Lo cotidiano.138
De misantropía,
feminismo y fascismo
Fernando Merodio
04/01/2026
Cosa de
los tiempos, resulta obligado a explicar que el filósofo Santiago Alba Rico que
-al parecer- alienta -y se orienta por- la que -solo dice que- “puede” o “suma”, extraviada izquierda falsa, apoya -aunque menos que yo- lo
que opina en viñetas de El Roto, como
esa en que dos féminas, mirando, ¡cómo no!, un smartphone, comentan sus cosas: “Mi chico es bueno, educado, cariñoso, protector y generoso”, dice
ufana, antigua la una, a lo que la otra, feminista nueva, reprende: “¡Menudo bicho! ¡Algo trama!”, lo que usa
el bueno de Alba, ¿de verdad lo piensa o le arrastra la inquietante nueva ola?,
para escribir una cosa que, en El País,
titula “Contra la misantropía de izquierdas”
en la que, tras denunciar lo evidente, que se entienda “el patriarcado como una ‘guerra de sexos’ y no como una estructura en
la que estarían atrapados también los hombres” que, según el filósofo, es
lubricado por “el poder destructivo del neoliberalismo
y su mitad gemela, el neofascismo”, pero evita, ¡político!, afinar el tiro
y llamar a tal poder destructivo capitalismo o, mejor dicho quizás, de los
capitalistas y citar, entre los responsables, a sus “compañeros de viaje” que, enemigos de clase, ¡sí de clase!, de la Internacional unidad del género humano,
impiden -o, al menos, ayudan a dificultar- incluso la reproducción humana, al
dañar la relación macho/hembra -que yo siempre vi- atractiva además de fértil,
generando una de las muchas escisiones egoístas, ésta hombre-mujer, de la sucia
política -no, como suelen decir, de la izquierda- que en otra viñeta, la de
abajo, didáctico dibuja El Roto.
El Roto 27.12.2025
Son
nuestros enemigos y nos dividen para vencernos
A
diferencia de Karl Marx, centra Alba Rico la causa de muchos “desplazamientos políticos de la última
década”, no en factores económicos sino “sociológicos” pues, dice, “el
capitalismo ha generado, sobre todo, mucha soledad”, salvo para quienes son
parte de las hordas de mercantiles-partidos, como esos mínimos parásitos que,
sin justificarlo, -solo- dicen “poder,
sumar,…”, predican sin trigo y fingen zanjar la -muy grave- situación de
los más débiles del resto con -incluso más indigno que la- caridad, limosnas -las
dicen “subidas”- a las víctimas del capital que (sobre)viven en “mínimos”, al tiempo que, insisto minan, atentan
contra toda sana posibilidad de fértil coyunda macho-hembra y potencian el “supremacismo racista” del tiro en la
nuca, el golpismo, robar fruta ajena,…, núcleo duro de, siempre amenazante,
peligroso, el fascismo.
¿Qué
es, tan grande, el Templo de la Expiación
Sagrada Familia en la Barcelona mínima?
Y pues
ellos -y el filósofo- se excluyen cuando culpan de todo al neo-fascismo
-no al capital-, releo de Luciano Canfora, historiador italiano, su -poco
extenso, didáctico- libro “El fascismo
nunca ha estado muerto” y ya en su primer capítulo, “El núcleo”, veo que, para él, tal quid “es, más allá de otras características contingentes, el supremacismo
racista en cuanto punto terminal de la exaltación constante de la propia nación
percibida como ‘comunidad natural’”, sin que a Canfora, burlón con el
pugilato sobre mérito “histórico/cultural”
entre Mussolini y los nazis, interese diferenciar el racismo “biológico” del “cultural”, así que aquí hoy, siendo yo ya antiguo, me atufan a
Franco tanto Vox y parte del PP como el “pogresismo” y sus apoyos de pequeñas, superiores naziones cuyos
pocos votos, sin otra idea que su aleve codicia -lo revelan el tamaño
estrambótico, el irracional anacronismo medieval y el nombre Templo de la Expiación de la Sagrada
Familia, la ni atrición de Bildu/ETA
del tiro en la nuca o el resto de los socios
que apoyan a -siempre perdedor- Sánchez el genético Malo, su grave caos
judicial y sus parásitos/rémoras, oliendo todo ello -sus nombres lo indican- no
a neofascismo, a “nazional-sozialismo”, no debiéndose
olvidar, dice Canfora, que Churchill, cierta Francia, los USA, incluso el joven
Kennedy, (man)tuvieron inmorales afinidades con Mussolini -o Franco-, como
freno al -entonces ya vil- régimen soviético.
El Roto 22.11.2025
Lo
peor no es la pelea, es no ver el abismo
La
misantropía en las relaciones entre sexos de la que Alba Rico -sin denunciar
nada de, culpables evidentes, los suyos- inculpa a “los otros”, es palabra que proviene del griego, “misos”, odio y “anthropos”, hombre, odio al ser humano, no a un grupo y designa a
quien manifiesta aversión hacia el otro, evita el contacto social y se muestra
huraño contra el resto, incluso contra el que no conoce o ni siquiera va a
conocer nunca, lo que, con matices, se opone a filantropía, siendo, caracteres
-todos tenemos alguno- prácticos que, unidos, definen al misántropo, forma cierta
de psicopatía: 1) aislarse para manipular sin remordimiento, 2) ser sádico al
vincular el dolor ajeno a lo moralmente malo, 3) creerse superior y, por una u
otra causa, 4) incumplir la norma, por lo cual, siendo evidente que es el “pogresismo feminista cheli”, de
Galapagar, el que, con injusta, rara crueldad en su trato a hombres y -nadie dude-
mujeres-, a todos, al tiempo que con su insana (pre)ocupación por inanes
problemas -casi todos- anejos al real enquistado, la desigualdad, las
diferencias -Marx dixit-
socioeconómicas, ha generado una peligrosa, obscena misantropía que enemista e
impide -al no dar solución- relaciones -que deben ser- tan naturales,
placenteras, fértiles como -para mí al menos, lo fueron- las humanas entre dos
-hoy dicen que más, y lo ignoro- sexos que cultos, lógicos se respeten y amen.
Imperio austrohúngaro
y Cataluña: dos simples, dañinas banderas, ¿a quién importa?
Coda
sobre un feliz/ficticio tránsito cronológico.- En cierta forma misántropo, busqué,
sin Rosa y tras el 24/25 con nuestros dos hijos, un 31/1 en melancólica soledad,
con Fernando en Madrid -como yo, sólo- (pre)ocupado en enseñar Filosofía y su -dura-
tesis doctoral, “Lógica y moralidad.
Gilles Deleuze y la idea de la Filosofía (1953-1969)” y Santiago -también sólo-
reflejando en fotos -que me envía- su bucle con la India pobre/rica que -ignota-
ya amaga y la tarde del 1, lejano al alcohol -pero no militante contra él-, al
ir a tirar el casco vacío, vi -feliz- en su etiqueta que el “sparkling wine”, digan lo que digan, solo
vino espumoso que -precio medio de los más baratos- cogí del “súper” para brindar, un exceso, por el
buen futuro de la lógica lucha contra el caos eólico provocado por
mercantiles/partidos, jueces, capital,…, no fue cultivado en el mínimo territorio
con una egoísta obsesión “nazional”,
sino en Hungría, resto de los viejos, recios imperios austrohúngaro y
soviético, ¿presagiará eso, acaso, algo?
Fotos enviadas por Santi de la India, que aparece en el espejo de la de la derecha





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