profesión, igual que para el de la Ley/garrote lo fue amar la suya -propia-disfrutando aquél, además, al construir mesas de madera o éste al correr por correr… mientras pudo, fatigándose ambos en mejorar la “rendija”, intentando colaborar, lógicos y leales, a que la -poca- luz no sea lúgubre como las dos tinieblas, pues, dijo Nietzsche, la vida solo tiene sentido si se entiende como lapso para hacer efectiva la libertad del individuo humano, servil -casi siempre- a lo peor social, que le transforma en mero reflejo/esclavo de lo que domina con la forma de un -dicen- “sentido común” que para el noruego Kjell Askildsen es “duro de roer y ha destrozado muchas decisiones sensatas” en el corto lapso que, por estar “lleno de insensatez y confusión, la falta de libertad tiene profundas raíces y la esperanza de igualdad disminuye”, necesitando inquirirse: “¿cuándo llegará una nueva estirpe que entienda el significado de la palabra igualdad, una estirpe de jardineros e ingenieros forestales que talen los grandes árboles que dan sombra a todos los pequeños, y quiten los malos brotes del árbol de la ciencia”, metáfora de lo que, sin remilgos buenistas, debiera ser dedicación/espíritu de vida.

Henry Marsh detectó un tumor en su cerebro de 73 años, parecido ya a “una nuez reseca flotando en un mar de líquido cefalorraquídeo contenido dentro del cráneo”, grave como lo de la próstata del octogenario que, igual que aquél, fue fuerte y perdió el -poco- pudor para “asumir la fragilidad” que le acosaba al repartir/recibir golpes a diestro y siniestro en el raudo viaje por la breve rendija de luz a que -a los 15 años de “aquella república”, domingo de ramos- le trajeron, generándole, hoy, dudas de neurocirujano previas a una operación de final incierto que, pues el mal en el cerebro de Rosa no era operable, no se había planteado: ¿sabes si quería vivir dependiendo?, ¿la quisiste lo bastante para cuidarla cuando dependió?, respondiendo afortunado ambas tajante, afirmativo y, tras ello, en lo ineludible incontrolable con que solo se puede (con)vivir/morir decidió -utópicas ya las maratones- aumentar viejas fatigas de otras carreras de fondo cuya meta habían fijado, terapéuticos, Robespierre, Danton, Marat, Desmoulins,…, revolucionarios jóvenes ilustrados francesas, en la eterna búsqueda de la fraterna libertad igualitaria, para la que aquí ahora hay tarea.

El Roto 23.06.2024

Buena imagen, pero el precio es, incluso, mucho más caro

Coda sobre la -útil para unos pocos- Covid19.- Es este un mundo de dañinas ficciones como esa “pandemia” con 112,000 muertos en 2020-2022, un 0,23% de la población en 3 años, 0,08%/año, casi todos mayores de 70 que fueron útil disculpa para tapar, con dolor, bocas e imponernos, con ayuda de la -aún vigente- “progresista ley mordaza”, represivos -no Leyes- decretos y decir ”transición energética” a regalar al insano 1%, causa del caos climático, territorio de todos para, ilegales, polígonos eólicos, huyendo cobardes de un debate público con los -muy pocos- que, con solo el trueno de la razón en marcha, se oponen en tal lucha a vida o muerte, en la que Santiago Alba Rico y otros se han sumado a la poco sana “defensa del tinglado” de los chelis de Galapagar y la PSOE de Sánchez el proxeneta Malo/Begoña & Co, tan real, todo ello pese a que, ayer, la historiadora, “Mujeres y poder”, Mary Beard, feminista seria, vinculaba la duración de regímenes injustos/ilógicos -como el, peor de lo que parece, nuestro actual-, además de y por encima de la debida a la represión, la que genera la pasividad cobarde ajeno a la ejemplar lucha de, vecinos de nuestro sur -solo con el octogenario infiltrado- que vence, a la aleación de obscenos poderes peligrosos del oligopolio bancario/energético y el ”progresismo populista”; el viernes veía, melancólico y sólo, “El puente de los espías”, de Steven Spielberg, la “guerra fría”, Vilian Fisher/Rudolf Abel, espía soviético y su abogado USA, agradecí que al -hoy- octogenario Rosa, pese al miedo, siempre le entendiera/apoyara en su uso de la Ley como garrote contra los -de verdad- malos, pues sabía que, “No importa lo que los demás piensen. Tú sabes lo que has hecho”.

