sábado, 8 de agosto de 2026

Lo cotidiano 169 De Ceuta, buenismo, asesinados y (des)memoria del Mal Fernando Merodio 08/08/2026

Lo cotidiano 169

De Ceuta, buenismo, asesinados y (des)memoria del Mal

Fernando Merodio

08/08/2026

El confuso vocablo “buenismo”, tan aplicable hoy aquí, es depósito de cruel maldad y la RAE lo usa para definir algo/a alguien que “ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia y actúa con excesiva tolerancia”, siendo tal modo de actuar, dañino en especial si, como aquí, además de practicarse en exceso, se hace en favor solo del buenista -que, además, es el Malo- y daña a la mayoría del resto con su falta de ética bondad justa; Nuremberg y su tribunal de -igual que todos- los que ganaron, sirvió -y aún se usa-, mejor que jueces, fiscales, siquiatras,…, como la alumna/amante del oscuro Martin Heidegger Hanna Arendt explicó, tras advertir la falta de norma previa para juzgar lo ocurrido, vinculando todo ello a las serias exigencias del contrato social y (des)vincularlo, con buen criterio, de las nimias excusas usadas para hilvanar una -torpe- justificación de la responsabilidad por lo ocurrido allí en base a (i)lógica obediencia (in)debida y, al tiempo, saber interpretar en su justo término la llamada -por ella- “banalidad del mal”, siendo lo real, cierto que en aquel juicio no hubo contrición y los hechos juzgados se han repetido, repiten y repetirán mil veces.

Modelo de “buenismo” en Nuremberg. ¡Qué buenos fueron “los otros  y “su” Ley!

En el ámbito de la filosofía jurídica, tal difícil buenismo, aquí en boga, justifica pactar dañino, falaz -lo que sea con quien sea- contra el resto, en base a, sin razón práctica y ajeno al bien justo, irreales derechos y normas inmorales que exigen ilimitada cesión en caso de -sea el que sea- conflicto que, con bobalicón, bondadoso aspecto irreal de trampantojo y derechos imposibles, complica, impide incluso una normal convivencia social, debilita la Ley y, con ella, la justicia práctica, generando indefensión -siempre- para los más débiles, al convertir la vida en solo inventario falso de buenos deseos; así pues, “buenismo” es, en esencia, -mal sin derecho- optar al equívoco camino de una “filantrópica generosidad” -con lo ajeno- a la hora de ejercerlo, de lo que sería paradigma -de haber podido- la lisérgica “Alianza de las Civilizaciones” -ponzoña en estado puro- urdida por, dañino, Zp con Recep T. Erdogan, que le -nos- habría devorado, en lo que algunos ven secularización masoquista de poner, angelicales, la otra mejilla, mientras para Zygmunt Bauman es buscar una “sociedad líquida” sin la solidez -mejorable- de lo viejo arraigado, el contrato social, la pareja y el grupo serio, el trabajo solidario,…, sustituido por -pues conviene al poder fáctico- la cansina inseguridad que, para el débil, es lo superfluo, efímero, precario, evidencia de que, casi siempre, “lo mejor es enemigo de lo bueno”.


Para ajenos al “buenismo” del Malo & Co: Beethoven, movimiento del Triple concerto, op 56

En lugar de tal fácil ruta “buenista”, hay quien se exige recorrer la que, con fatigosa ética, lleve a reales, buenas soluciones en una sociedad libre, igualitaria y justa, pese al escaso vigor colectivo y esa actual “cultura” de lo malo -fácil- que, con reiteración ruin, usa como -único- espantajo la -por ella creada y potenciada- “extrema derecha”, que, exagerando, identifica con “lo de Nuremberg”, debiéndose huir en el duro camino alternativo del falso “humanitarismo global” (i)lógico o multiculturalismo falso envuelto en caridad laica, que hoy dicen empatía y es muerte de lo personal, de la que es último/concreto horror “buenista” su -de ellos- irracional “regularización”, riesgo doloso de muerte/asesinato masivo de quienes -pobres- quieran huir, pues, para que no falte nada, tiene el toque hiperbueno de Sofía, situada hermana del pitecántropo gruñidor Puente que -anuncio del peor futuro- nos conduce a Ceuta, donde sus vecinos, junto a marroquíes y subsaharianos retacarán la -compleja- ciudad compactándola, anuncio de nosesabequé y actual evidencia -inhumana (i)lógica- de tantas muertes criminales, dolosas, preludio de la explosión… y el terror de no saber qué pasará después; eso, no otra cosa, es lo que, cierto, traerá -si le dejamos- el Malo.

