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domingo, 13 de septiembre de 2026

Lo cotidiano 174 De (la oscuridad de) un faro Fernando Merodio 13/09/2026

Lo cotidiano 174

De (la oscuridad de) un faro

Fernando Merodio

13/09/2026

No fue don Emilio, el viejo patriarca, fue Emilio Botín, padre de Ana, la del pañuelo al cuello, quien fracasó con estrépito al adueñarse -Lo cotidiano 171-, junto a más cosas y muchos cómplices, del centro del Muelle santanderino para depositar en él -feos- los dos containers con que -fácil y entre aplausos de la ignara chusma- le encandiló, hábil comerciante genovés, Renzo Piano, hoy sostenidos por una tupida red que -por ahora- impide que caigan sobre la cabeza de alguien -pues no calcularon bien, ¡uf!, su contracción/dilatación- las cerámicas -mal- enroscadas al resto; doloso atraco a lo común que no sirvió -ni sirve, pienso- para nada bueno, tras el que hoy, su hija nos sorprende e invita a pensar en la tragedia griega Edipo Rey, de Sófocles, que, sin saberlo, mató al padre, Layo y se casó con la madre, Yocasta, sugiriendo ello a Freud que la fase fálica -entre los 3 y 6 años- del desarrollo sexual -base de la personalidad- se caracteriza por el rechazo del hijo al padre y su deseo de relación con la madre, rechazo y deseo irreflexivos que -quizás- adelantado a lo de la “progresista” igualdad transversal, Jung hiló, al otro lado del espejo, con las hijas acomplejadas de Electra, que como lo de Edipo, quizás al ser nuestros ricos tan raros, no explica el -encubierto, extraño- desafío de Ana al fallecido padre, intentando que no sea, reciente/ruinoso, el cercano Centro, sino lo de Chipperfield, entre chikilicuatre y Copperfield, ¡ag!, dañino negocio, cursi inmueble el faro que, sin que se lo pidamos,  ilumine nuestras vidas, aunque la foto de arriba, con “el banco”, la familia, el rey que está ahí y no va a Ceuta, peperos, psoecialistas y, sin salir en la foto -también felpudo en el paripé- Revilla, no sugiera tanta luz, sino solo, claro, Colección Banco Santander.

Actual espectáculo, lo de delante, Centro inexplicable, y, al fondo, pequeño Faro, hambrientos

Visto desde el fragor cotidiano de esa cosa que, junto a otros, dicen vida y -en el caso de una mayoría- ni se sabe qué es, lo del faro de arriba puede parecer una broma o, incluso, simplemente una tontería, pero hechos tan raros como la boba vanitas vanitatis de querer iluminar -sin mérito- la ruta de una ciudad, sea Santander, de la que El País, siempre (in)cierto, titula, en medio -intuyo- de una carcajada general, que “el objetivo era crear un museo a la altura de los mejores del mundo”, o Ceuta, por otros motivos, pienso que anuncian la amenaza cierta del horror que -para atentos- es nuestro desplome cierto en el lóbrego abismo que describió el Lovecraft más alucinado hace cien años en sus alucinantes Mitos de Cthulhu, inquietantes relatos que publicó en revistas de papel barato, pulp fiction, en la primera mitad del siglo XX, novelas populares por entregas -muchas magníficas-, como los propios Mitos, o hard boiled, novela negra sobre corrupción institucional, detectives cínicos y bellas mujeres fatales, siendo varios los motivos de despeñarnos, en especial el dañino peso de una sociedad regida por un crecimiento ilimitado, egoísmo individual y -cada día más sutil, para ocultarlo- ausencia de todo principio en quienes, desde los distintos ámbitos del poder que -veamos a Sánchez- manda sin autoridad, hacen que un avaro prestamista, además “tartufo”, hipócrita que, ya en 1668, tan bien retrató Molière, quiera ser -aquí hoy- faro en la oscuridad que él genera, en especial dañino para la mayoría que ni siquiera lo intuye, en medio de lo que hoy es la España del proxeneta confeso Sánchez el Malo y, peor incluso, del huidizo cerebro del simio Puente y su gruñidor ejército, que pretenden -como se hizo con el “Centro” en Santander- con potestas sin auctoritas, regalar el puerto de Ceuta a los nuevos y -en especial para ellos mismos- más dañinos okupas, tropa de -solo- usados instrumentos del peor poder, lo que imposibilitará -temo- recuperar la ciudad tomada y que, muerto Albert Camus, franco-argelino, alguien escriba -¿quién lo leería hoy?- La peste, metáfora de ciudad sitiada por el irracional fascismo de -sin duda- Sánchez el Malo, Puente el Simio, su ejército de gruñidores y los floreros de el -cada día mayor- (des)gobierno, ni las Cartas a un amigo alemán, ensayos sobre por qué, huyendo del nihilismo, debemos impedir que nos ocupen, ni sus artículos en Combat, órgano clandestino de la Resistencia, del que, en lucha ética, fue redactor jefe y editorialista entre 1943 y 1947, años difíciles en que, algo más -quizás- que hoy, había que defender la -escasa- verdad justa.

