Lo cotidiano 159
De (anti)capitalismo, Nerón y su
lira
Fernando Merodio
30/05/2026
Es un bello, espectacular caos, recuerda a Nerón, su lira -similar a la- griega y Roma ardiendo e invita, por salud mental, a opinar con pausa abstracta y leves citas a lo real, agarrándose a cómo, cuando el socialismo era comunismo y el anarquismo libertario, Nietzsche se oponía a la reaccionaria tendencia que dice que nihilismo -rechazo político a la autoridad- es algo etéreo o religioso, convirtiendo al que se resiste al pensar dominante en simple afiliado al ateismo o a un destructivo “partido de la nada”, sin pericia o razón, suerte de refugio que el sistema califica(ba) como patología, a lo que, reitero, se oponía Nietzsche, asegurando a fines del siglo XIX que nihilismo sería “la historia de los dos próximos siglos”, culto a la nada y voluntad de negar la vida, mientras inquiría “¿Es esto la vida?, diré a la muerte”, “¡Muy bien! ¡Pues que vuelva a empezar!”, análisis de la realidad nacido de una visión moral del mundo, logrando que incluso Adorno, filósofo marxista, afirmara que todo pensador debiera responder a la cuestión de si es nihilista con un contundente “demasiado poco”, pues “mientras el mundo sea lo que es, todas las imágenes de reconciliación, paz y tranquilidad se parecen a la de la muerte (...)”, así que “honrar el pensamiento es defender lo que se llama nihilismo”, planteamiento que gana relevancia hoy a partir del desconcertado terror que generaron los atentados del 11-S, alumbrando un poder de “otros”, libre, que hizo a autores como André Glucksmann volver al concepto más reaccionario, inexacto e injusto de nihilismo, usándolo para (des)calificar los actos de quienes usan ese poder que -de otro contra nuestro interés- nos aterroriza y hace tambalear la obscena, abusiva, ilógica realidad política que desprecia a quien se define nihilista, “anti” -lo sucio de- el sistema, por lo que, asido a la autoridad intelectual que atribuyo a Nietzsche, me enfrento a la cómoda, reaccionaria idea que él combatió, pues el problema es, sin duda, el enloquecido sistema, no quien a él se opone.
El Roto 23.05.2026
Y si llevas la
contraria, te llamarán nihilista
“La izquierda debe ser ante todo anticapitalista”,
lo sé y, a partir de ello, de la triste y bella situación, como Rossana Rossanda, figura intelectual que creó el diario marxista Il Manifesto y
-“nacional populismo postberlusconiano”- (des)calificaba la aparición en el escenario político del -llamado-
Partido Democrático,PD, ¡cuánta mala
conciencia progresista oculta tal
nombre!, un partido -decían- de izquierda, al que Rossanda, sólida anticapitalista
intelectual marxista con radical exigencia sociopolítica, ni siquiera criticaba,
limitándose a decir: “¡No me interesa...!”; sin siquiera rozar la reformista
tibieza de eso nuevo/viejo, que -acostumbra- avalar su -fingido- izquierdismo con
votos o el -interesado- apoyo de la CGIL,
organización sindical cómoda -como, hoy, todas- para el capital, burocrática, débil,
subsidiada que ni siquiera rechaza a los más -en exceso- siniestros de la diestra,
justificando la filósofa -con sólido criterio que aplaudo- no renunciar, frente
a lo de aquí ahora, a ninguno de los -viejos, serios- postulados de la
izquierda “anti”, -muy- opuesta al maldito pacto, “punto inestable
que” en política “tiende
a escorarse a la derecha”.
