Lo cotidiano 170
Del silencio de los
corderos
Fernando Merodio
16/08/2026
Situación
actual, la novela y el film “The silence
of the lambs”, “El silencio de los
corderos” construyen una fácil, nada sutil metáfora sobre el estupor que causa
la calma social -general y sonora- ante al dolor/riesgo que, aquí hoy, de modo
continuo, sufrimos, sosiego opuesto al lastimero balido de jóvenes borregos al
sufrir -y previo a- su muerte en insanos mataderos que, aunque hoy tal matanza sea
menos física y dolorosa -dicen- que en los macelos, es aún industrial y genera
un lógico pasmo cotejar tal doloroso balido y nuestro cobarde silencio social
ante el injusto, grave, voluntario abuso que sufrimos -hoy más que nunca industrial-,
exigiendo equiparar nuestra injustificable sumisión con un inexistente silencio
de los corderos.
Nuestro
“carnicero” es, sin duda, menos poético y admirable, más vulgar y despreciable
Tal silencio nuestro es, aquí
ahora, cierto y lo causa, un psicópata genéticamente Malo -además tan bobo y
con tan poco que hacer que se movió por el eclipse- y, al abordar nuestro grave
problema, dudo si, además de pueril, será estéril -tan unidos están los actos del
psicópata al más sólido/sucio interés- el intento de pensar/explicar y escribir
sobre ello, al ser ilusa idea, no ya esperar que alguien de su ámbito -y cuadra-
atienda algo ajeno, sino que al menos, ¡es hoy todo tan ilógico e insano!, lo
entienda, abonando tal duda -cierto- que el poso de lectura es -casi- siempre el
que el lector quiere, pues, en general,
tras leer “se traduce”, pese a lo
cual, sé por John Berger que “uno debe
intentar escribir de tal forma que lo que escriba, aunque crea que tan solo lo
van a leer unos pocos, hable alto y claro si se lee en cualquier parte o en
todas partes” y venzo la metódica duda e, inseguro de eso -que dicen-
Estado de Derecho o -peor- democracia en que -veo- manda -siempre, cierto- el
capital, -venales- políticos, -injustas- leyes y -en el mejor caso, torpes- jueces,
sé que al miembro de la sociedad -de masas- nunca le emanciparán leyes,
gobiernos, naciones,… de aquellos, sino quien busque/encuentre lo común a todos
para, luego, hacer frente social contra el extendido virus individual del deseo
egoísta y ejercite la capacidad para eliminar míseros “pueblos” y -ahora claras- sus peores víctimas, sobre las que, cada
uno a su modo, Theodor Adorno, Walter Benjamin, Hanna Arendt, Jean-Luc Nancy,
Primo Levi, Jean Amèry, Viktor Frankl, Elie Wiesel, Imre Kerstész, Ian Kershaw,
Jürgen Habermas, Giorgio Agamben,…, ya han hecho la vital reflexión y señalado
-algunos- verdugos cercanos,… dando pautas para, atento, actuar –además de
contra el capital- contra ellos: ¡estúpidas naciones, vascos, catalanes,…!
El Roto 23.02.2025
Falta de palabras que causa el
dinero, acumulado como capital
Bella teoría que, cruel, choca
con lo real, a un lado egoísmo sin sustancia y al otro sustanciosa codicia,
como muestra El País que hoy apadrina
un tal Oughourlian, dinero libanés/armenio/francés al dar sobre “Marruecos y Ceuta” -con sus vecinos en
vilo- versiones/visiones tan diversas como: “la marcha azul de Ceuta destapa brechas en la UE”, “un análisis de redes concluye que la
avalancha fue ‘una operación organizada”, “a casi nadie importó el centenar largo de víctimas del episodio ceutí…
casi una anécdota” o “Marruecos
reclama el retorno al país de sus menores en España”, triunfante aquél y,
Sánchez el genético Malo, (a)sentado en “su” silente parlamento -solo- de
intereses que -sin debate- legisla, guerrea con -¡uf!- jueces y usa la sumisa
fiscalía, la útil última instancia -política- de tribunal constitucional, la burla
del CIS, la alarmante TVE del procaz
Ruiz y su cutre fifty.fifty,
Inchaurrondo, Cintora, el hijo de Pilar Miró,… enfrentado -sólo- al humillado
silencio de -torturados- corderos.
