144 Los domingos, cavilar
49 Covilación
Perversión del lenguaje
Fernando Merodio
06/12/2020
“La peste,
ahora traducida por el neolenguaje en pandemia, que tiene un sonido más
tranquilizador y difuso ha estado siempre presente en la historia de la
humanidad y en este siglo XXI en el que la ciencia y el progreso parecían
invencibles, ha vuelto a presentarse" (M.A. Castañeda. El Delirio Montañés.
29.11.20).
Sabedor de que, gracias al drástico/tiránico cierre de bares y cafeterías,
hace tiempo que ni ojeo por encima -y evito sarpullidos- El Delirio Montañés, un amigo, sin duda sadomasoquista, me hacía
llegar ayer, rasgada y entre carcajadas, la página 35, opinión del pasado
domingo en el -casi- monopolístico pasquín, en la que, por una vez inaudito, el
sabido juntaletras local Manuel Angel Castañeda acataba que "ciencia y progreso" -por él siempre
venerados- solamente "parecían"
invencibles, no lo “eran” como gusta adoctrinar,
pero, junto a la seria chanza del amigo, a mí me ofendió más el hecho de que
quien, desde tal libelo acaudilló lustros la inquisitorial censura regional y,
además de mentir con desfachatez de impune, pervertía a diario el lenguaje, el
pasado domingo, cínico, veje a George Orwell y sus "Principios de la neolengua", apéndice de "1984", novela en la que el
troskista narra situaciones en el fondo no muy ajenas a las aquí ahora agriadas
por el brutal control de la ley “mordaza”,
tan "progresista" ella, y ponga
a su servicio la sabida, acerada y en verdad progresista terminología
orwelliana.
Lo del pasado domingo se titula "La literatura de la peste", remite
a buena escritura, no suya, de Sófocles, Daniel Defoe, Giovanni Boccaccio, Mary
Shelley, Jack London, Albert Camus, Thomas Mann, José Saramago, Richard
Matheson, Philip Roth, Gabriel García Márquez,... y lleva un subtítulo que,
¡oh, sorpresa!, muestra la dolorosa caída de un caballo erróneamente cabalgado
durante toda una vida: "A la postre
de tanto desarrollo, hemos vuelto a combatir el mal con encierros, lazaretos,
hospitales colmatados de enfermos y un reguero de muertos", en la que
solo eché en falta un sucio, viejo y desagarrado ropón con un cíngulo de
esparto y una pública y sentida petición de disculpas por el daño ocasionado
con los viejos vicios de predicador; ¡incluso yo había escrito ya que no veía
para qué nos servían desarrollo, progreso, científicos, carísimos políticos, “Evita” Iglesias,... si, al final, la
culpa es nuestra, del resto, por llevar floja la mascarilla/bozal, hablar,
relacionarnos,... y la -única- solución, no hacerlo..., bueno y someternos la exigida
vacuna que enriquecerá a los de siempre.
Concluía lo de El Delirio y la peste con un habitual -y largo- panegírico a
personas de la cuerda del caído del caballo que frecuentan las inanes tertulias
de esa Comillas en la que, siempre Revilla, quieren despilfarrar -¿u otra cosa?-
unos millones más, ¿será por dinero?, ahora del maná llovido de los odiosos
pactos de Sánchez con "Evita"
Iglesias, Rufián, Otegui & Co y sus presupuestos "sociales" para Iberdrola, Naturgy, Endesa, los bancos,... y -si
acaso- alguna migaja para parados, desiguales, mal pagados,..., que dicen que
nos regalará -¿existe?- Europa ¿Cuántos millones de chinos, japoneses,
coreanos, vietnamitas,... han perdido ya su tiempo aprendiendo, en vez de los
pujantes catalán y euskera, el odioso, opresor, lerdo castellano a la sombra
del muy caro, jesuítico y catalán Seminario
Mayor? ¿Cuántos lo harán en el futuro?
Ignoro si lo de la "peste literaria" es, en realidad.
una caída de burro o se trata, más probable, de chanza aleada con lenguaje
pervertido que lo mismo imposibilita saber bien qué son cosas tan importantes
como paz, justicia, igualdad, libertad, pactar,..., que permite escribir de
desarrollo, crecimiento, progreso,... a gusto del escribidor, sin saber de qué
se trata y para que nadie lo entienda, por lo que voy a intentar explicar unas
cuantas cosas más que, lo mismo que la anterior, acaecen aquí ahora.