Avanzo hacia hoy y veo que el capitalismo, frente al que la
filósofa exige una actitud “anti”, es, para sus -arbitrarios- profetas,
modo de producción que, a partir del “maquinismo” y la –llamada- “revolución
industrial”, en Europa, y luego en los USA, rompió con la sociedad feudal pero
-también- organizó su siniestra economía en torno a la laxa idea de un mercado -que
dicen- libre, en que el trabajador vive de (mal)vender su fuerza de trabajo y
el capitalista acumula plusvalías con lo que produce la tierra y la fuerza del
trabajo -ajeno-, cómoda destilación de la -forzada- reforma luterana, es
especial su modo calvinista, afiliado a la realización personal creando riqueza
con -espíritu de- trabajo y ahorro, como explica Max Weber en La ética
protestante y el espíritu del capitalismo, clásico en que la religión lo
justifica todo, sobre todo la -injusta- compraventa del (es)fuerzo ajeno o el egoísmo
individual cierto para enriquecerse con la plusvalía/ganancia que genera la
fuerza del trabajo de otro, uniendo tal -ilícita- riqueza a la -ideal- condición
de “predestinado” triunfador que se atribuye al que se enriquece para, uniendo
religión y capital, grabar tal engaño a sangre, pecado y fuego en nuestra -torturada-
mente y -casi- en nuestro código genético, evidente, escueta explicación del
sistema socioeconómico capitalista -y su falaz justificación religiosa o laica-
que propicia convivir con ello, aceptando su -fingida-bondad -o su índole,
preciso, de mal menor- con que el capital -y sus medios- hoy blinda al -muy-
bien alimentado monstruo que abusa de la propiedad privada -injusta- de los
medios de producción, el régimen de mercado -que dice- libre y hacer que todo lo
útil para producir -instalaciones, maquinaria, fuerza de trabajo,,...- genere -solo
al dinero- ganancia con el sucio mecanismo del plusvalor, adherido -siempre- al
capital para convivir con ello en forma de -aquí hoy- Sánchez el presidente
proxeneta Malo y lo que para todos son sus pactos con extrema derecha, masa
informe, derecha, -lo que dicen- izquierda, parásitos/extrema izquierda,
golpistas, irredentos del tiro en la nuca, recogedores de fruta caída,…, lo que
solo admite dos valoraciones de quien, tras pensarlo, no vea la certeza que
didáctico, claro establece Marx: o, por interés, cree beneficiarse o, incluso
peor, es idiota.
El Roto 28.05,2026
Lo enseñan desde la
escuela
La tétrica evolución del capitalismo -la locura de aquí
ahora son personalizadas formas de egoísmo individual en una sociedad laxa- lo
ha conducido al precipicio tras su fase superior que, por mucho que moleste a
la derecha y a los acomodados usuales de -un ejemplo- nuestro “psoecialismo”/progresismo sin siquiera pensamiento único, no tiene un término
definitorio más exacto que imperialismo, nueva forma de esclavitud, generadora
de las potencias actuales o las viejas, caducas, España, Portugal, Países
Bajos, Francia,… agravando su injusticia con el sutil motor simple que diseña
Wright Mills en Los orígenes de la Tercera Guerra Mundial: “(...) abrir mercados para la
exportación de artículos de consumo excedentes y emplear el país colonial como
productor de materias primas que la nación industrial necesita para su
manufactura”, a partir de lo cual Lenin, que tantos errores cometió,
lo definía exacto en cinco puntos: 1) elevada concentración de producto y
capital que hace que las grandes empresas controlen economía y política, 2) (con)fusión
del capital industrial y el económico en la -muy- poderosa oligarquía
financiera, 3) libre -dicen- circulación de mercancías y capitales, 4) monopolios
internacionales y 5) reparto del mundo entre grandes potencias, en medio de
hambre, injusticia, desigualdad,..., que el abuso hace fácil y el egoísmo
posibilita al desaparecer el filantrópico tinte que sus más beatíficos profetas
le atribuyeron en origen.
Nerón, Sánchez el Malo, Trump o quien cada uno quiera,
rodeados de “progreso”
Coda sobre Feltrinelli, Quijano Alonso y la lira de Nerón. Lo dicho y lo que sufrimos exige ac(tua)ción de los “anti”, esos nihilistas que, en legítima defensa frente al caos global, llegan hasta morir, como Giangiacomo Felltrinelli, editor de El Gatopardo, al que explotó un artefacto con el que pretendía dejar medio Milán sin electricidad, metáfora de hartazgo ante la brutal exageración del “progreso” capitalista, apoyado, aquí, en el mínimo director regional de medio ambiente, un tal Quijano Alonso, apellido inverso al del ingenioso hidalgo que, facilitando el abuso del capital, va camino de acabar -no en la cama como el de La Mancha- entre rejas y, valiendo más una imagen que mil palabras, acudo -es lo de aquí hoy- a la de Nerón -“omnímoda fuerza atroz”- con siervos, ”progresistas”, ejército,…, su lira y horrísona voz, excitado por el incendio de Roma u oir/ver a Pepa Bueno, Intxaurrondo, Cintora o Javier Ruiz y su fifty fifty Santaolalla okupando -como otros las privadas- TVE o intuir a Leire saltando de la “aBotinada” Vega de Pas a La Moncloa… y así pasa lo que pasa -cuesta incluso mentarlo-,llegando aleer atónito en El País a Iñigo Urkullu, antiguo lehendakari cateto que nos succionó abusando del débil Malo “progresista laico” hoy más papista que el papa, criticar ¡lo identitario! en política y urgir “un dique cívico”, ¿acaso un “lager o campo de concentración?, sin aclarar donde estará cada uno…, temiéndome lo peor.


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