sábado, 27 de diciembre de 2025

Lo cotidiano.137 De pensar, las palabras y lo que hay detrás Fernando Merodio 27/12/2025

Lo cotidiano.137

De pensar, las palabras y lo que hay detrás

Fernando Merodio

27/12/2025

Esto va de predicar y dar trigo, Hanna Arendt hablaba en “La acción humana” de vida contemplativa o activa, decía que las dos son dignas, cada una con su valor, distintas pero equiparables y señalaba tres actividades naturales de la segunda: 1) labor, que sustenta el proceso biológico de la vida, 2) trabajo, que crea el mundo humano y 3) acción que, usando instituciones y método, incide en lo político y provoca cambios de orden socioeconómico; esta tercera, la acción, necesaria para construir el mundo político, justo o injusto, igualitario o con privilegios, es la única que exige presencia de otros y tiene un desarrollo público, pudiendo ser 1) política que, ordenada y dentro del sistema, se dirige a construir, modificar, desarrollar, defender, atacar, incluso destruir el orden establecido o 2) directa que, disconforme, usa medios y hábitos no políticos, incluso violentos; la acción política es -o, al menos, debe ser- trascendente para que funcione la -que dicen- democracia, sistema utópico en que la soberanía reside -dicen también- en el pueblo que la ejerce para él, por sí o por representantes, siendo en ella, también utópicos, elementos exigibles: 1) participación, en forma de discusiones, decisiones y acciones colectivas en el espacio público, 2) pluralidad, que hace que aquella sea real y 3) libertad para luchar por lo bueno/justo para el grupo; a partir de ello -y otras cosas- es preciso saber valorar que, por efecto de la acción, se producen los cambios sociales y, de ser preciso, es posible desarrollar una política/participativa que construya una sociedad más justa y eficaz.

El Roto  21.12.2025

Radicalmente rechazable forma actual de la acción política

Si, a partir de lo anterior, tasamos la “progresista” política actual de -sin acción conexa- palabras y su tramposo valor filosófico voceado -entre otros sitios- en -libelo, oscuros fondos, sucio dinero, franco-armenio Oughourlian- El País de, al azar, 23.12.2025, encontramos sin buscar las prédicas de dos opinantes habituales, entre sí conexos y, de una u otra forma -dicen que- filósofos, Diego S. Garrocho, que critica “La paradoja de Sumar” y Daniel Innerarity, que afirma que “Pensar cansa, por eso el escándalo gobierna el debate” y si, en efecto, nos cansamos un poco pensando con Arendt en lo que ellos dicen, podremos desatar algo, no cortarlo, el gordiano nudo con que Sánchez el -genéticamente- Malo nos amarra a una evidente forma de locura que, alejada de viejos -más o menos- sabidos conceptos como los de las clases sociales -y su lucha- o el -traicionado- socialismo marxista, nos arroja a esa caverna del lenguaje perverso que ahora dicen “progresismo” o “fuerzas progresistas”.

Simplifica mucho Garrocho, profesor de Filosofía Moral, al decir en referencia a las sumisas huestes de Sumar/Yolanda Díaz que, desde Aristóteles como poco -y hoy Arendt- “la política es una disciplina comprometida con la acción” y que “en un mundo en que lo hemos llenado todo de palabras”, la vicepresidenta -lo que, sin duda, mejor la define- “parece confiarlo todo al poder de las enunciaciones”, para concluir que “refugiarse en un lenguaje sofisticado, no hacer nada y preservar la posición es un gesto insoportablemente conservador”, olvidando entre otras cosas que, dijo Virgilio, ”la fortuna favorece a los valientes”, haciendo ello que -con olvido por Garrocho de muchas razones más prolijas/serias- Sumar esté “a punto de sacrificar todo su futuro”.

El Roto  16.12.2025

Esto es lo que pasa por, entre otras cosas, lo que dice Innerarity sobre que pensar cansa