El Concejo Abierto es una Entidad Local administrativa
histórica, la menor en la estructura organizativa del Estado español que, por
su escaso número de miembros, se reúne a toque de campana en Asamblea Vecinal
como último reducto de la forma más directa de la democracia, con voz para
todos los interesados y voto solo para los empadronados; en él, a diferencia
del Alcalde en el Ayuntamiento, su Presidente es elegido de forma directa -no
delegada- por los vecinos para ejercer los derechos y obligaciones del cargo,
regulado por la Ley 6/1994, de las
Entidades Locales Menores, cuyos artículos 6, 7 y 8, atribuyen al Concejo en su territorio las funciones
del Ayuntamiento en Pleno y a su Presidente las del Alcalde, explicando el
valor práctico de tal institución constitucional de Derecho Público el
prestigioso historiador Raymond Carr al escribir
que, ya en 1830, era feroz el asalto a los "bienes comunales”, de
los que “los propietarios acomodados trataban de apropiarse", un
asalto hoy devenido a ilegal intento de minimizar el control de la propiedad
comunal por los vecinos, pese a lo necesarios que, en especial en la actual
situación de turbulencia, son -y serán en el futuro- los Concejos, propietarios de la práctica totalidad de los montes.
En Cantabria, el monte comunal tuvo
especial importancia por su uso ganadero, agrícola, maderero,... y, ahora, por
la presión de grandes energéticas y especuladores diversos que quieren
colmatar, gratis et amore, nuestro
más bello territorio con molinos de 200 metros, pistas, líneas de altísima
tensión, subestaciones,..., atropello al que, desde hace años, aquí se opone el
pequeño Concejo Abierto de Arcera-Aroco, Valdeprado del Río, 30
vecinos y, tras él, la Plataforma para la
Defensa del Sur, un problema -el del Concejo-
para el que políticos y capital han encontrado solución rápida y eficaz,
¡disolverlo!; seguiré cavilando sobre ello, pues va a ser muy divertido.
Más perversión de las palabras. El 4 de
mayo, hace 7 meses, la Plataforma pedía
a la (in)útil ministra para la transición ecológica la nulidad del Tratado sobre la Carta de la Energía y
su ilógico ISDS, del Plan Nacional Integrado de la Energía y el
Clima, PNIEC, tramitado sin Evaluación
Ambiental Estratégica, de la Ley del
Cambio Climático y la Transición Energética y del Real Decreto-Ley 23/2020, normas útiles al capital energético, tramitadas
con sigilo y prisa, nosotros con bozal y callados, un serio requerimiento
formal que, cínicos los “progresistas”,
pretenden saldar, grave perversión del lenguaje, con el “Estimado Sr.” de una carta; el mismo ministerio trampa hace una
convocatoria -a otros más dúctiles, no a la díscola Plataforma- para una extraña cosa -no presencial- que dicen “Zonificación ambiental para la implantación
de energía renovables (eólica y fotovoltaica)” y parece que será -ilegal-
información “a toro pasado” de una elaboración en la que -si acaso- solo habrían
intervenido los subvencionados, algo que dicen “evento”, o sea “suceso
imprevisto” cuya, quizás, imprevisión, nervios y prisas, hicieron que la
invitación digital, en lugar de para el 11 de diciembre, fuera para el 11 de
setiembre, viernes, craso error muy difícil de explicar.
Otra de lenguaje perverso. Hace días, desde
el mejor “buenismo” y al tiempo que
Revilla, Martín y Blanco abren alborozados puerta y brazos a las huestes
energéticas que capitanea Iberdrola
-fusión de Iberduero e Hidroeléctrica Española en los primeros
90, con la peor corrupción de la PSOE de Felipe y Guerra, que reportó a
Navalón, su “conseguidor” de cámara,
más de 7.000 millones para un correcto reparto-, un dispar haz de colectivos nimbys -no in my back yard; no en mi patio de atrás-, sabidos advenedizos ajenos
a “lo energético”, subvencionados felices y, la guinda, la ADIC con que Revilla, tras periclitar el sindicato del fascio, daba
en 1976 un forzado salto a la política regional, previo a, en 1978, fundar el PRC,…, pedían, ¡incluso Revilla!, un
esfuerzo, una “moratoria de los proyectos
eólicos en Cantabria previstos y en proceso de autorización” hasta aprobarse
ese PROT que hace más de dos años
descarrilaba, por su burda ilegalidad, a las puertas de la CROTU, de donde, por una denuncia, fue retirado en el último segundo;
al infantilismo que esconde la petición de prórroga sin más ante gente tan dura
y ducha como gobierno y capital, se une que moratoria, ¡qué perverso es el lenguaje!,
significa ampliación del tiempo concedido para hacer algo que, tarde o temprano,
se hará, y deja la sensación de que lo único que importa es el cuándo y el
dónde y no, irrenunciables temas del debate, ni el cómo ni el por qué.
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