Lo cotidianio. 41
La
“útil” pandemia
Fernando Merodio
02/03/2024
Propongo un esfuerzo crítico un poco mayor que el
habitual acerca de “lo cotidiano” y,
para empezar acepto el dato oficial de que la Covid19 causó entre marzo 2020 y junio 2023, 3,25 años, en España
122.000 muertes unos 37.500 fallecidos/año, o sea, que si acepto que España la
poblaban unos 47 millones, quiere decir que la terrible pandemia causó, repito
crédulo, la muerte a 8 de cada 10.000 españoles, dato triste que se alivia un
poco si vemos que un 54,4% de hombres y un 72,8% de mujeres abatidos por el
pestífero mal tenían más de 80 años o, aún más, un 83,3% y un 90,6 % de ambos era
mayor de 70, o sea que unos 16.000 fallecidos totales, 5.000/año, un 13%, eran
menores de 70 años, lo que significa que 1 muerto/año por cada 10.000 españoles
de menos de 70 años podría ser imputado en un juicio popular a la Covid19, cifra incomparable con lo de
Palestina, Ucrania o la llamada “gripe
española” que en, 1918, causó en un rato y una España con menos de la mitad
de habitantes que hoy, 260.000 muertos, sin que analicemos Asia, África o
nuestra América y sus eficaces tipos de Estados
de excepción, muriéndonos de vergüenza.
Otro dato relevante es que, cuando el 14 marzo 2020 el
“progresista” gobierno de Sánchez el
Malo nos trataba igual que a, ¿cómo se dice ahora?, ¿seres sin capacidad? y
ponía a rugir, horrísonas, a sus muchas policías y la “ley mordaza”, nos cerraba en casa, nos colocaba un bozal y prohibía
reunirnos, soltaba al tóxico Illa y sus “comités
de expertos”,…, la Covid9 había
matado en España, ignoro edades, unas 100 personas.
¡Sí! Ese y, por supuesto, otros muchos
Acudo a Pierre Lemaitre, novelista
francés de 73 años, “mi única ventaja es ser
viejo”, y algo mayor que él, espero no vivir las tétricas secuelas de lo
que hoy nos hacen, uso la carga de intuición que los años aportan a quien, como
Neruda, ha vivido y con la leche agria de quien ha mirado a los lados veo, como Lemaitre, por
ejemplo que “la crisis ecológica es una
crisis del capitalismo y el cambio climático será nuestro fin“ y me anega
el pesimismo -optimismo bien informado- que me genera dudas sobre si podré aquilatar
lo de hoy antes de “tener 93 años”.
Vuelvo a lo de la -para “ellos”- “útil pandemia” y, asqueado, veo que lo grave no es la mínima punta
del iceberg corrupto que son Koldo, Ábalos, los de más arriba y la pléyade que,
cruel, se lucró, ¡el capital!, con ello, sino todo el inmenso iceberg de la Covid19 que, sumergido, lo propició, haciendo
que aquel 3 agosto 2020, sin nadie al lado, explicara por escrito a la Fiscal
Superior del TSJ de Cantabria (por pudor, ahorro su muy posterior respuesta) que
el artículo 259 LECr exige a quien “presenciare
la perpetración de cualquier delito público” denunciarlo y, ciudadano aherrojado,
solicité que el ministerio público actuara contra la Resolución regional de 15 julio 2020, medidas ad hoc para la totalitaria "nueva normalidad", que, a sabiendas, violaban de modo grosero
lo legislado, con interés, en el peor
sentido, político, aplastando derechos sociales e individuales, quebrando lo
esencial de la vida ciudadana, agrietando el Estado de Derecho y dañando nuestra
dignidad, conductas jurídicamente reprochables; ahí abajo va la muestra de mi
aislada perorata completa, en un momento en que las neuronas de Rosa ya estaban
embarulladas/huían y las diversas policías “progresistas”,
sobre todo la analfabeta local, armadas con la “ley mordaza” y recaudatorios talonarios de multas, sin lograrlo, me
gritaban que tan solo paseáramos cuando ellos, doctores en represión, nos lo dijeran.
¡Ni Franco!
Pasado el tiempo,
pienso que sería útil leerlo.
