sábado, 24 de octubre de 2026

Lo cotidiano 180 De ¡te amo, Begoña!, pornografía y violencia Fernando Merodio 24/10/2026

Lo cotidiano 180

De ¡te amo, Begoña!, pornografía y violencia

Fernando Merodio

24/10/2026

Rechazo, indignado, insulto a la inteligencia y doloroso daño, que se diga izquierda a la mercantil PSOE de Sánchez el Mal -no el Malo como yo pensaba- y sé que la nonata campaña electoral, que voy a sufrir como -solo- espectador atento, anuncia pornografía, exhibicionismo, gestos obscenos en el lodazal en que el tal Sánchez ha mudado el ya antes feo, pero humano, solidario ejercicio de la política, ficción de amor -¡qué sabrá él de eso!- exhibido obsceno en público con Begoña, Hija/Heredera del proxeneta Sabiniano, Bachiller Catedrática que financió el delirante inicio de un hortera que buscaba alcanzar altas cotas de potestas sin auctóritas, todo en beneficio -solo suyo- en pago por el prostibulario regalo que invirtió en adueñarse de la PSOE; decía, al respecto, Sigmund Freud en su “Psicología de las masas y análisis del yo”, 1921, que el enamoramiento anula al sujeto, le somete al otro, ante el que, renuncia a su propio deseo, lo que el propio Freud había particularizado en 1914, en su “Introducción al narcisismo”, respecto a gentes peculiares que -como nuestro Sánchez- envidian al mitológico Narciso, calificando el austriaco el suyo de “comportamiento libidinoso egoísta vinculado a una pulsión autoconservadora”, dibujando -así sí- a quienes -como el Mal- solo se preocupan de ellos y no del resto. 

Sigmund Freud abre en canal, severo, al patológico individuo Sánchez -no el Malo- el Mal

El sexo en el amor es -salvo excepciones o en sórdidos prostíbulos y saunas- bello, discreto sentimiento personal, privado, incompatible con morbo exhibicionista o -aún menos- con cualquier tipo de interés lucrativo como el que exhibe hasta la náusea ese Sánchez el Mal, evidente en la alucinógenamente intoxicada reunión -con poso nazi, ¡si, nazionalsozialista!, federal de la mercantil PSOE-, cónclave que el tirano se saca, cuando le place, del bolsillo trasero de su estrecho pantalón, mafiosa reunión sectaria que igual riega de dinero público -lo que, sin duda es, al menos socialmente, injusto- a los muchos dañados por sus ocho largos años de -salvo para él- estéril satrapía que, gesto pornográfico, finge amor sin siquiera ser sexo en aquelarre gremial que escenifica gratitud de “poca cosa” a la viril hembra que, con turbio dinero familiar de puticlubs y saunas con menores, financió la sucia carrera, profesión -que él dice- política, pareciendo alabarla: “Hoy me acompaña Begoña. Y quería darte las gracias por ser mi esposa y ser la madre de mis hijas”, omitiendo El País, falsario en su lisonjera reseña, un tercer motivo, "y ser mi mujer”, pues a saber en qué pensaba el besucón al discernir, con su pasado, entre “esposa” y “mujer”, lo que, acaso, hizo al medio censor cerrar con un, nada romántico, “nos han intentado quebrar -¿quiénes?- de todas las -¿cuáles?- maneras y han logrado todo lo contrario: hoy estamos más fuertes -no dice enamorados- que nunca” y con un impostado “te amo”, pornografía que exige aplicar la metódica duda sobre -¡ay, las  saunas!- si se referirá a amor, limpio sexo u otra cosa.

El Roto

Magnífico ejemplo de  programa “político” muy actual

Más pornografía -ésta, para mí dolorosa, afecta al trabajo-, el martes bajaba de mi casa en el -popular- Alta, no el paseo Altamira, ¡idiotas!, al centro pijo santanderino, a las oficinas de (in)Justicia en aquel Pérez del Molino y, en las escaleras que suben al franquista verticato sindical, hoy CC.OO., UGT y otra iglesia, La Compañía, tropecé con un nutrido grupo, escalonado y feliz, de burócratas del actual régimen, jugando con 16 letras y números blancos que, ordenados -costó, pero lo lograron- decían algo tan mítico, utópico, para mí casi sagrado como -por supuesto, ésta no revolucionaria- Huelga General 11N y, no lo pude evitar, a mis gastados 80 -cerca de los 81- años, me acerqué a la cuadrilla y grité: “¡Tantos años sin una huelga y la hacéis para boicotear unas elecciones! ¡Sinvergüenzas!”; pienso que -¡hace tanto!- nadie reconoció al -30 años- joven abogado que, de aquel PCE -sin la PSOE- frente al dictador, puso en riesgo su osado cerebro, su saber -instrumental- jurídico, su fuerza de trabajo y 500.000 pesetas -que eran muchas- suyas y de -el amoroso silencio de- Rosa para que aquellas -no estas- Comisiones de Cote, Miera, Vázquez, Chus el Negro, César,…, obreros antifascistas -¡entonces sí!- en lucha, tuvieran una sede con abogados en Castilla, 11 y, aunque, iluso, esperé algún sonrojo en los de la escala, parecieron no oír mi grito, limitándose a mirarme como hacen la vacas cuando pasa el tren y publicitar su minúsculo, impostado -simulacro de- huelga, haciéndose fotos, de lo que, más triste que melancólico, pensé ¡no es eso! ¡no es eso!

