sábado, 16 de mayo de 2026

Lo cotidiano 157 De política, energía, centros de datos y capital Fernando Merodio 16/05/2026

Lo cotidiano 157

De política, energía, centros de datos y capital

Fernando Merodio

16/05/2026

Hace un año, no la empresa, Eduardo Arasti, inexplicado quiste, vitalicio consejero de industria PP, junto a, ¡no va más!, María José Sáenz de Buruaga, presidenta en turno cuatrienal del mínimo gobierno próximo por tal mercantil/partido, catequizaban ufanos a ignaros diputados sobre el estrago -llamado- Campus Tecnológico de Centro de Datos “Altamira”, colosal, maligno futuro negocio -¡control, poder real y dinero!- del capital, apoyados por Vocento, El Delirio Montañés y sus plumillas, que -aún hoy- sin vergüenza expolian el derecho a informar de todos y, punibles contra la Plataforma,  loan la fantasmal, tullida matriz añeja castigada por ilegal, polígono industrial P.E. El Escudo, molde de falsa, nociva política eléctrica, falseando que la cruel ruina Altamira nace en Stoneshiel -Escudo de piedra- Capital, cosa socialmente baldía, plusvalías millonarias para sus “padrinos”, Juan Pepa y Felipe Morenés, de segundo apellido -en voz muy baja- Botín, como su madre, Ana, y su abuelo y bisabuelo, Emilios.

Aquí hay caos eólico y centros de datos, otra de las benefactoras funciones del banco

Jim Hawkins, cuya historia relató Stevenson en Treasure Island, La isla del tesoro, era hijo huérfano de los dueños de la taberna Almirante Benbow, pobre, listo, audaz niño que asimilo a la cara de Bobby Driscoll, lo mismo que “Long” John Silver, John Silver “el Largo”, pirata pata palo, tiene para mí la de Robert Newton, ilusionantes tipos de la película que, con 7 u 8 años, veía desde “el gallinero” del cine Coliseum, recién reabierto tras su incendio, mientras pongo hoy las que quiero al resto y añado algún dato que extraigo de los grabados del libro en que leí la insinuante historia, sorprendido al ver cómo John Silver, pirata cierto, y, como tal, mentiroso, era taimado y cruel pero -humano- inquieto -mucho al parecer- por su vejez, de modo que no solo mata para robar, sino que además ahorra, guarda y acumula -igual que su alter ego, dueño del banco- lo robado, como también me sorprende que el señor Trelawney, aristócrata que financia el viaje a quienes buscan el tesoro y, fariseo, critica los modos bucaneros, corsarios de Flint, pero no duda en partir el botín -sustantivo justicia poética para un apellido de mi tierra- sin devolver nada ni analizar su origen y, noble rico, llevarse la parte del listo o que el doctor Livesey, burgués, piense, más o menos, como su amigo el noble o que el loro de John Silver repita, papagayo, las consignas del poder que le alimenta, el pirata pata palo, ladrón, asesino que ahorra, aprendiz de banquero, un loro que podría ser -buen- director de sucursal bancaria, mientras la goleta que fletan quienes -para ellos- se adueñan de -añejos- pillaje y crímenes de, leyenda, Flint se llame -con intención- Hispaniola, comprobando que Jim Hawkins, narrador niño que engaña -sucesivo- a sus jefes, al noble y al -anuncio de- burgués, Trelawney y Livesey, como a su -no enemigo- maestro, John Silver, pirata pata palo, todo, repito, muy ambiguo, tanto que el relato que Stevenson regala, no cuantifica, ni siquiera cita lo de Jim en el reparto, ambigüedad maliciosa que hoy exige cábalas para sacar conclusiones, relativas -todas ellas- a tesoros, Data Center, Stoneshiel Capital, Morenés Botín o Altamira, “democrático” nombre que -dicen- suplió a, “franquista”, General Dávila, popular calle en que Rosa y yo nos gozamos más de medio siglo.

Mi maravillosa “isla del tesoro” y, a partir de ella, hasta hoy, el resto

En efecto, ahora -unos pocos como ese Morenés Botín y otros caínes- sin más meta que el dinero trocado en capital, cutres, llaman “isla del tesoro”, con altavoz mediático de escribidores, plumillas de Vocento/El Delirio Montañes y político de, inexplicables, inclasificables Buruaga, Arasti, Media,…, asalariados nuestros, a los -al menos para mí- muy recientes “Centros de datos” que, cursis, dicen “campus”, enormes superficies de -selecto- territorio -Lenin lo anunciaba en 1917- expoliado por alumnos -o fallidos- de las ocho elitistas universidades Ivy League, noreste USA, algunos muy tontos y casi todos nada aconsejables, territorio sembrado de edificios -no saben otra cosa- y lleno de cuadrillas de programados -como ellos- ordenadores que emiten penoso calor y exigen costosa refrigeración, en especial agua muy escasa, al tiempo que emiten penosa “cacofonía de zumbidos, ronroneos, chirridos audible a kilómetros de distancia veinticuatro horas al día”, diciendo “megacampus” a los que más energía exigen, aviso de que -si no lo evitamos- “Altamira” -nombre de la célebre cueva que, falsos, dicen descubrió un antecesor del tal Morenés Botín- exigiría -y, sin duda, sería más- los 500 Mw de energía eléctrica que generarían 5 polígonos eólicos como ese ilegal P.E. El Escudo que no son capaces -y ya es imposible- de implantar aquí para, entre serviles aplausos de Buruaga, Arasti, Media,… y el MITERD de la PSOE en Madrid, llamarlo corazón de la economía digital e inteligencia -no tienen otra- artificial para pocos, menos incluso que el odioso, dañino 1%, mientras callan que -nadie dude- sería la muerte, si no se defiende, -a mi me coge ya viejo, pero algo haré- para el resto.