Equiparable a él, afirma en el mismo libelo y día Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía Política en Ikerbasque que, pese a vivir en una democracia -insisto, para él- consolidada, “buena parte de la prensa -¿su panfleto?- alienta cada día la sustitución de lo político por lo penal, de lo estructural por lo episódico, del debate sobre el rumbo colectivo por el morbo sobre comportamientos individuales”, culpando de ello a que, mientras “leemos o escuchamos con avidez esas noticias” -¿las suyas?-, apenas atendemos a las sesudas explicaciones”, o sea, no pensamos… lo que él quiere y, a partir de la radical -poco empírica- tesis de que “el material humano iguala a todos los partidos; lo que les diferencia son las políticas que promueven”, no explica que esos partidos que -según él- “promueven las políticas” deben ser -para tener sentido- sus palabras convertidas en efectos/hechos concretos, producto de la acción política que Arendt dice imprescindible y, al contrario de lo que predica en el libelo sobre el -que llama- “rumbo colectivo” como algo férreamente vinculado a lo que se dice/ofrece y no como sólidamente atado a los -reales- efectos de las “acciones individuales” de -lo que Innerarity llama- su “material humano” o -yo digo- sus miembros, o sea, las gerencias de las mercantiles a que hoy han devenido los viejos instrumentos de lucha que Marx y otros llamaron “partidos”, por lo que me parece que, además de controlar su “material” dirigente y valorar las disparidades existentes entre lo que -sin garantía, fácil- predican/prometen tales empresas/partidos y alborotan/venden con altavoz sus interesados fieles, o sea la calidad/cantidad real del trigo que -en efecto- reparten, para tras ello -pensado con sosiego- aunque se enoje algún “filósofo”, aplicar con dureza el Derecho penal a la deslealtad “política” tipificada de quienes, voluntaria, gustosa y libremente se han postulado para representarnos o, más exacto, para, abusando, decidir por nosotros; resumiendo, lo que dice Garrocho vale para otros que Sumar y solo es estructural, político lo valorado tras el exigente tamiz de la acción.

El Roto  08/12.2025

Y, por subvertir el orden que oprime, solo nos dejan pensar en las alcantarillas

Coda subterránea sobre el “Viejo Topo” que socava la estructura capitalista.- El 14 abril 1856, 90 años justos antes de que yo naciera, Karl Marx pronunciaba en el cuarto aniversario de “People’s paper”, periódico -con el que colaboró junto a Friedrich Engels- cartista -hasta que cayó en manos de la hábil burguesía-, el discurso que, por su -para mí- serio interés reproduzco, por si -a su vez- interesara a alguien más:

Las llamadas revoluciones de 1848 no fueron más que pequeños hechos episódicos, ligeras fracturas y fisuras en la dura corteza de la sociedad europea. Bastaron, sin embargo, para poner de manifiesto el abismo que se extendía por debajo. Demostraron que bajo esa superficie, tan sólida en apariencia, existían verdaderos océanos, que sólo necesitaban ponerse en movimiento para hacer saltar en pedazos continentes enteros de duros peñascos. Proclamaron en forma ruidosa, a la par que confusa, la emancipación del proletariado, ese secreto del siglo XIX y de su Revolución.

Bien es verdad que esa revolución social no fue una novedad inventada en 1848. El vapor, la electricidad y el telar mecánico eran unos revolucionarios mucho más peligrosos que los ciudadanos Barbés, Raspil y Banqui, a pesar de que la atmósfera en la que vivimos ejerce sobre cada uno de nosotros una presión de 20000 libras ¿Acaso la sentimos? No en mayor grado que la unión europea sentía, antes de 1848, la atmósfera revolucionaria que la rodeaba y presionaba sobre ella desde todos los lados.

Nos hallamos en presencia de un gran hecho característico del siglo XIX, que ningún partido se atreverá a negar. Por un lado, han despertado a la vida unas fuerzas industriales y científicas de cuya existencia no hubiese podido sospechar siquiera ninguna de las épocas históricas precedentes. Por otro lado, existen unos síntomas de decadencia que superan en mucho a los horrores que registra la historia de los últimos tiempos del Imperio Romano. Hoy día, todo parece llevar en su seno su propia contradicción. Vemos que las máquinas, dotadas de la propiedad maravillosa de acortar y hacer más fructífero el trabajo humano provocan el hambre y el agotamiento del trabajador. Las fuentes de riqueza recién descubiertas se convierten, por arte de un extraño maleficio, en fuentes de privaciones. Los triunfos del arte parecen adquiridos al precio de cualidades morales. El dominio del hombre sobre la naturaleza es cada vez mayor; pero, al mismo tiempo, el hombre se convierte en esclavo de otros hombres o de su propia infamia. Hasta la pura luz de la ciencia parece no poder brillar más que sobre el fondo tenebroso de la ignorancia. Todos los inventos y progresos parecen dotar de vida intelectual a las fuerzas materiales, mientras reducen a la vida humana al nivel de una fuerza material bruta. Este antagonismo entre la industria moderna y la ciencia, por un lado, y la miseria y la decadencia, por otro, entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de nuestra época es un hecho palpable, abrumador e incontrovertible. Unos partidos pueden lamentar este hecho; otros pueden querer deshacerse de los progresos modernos de la técnica para verse libres de los conflictos actuales; otros más pueden imaginar que este notable progreso industrial debe complementarse con una regresión política igualmente notable. Por lo que a nosotros se refiere, no nos engañamos respecto a la naturaleza de ese espíritu maligno que se manifiesta constantemente en todas las contradicciones que acabo de señalar. Sabemos que para hacer trabajar bien a las nuevas fuerzas de la sociedad se necesita únicamente que éstas pasen a manos de hombres nuevos, y que tales hombres nuevos son los obreros.

