Lo cotidiano.134
De
bienestar y “pogreso”, bien y mal
Fernando
Merodio
07/12/2025
Indigno
caudillo -ofensiva sonrisa falsa amojamada, Sánchez el Malo-, sepulturero de
inertes restos del naufragio de su “famigliar
pogreso”, de su -de ellos- “bienestar”,
junto a buitres/socios aferrados a su entallada chaqueta -y otros sitios- exigiendo
-para ellos- lo nuestro exhibe su lineal labia de buenos y malos, con el -mentiroso, eterno- discurso infantil,
sin matices, de vaqueros siempre buenos e indios malos y su -tedioso nadar
-¿flotar?- en cualquier -sucio- fluido, tedio del que me libró una vida -muy- vivida
y la agitada lectura de -algunos- libros, los de Richard J. Bernstein, filósofo
que, a partir del gráfico, feroz desplome del World Trade Center, en New York, explicó cómo “el nuevo discurso
sobre la dicotomía boba, absoluta bien/mal que pretende dividir el mundo se convierte
en abuso del mal” con fines espurios, lo que Hannah Arendt animó a combatir
con “la actividad del pensamiento”, el “hábito de reflexionar sobre lo
que suceda o llame la atención más allá de los resultados o los contenidos
específicos”, huyendo precavidos de la seguridad de que si algo ajeno es
malo legitima creerse asentado en -el lado bueno de- la insana dicotomía
bien/mal.
Sin
necesidad de Pinochet, ya hace más de cien años de la matanza por el ejército
chileno, ¿buenos?, en la Escuela de Santa
María de Iquique, el 21 diciembre 1907, de cientos de obreros salitreros, ¿malos?,
que exigían mínimos derechos y, mientras escucho la Cantata Popular que lleva su nombre y en los años setenta
interpretó Quilapayún, imagino cómo, en sus casinos fumándose un buen
puro, los patronos ríen, pues los obreros “ya pronto volverán arrepentidos,
/ el hambre los traerá con la cabeza bien gacha”, mientras fuera de la
Escuela, muy engallado, un generalito malnacido, esclavo gritaba amenazante, “¡vayan
saliendo en orden de ese lugar, / que si no acatan órdenes, lo sentirán!”
y, pues no agacharon la cabeza ni salieron acatando, fueron masacrados cientos,
lo que el actual, “(in)correcto” análisis
llama “ataque preventivo”, “enemigo interior” o “(des)obediencia (in)debida”
que aquí con saña, reprimen con “pogresistas
leyes mordaza” ¡buenas!, frente a lo que, en su “Canto General” Pablo
Neruda, con didáctica y poética música de Mikis Theodorakis, narra cómo, “cuando
sonó la trompeta, estuvo / todo preparado en la tierra / y Jehová repartió el
mundo, / para Coca Cola Inc., Anaconda, / Ford Motors y otras entidades. / La
Compañía de Rabí / se reservó lo más jugoso, / la costa central de mi tierra, /
la dulce cintura de América. / Y bautizó de nuevo sus tierras / como Repúblicas
Bananas” y, ahora, cuando
los malos de uno y otro bando, insisto “pogresistas”,
dicen querer igualar lo forzado desigual, Coca Cola Inc, Ford Motors y otras
entidades siguen aquí.
Dice un
libelo del siglo XVIII atribuido en falso a Jonathan Swift que “política y
mentira suelen ser buenas compañeras”, siendo incierto que hoy los
políticos mientan con torpeza, pues algunos -aquí tenemos excelentes ejemplos- dan
lustre al arte reglado que -dice el autor ignoto- es mentir en política y aunque,
según razona Platón en un Diálogo, la
visión desde la caverna genera sombras y lo distorsiona todo, el planteamiento
maniqueo no admite justificación ni defensa, salvo como falaz homenaje a historia
antigua, cosa vieja, preguntas sin respuesta: ¿quiénes son hoy los buenos en
política? o, más ácido, ¿los hay acaso?, por lo que, ya sólo y próximo al
arbitrio de cambiar de dígito mi contador de trescientos sesenta y cinco días, hoy
tengo sobrados motivos para sentirme mal, ansiar mejoras, desear algo tan equívoco
como felicidad, bienestar, progreso,..., así que, sabido lo atractiva -pero corta-
que puede ser la, estricto sensu,
experiencia única del deseo de vivir la vida, si además pienso, puedo ver que
tal vivir humano se complica y dificulta al estar lleno de trampas estúpidas
que, en esta parte -menos pobre- del mundo, se ocultan tras una perversa
utilización de la palabra, el verbo, siendo aquí esas felicidad, bienestar,
progreso,... que nos deseamos mero intento de impulsar la vida -por algunos-
vivida, términos cotidianos perversos con egoísta significado ambiguo,
generador de conflictos convenientes para algunos, cruel afán que hoy mueve el
mundo, los menos usurpando, poco humanos, poder injusto mediante la explotación
de la fuerza de trabajo de los más.
