martes, 14 de mayo de 2019

Deconstruir el procés (25) Esperpento Fernando Merodio ALERTA 15-05-2019

Deconstruir el procés (25)
Esperpento
Fernando Merodio
ALERTA 15-05-2019
Hace casi cien años, Max Estrella, poeta de odas y madrigales ciego, y Don Latino de Hispalis, su lazarillo, hacían nacer la figura literaria del Esperpento en el diálogo que precede a la muerte del primero en un Madrid "absurdo, brillante y hambriento", dentro de la conocida escena XII de "Luces de Bohemia", -"¡Don Latino de Hispalis, grotesco personaje, te inmortalizaré en una novela! i Una tragedia Max / La tragedia nuestra no es tragedia / ¡Pues algo será! / El Esperpento"-, dando así vida al género que en los años 20 del pasado siglo utilizó Valle-Inclán para narrar una "realidad deformada y grotesca" y, al tiempo, "la degradación de los valores consagrados a una situación ridícula".
Para explicarlo, Valle-Inclán utilizó al hiperbólico Max haciéndolo decir que "los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento", añadir que "el sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada" y concluir explicando que "las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas".
Las testificales del juicio que -sin confiar en el sistema- espero sea capaz de deconstruir el procés, además de estar llenas de reiteradas y evidentes medias verdades, las peores mentiras, empiezan a generar la sensación de asistir a la representación de un Esperpento, con los hechos deformados -no por un espejo- por la cóncava negatividad de algunos actores, siendo desalentador y gráfico el descuido, deseo que no falseamiento, de la realidad que exhibió al declarar la joven filósofa Marina Garcés, a la que yo sigo y el juez tuvo que señalar que, siendo filósofa, debiera saber que un testigo no va al juicio "a explicar su grado de alucinación o su estado febril" y que sus valoraciones personales, importantes en sus libros, "no tienen ningún interés" en el juicio. Apena que ella pareciera ignorarlo o que, aun peor, condicione su declaración el hecho de tener "un café pendiente con Jordi Cuixart desde hace un año y medio" sin haberlo podido tomar o que sus relaciones personales quiebren su objetividad hasta hacerla intentar -lo que está prohibido- leer un guión en el juicio, obviando además que lo que se juzga es muy serio, no un juego y afecta a millones de personas que también, sin siquiera conocer a Cuixart, sufren, por -culpa de- él, estados febriles.

Si cabe, aun más propia del Esperpento fue la actitud del abogado que, ilógico, intentó argumentar para, contra ley y en el tribunal supremo, declarar en catalán, evidenciándose cada día más que, como ocurría en "Luces de Bohemia" con  la tragedia española, la actual tragedia catalana no es tal, sino "la degradación de los valores consagrados a una situación ridícula" y, además, una "deformación grotesca de Europa", muy difícil de expresar si, aunque se utilice la técnica del Esperpento, quienes intentan reescribir su historia no tienen la maestría de Valle-Inclán.

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