De esto va lo escrito y nunca pensé que sentiría asco de una Huelga General

Coda sobre quienes, no sabiendo de amor, lo mezclan con pornografía y violencia.- Dos datos previos, 1) provecto ya, no condeno -sin más- la violencia física -única cuyo uso alcanza el débil- si no valoro -antes, yo- las circunstancias en se produce y 2) tras años evaluando el atraco político de aquí hoy, asustado por la descerebrada, inane violencia física que se anuncia, condeno con furia la forma en que -a partir del dinero de Begoña y Sabiniano, esposa/suegro/proxeneta-, usando todo tipo de agresiones ilícitas, ha crecido la infame potestas -sin ninguna auctóritas- de Sánchez el Mal, (mal)tratador del siniestro, incalificable artilugio -que, en sus manos, se asimila -siento decirlo- al -maligno mensaje/propaganda/guía del- Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, NSDAP, los nazis de Goebbels, con el mismo ilegal uso de medios públicos que difunden, a diario, argumentarios monolíticos para uso de sumisos torpes y, en tal punto, acudo a Gabriel García Márquez y su obsesivo relato que es la novela El amor en los tiempos del cólera, en la que Florentino Ariza recuerda a Fermina Daza, mientras vela a su esposo, Juvenal Urbino, cómo lleva medio siglo amándola, una espera en palpitante, desasosegado delirio, similar a los síntomas de la enfermedad que genera la bacteria Vibrio cholerae, una espera de más de 50 años, tras su sustitución por el doctor Urbino, forzada por el padre de Fermina, sufriendo Florentino fiebres. incluso pérdida de la razón al soportar, joven, tal rechazo, hasta demostrar que el amor no es cosa de -solo- juventud y entre ancianos también puede haber pasión, deseo de empezar de nuevo, tras una vida de matrimonio burgués de ella y años de amoríos de él, concluidos en el barco de ruedas de vapor Nueva Fidelidad -¡vaya nombrecito!-, que con bandera de cuarentena por cólera -metáfora del alma dañada de los dos viajeros-, navegaba, sin puerto al que llegar, por un paisaje de pueblos arruinados, fauna aniquilada, foresta degradada,…, ajeno al de la -perdida- juventud de Florentino, que anciano arrastra una vida no deseada y respondía al capitán sobre el tiempo que continuaría así: “-Toda la vida- dijo”, con lo que ponía fin a la novela.

“-Toda la vida- dijo”

Es respuesta de individuo enamorado, pero, ¿y la sociedad en que hoy manda el Mal? Es sabido por todos -basta con pensar- que en ese Mal evidente, cierto no hay ni rastro de amor por el que -sin dañar al resto- invite a prolongar un segundo o -menos aún- toda la -colérica- vida, pues ni siquiera hay rastro de saludable, limpio sexo en el impostado, teatral beso, exhibición de lo visto en sucios ambientes ajenos a una vida sana, no engañando -repito, si se piensa- a nadie, por lo que ha llegado el momento de -tal es el peligro en que estamos- señalar -más que indicios de- los principales culpables, tras, siempre, el capital, cinco -de los que, en latín, dicen- ministri y en castellano, servidores, criados: de exteriores, maniquí ridículo, justicia, pelo revuelto, defensa, insondable misterio, interior, temblorosa gallina, el Mal, indescifrable espectro y, además, al resto-, amorrados todos a la sucia ubre de la mercantil-partido PSOE que, con su quota-parte de dolo, no saben -ni sabrán nunca- salir -ni sacarnos- del laberinto de violenta pornografía en que, malcriados/malos, se -nos- han metido, debiendo ser expulsados, ¡ya!, del cubil de mando del raro artilugio en que viajamos todos; son muy pocos, casi nada, basta “ponerse sobre ellu”, dicen en mi pueblo,…, hacerlo sin piedad, con saña y, tras expulsarlos, volver a empezar.

Flavita Banana  21.10.2026

Pero nadie dude que, tras el verdadero amor, lo más duro, para algunos, es esto

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