El Roto 03.12.2025
Pregúntenselo
a Sánchez el Malo, Begoña, David, Ábalos, Cerdán,… y sus parásitos
Baudrillard,
filósofo, dice que, ajena al paraíso, “una mundo sin corrupción sería el
infierno”, pues, “para llegar a él, sería preciso un control total, una
sociedad aún más policial, más
judicializada, más represiva, más pastueña que la actual”, lo que, al ser
el de corrupción concepto maleable, sería una catástrofe y si, como Giorgio
Agamben, asumimos que lo más humano es la facultad de crear
imágenes y pues, según el propio Baudrillard, “hoy los acontecimientos no son reales, sino virtuales”, al consentir que entre nosotros y los
hechos nos hayan instalado el papel de prensa o la pantalla del televisor, perversiones
que controla el capital para imponernos lo que él dice, debemos reconocer que
cada día tenemos menos capacidad para, humanos, crear nuestra propia imagen
-ahora dicen “relato”- y hay que asumir que somos meros receptores de cualquier
información ajena, presos del aserto de Goethe cuando dice que “obrar
es fácil y pensar difícil; pero obrar según se piensa aún más difícil”, lo
que es irrefutable cuando son otros quienes deciden qué es y qué no es noticia,
lo que nos obliga a defender las imágenes reales frente al relato que -hoy
aquí- tanto obsesiona a, nuestro peor enemigo, Sánchez el Malo.
Es
cierto que, como -previo a que apareciera lo de “poder” o “sumar”- razonaba
Alba Rico, la revolución cubana no solucionó los problemas de pobreza y vivienda,
ni usó el cultural caudal humano de sus ciudadanos o su potente sanidad -casi-
sólo por falta de recursos, mientras el capitalismo, que puede, no lo hace por
cruel interés y usa, aquí ahora, su rara forma de medir bienestar y “pogreso” con falsos datos -que dicen-
macroeconómicos, para imponer una imagen -relato- virtual, (de)formando -por
sus medios- una cruel economía injusta mediante falsos números que ocultan el ruin
dato de que lo más potente son los criminales beneficios del perverso 1% de muy
ricos o de las empresas del -irreal- Ibex35
que usa el capital para explotar fuerza del trabajo y generar la mayor/más
ilícita concentración de capital, haciendo que, en la práctica, la mayoría empeore,
situación provocada, según el propio BCE,
por datos estadísticos incluso menos transparentes que los de los USA, que
falsean una imagen virtual de “pogreso”
y bienestar, sabiendo que el crecimiento perpetuo es criminal y el sostenible
no liga con la descarnada ganancia de unos pocos, mientras el resto se despeña
en la pobreza, (in)cohesión social y grave contaminación ambiental con que
políticos y medios nos llevan al mismo malestar y regreso que, publicitado por
ellos y propiciado por aquellos, siervos del capital, hace que José Luis Pardo
recuerde en “Esto no es música”, filosofía sobre el actual malestar en
la cultura de masas, cómo Serrat cantó emociona(n)do que hubo un tiempo en que,
generosos, olvidando que cada uno es cada cual, cambiábamos lo propio por lo
común mientras hoy “la idea de ser individuo significa el repliegue sobre lo
privado, dejando vacío el campo de lo público”, en manos del nefasto patrocinio, incluso cultural, del
capital, ¡uf! Santander y la “famiglia
Botín”, despeñándonos hacia un futuro en que, digan los que digan sus
súbditos, quienes viven del capital en forma de sádica “bureaucracia” política y sus rémoras, empresas/partido, sindicatos
o corporaciones subvencionadas que nos desangran.
El Roto
04.12.2025
A esto, nadie
lo dude, nos han reducido
Coda sobre “el futuro que se viene”.- “Desnudando
el alma” (3/6), exposición de Alán Pérez que reproduce provocador, impúdico
-inexplicables centros de datos, hombres sentados y niños mirando- El País de 03 diciembre 2025, es el caos
eólico y un paisaje desolado que no precisa comentario. El futuro.
Alguien
deberá volar, ¡sí volarlo!, todo, no vale para nada



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