¿Alguien piensa que le entendieron?
Thomas Mann quiso informar a
todos y, en octubre de 1940, huido de Alemania, iniciaba una serie de cincuenta
y ocho charlas radiofónicas en la BBC sobre el peligro que para todos era
Hitler, irracional popurrí de nacional/“psocialismo” -¿suena- y racismo
alemanes, que, para mayor difusión, fue libro: “Oíd alemanes. Discursos radiofónicos contra Hitler”, narración
comprometida e inteligente sobre como nace el huevo en que crece la serpiente;
ya en agosto 1941, el autor de “Muerte en
Venecia” y “La montaña mágica”
avisaba que “lo que se llama
nacionalsocialismo, con amplias raíces en la vida alemana, es la forma
virulenta de degeneración de ideas que llevan siempre el germen de lo criminal,
no del todo ajenas a la vieja Alemania de la cultura, en que vivían bajo muy
gentil disfraz que decían ‘romanticismo’ -¿progresismo?- y era, en buena parte, grato y seductor
para el mundo”; lenguaje perverso del que el 15 setiembre 1942 advertía que
“no puede permitirse nada, por mínimo que
sea, después de todo lo que se ha permitido en el pasado” y seguir, tras
casi cien años, igual frente a la perversión de la palabra que, aclaraba Berger, consiste en que
“egoísmo”, “caos”, “regreso”, “manipulación”, “guerra”, “su interés”,…, pueda usarlas el poder
como “paz”, “justicia”, “progreso”, “democracia”, “igualdad”, “pueblo”,… y
así las use el Malo con los -dueños de los- medios, siendo urgente reto enfrentarse
al engaño, usar el verbo exacto, designar las cosas con su nombre, ser leal, no
dejarse usar por el poder y sus siervos, ni escuchar a saltimbanquis sin ideología
que de la nada fingen falsas estructuras con chuscos nombres, Podemos, Sumar,… para vivir del cuento,
a los que Rutebeuf, en el medievo -siglo XIII- dedicó cáusticas estrofas en “Pour l’amitié”: “Son amigos a los que el viento me trajo, / y el vendaval que ahora
bate mi puerta se los lleva. / Amigos que jamás fueron bien sembrados / y
fallidos. / Amigos a los que el viento arrastra”; realidad de una
(in)cierta (in)coherencia (in)digna, evidente en la -ya larga- “saga de Sánchez el Malo”, al que, ya macerado,
quieren suplir “seres” como José
Muñoz, cara burilada en piedra -véanle- en TV, voz de la PSOE en Valencia, “The
Offspring”, “El Descenciente”,
híbrido de otra gráfica saga, Alien:
Romulus, que, distinto al resto de “lamecaras”,
nace -dicen- de una mujer que -en el “progresista”
mundo LGTBIQ+- sin duda puede ser
Sánchez.