Enlace al escrito a la Fiscal Superior TSJC:
https://drive.google.com/file/d/14nR8y67Gax_O8SAx-4eE2OW7bJaCid-s/view?usp=sharing
Resumo, hubo ausencia de procedimiento,
primera quiebra del Estado de Derecho, se nos hurtaron 1) la “reserva legal”, 2) la igualdad ante la ley, 3) la
eficacia, objetividad, jerarquía y legalidad, 4) una mínima transparencia y
participación política ciudadana y, por último, 5) el cotejo entre a) el
posible beneficio para la salud pública de tapar nariz y boca a todos en todo
lugar público y momento y b) los perjuicios -dificultad para respirar, calor,
fobias, alergias, peligroso contagio por depósito de bacterias y otros
patógenos,…- y efecto sicológico-social
del obligatorio uso de bozales, lo que propicia una corrupción global cierta en
el “ámbito controlador” y una
situación político- económica plagada de irregularidades como anular el Convenio de Aarhus que exige plena
participación bien informada en la hoy básica decisión ambiental que, entre
otros dañinos efectos generó 1) el refuerzo el Tratado sobre la Carta de la Energía, de 17 noviembre 1994, en el
que casi 50 países otorgaban a grandes corporaciones el derecho a demandar a
los Estados, con la ilógica cláusula ISDS
-Investor State Dispute Settlement-"Solución de controversias entre inversores y Estados",
medieval prebenda para esas corporaciones de hacerlo, no en los Tribunales,
sino ante órganos ad hoc de abogados
privados que dicen "árbitros",
que, 2) con la -falaz- excusa de una “energía
limpia para todos” y la exigencia de la UE de “Planes Nacionales Integrados de la Energía y el Clima”, PNIECs, sin participar informados,
necesitarlo,..., en la España “excepcional”
se simulara una EAE, Evaluación Ambiental Estratégica tras haber
aprobado el siniestro PNIEC, 3) también
de forma ilegal, sin participación, se aprobara una Ley del Cambio Climático y Transición Energética del capital y,
entre otras muchas tropelías, 4) el Real
Decreto-ley 23/2020, 23 de junio, de medidas sobre la energía,… y, pese a
ello, donde hay una mínima, honesta oposición no plantan ni un solo molino.
Son actos
graves para condicionar presente y futuro, por lo que denuncié que sus vidas “políticas” se iniciaran al tiempo, por
sorpresa y (ab)usando del excepcional estado
de alarma de Sánchez el Malo, de que, aislados, tuviéramos tapadas nariz y
boca, por lo que, principio de precaución,
también formulé dos denuncias ante la corrupta Ministra del MITERD, que, con evidente desdén hacia bienes,
libertades y derechos ajenos, ni contestó, protegida, ella sí, por la "libertad" que le daba tenernos aislados y con la boca tapada, para
sus indiciarios delitos
que, vulnerando el Derecho y excediendo, a sabiendas, su competencia, dañaron
bienes, libertades y derechos socio-políticos, culturales, constitucionales,… y
la dignidad individual.
Decía John Rawls, filósofo del Derecho,
que para buscar la Justicia, hay que 1) relacionar los hechos con la realidad,
2) definir ésta con precisión, 3) usar principios, criterios y normas generales
que, en su aplicación, 4) valgan para todos, 5) tengan carácter público, 6)
sirvan para ordenar el conflicto planteado y 7) hagan que la mayoría acepte,
sin gran esfuerzo de razonamiento, que tal sistema de principios y normas es de
aplicación general, además de al caso concreto. Pues eso.
Coda para Savater.- Sentí pena al leer el “Adiós a Savater” de Alba Rico, verruga de la docencia del sabio marxista Manuel Sacristán, agria despedida al expulsado de la pocilga -que consideran Olimpo- en que se refocilan los Martínez-Bascuñan, Vidal-Folch, Sánchez-Cuenca, Javier García, Concostrina, Bretos, Angels Barceló, “sonrisa del régimen” y sus Aroca, Escobar, ¿cuándo trabajará?, Losada, González-Harbour, Mariola,…, émulos del peor entorno del tétrico Aznar y, desde mi indocta distancia a Savater, dejo claro que la más descarriada de sus ideas me aporta más que la falta de ellas en aquellos cortesanos y sus jefes juntos.
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