Éstos son igualmente un invento de la época moderna, como las propias máquinas. En todas las manifestaciones que provocan el desconcierto de la burguesía, de la aristocracia y de los pobres profetas de la regresión reconocemos al buen amigo Robin Goodfellow -ser de la creencia popular en los siglos XVI y XVII-, al viejo topo que sabe cavar la tierra con tanta rapidez, a ese digno zapador que se llama Revolución.

Los obreros ingleses son los primogénitos de la industria moderna. Y no serán, naturalmente, los últimos en contribuir a la revolución social producida por esa industria, revolución que supone la emancipación de su propia clase en todo el mundo y que es tan universal como la dominación del capital y la esclavitud asalariada.

Conozco las luchas heroicas libradas por la clase obrera inglesa desde mediados del siglo pasado, y que no son tan famosas por haber sido mantenidas en la oscuridad y silenciadas por los historiadores burgueses. Para vengarse de las iniquidades de las clases gobernantes en la Edad Media existía en Alemania un tribunal secreto llamado ‘Fehmgericht’. Si alguna casa aparecía marcada con una cruz roja, el pueblo sabía que su propietario había sido condenado por Temis. Hoy día, todas las casas de Europa están marcadas con la misteriosa cruz roja. La Historia es el juez y el agente ejecutor de la sentencia es el proletariado”.

Es muy sencillo, si antes de, imprescindible, actuar nos fatigamos pensando un poco, todo resultará -aún- más evidente que aquel 14 abril 1856 en que Karl Marx explicaba lo del Viejo Topo, pues la contradicción entre técnica productiva e igualdad justa es hoy tan enorme como cierta.

Karl Marx y Mijaíl Bakunin

domingo, 21 de diciembre de 2025

Lo cotidiano136 De acabar con -muy peligrosos- psicópatas Fernando Merodio 21/12/2025

