sábado, 20 de junio de 2026

Lo cotidiano 162 Del Apocalipsis: comienza el acabose Fernando Merodio 20/06/2026

Lo cotidiano 162

Del Apocalipsis: comienza el acabose

Fernando Merodio

20/06/2026

Duro tiempo éste que, por sus desastres -lejanos y cercanos- remite a la primera palabra del libro, Apocalipsis, del griego revelación, desvelamiento, llamado, por ello, Libro de la Revelación de Juan, siervo de Jesucristo, Ap 1:1, que vivió exiliado en la isla de Patmos, último libro del Nuevo Testamento -alianza, pacto, contrato- y, por ende, de la Biblia -texto propio de distintas comunidades de creyentes, ¡fe!- construido sobre tres géneros literarios: epistolar -une escritor/emisor con destinatario/receptor-, apocalíptico -se sirve de metáforas o símbolos para reflejar el sufrimiento del pueblo judío- y profético -por inspiración que dicen divina anuncia algo distante o futuro-, un texto del siglo I que, mediante el uso de referencias históricas y culturales, de figuras como la Mujer vestida de sol, la Serpiente, el Dragón de siete cabezas o la Bestia y simbología numérica, intentaba alejar a los primeros cristianos de las -para ellos nocivas- manos de la herética cultura imperial romana, siendo evidente en su contenido una profunda real pretensión, para cuya fijación deberá tenerse en cuenta la metafórica condición de mensaje, señal o símbolo positivo que tiene el libro, ajeno al gran cataclismo/desastre o al horror que, inspiró Joseph Conrad, filmó F.F.Coppola y, en referencia a su título, nos remite a un loco.

Son tiempos, sin duda, para leer, ¡uf, que duro!, el Apocalipsis y adelantarse al ¡horror del loco!

Muy viejo ya, octogenario sano y, sin duda, condicionado por ello, recurrente, acude a mi la vieja, apocalíptica idea de estar viviendo el final de -junto al de mi vida- algo importante, global, de todos, asentado en cosas parte de la vida de hace 70 años, en los tristes, aburridos, incómodos oratorios de los -varios- colegios en que intentaron viciarme con horrorosos sermones sobre la eternidad del terrible infierno que el sermoneador equiparaba al ilimitado tiempo preciso para retirar mil veces, uno a uno, los granos de arena de la playa del Sardinero o vaciar con una cuchara toda el agua de nuestra mar, masoquismo de la -que decían- semana santa, dolor por el crucificado hace 20 siglos -del- que (ab)usa dúctil, hábil el papa al que aplaudieron, ignaros, los desorientados políticos, miedos útiles, insisto, en lúgubres oratorios, sermones, tétricas historias del clavado a la cruz,…, con la fortuna del (des)orden neuronal que me regalaron doña Gloria, maestra en Rozadío, y el Sr. Merodio, mi padre, avivado por el altavoz de años sobre el fuerte trueno de la razón en marcha generado por lecturas de sabios que aclaraban lo horrísono de oratorios, sermones, miedos, evangelios mal leídos, intereses ajenos,…, todo ello asentado en una infancia no -del todo- perdida y la feliz memoria de gratas imágenes, olores, sabores, sonidos, (con)tactos que diluían lo -en el sentido más usual- apocalíptico que otros pretendieron inyectarme en vena, haciéndome ver -con el tiempo- que el bello, hermético Libro del Apocalipsis -que me fue- leído a espantosos fragmentos como -mal- evangelio y, en griego, remitía a revelar, des-cubrir, como la ninfa homérica Calipso, que cubrió, ocultó a Ulises, en el duro trance de su Odisea, facilitándome intuir, ya en la cara norte del trayecto vital, que Apocalipsis no tiene por qué ser lo que creía, ¡uf la fe!, en la infancia de -insisto, es preciso- oratorios, sádicos sermones para masoquistas, miedos, evangelio oído a trozos, interés ajeno eterno, sino esa cosa a la que colabora el -poco edificante- desfile político occidental y sus -hasta ayer- dos Estados-partido básicos: el del Este, comunista, y el del Oeste, Estado de Derecho/bienestar que, tras fracasar el primero en el prioritario objetivo marxista revolucionario de “humana emancipación”, territorio de máximos, su ruina es -hoy lo vemos- la del -llamado- Welfare State/Estado de bienestar, Apocalipsis que genera el absurdo, inhumano, egoísta hedonismo, a manos de la -siempre poderosa- naturaleza cabreada.

Mi visión del Apocalipsis, triunfo de lo natural/verde que devorará la técnica/automóvil/edificio

Me agobio y acudo, en busca de -más- ayuda, a Alain Badiou, filósofo francés, a sus serias ideas que rebajo a mi nivel aquí ahora, para ver que el Apocalipsis temido nace al mutar el Estado -que dicen- de Derecho, Welfare State/Estado liberal/caritativo de bienestar o sistema parlamentario de empresas/partido hacia esa cosa que -solo en su interés- usa para (ab)usar el capital financiero o, más claro, el “mercado”, que –a su conveniencia- avaro, impone un (re)torcido Derecho ad hoc, incluso su desuso si -a ellos- interesa, supliendo -para explicar- a filósofos -que piensan- por lelos ubicuos que, con medios públicos, de todos, (des)informan: Bueno, Intxaurrondo, Cintora, Javier Ruiz y su -necesitada de explicación- exhibicionista fifty fifty,… que -con insistencia intentan imponer lo que beneficia a quien paga con -dinero de todos y- obsceno, dócil uso de medios de (in)comunicación públicos, queriendo consolidar con tal “desvelamiento” la actual/injusta circulación del capital, del que son agentes, fingiendo con mentiras que -también- circulan “ideas” de -of course- ideólogos de cámara que, para empezar, suplen la troncal, urgente “emancipación global”, eje de la lucha social revolucionaria, cultural de 1792 y de, poco después, la marxista, por progresistas, viciadas ficciones transversales, envueltas con el -para ellos- útil Derecho, dañina, atroz, injusta aleación -mala- de filosofía, política, derecho,…, que, tras propiciar -aquí ahora- que Sánchez el Malo, ZP, el nazionalismo -golpista o del tiro en la nuca-, Begoña, Avalos o un interminable etcétera no estén en la cárcel, usa contra el resto, nosotros, el garrote/ley mordaza como instrumento, básica prótesis socialmente (in)útil que frena el vital flujo de quien piensa frente al que -solo- manda.  