Ceuta: 150 asesinados de “los otros” por -nuestro- “buenista” de vacaciones en La Mareta

Tras la siniestra hazaña de asesinar en el mar a 150 de los nuestros, el buenista Malo -que come a su hora y practica submarinismo-, se fue, sin mirar atrás, con la hija del proxeneta en jefe al Atlántico -otro océano-, Costa Teguise, La Mareta -pozo para agua de lluvia- que, ¡memoria histórica!, a fines de los 70, levantaron para el ejemplar Hussein I de Jordania, con helipuerto e ilegal acceso exclusivo, privado al mar, un arquitecto y un paisajista también modélicos, cediéndolo a, otro similar, Juan Carlos I y difuminando su historia para que lo gestione Patrimonio Nacional y lo usen, felices -y, por ahora- impunes, Sánchez el proxeneta Malo y Begoña…, la guinda, dos portentos.

Ufano, piensa en el tinglado que podría haber montado, allí, el bueno de Sabiniano

Buenista convicto, no le altera vivir en hábitats éticamente hediondos y así, avezados -sin duda, él y la catedrática- desde niños, hoy usan el inicuo palacete de La Moncloa destruido en la (in)civil guerra y reconstruido por Franco, 1949-1953, sobre casi 6 hectáreas, para la satrapía que, tras ocuparlo, entre otros, gente tan hedionda como Rafaèl Leónidas Trujillo, Saddam Husein o el psocialista/tendero venezolano Carlos Andrés Pérez, hoy lo disfruta él, Sánchez el proxeneta Malo, sin rubor propio, ni de la PSOE, Podemos, Sumar o como se diga ahora, con, incluso. 12 columnas del Palacio Arzobispal de Arcos de la Llana, “arrancadas de cuajo, sin miramientos”, para dar forma al que dicen “Salón de columnas”, donde se firmaron los Pactos -que el Malo desprecia- de la Moncloa, un palacete -lobotomizado para eliminar su memoria- franquista, que tanto le gusta e, insisto, tal sujeto hereda gustoso de aquel Franco, mientras en -esta- Santander de hoy, la PSOE, la PP y, el de los embutidos, Revilla, tenderos, asolaron nuestra Diputación, impar, único edificio oficial republicano, para, ¡memoria histórica!, en el solar, sobar millones en un -ilógico, caro- museo… de los burócratas -¿culturales?- que permitían a los arqueólogos robar estelas de Arcera, rico patrimonio -ese sí- cultural,… y veremos si algo más.

Fachada noroeste, de lado,  usada habitualmente para hacerse fotos/acceder al palacete de la Moncloa y, mucho más importante, la estela laberíntica de Arcera

Coda sobre “buenismo” con animales y asesinatos en Ceuta.- Mientras -me- (a)callo -parte de- lo que sé y pasa, disfruto leyendo el libro “Mi liebre y yo” que -sin soler hacerlo- elogio, de Chloe Dalton, inglesa experta -entre, por lo que leo, otras muchas cosas serias- en política, que narra su relación con un lebrato -cría de liebre, animal salvaje- recién nacido, mínimo -le cabe en la palma de una mano-, cómo le desazona el riesgo del cruel hábito de convertirlo, cual vulgar “amante” de los perros, en mascota y lo que le iba a costar, entre tanteos y tropiezos ciegos, sacarlo adelante para, al tiempo que disfruto leyendo, pensar en los palacios del proxeneta Malo, en él, con la hija de Sabiniano y sus “empresas”, en La Mareta, Husein y Saddam, en Ceuta, los marroquíes y subsaharianos a que -con maldad-          sus asesinos “buenistas” cada día hacen algo para abocarlos a una -muy mala, injusta, cada día peor- vida/muerte.

El Roto 30.07.2026

Actual exhibición extrema de “buenismo” humano con los animales, ¡pobres perros!

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