Lo cotidiano136

De acabar con -muy peligrosos- psicópatas

Fernando Merodio

21/12/2025

Definitorias imágenes de lo que sigue a los psicópatas: Franco, Ceaucescu y Mussolinni
Del PP ni hablo, pero lo de hoy es muy serio, más serio de lo -serio- que parece, se trata de dónde nos llevan y el futuro que anuncia la saña con que -ahora- nos trata Sánchez el Malo, heredero de los que, con el cuento de Suresnes y el dinero de la CIA y Brandt acosaban a -su envidiada conciencia- el PCE y crearon los GAL, la cal viva, Filesa, Malesa, Time-Export,…, o del viscoso de la Z, la ceja o lo que le cuelga, degradado psicópata hereditario clínico -quien al ver su última rueda de prensa no lo haya percibido en su físico, sus gestos,… está ciego- causante de un muy grave daño cierto en su ámbito de (ab)uso durante años -lo que, illo témpore, decían España- hasta el punto de que esa sociedad precise, para (sobre)vivir sana, el psicoanalítico diván que -lúcido- acreditó Sigmund Freud, convertida hoy en irracional masa líquida que, enferma, no define ni olvida, solo lucubra sobre lo que pasó -y no conoce-, tiros en la nuca y crueles cunetas -de todos y no siempre políticas- de antes y después de la (in)civil guerra promovida, además de -como siempre todas- por el capital en sus muchas -siempre- codiciosas formas, por salvajes odios, a la que siguieron 36 inicuos años en que, para vergüenza de todos, nos dictó un ridículo militar bajito, rechoncho, de voz fina -al que, sin que yo nunca lo entendiera, se acató-, falto de gracia o apoyo exterior tras que “los suyos” perdieran la II guerra europea, con la respetable actitud de -solo- los -muy pocos- que -de un u otro modo- se opusieron al orondo chusquero en su inverosímil, dictatorial periplo, concluido en1975 cuando, ayudado por la crueldad de sus (in)fieles, moría -fotografiado- en la inhóspita cama de su -de él- tétrico hospital público -que, pues igual que hoy todo era posible, decían- La Paz, apoyado en un gris silencio global -que ahora tiñen de cobarde rencor-, una irracional falta de ideas sanas, ese capital que apoya todo lo que -le- conviene y el fétido -siempre- aliento del céfiro egoísta de su -así se decía- familia, de sangre y política, sumado a la -perenne- (in)Justicia judicial, la ley que hacían -y hacen- tenderos ágrafos, el gobierno de corruptas empresas-partidos, cuando aquél solo una, y, ¡siempre!, la servil milicia de barras y estrellas, la eterna policía gris -hoy azul-, o verde que, visto como instruye denuncias, no anima a creer en lo que dicen UCO, o del color que sean los maderos de caciques locales,… y, mortal, su -del psicópata- ley ad hoc, que dicen “mordaza”; siempre parecido, acaso igual, cambiando, eso sí, de psicópata.
El Roto 13.01.2024
Aunque lo diga, no es exageración, magnífica imagen, incluso se parece al nuestro
La psiquiatría -y el mejor cine negro- han definido/descrito al psicópata -distinto del sociópata- como peligrosa/dañina persona/personaje esencialmente afectado por la muy grave carencia del -sedante- sentimiento de culpa en la interrelación, que avisa si te desvías de lo personalmente ético o socialmente correcto, déficit cuyos efectos en el enfermo -y, tras él, en el resto- alegoriza el viejo mito de Tántalo, subiendo y volviendo a subir la roca, gráfica muestra de las secuelas de -una forma de psicopatía- la fijación y deseo obsesivo por lo éticamente indebido o socialmente inasible; una anomalía psicológica que daña importantes funciones mentales y, también, la conducta social del dañado, al que priva de afecto, remordimiento o capacidad para identificarse con algo/alguien y le anima al uso de malsana seducción, asentada en el enfermizo narcisismo de quien, sin razón, se cree más de lo -nada- que es, ¡ay, su suave bamboleo camino del atril y sus juntas rodillas al sentarse!, hasta el punto de ver lógico apartarse de las normas sociales y adoptar rasgos de enfermo/anómalo como el cruel desprecio a los sentimientos ajenos, las reglas/obligaciones sociales, la nula tolerancia a la frustración, que descarga con agresividad violenta, ineptitud para entender, sentir culpa y, así, siempre, culpar al otro; sin más otro comentario, es lo que tenemos.
El Roto 07.06.2025
Con el chusquero bastaba con (in)cultura, el placer -solo pensarlo- era pecado,… ahora peor
Para Freud, la cultura -forma en que los individuos se organizan y, en base a ella, actúan en sociedad- y el placer -fuerza que identifica a las personas y cubre sus carencias básicas, haciendo que, desde niños, vivir sea satisfacer y evitar “displacer”- están intrínsecamente unidos, de modo que juntos, no son solo individual gozo, sino creativa felicidad y bienestar social, una relación dialéctica que, enfermo, distorsiona el psicópata y, al no admitir al resto/persona, fija sus vínculos en forma 1) asociativa, “alianza” apoyada en, “narcisista/ególatra”, verse superior y buscar solo su utilidad, 2) tangencial, relación con una víctima ocasional, puntual, a la que aplica coerción temporal o 3) adicional, que aprovecha la debilidad de neuróticos o depresivos para -sin la sana unión entre placer y cultura que justifica la vida- (ab)usar del daño ajeno o de una seducción psicopática, hábil en detectar necesidades del otro, mostrarse necesario y asegurar -ficticias, inexistentes- soluciones; dicho ello, el peligro de un psicópata -real, como en este caso- se agiganta cuando sus actos repercuten de forma grave en la sociedad, porque, uno, el daño social es, cuantitativamente, mayor que el personal o individual y dos, porque dicho daño nace de algo/alguien a quien una cierta parte de la sociedad, con evidente error -personal, sistémico o ambos- in eligendo, ha errado al dotar al psicópata de poder que le posibilita dañarnos, evidencia de que la seducción enfermiza exige que el otro esté de acuerdo con la persuasión/encanto, lo que la convierte en bidireccional, consentida, no agresiva desde posición de fuerza, debido -quizás- a que los psicópatas son conscientes de la responsabilidad, incluso judicial, de sus actos, haciendo que tal anomalía sea difícil -por uno y otro lado- de tratar, en especial cuando, por edad y experiencia, la dañina enfermedad se ha hecho sólida, siendo, por contra, su terapia factible si su nivel es bajo, el psicópata menor de 30 años, admite tratamiento prolongado, afecta a delincuentes convictos,…, casi nada de lo cual concurre aquí, lo que exige bisturí, cirugía radical.
El Roto 15.12.2025
¿Estaremos como estamos, además de por el psicópata, por ser eso lo que pasó en 1978?
Coda candorosa -tanto como Lenin/Marx- sobre ¿qué hacer?.- Visto lo visto de “lo de1978” -para algunos un éxito, para mí lo otro-, vistos los (in)cumplimientos -salvo del primero- de los viejos presidentes, visto el desigual/injusto sistema socio-económico y vista la (in)acción de la masa líquida antes y después de la fecha bisagra, hay que hacer cosas, empezando por crear -si hay base, metódica duda- la vanguardia ética, sin vínculos -ni ambición- de poder económico o político, que elabore una -sencilla- teoría sobre lo -elemental, que sabemos- necesario y, tajante, la difunda/imponga; ¿cómo?, empezando por, sin rollos, hacerlo, sin gatopardismo, partiendo de cero.