Así de desconocido pude ser, ni no nos enfrentamos, el horror que viene

Coda sobre los efectos de la -odiosa/cierta- alianza capital/progresismo.- Limitado por una fluctuante artritis de viejo -¡mucho deporte joven, lesiones de viejo!- me dicen la TV, radio y periódico que más me ofenden -y uso crítico para que me cuenten lo del Malo- que estamos en fase de ratas -entre otras, tertulianos- saltando del barco en que, sólo para alimentarse, son fieles a Sánchez el Malo y empiezan a -admitir, como sucedió con, entre otros, cruelmente vejados por la turba, Ceaucescu o Mussolini- grietas en la estructura de intereses en que algunos -no la ultraderecha- llevan años viendo el inminente derrumbe, por claros fallos estructurales en la ética/política personal/social de la “satrapía pederastia-progresismo” que, junto a lo más sucio del capital nacía, tras obscena refriega en Ferraz, en verano 2018, para lograr que el Ibex -índice de lo que gana, porque sí y sin hacer nada, el 1%- haya pasado de 9.600 puntos a cerca de 20.000, tras superar el bajón hasta menos de 6.700 tras el “útil cuento chino de la Covid19”, ¿qué opinan de tal relación Ibex-“progresismo” los subsidiados opinadores de cámara, Intxaurrondo, Bueno, Ruiz, Cintora y la inclasificable fifty fifty Santaolalla, junto a Escolar, Aroca, Losada, Maraña, Garrido, Palomera, Cue, Casqueiro, Brunet, Caballero, Monrosi, Millás, Ekaizer, insufrible argentino, Arroyo, Ochando, Pardo de Vera, el hijo de Pilar Miró,…?, ¿qué dijeron tras ver/oir la televisada autopsia de Cristina Pardo del pútrido despojo de Puente, simio chillador que, cual fiambre “estupefrético”, no miraba a la cara de quien, inteligente incisiva, le preguntaba sin (ob)tener una sola respuesta?; ese Puente -y mucho más- es buena imagen de la turbia alianza aquí de lo actual: “progresismo” y capital

El Roto 08.09.2026

Cualquiera de los dos, poderes espurios, Sánchez  el proxeneta Malo o la familia usurera Botín

Es enseñanza práctica del dañino populismo “progresista” su “ostentórea” defensa del sofisma jurídico -dúctil, inseguro- consistente en (con)centrar la etérea excelencia democrática en el -abstracto, embarullado- derecho -por el que luché y, desde hace años, alejado de lo que dicen “partidos”, no uso- a -solo- votar(los) de los cientos de miles de urgentes, dudosos, novísimos titulares de -insultada por los “plurinacionales”- ciudadanía española, al tiempo que se discriminan, desprecian y olvidan las -reales y, en sentido estricto, vitales- exigencias de las eternas víctimas, aquí hoy, concretadas en prostitutas, chaperos, inmigrantes y ceutíes, muchos niños, insufrible imagen de las víctimas del suculento agio industrial del proxenetismo familiar de Sánchez el Malo, quizás el más sucio negocio o del también insufrible, distinto (ab)uso real de la hostil ocupación amotinada de una ciudad -solo por la fuerza- facilitado por quienes debieron impedirlo y, con su incuria, definen una calaña que -de facto y iure- los excluye de la gestión de la “cosa pública”, habiéndose llegado, al tiempo, a posibilitar -anécdota cruel- que un sabido avaro santanderino, se planteara unir -se lo impidió, no nosotros, una vieja “grúa de piedra”- por encima de todo y todos con una hiriente pasarela, la mar con la puerta de -próximo a donde vivió Sotileza, en realidad Silda- su feo negocio con dinero ajeno, intereses, finanzas,… -para el vulgo préstamo/usura-, reflejado en sus imágenes con Piano, hábil comerciante, que invitan a reflexionar sobre  la maldad de la relación “progresismo”/capital, energía del nuevo “Faro”, con el que, sorpresa, parece pretender borrarle, émula de Edipo, su hija, madre de un Morenés Botín, activo promotor de dañinos Data Center y Bess que, velado tras nombres como Campus Altamira, Stoneshield o Franklin Templeton, en defensa propia, exigirá atención