Término” con la inscripción “TER-AVGVST-DIVID PRAT-LEG-IIII-ET-AGRVM-IVLIOBRIG apócope o abreviatura de “Terminus Augustalis.Dividit prata legionis IIII et Agrum Iuliobrigensium”, grabado en piedra en Hormiguera. Valdeprado del Río

En el lugar del crimen, aquí ahora, empezó la heroica guerra contra la dañina trampa del desmadre energético al servicio, hoy evidente, de -solo- el 1%, en el mínimo concejo abierto Arcera-Aroco, 2 ó 3 decenas de vecinos del muy caciquil, corrupto, venal municipio de Valdeprado del Río, lo que, desde entonces, exige -aunque solo pensarlo me genere pudor de actuante- algo similar a -ya no se leen libros- una serie o las viñetas de Goscigny y Uderzo sobre Astérix y el druida, vecinos de otra aldea, gala esa, que narre lo que el -mínimo- grupo defensor del territorio, no ecologista, político ajeno a mercantiles/partidos ha hecho para impedir que, en años, míseros vividores de la política, siervos de Iberdrola, Banco Santander, su logrero jurídico, Vocento-El Delirio Montañés,…, hayan logrado descorchar espumosas botellas que -escribidor, plumilla- Daniel Martínez propuso/anunció para celebrar la -ya ni improbable- puesta en dañina marcha del primer molino, habiendo apalizado con el querer de Hombres serios al egoísta poder del capital en el último territorio que conquistó Augusto antes de, abusivo, imperial anunciar la “Pax Romana”, siendo Valdeprado, Val de Prata, Valle de los prados, patronímico del territorio en que se asentó la Legio IIII Macedónica tras vencer en guerra a los cántabros, 29 a.C., dejando huella pétrea en -al menos- 19 “Términus augustales“, límites territoriales que hoy solo protege la Plataforma de Arcera-Aroco frente al cruel predador capital eólico, siendo uno de los límites romanos el de la foto de arriba, “TER-AVGVST-DIVID PRAT-LEG-IIII-ET-AGRVM-IVLIOBRIG”, término, escenario, historia,… que desprecian/humillan los -privados/capitalistas o públicos/políticos- causantes del caos eólico

No surrender/Sin rendición

Coda sobre el capital, Florentino Pérez y la Plataforma de Arcera-Aroco.- Es más grave y a -casi- nadie importa que Cobra, filial de ACS, (mal)trate a 30.000 mayas quekchi en Guatemala a los que, con excusa -imitada aquí hoy por Iberdrola, Repsol, EdP, Banco Santander,…, sin informar ni evaluar, neocolonialismo puro y duro- de un ciclópeo complejo hidroeléctrico, dejó sin el río Cahabón, su medio de vida y generó mórbido dengue, obligando a escribir a Ervin Cac Chun, joven estudiante: "Antes yo llegaba al río con mi mamá, ella lavaba la ropa, íbamos a pescar, a nadar en verano, había mucha gente pero ahora ya no. Nadie visita la cuenca, ya no hay vida", agravado por el hecho -al que aquí, ¡uf!, aún no hemos llegado- de que en 2015 hubo, dato cierto, 493 ataques y 13 asesinatos de líderes indígenas que defendían territorio y agua; es lo que, venenoso germen de -a mí, que joven luché contra él, me duele decirlo- con Sánchez el Malo populismo fascista que, igual que Coda pretende usurpar nuestros valles de montaña del Sur, convertirlos en -para ellos- capital acumulado; a partir de ello, pienso si con Florentino Pérez el capital se adueñó del bello/sabio deporte/juego que es/fue el fútbol y -feliz madridista confeso de Bernabeu/Di Stéfano- sé que sí y que tal gran capital -pretendiendo ser lo que no es- colisiona con, -atroz y afín a él- el “capitalismo”, cruel sistema político suyo, por lo que sorprende -síntoma de debilidad- su patético enojo al ver cómo actúan -¿no lo sabía?- los amos de los medios y sus escribidores/habladores -con(tra) él o con(tra) nosotros- Vocento, anexo de Iberdrola y Banco Santander o la flema laxa de los tres poderes, germen de desigual injusticia, indefensa inseguridad jurídica, corrupción, los más de 1.500 millones de pesetas que asigna el Barcelona o que, con sus normas, hoy le acose -¿oportunista peor que él?- capital que dicen -oxímoron- verde, mientras la Plataforma contra el caos eólico para “Data Center” que -tal es su poder real- ha apalizado a lo peor de sus mismos enemigos solo con la ley y la humana, valiente, culta forma en que se ha de luchar contra el capital, el proxeneta presidente y catetos de toda laya, mientras grita/canta/baila con el Boss, Springsteen: Ahora que los rostros jóvenes se vuelven tristes y viejos y los corazones de fuego se enfrían / Como soldados en la noche de invierno con juramento de defender / ¡¡No Surrender!!, ¡¡No rendirse!!..., cuando, además subió el Racing de mi padre, aunque siempre, al final, haya algún oportunista lelo, ¡fíjense bien!, con una bandera estúpida.

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