sábado, 13 de diciembre de 2025

Lo cotidiano.135 Del Supremo Tribunal… y otros ejemplares Fernando Merodio 13/12/2025

Lo cotidiano.135

Del Supremo Tribunal… y otros ejemplares

Fernando Merodio

13/12/2025

Lo “supremo”, del latín ”summum bonum”, “bien sumo”, es concepto filosófico que, en especial a partir de Kant, tiende a definir el fin último, lo esencial que el ser humano debe perseguir, fin que -dicen- encarna, en sí, todos los bienes y la filosofía cristiana equipara a la vida de los justos -en “comunión”- con su dios y sus preceptos, mezclándose tal idea y efectos con las primeras formas del monoteísmo -zoroastrismo o judaísmo- hasta que, con Agustín, negador del mal absoluto, llega a parecer parte del dios cristiano, creencia que fue derrotada por el conflicto cierto entre los bienes y la valoración de cada uno comparado con el resto, obligando a, frente a “bienes sumos”, cotejarlos -cosa que los “supremos” tienden a despreciar- con la moral, la física, la felicidad, la virtud,...; con el mismo fondo objetivo, “Yo. el Supremo”, 1974, novela de Augusto Roa Bastos, uruguayo, entonces exiliado en Argentina, narra en primera persona los negativos matices de la historia del paraguayo, revolucionario, abogado y dictador supremo, José Gaspar Rodríguez de Francia que, injusto en mil formas entre 1811-1840 y frente al firme deseo de rebelión y estoicismo popular, forjó un mundo de injusticia, persecución, explotación, racismo y muerte, liquidando a la población criolla y peninsular; un ejemplo de lo “supremo” al que debiéramos enfrentarnos.
Así de ascético puede ser, como Kant y el libro de Roa Bastos, también “lo supremo”
De haber sido más filosófica, la constitución de 1812 hubiera sido más modesta, no dando tan excesivo apelativo, “Supremo Tribunal”, a algo humano, propio de seres con -muy- limitados talentos sin, antes de hacerlo, preguntarse ¿qué es y hace importante el -dicen- máximo órgano del “poder judicial”?, ¿encarna, de verdad, “el fin definitivo, último que el ser humano persigue para aproximarse a -lo que dicen- dios y sus normas?” o, por contra, ¿no habrá que bajar a tal “supremo” ente, no “absoluto”, de su excesiva altura y ponerlo al nivel de la moral, física, virtud, felicidad,… del resto?, pues, siendo, tras juzgar -poco- a hoy ficticios gerifaltes de antaño y otras fruslerías, su principal función -si le dejara, poder político, el “constitucional”-, leer correctamente la ley, fijar jurisprudencia – modificar con fallos a su gusto lo mal legislado, el (des)orden jurídico-, por lo que ¿debe estar, lo merece, tan lejano, tan alto, tan “supremo”, tan irrevocable, tan difícil -no sabe explicarse- de ser entendido, dada la -muy poca- auctoritas/valía de sus miembros, evidente cuando los sectarios/carroñeros/mimados, sucios medios de (in)comunicación de masas -peores incluso que ellos- meten de cualquier modo, impunes, sus ágrafos lápices, viperinas lenguas, falsarias cámaras y micros,… en todas partes? y, tras responder tan sencillas preguntas -y otras-, al ser lo más peligroso que tal -ornamental- Supremo Tribunal -dice la norma- debe proteger, ¡uf!, los derechos/libertades y pues, además, -dicen que- es órgano clave -¡81 dudosos miembros/muy altos sueldos!- del sistema judicial, para el buen funcionamiento del Estado Derecho en todas las direcciones y sentidos, ¡que cada cual lo valore!
El Roto 27/11/2025
Condenar al débil es fácil, al fuerte menos, pero razonarlo exige saber y esfuerzo
Llevo más de cincuenta años de accesoria/fatigosa tarea surtiendo datos para intentar que -a los de abajo- allá arriba, siempre los mismos les fijen el “bien supremo”, un fallo justo por el que -lealmente- luché/lucho/lucharé, sin (ob)tenerlo casi nunca, habiendo terciado en litigios infinitamente más graves -para el bien común- que el del servil General Fiscal, ni ninguna resolución la quinta parte de larga -aunque casi todas peores- que las 184 páginas de condena y 54 absolutorias, de los 7 miembros del Supremo Tribunal que, al parir su ratón, han (de)mostrado que el ”summun bonum”, del jerárquico/político General Fiscal -delincuente cierto- con excesivas garantías legales… que dicen pocas, no es uno, sino dos, pues, para 5, delinquió y para 2, no, corolario