Nos ponen malas mordazas caras y nos usan como perros

sábado, 29 de marzo de 2025

Lo cotidiano.97 De energía cara, gigantes y corrupción rampante Fernando Merodio 29/03/2025

Lo cotidiano.97

De energía cara, gigantes y corrupción rampante

Fernando Merodio

29/03/2025

El control de la energía -excesiva y cara- lo condiciona(rá) todo y, avatares de mi vida, siempre me moví en su entorno, de niño entre centrales, presas y canales, luego líneas de muy alta tensión y hoy infraestructuras eólicas gigantes, habiendo explicado con latosa porfía de viejo nacido el 14 abril 1946 en la Fuente de la Salud, Cajo, Santander, con el Barrio Pesquero a la vista desde la casa de mi abuelo, que, a partir de aquel día, viví -mis progenitor fue técnico con algún mando en Saltos del Nansa- 7 felices años en Rozadío-Cosío, Rionansa, “peñas abajo” del bello, fértil y, por necedad (in)humana expoliado río, junto al que, para bien o mal, el Sr. Merodio, mi serio padre, y doña Gloria, feraz maestra de los 6 niños del pueblo, me moldearon para, al menos, llegar vivo hasta hoy, acotando el libre territorio de mi infancia con advertencias ficticias sobre riesgos tan alegóricos como que en el monte estaba “el tío Camuñas”, junto al viejo puente/arco, hoy estragado, del río, “el hombre del saco”, carretera arriba/abajo “el sacamantecas” y en la otra ribera del Nansa más ogros para la mente infantil, ajenos a la -hoy jaleada- mitología que dicen cántabra.

Rozadío, tubo conductor sobre carretera/plaza, central eléctrica y puente/arco, hoy estragado.

Otra cosa. Supe entonces cómo el hombre que, hijo de peón comunista alcohólico, fue mi padre, (in)civilmente domado por preguerra, guerra y postguerra -hoy tan erróneamente valoradas-, tras ellas y -pienso que- enojado decía en medio del -para el niño- ruido horrísono de la turbina que, en la central, convertía la energía salvaje del agua amansada al entubarla en eléctrica, para que “los de Santander” y otros -los de Rozadío, no- tuvieran bombillas con luz en sus casas, dudar que no se hubiera inventado cómo acumular -ni aún hoy- la energía generada, viendo yo ahora que lo escuchado en los primeros 50s, con 6, 7 años y es recuerdo, preciso, como si fuera ayer, sucede, con dolor para la mayoría, por avaricia de unos pocos y lucro del 1%.

Sin la -cada día más evidente- irreemplazable Rosa y más solo que la una, olvido/acepto por enquistado, forzoso lo del Nansa, he descifrado la esfinge que hace años era la kilométrica, aún inactiva LAT a 400 Kv Soto Ribera-Penagos-Güeñes-Itxaso, de la que, por afligir su casa en Penagos, nimby hoy “político-energético”, el consiglieri Roberto Media no quería las columnas de 65 m., subestaciones y neoplásicas líneas que -no lo hacen aún- decían llevaría fuera lo que generara la dañina industria “renovable” eléctrica, aspirante a destruir nuestro territorio, como hizo con el de Asturias, Castilla-León, Galicia, el País Vasco,…, donde -hoy plutocrático- hasta Bildu hace ojitos a un capital -¡ay, don Quijote!- con cada día mayores, más ilógicas infraestructuras energéticas, monstruos de los gigantes -solo en dinero- Iberdrolo, Endeso, Repsolo, Edpo,…, a los que nutren lisérgico ruido -y luego tacto- de vil metal, cómplice incuria política dolosa en lo facilitado por sádicos fondos/medios de (in)comunicación, conseguidores locales e injusta lentitud, en el mejor caso, de los tribunales, todo ello adobado -cada día más- por siniestros grupos “políticos”.