El Roto 17.06.2026

Es lo que hay, siendo muchos -y cada día más peligrosos para todos- los flautistas

Insisto, pues es determinante, en lo del Derecho como artefacto del poder y resalto la dificultad de que Ley y Verdad coincidan, pues imponer normas por la fuerza no tiene nada que ver con Verdad, pudiendo, así, decir que si el Derecho impuesto es núcleo esencial del Estado y está, además, en manos de, burocrática, una Administración de (in)Justicia, un pensar axiomático, filosófico, impide a tal Estado ser -y reconocerse- defensor de la Verdad, como confirman la práctica y la muy gastada afirmación -negativa- de que el Estado de Derecho, que dicen democracia, es el “menos malo de los sistemas organizativos”, evocación expresa de que el mismo es -filosóficamente- opuesto a valores serios, pese a lo cual, lo mismo la derecha, extrema o no tanto, que el progreso hacia la nada, se apoyan por igual, útiles para pocos, en jueces, fiscales, policías, verdugos, carceleros, médicos, psiquiatras, burócratas,…, la represión, así que, tras reflexionar sobre “emancipaciónvsDerecho” buscando solución filosófica al irritante caos desigual, enoja ver las trampas que, sin siquiera respetar -de ellos- su Ley, igual la derecha que, más peligroso, el “progreso de la violeta”, partidario del pacto y una ñoña, falsa paz perpetua que, en su tumba, haría a revolverse Kant ante la cutre demagogia para descerebrados que, a partir del fascio, sufrimos, haciendo que, ver moribundo al sistema, solidario y serio, teorizando sobre la -muy difícil- humana “emancipación”, nos obligue a huir, a refugiarnos en aquel Spinoza, filósofo judío que explicó cómo “Homo liber de nulla re minus quam de morte cogitat”, que al hombre sabio le preocupa la vida, no la muerte, así que, agotada por corrupción política, una idea filosófica tan seria como, por ejemplo, la del materialismo histórico, dialéctico, debamos reflexionar necesariamente sobre lo pequeño, mínimo que es lo humano y cómo la política -hoy- se limita a “conservar lo ganado”, “Tenir le pas gagné”, decía Rimbaud, en especial para los abundantes egoístas insolidarios que, crueles, defienden -solo- lo suyo, así que escaso ya, como es evidente, de causas a que adherirme, tarareo “Bird on a wire”, de Leonard Cohen, y, “cual pájaro en un cable / o borracho en una farra de media noche” intento, libre, hacer todo lo posible -incluso lo imposible- para poner freno al Apocalipsis, esperando que, como ayer a Marx, hoy a alguien se le ocurra algo.

¡Por favor, volved!

Coda sobre partisanos.- Evidente, es preciso, urgente que regresen. “Al cruzar la frontera / Dijeron que me rindiera / No obedecí / Tomé mi arma y me fui / Cambié de nombre muchas veces / Perdí a mi mujer y mis hijos / Tengo amigos / Alguno aquí / Nos refugió una anciana / Nos ocultó en su altillo / Llegó la tropa / Murió sin decir nada / De mañana éramos tres / Ya es de noche, estoy solo / Debo seguir / La frontera es mi cárcel / Sopla el viento, sopla / ¡Cuanta tumba! El viento sopla / Vendrás Libertad y cesarán las sombras / Alemanes en mi casa / Dicen que soy su prisionero / No tengo miedo / Tengo mi arma (…)”. Soy ya viejo, muy viejo y lo sé, no son alemanes, pero, igual de malignos, son aquellos cuatro jinetes, arbitrarios, dañinos, malignos que denunció Vicente Blasco Ibáñez: Poder, Guerra, Hambre y Muerte, una Guerra cada día más cruel, basada y -al tiempo- germen de la desigualdad, un Hambre extensa, más injusta y alejada de la solución que nunca, una Muerte que se exhibe universal y antropogénica causada -además de por Guerra y Hambre- por el evidente, negado caos climático cuya solución solo está en la -más- solidaria austeridad… o en la temible guerra que acabe con -al menos- la mitad de género humano que hoy llena la Tierra, y, al frente de los cuatro, el odioso Poder omnímodo del capital apoyado en la sucia parodia que interpretan los -que, en su hedionda pocilga, se dicen- políticos y nos convierten en vergonzosa, inhumana masa aceptante de que, convicto y confeso, por ejemplo, aquí mande, como en los USA Trump, Sánchez el Malo, mal, el horror tramposo que, junto a todo lo que ha creado para que le rodee -y expandiendo miseria aferrado, ahora, a lo de la pegatina de Ayuso- se asienta en proxenetismo y. si todo ello no lo es, en medio del caos, se parece mucho al Apocalipsis, así que, al tiempo que, lento, me estoy yendo, más que nunca pido que los guerrilleros regresen.

El Roto 20.06.2026

Debemos tomarlo en serio, muy en serio, lo peor está por venir.

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