que, unido a las etéreas razones de unos y otros, aterra y da alas a “intelectuales orgánicos” como los dos Óscar, los muchos “portavoces progresistas”, el propio Sánchez -no sabe nada- el Malo o los sucios fondos -solo dinero- que rige un tal Oughourlian y soban a escribidores/habladores golpistas, ¡sí, como sus amos, golpistas!, de la asolada Prisa, cuyo áspero ariete son hoy Javier Ruiz y su busto de alabastro, procaz joven cortesana, Sarah, con h final, en el pozo sin fondo de gasto público que es la TVE de, ¡tan Malo!, Sánchez y la larga ristra de chistorra, Begoña, bachiller/catedrática en repartir fondos -que acaso pagarán- next generation, Sabiniano, el del sexo ajeno, el -difícil- Daniel, los del Peugeot&Co, Ábalos, Koldo, Cerdán,…, pestífera fiambre que, evidente, hoy es la mercantil PSOE.
El Roto 13/11/2025
O, al menos, juzgad bien
Ya de vuelta de -casi- todo, me da igual, pero quisiera que, pese a merecerlo (nunca confié en gente que a los 20 años decide -y se ve capaz para- juzgar, vitalicio, a los demás), nadie se sienta señalado en su persona por mi denuncia -contra el sistema- de que lo de juzgar al resto, viejo vicio, sea hoy fea “función”, cosa de funcionarios que no funcionan -pero piden para ellos-, la más injusta “bureaucratia”, “tiranía de la oficina” con lo que ese Supremo Tribunal, que es -dicen- “poder judicial” y -serio- no deja que se encarne en cada juez justo, sabio, ufano en su despacho, un poder hoy sometido a la -nula- calidad de los que, tras solo medrar en mercantiles/partidos, legislan sus -de ellos, malas- normas, llenando, hasta la más lúgubre caverna/oficina de “El proceso”, tan actual, Franz Kafka, de ”supremitos” lastimeros, -casi- impunes.
El Roto 30/10/2025
Si no actuamos, con Sánchez -no sabía nada- el Malo&Co, enseguida estaremos así
Coda sobre lo cercano, que tapa el Supremo Tribunal.- Lo real sin aliño es una mínima Plataforma cuya fuerza es -Marx dixit- la del trabajo de su -poca- gente, sin cuotas, subvenciones, crowdfundings,…, opuesta al robo de su histórico, mínimo, montañoso territorio, propiedad en mano común de, sin intermediarios, ellos, robo que amaga el cruel capital, Iberdrola, Banco Santander, Repsol, EdP,…, rapaces cuyo afán es destruir la vida campesina, agrícola, ganadera y generar energía para la -ilegalidad que dicen- “inteligencia artificial” o “centro de datos Altamira” en que, codicia sin límite, ya ha (im)puesto sus crueles garras, insaciable, la “famiglia Botín”, una Plataforma que, anulada en el TSJC y TS la voraz generación de 1400 Mw del “concurso eólico” que, en 2009, la PSOE/PP/PRC habían regalado al 1%, ahora contra consorcios, gobierno regional, MITERD y el silencio de -fieles solo al dinero- los subvencionados, ha vuelto a anularlo todo salvo el salvaje polígono industrial -que dicen- PE El Escudo, Iberdrola/Banco Santander y un visitador/familiar de Jueces para la Democracia, con un contencioso, PA 1263/22, en la Sección Sexta de lo contencioso-administrativo del TSJ Madrid, que, mientras capital y visitador perpetran delictivas obras, 1) no sancionó que el MITERD tardara más de un año en enviar el expediente, inicio del juicio, 2) lo admitió incompleto, tardando, 3) cuando el juicio quedó visto para sentencia, un año en, a su modo, dictarla -y las obras continuaban-, sin siquiera 4) proveer 9 solicitudes de medidas cautelares de la Plataforma -y las obras continuaban- ni 5) tampoco proveer en 5 meses, tras presentarse el 17/07/2025 recurso de casación -y las obras continúan- como tampoco 6) proveer otra décima solicitud de medidas cautelares -y, para solaz de El Delirio Montañés/Iberdrola, las ilegales obras avanzan-; frente a ello solo queda la violencia, o que la Fundación Leonardo Torres Quevedo, FLTQ, Universidad de Cantabria, ¡la ciencia!, sea ¡por una vez! honesta, neutra y, tras su informe pagado por Iberdrola sobre la salvajada, lo pare; todo tétrica destilación del más gráfico Kafka, cuando -origen real de la “¡Furia!” que Fritz Lang hizo cine- las ilegales obras avanzan rodeadas, como en el Cthulhu de H.P. Lovecraft o en la España de Forestalia y otros, del ominoso silencio del TSJ Madrid y el CGPJ ante las denuncias de la Plataforma, hasta que no haya solución… o pase algo.
 