Siniestros grupos “políticos” que serán nuestro gran legado a la historia

Son insaciables, reforzados por el trato aquí, -en especial cuando la Covid19- de la ministra Ribera/Bacigalupo, hoy premiada -con canonjía y vitalicia soldada- por los sectarios restos del naufragio de “Uropa”, que agradecen sus útiles -para el 1%- cesiones “ambientales” como, entre otras 1) mejorarles el Tratado sobre la Carta de la Energía, TCE de 1994, la canonjía antijurídica de la ilógica cláusula Investor State Dispute Settlement, ISDS, "Solución de controversias entre inversores y Estados", medieval momio para que las corporaciones litiguen con el resto, no en los Tribunales, ante órganos ad hoc formados por abogados -de las corporaciones- que dicen "árbitros”, con la -falaz- excusa de “energía limpia para todos” y la “uropea” exigencia de vanos “Planes Nacionales Integrados de la Energía y el Clima”, PNIECs, sin participación informada en la España “excepcional de la Covid19”, 2) emitir la EAE, Evaluación Ambiental Estratégica de tal siniestro PNIEC, ¡tras aprobarlo! y 3) legislar también ilegalmente, sin participación real, la Ley del Cambio Climático y Transición Energética, LCCTE útil para el capital o, junto a otras tropelías, el RD-ley 23/2020, 23 junio, de medidas sobre la energía,…, actos políticos que, (ab)usando del excepcional estado de alarma Covid19 de Sánchez el Malo, en beneficio del capital dañaron dignidades, libertades, bienes y derechos constitucionales, socio-políticos, culturales, denunciados-recurridos -como siempre sin  respuesta- por la Plataforma que, hace 15 años, impide, ¡tan inútil es el poder!, el destrozo eólico en nuestro pequeño territorio.

Más claro, ni el agua del río

Todo es salvaje y pagamos tan caros los desleales, absurdos “laudos” que el 25 pasado -¿acaso por vergüenza?- El País, biblia liberal-progresista, titulaba que “Bruselas exime a España de pagar por un laudo de renovables”, pues dice considerar una “ayuda estatal ilegal” -de ustedes y mía- los más de 100 millones € que nos reclama un fondo luxemburgués, si bien -para evitar optimismos- puntualiza que las últimas resoluciones de injustos, ilógicos laudos tienen un importe de casi 11.000 millones € ¿Será por eso que, caritativos, los millonarios -que se dicen- políticos de la UE se burlan de nosotros y nos recomiendan un “kit de la Srta. Pepis”, para sobrevivir?

Coda liberal, no marxista, sobre Derecho y Justicia.- Decía John Rawls, filósofo del Derecho, que para buscar Justicia, hay que 1) relacionar los hechos con la realidad, 2) definir ésta con precisión, 3) usar criterios y normas generales que, en su aplicación, 4) valgan para todos, 5) tengan carácter público, 6) sirvan para ordenar el conflicto planteado y 7) hagan que la mayoría acepte, sin esfuerzo de razonamiento, que nuestro sistema es de aplicación general, además de al caso concreto. Pues eso.

domingo, 5 de febrero de 2023

257 Los domingos cavilar Despeñados con el “solo sí es sí” Fernando Merodio 05/02/2023

 257 Los domingos cavilar

Despeñados con el “solo sí es sí”

Fernando Merodio

05/02/2023

“Otros se fatigaron/ y vosotros os aprovecháis de sus fatigas” (San Juan 4, 39).

  “Me gusta estar en compañía de exploradores” (J.M. Barrie, autor de “Peter Pan”)

“No puede afirmarse que quien no se resiste ni se niega expresamente está consintiendo, pero por mucho que la ley diga que ‘solo sí es sí’ habrá que demostrar, igualmente, que no dijo que sí” (Mercedes García Arán. Catedrática de Derecho Penal).