https://youtube.com/shorts/yHK_ikB0kyk?si=D7ypWvoWRkxD3-qr
No se alarme nadie, es sencillo, real como la vida misma y Muñoz un chupacaras” más
Experto en Mal, Malos y lenguaje, Robert Walser (1878-1956), admirado por Musil, Kafka y Benjamín, fallecido el día de Navidad de 1956 mientras paseaba el nevado paisaje del manicomio de Herisau, residencia de sus 23 últimos años, tras haber escrito a lápiz, 1924-1932, lo que llamó Microgramas, textos breves, dramas en verso y poemas, quinientas veintiséis hojas de amarillento papel de textura y formato varios, minúscula letra abigarrada de apariencia ilegible que exigió a dos expertos trabajar más de quince años para descifrarla y mostrarnos la pasión del autor que paseaba divagando sobre detalles efímeros o temas como el amor absurdo o la dificultad de no ser nadie, apreciando yo lo escrito en 1927 en hojas de calendario partidas por la mitad, de un minimalismo extremo, titulado “Quizás la mejor característica de esta época nuestra”, que él identifica, acaso, con “el desdén con que el obrero actual ha sido inducido a tratarse”, a no valorar “ni un ápice su labor, sino tan sólo admirar y asombrarse de la inactividad, de una vida de lujo y regocijo”, ya que “han sabido inculcarle que lo único que tiene un valor innegable es el dinero”, por lo que, “en cada obrero, habrá que pensar, se esconde un nuevo rico”, que “es el bufón de las coyunturas, el esclavo del mercado mundial en el que trabajan millones”, evidencia de que, ensimismado narrador sensible y prolijo de cosas pequeñas y grandes afectos, supo mirar hacia fuera, ver lo que había y escribir sobre ello, hasta que, devorado por la locura, lo dejó escrito, tan claro como lo hizo Brecht al decirnos: “Aprende las cosas elementales, / Para aquellos a quienes ha llegado la hora nunca es demasiado tarde. / Aprende el abecedario. No bastará, / ¡pero apréndelo! / ¡No dejes que te desanimen! / ¡Comienza! Debes saberlo todo”, mejor modo para que -por inane- no te sorba, ¡vaya fiasco!, un “lamecaras” como José Muñoz, The Offspring, El Descendiente.
Acabo
con un hecho, como aquí hoy todo, “histórico”, el 12 agosto 2026 veía cómo, igual
que me resulta, lógicamente, insufrible Sánchez el proxeneta Malo, vividos -algo
más de- ochenta años, siempre sin smártphone, carnet de conducir, tarjeta
bancaria, con el horror de Franco, la felicidad con Rosa y, ahora, sin ella ni
gafas de cartón negras, opuesto al insufrible Guardans y la -dicen- mayoría -digo
yo- ilógica, opté por gozar, en mi dura soledad actual, concluyendo “Raising Hare”, entrañable, humano relato
de Chloe Dalton sobre una liebre y el saber adquirido acerca de ella desde que
era un lebrato, esquivando así el sonso eclipse… ya eclipsado por el del
próximo año.
Flavita Banana 12.08.2026
Es
sabia Flavita y, como la niña, yo tampoco sé qué es una mascarilla, tuve una y -sucia-
solo la usaba, cuando -así se ganan el sueldo- me lo imponían las distintas
policías
Coda sobre
Sánchez el Malo y otras cosas.- Sólo desde hace dos años frente a, muy venal, la
política y jueces injustos con(tra) Rosa, (pre)ocupado, además, por -real,
aciago, omnipresente para el resto- ese Sánchez que okupa palacios erigidos
por/para satrapías, destilación de lo peor de la PSOE, Felipe/Guerra, Zp,
su pestilente familia y entorno investigado/encarcelado/pendiente, forajidos/ridículos/cursis,
Albares, Robles, Bolaños o Grande-Marlaska, homínidos irracionales, los dos
Oscar y carnívoras plantas de -solo- ornato, vuelvo a Walser y a la evidencia del
rebaño de silentes borregos para exigirme -tarea personal- hacer lo preciso y
aguantar hasta el fin sin acabar, en manos del Malo, como “esclavo del mercado mundial en que trabajan millones”, habiendo extraído
de la liebre del libro de Chloe Dalton una enseñanza en forma de sabia cita de
Ernest Thompson Seton, 1898, “los
animales salvajes no mueren de viejos. Su vida, tarde o temprano tiene un trágico
final. Solo es cuestión de cuánto tiempo son capaces de resistir frente a sus
enemigos”, que, inevitable, me lleva a otra reflexión -ésta mía-, sobre si
mi vida -de animal salvaje relativamente libre- no habrá sido demasiado
afortunada… y, por ello, ya larga.
Me relajo con lo que dice el violín. Movement 2 Violín Concerto Op.61 Beethoven



No hay comentarios:
Publicar un comentario