 "Everybody Knows” Leonard Cohen. Todo el mundo lo sabe, pero, al menos, hay que intentarlo

domingo, 7 de diciembre de 2025

Lo cotidiano.134 De bienestar y “pogreso”, bien y mal Fernando Merodio 07/12/2025

Lo cotidiano.134

De bienestar y “pogreso”, bien y mal

Fernando Merodio

07/12/2025

Indigno caudillo -ofensiva sonrisa falsa amojamada, Sánchez el Malo-, sepulturero de inertes restos del naufragio de su “famigliar pogreso”, de su -de ellos- “bienestar”, junto a buitres/socios aferrados a su entallada chaqueta -y otros sitios- exigiendo -para ellos- lo nuestro exhibe su lineal labia de buenos y  malos, con el -mentiroso, eterno- discurso infantil, sin matices, de vaqueros siempre buenos e indios malos y su -tedioso nadar -¿flotar?- en cualquier -sucio- fluido, tedio del que me libró una vida -muy- vivida y la agitada lectura de -algunos- libros, los de Richard J. Bernstein, filósofo que, a partir del gráfico, feroz desplome del World Trade Center, en New York, explicó cómo “el nuevo discurso sobre la dicotomía boba, absoluta bien/mal que pretende dividir el mundo se convierte en abuso del mal” con fines espurios, lo que Hannah Arendt animó a combatir con “la actividad del pensamiento”, el “hábito de reflexionar sobre lo que suceda o llame la atención más allá de los resultados o los contenidos específicos”, huyendo precavidos de la seguridad de que si algo ajeno es malo legitima creerse asentado en -el lado bueno de- la insana dicotomía bien/mal.

Sin necesidad de Pinochet, ya hace más de cien años de la matanza por el ejército chileno, ¿buenos?, en la Escuela de Santa María de Iquique, el 21 diciembre 1907, de cientos de obreros salitreros, ¿malos?, que exigían mínimos derechos y, mientras escucho la Cantata Popular que lleva su nombre y en los años setenta interpretó Quilapayún, imagino cómo, en sus casinos fumándose un buen puro, los patronos ríen, pues los obreros “ya pronto volverán arrepentidos, / el hambre los traerá con la cabeza bien gacha”, mientras fuera de la Escuela, muy engallado, un generalito malnacido, esclavo gritaba amenazante, “¡vayan saliendo en orden de ese lugar, / que si no acatan órdenes, lo sentirán!” y, pues no agacharon la cabeza ni salieron acatando, fueron masacrados cientos, lo que el actual, “(in)correcto” análisis llama “ataque preventivo”, “enemigo interior” o (des)obediencia (in)debida” que aquí con saña, reprimen con “pogresistas leyes mordaza” ¡buenas!, frente a lo que, en su “Canto General” Pablo Neruda, con didáctica y poética música de Mikis Theodorakis, narra cómo, “cuando sonó la trompeta, estuvo / todo preparado en la tierra / y Jehová repartió el mundo, / para Coca Cola Inc., Anaconda, / Ford Motors y otras entidades. / La Compañía de Rabí / se reservó lo más jugoso, / la costa central de mi tierra, / la dulce cintura de América. / Y bautizó de nuevo sus tierras / como Repúblicas Bananas” y, ahora, cuando los malos de uno y otro bando, insisto “pogresistas”, dicen querer igualar lo forzado desigual, Coca Cola Inc, Ford Motors y otras entidades siguen aquí.


Dice un libelo del siglo XVIII atribuido en falso a Jonathan Swift que “política y mentira suelen ser buenas compañeras”, siendo incierto que hoy los políticos mientan con torpeza, pues algunos -aquí tenemos excelentes ejemplos- dan lustre al arte reglado que -dice el autor ignoto- es mentir en política y aunque, según razona Platón en un Diálogo, la visión desde la caverna genera sombras y lo distorsiona todo, el planteamiento maniqueo no admite justificación ni defensa, salvo como falaz homenaje a historia antigua, cosa vieja, preguntas sin respuesta: ¿quiénes son hoy los buenos en política? o, más ácido, ¿los hay acaso?, por lo que, ya sólo y próximo al arbitrio de cambiar de dígito mi contador de trescientos sesenta y cinco días, hoy tengo sobrados motivos para sentirme mal, ansiar mejoras, desear algo tan equívoco como felicidad, bienestar, progreso,..., así que, sabido lo atractiva -pero corta- que puede ser la, estricto sensu, experiencia única del deseo de vivir la vida, si además pienso, puedo ver que tal vivir humano se complica y dificulta al estar lleno de trampas estúpidas que, en esta parte -menos pobre- del mundo, se ocultan tras una perversa utilización de la palabra, el verbo, siendo aquí esas felicidad, bienestar, progreso,... que nos deseamos mero intento de impulsar la vida -por algunos- vivida, términos cotidianos perversos con egoísta significado ambiguo, generador de conflictos convenientes para algunos, cruel afán que hoy mueve el mundo, los menos usurpando, poco humanos, poder injusto mediante la explotación de la fuerza de trabajo de los más.