Siendo cierto que, engañados por sinvergüenzas ineptos, nos despeñamos, suelo cavilar sobre mis emocionados recuerdos de Rozadío, el Robacío que José María de Pereda identifica en una breve cita de “Peñas arriba” como lugar de origen del buen Chisco, fiel criado de don Celso y Marcelo, señorito madrileño, pues era -y es- Rozadío un muy pequeño pueblo, entre 50 y 100 vecinos, de la cuenca media del río Nansa, dañado por la (in)humana codicia del dinero que, al construir subestaciones eléctricas, canales, la Cohilla y otras presas menores en años muy duros, robó su agua sin pagarla, hirió al río, reprimió su fiero, natural bramido peñas abajo; el Rozadío en que, años después, un niño vivo, canuco, ojos garzos, vivía los primeros afectos de la familia que Freud le explicó más tarde, empezaba a andar, hablar, leer, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir, disfrutar la fascinante mentira de las aventuras del barón de Münchhausen, ilustradas por Gustavo Doré, honrar a doña Gloria Cubas, su primera maestra, querer y temer a quienes estaban enfrente, rozarse, compartir lo natural, el monte, el árbol, el río, el pájaro, el jabalí, el zorro, el lobo,…, explicar la mar a otros niños que, ¡tan cercano!, no lo conocían, trepar pindias peñas, hacer sopas en el río con los mismos morrillos que lanzaban los pastores a ovejas y vacas o, grandes y apilados, formaban morios que dividían el verde en mil pequeñas haciendas, 4 niños y 3 niñas despertando a la vida mientras “consentían” indagarse, daban patadas a un balón, lujo cuadrado entonces, rodaban el aro, se aventuraban en consentidas estivas de fruta ajena, comían “andrinas” y moras de las zarzas, se ortigaban y arañaban, daban formas diversas a las varas del avellano, disfrutaban, resistían, apartaban la vista de la horrísona degollina, pública, cruel, alimenticia matanza del chon,…, aquel niño llevó orgulloso a Santander, con 7 años, la u final del habla de aquel valle de la montaña profunda, esa u que en la ciudad le señaló pueblerino que había absorbido por los poros de su cuerpo lo primero y más importante de sus primeros andares en la España triste, injusta y gris del cruel farsante consentido que fue Franco y lo mejor del pueblo en que vivió, feliz, una infancia afortunada.

 "Nansa abajo, aquí empezaba todo"

Pasados 70 años, hoy sé, con Rainer María Rilke, que “la única auténtica patria del hombre es su infancia” y no se debe pensar “que el destino sea otra cosa que la plenitud de esa infancia”, mientras Séneca me enseñó que “Patria est ubicunque bene est”, que la patria está donde estemos bien y, mezclado con recuerdos de aquel niño y aquel pueblo querido, con afán seriamente comprometido contra lo duro que siempre ha sido -y es- lo que egoísmo y miedo han dado en llamar vida, mantengo un cierto regusto satisfecho al constatar que aquellos recuerdos me hacen barruntar lógica la idea de que soy miembro de una patria, un patriota, un tranquilo, viejo y melancólico patriota con un amor -casi- físico por sentimientos que al tiempo son desinteresados, egoístas, generosos, ciegos, vinculados a fatiga, razón y ancestros, percepción que explica de modo insuperable, sabio en Marx, el novelista, crítico de arte, pintor, poeta,… John Berger, con especial pálpito en los relatos de “Puerca tierra”, primer libro de la trilogía “De sus fatigas”, como el bello poema “Hierba”, en el que dibuja una sexual relación con la siega, “Mañana / jadearán las guadañas / al caer sus ropas”, cerrándola en amorosas estrofas, “Y me cegará el sudor / cuando la cargue / segunda mujer bajo mi techo”; una relación de amor, patria, ancestros incrustados en el tuétano, placenteras fatigas, restos de lo querido, lo bien hecho, sexo,…; al menos, a mí me lo parece y lo aprecio como emoción distinta de la que, a su modo local, medroso, conservador, egoísta, enfrentado a las revoluciones de su tiempo, narra José María de Pereda en “Peñas arriba” cuando, acabando el libro, explica que en su relación con la tierra, con el duro y hermoso, lindante con Rozadío, valle de Tudanca, Tablanca, “tan cabal, tan intensa, tan continua ha sido mi felicidad en ese tiempo que a veces me espantan los temores de que no haya sido mi gratitud tan grande como el beneficio recibido, y un día me hiera la justicia de Dios en lo que más amo, para recordarme lo que le debo”, creando una relación metafísica, religiosa, mística, que vincula al mito de una tierra bella y dura que, en metáfora, se levanta hacia el cielo, peñas arriba, relación con la que Pereda, burgués, hombre de ciudad, distinto del marxista Berger, disocia al campesino de lo real, la vida, el día a día, su patria.