Cómo disfrutaban “ellos”. riéndose siempre de “nosotros” 

sábado, 11 de octubre de 2025

Lo cotidiano.126 De (des)informar y miedo Fernando Merodio 11/10/2025

Lo cotidiano.126

De (des)informar y miedo

Fernando Merodio

11/10/2025

La vida ofrece mil motivos para, cómodo, ser infeliz, tener miedo, pero yo nací y viví la infancia en un serio, frío pueblo mínimo con sugerentes días y largas noches, marcado por una subestación sonora con líneas de altísima tensión, los Saltos del Nansa, que dibujaba mejor que cualquier otra más grande, los perfiles de vida/muerte y allí fuí feliz, crecí, aprendí, no tuve miedo hasta que, aún muy niño, fui trasladado a Santander y, por sorpresa, cedido a hombres raros con grasientas faldas negras hasta el suelo, que difundían tramas aún más raras, mientras, ¡abuso eterno!, algún niño intentaba, sin éxito, burlarse entre otras cosas, de la “u” final de mis vocablos, lo que también viví, creciendo -menos- feliz sin miedo, hasta que, con 16 años me dejaron en el Madrid -que decían- de los mil peligros, donde erré, me levanté, aprendí, también crecí sin miedo, feliz -próximo a Rosa y al prodigioso fútbol del Madrid de Di Stéfano- y, cercado por la odiosa peste de Franco, percibí soledad, acabé rápido, en menos de 3 años, la farsa del Derecho e hice la mili rasa no universitaria, 18 largos meses para, antes y después, ser abogado que usó la -supurante- Ley lógica como garrote, Rosa y yo nos casamos, no abortamos, tuvimos dos hijos, compré con ella, en 1972 ¡uf!, menos mal, un piso, sufrí -más de medio siglo- a jueces, fiscales, abogados, “bureaucratas”,… insufribles, ineptos y, peor, injustos, tras lo que, muerto -en la cama- Franco, apoyado -siempre- en Rosa, Marx, el presidente Suárez que nos legalió, mis carreras por correr, lo aprendido,… soporté como pude el fraude de Felipe, Aznar, Zapatero y Rajoy, iguales, hasta que Rosa -¿harta?- desconectó sus neuronas y, buena, con -muy- triste despedida, me enterró en amargura, me dejó peor que solo, en un estado que no podía, en la peor pesadilla, haber imaginado y, además, en el “atávico, arcano, numinoso, inmemorial” mundo de horror que tejió H.P. Lovecraft y, hoy aquí, recrea Sánchez el -genético- Malo, para, con la coraza de vividos 80 años y en la puerta de salida de mi relámpago de luz entre dos eternas tinieblas, sin entenderlo, ver que (la vida al final lo ha logrado) tengo -no por mí- miedo, terror.

Horror y paisaje cotidiano en Lovecraft: Dunwich, Cthulhu, Azarhoth, Miskatonic o Arkham

Decía Gabriel Albiac, raro filósofo, que finalizando el siglo XVIII, en los albores de la era que se acaba -¿o acabada ya?- Robespierre planteó de modo elíptico la única alternativa en la acción política de los revolucionarios: o corrupción o terror, y añadía que para él, y como hoy ya entonces, corrupción y terror son potencias constituyentes, dos vistas de lo mismo que se apuntalan entre ellas y se ofrecen al ciudadano, como mal menor y de forma alternativa, para salvarlo; coincido con Albiac en ello y en que aquí ahora, en especial con el terrorífico Sánchez el Malo, feto abortado del -dicen- progresismo, desde 1978 en caída libre, es fusión en escoria de las dos potencias, corrupción y terror, todo vale para evitar que, catárticos, arranquemos y un cataclismo social nos devuelva la perdida autoestima, cambie nuestras estructuras, todas, e impida, por ejemplo, que González, impune primer jefe, o esa cosa siniestra de la Z, bobo devenido a malvado o el Aznar de cara e ideas hoy tan extrañas que con los pies sobre la mesa nos metía en una guerra, aún aconsejen, siendo urgente aclarar, no jueces, nosotros, todo hasta el fondo, pues si no, nadie lo dude, esto está hecho para que, apoyada en un sutil terror, la corrupción del capital impere.