El Roto 03.12.2025

Pregúntenselo a Sánchez el Malo, Begoña, David, Ábalos, Cerdán,… y sus parásitos

Baudrillard, filósofo, dice que, ajena al paraíso, “una mundo sin corrupción sería el infierno”, pues, “para llegar a él, sería preciso un control total, una sociedad aún más policial, más judicializada, más represiva, más pastueña que la actual”, lo que, al ser el de corrupción concepto maleable, sería una catástrofe y si, como Giorgio Agamben, asumimos que lo más humano es la facultad de crear imágenes y pues, según el propio Baudrillard, “hoy los acontecimientos no son reales, sino virtuales”, al consentir que entre nosotros y los hechos nos hayan instalado el papel de prensa o la pantalla del televisor, perversiones que controla el capital para imponernos lo que él dice, debemos reconocer que cada día tenemos menos capacidad para, humanos, crear nuestra propia imagen -ahora dicen “relato”- y hay que asumir que somos meros receptores de cualquier información ajena, presos del aserto de Goethe cuando dice que “obrar es fácil y pensar difícil; pero obrar según se piensa aún más difícil”, lo que es irrefutable cuando son otros quienes deciden qué es y qué no es noticia, lo que nos obliga a defender las imágenes reales frente al relato que -hoy aquí- tanto obsesiona a, nuestro peor enemigo, Sánchez el Malo.

Es cierto que, como -previo a que apareciera lo de “poder” o “sumar”- razonaba Alba Rico, la revolución cubana no solucionó los problemas de pobreza y vivienda, ni usó el cultural caudal humano de sus ciudadanos o su potente sanidad -casi- sólo por falta de recursos, mientras el capitalismo, que puede, no lo hace por cruel interés y usa, aquí ahora, su rara forma de medir bienestar y “pogreso” con falsos datos -que dicen- macroeconómicos, para imponer una imagen -relato- virtual, (de)formando -por sus medios- una cruel economía injusta mediante falsos números que ocultan el ruin dato de que lo más potente son los criminales beneficios del perverso 1% de muy ricos o de las empresas del -irreal- Ibex35 que usa el capital para explotar fuerza del trabajo y generar la mayor/más ilícita concentración de capital, haciendo que, en la práctica, la mayoría empeore, situación provocada, según el propio BCE, por datos estadísticos incluso menos transparentes que los de los USA, que falsean una imagen virtual de “pogreso” y bienestar, sabiendo que el crecimiento perpetuo es criminal y el sostenible no liga con la descarnada ganancia de unos pocos, mientras el resto se despeña en la pobreza, (in)cohesión social y grave contaminación ambiental con que políticos y medios nos llevan al mismo malestar y regreso que, publicitado por ellos y propiciado por aquellos, siervos del capital, hace que José Luis Pardo recuerde en “Esto no es música”, filosofía sobre el actual malestar en la cultura de masas, cómo Serrat cantó emociona(n)do que hubo un tiempo en que, generosos, olvidando que cada uno es cada cual, cambiábamos lo propio por lo común mientras hoy “la idea de ser individuo significa el repliegue sobre lo privado, dejando vacío el campo de lo público”, en manos del nefasto patrocinio, incluso cultural, del capital, ¡uf! Santander y la “famiglia Botín”, despeñándonos hacia un futuro en que, digan los que digan sus súbditos, quienes viven del capital en forma de sádica “bureaucracia” política y sus rémoras, empresas/partido, sindicatos o corporaciones subvencionadas que nos desangran.

El Roto  04.12.2025

A esto, nadie lo dude, nos han reducido

Coda sobre “el futuro que se viene”.- “Desnudando el alma” (3/6), exposición de Alán Pérez que reproduce provocador, impúdico -inexplicables centros de datos, hombres sentados y niños mirando- El País de 03 diciembre 2025, es el caos eólico y un paisaje desolado que no precisa comentario. El futuro.

Alguien deberá volar, ¡sí volarlo!, todo, no vale para nada