 "Mis bisabuelos, 'el yayo' y 'la yaya', labriegos"

Pienso que, aunque uno de mis hijos me critica que “la idea de hablar de uno mismo siempre es peligrosa”, merece la pena asumir el riesgo consciente, al precio incluso del ridículo, e intentar decir lo que se piensa, equivocarse, evidente, en el intento y lo hago ahora integrado en una pequeña, activa, coherente Plataforma que frena en seco la tropelía energética del deslenguado fascista Revilla, para quien lo de los trenes “es una chapuza incalificable y tienen que rodar cabezas", así que, informado, uso la cruel idea del inepto gandul y le pregunto: ¿Qué cabeza rodará por lo que, durante más de 15 años, han causado tus ilegales chanchullos con los polígonos industriales eólicos?

En otro pequeño rincón de la memoria tengo a ACAAT, otros exploradores, asociación de nombre críptico que -siempre- me recuerda al ofuscado, tenebroso capitán, perseguidor del Leviatán, de la monstruosa ballena blanca, Moby Dick, una asociación cuyo nombre fue simple acróstico de gente seria agredida que se enfrentó al abuso, la estupidez, la injusticia y la insolidaridad rampante, que luchó, porque quiso, a cara descubierta contra el horrible poder que define la ilógica alianza de Administración lejana y próxima, empresas eléctricas, bancos,… y que , con su ejemplar rebelión cívica, en 1988 frenó un salvaje ilegal, dañino e innecesario -salvo para “ellos”- tendido eléctrico, pues lo decidieron TS, dos veces, y la UE; fueron años de fatigosa, desigual lucha siempre acompañada del horrísono, aturdidor ruido de la presión abusona del “delirante” Vocento que controla el capital vasco, en especial sin fatiga, solo con dinero, Iberdrola, mientras la gente de ACAAT, enfrente del capital, tenía que pedir permiso en sus trabajos, usar sus días para ver sobre el terreno cómo, con la permisiva mirada del (des)gobierno próximo y lejano, las eléctricas -siempre- ocupaban  dominio público y privado con una enorme subestación y tendidos gigantes, alevosos y nocturnos desviaban arroyos y dañaban el más importante humedal interior de nuestro pequeño y marginado territorio, obligándonos a asistir a la impúdica exhibición de legaloides triquiñuelas que fingían justificar su penúltimo desaguisado: era una asociación que amplió el tamaño de alguna de las bolsas de resistentes de que escribía John Berger y me provoca recuerdos, reflexiones subjetivas pero reales de las que solo yo respondo y que, sin duda, son búsqueda del mejor método que me lleve -de nuevo- a Rozadío, a Neverland, al País de Nunca Jamás, a la infantil patria, en que vuelva a ayudar a Peter Pan y los niños exploradores o, al menos, lo intente.

Hoy, bancos y eléctricas tienen sus mayores beneficios históricos, llamamos fijos discontinuos a los parados, el salario mínimo sube menos que la inflación subyacente, luego baja, la desigualdad nos devora,… y, al tiempo. las incapaces, cada día más adaptadas al etilo burgués, reprimidas/represoras, enfurruñadas fingen pensar, dicen poder y, una vez consolidada la de violencia de género, se enfangan en otra -también coercitiva- nueva ley que, a las viejas diferencias une enfrentar -aún más- a hombres y mujeres, una ley indocta, no pensada que, para destruir -lo poco que queda de- la grata relación sexual, decreta algo tan original, reclamo de detergentes como “solo sí es sí”… siempre que, además, lo certifique un notario, obviando, sectarias, a la -para ellas machista- catedrática de derecho penal que exige a quien acusa “demostrar que no dijo que sí” ¡Ay, lo que estas harían, de pillarlos, a los niños de Rozadío!

"Mi hermano y yo, el mayor, junto a la presa que frenaba al Nansa en Rozadío"