Frente a sesudos, gruesos libros que, muy serios, defienden lo contrario, supe siempre y espero que, mientras me marcho poco a poco, se vaya viendo que la teoría -no sé si algún día/en algún lugar fue práctica y no cuento chino- de Montesquieu ha muerto y, sin remontarnos muy atrás, ya antes de Franco -certifico que desde 1946- nunca ha habido tres poderes sino uno, primero, único el del general rechoncho y quien -si lo había- estuviera tras él, siendo su aspecto, voz atiplada y atrabiliarias ideas, entre otras razones, prueba evidente de lo poco que valemos el resto, la poca cosa que siempre fuimos/somos, rodeándole de atronador/cobarde -en el mejor caso- silencio, mientras hacía lo que quería, igual que lo hacen, ahora, los muy corruptos mercantiles-partidos, -entes según para quién- (in)útiles que, ligados al usurero banco, hacen que el capital decida quién/cómo -no legisla- garabatea leyes y -no juzga- reparte al resto lo (in)justo y designa a quién -no gobierna- manda, mientras, frente a ello, unos pocos ciudadanos, solos, vigilados uno a uno, con el carné en la boca, indefensos, hablan bajo y el resto, aún peor, a un lado, quietos, con su Smartphone, su coche y su viaje del Inserso, ciegos felices… se pliegan. Todo ello cierto.

El Roto  05/10/2025

Así ellos parecen menos sucios

Pues es necesario, hay miedo, mucho miedo, terror, cobardía y, cual hindúes, nos dividimos como nacidos de distintas partes del cuerpo de Brahma y, por ello, miembros de las varias castas que definen nuestro estatus, admitiendo que sea la pertenencia a esta o aquella ralea razón única del derecho a ciertos privilegios, lo que, exacto, explica cómo se funciona sometido a la estanca clase/mafia política, grupo -no muy- homogéneo que son los partidos, en el que sus miembros, ignaros de Machado, no hacen camino al andar, se lo dan hecho, exigiendo dudar de qué futuro espera a un país en que los cientos de miles de miembros y/o pegatinas de tal casta se protegen con privilegios y un velo (des)informativo que hace que incluso los fétidos excrementos de que se nutre Sánchez el -genético- Malo sean minucia en el casposo, crispante día a día, cuando,  por ejemplo, la voz del mostrador de alabastro que se acompaña en TVE del hijo de Pilar Miró -están de moda las parejas Ceaucescu o Mussolini- para decir lo que la PSOE les dice que nos digan, no dejó a Francisco Marhuenda -en mis antípodas- explicar, pese a que, de no ser cierto, le pudiera caer una querella, que el suegro de Sánchez o sea el padre de esa Begoña extraña, bachiller con universitaria cátedra que, sucia, negoció -para ella- en la Moncloa, fue astuto proxeneta -se benefició al prostituirse, contra su voluntad, otras personas-, un rumor -¿o más?- muy serio -sería insufrible que el gerente/capataz de la mercantil PSOE que barriobajero, se ríe de todos y manda aquí tuviera, entre sus vicios no sabidos ese-, siendo urgente que, con certeza, se aclare tan sucia, repugnante duda y, al tiempo, que -¿nuestro, vasco, chino?- El Delirio Montañés explique sus razones para, tras robar nuestro constitucional derecho a ser -bien- informados, junto a capital/dinero/poder, mienta con descaro en pro de Iberdrola/Banco Santander/Valcarce y el muy dañino P.E. El Escudo ¿Hay alguien ahí, a ese lado, que pueda/quiera contestar ambas preguntas?

Flavita Banana 10.10.2025

Sutil explicación de cómo se (des)informa y genera miedo

Coda sobre (des)información, miedo y unidad.- Decía Eduardo Galeano, en parte cierto, que “nuestro enemigo principal no son el imperialismo, la burguesía, la burocracia, sino el miedo que llevamos adentro” y, con Domitila Barrios, minera, una de las cinco mujeres que, con una huelga de hambre, provocaron en 1978 la caída de la dictadura boliviana, añadía: “No sean bobos. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos. Porque, ¿existen los dientes si no se juntan en la boca? ¿existen los dedos si no se juntan en las manos?” y, añado yo, ¿es lógico que la mano nunca se haga puño?, añadiendo a lo anterior León XIV, sigiloso papa, en su primera exhortación apostólica, “Dilexit te. Te amé” que “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada día más lejos de las de esa minoría feliz”, lo que, denuncia, es “dictadura de una economía que mata”, así que, concluyo, hay que unirse en las pequeñas bolsas de resistentes que patrocinaba John Berger y escapar de nuestro miedo a ser, decir, vivir,..., maldito miedo; insisto, pesado: “el género humano es la Internacional”.